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Cuando los hijos vuelan

12/26/2011
Domingo Ramos A.

Pocas cosas eran tan gratas en nuestra niñez, como encontrar un nido. Uno subía hasta el paredón o la rama del árbol, arriesgando caerse y romperse los huesos, con tal de alcanzar a ver los huevecillos llenos de pecas, donde se desenvolvía el sorprendente milagro de la vida. Ese hallazgo cambiaba todo, porque aquel nido pasaba a ser parte de uno; lo sentíamos como si fuera propio, del mismo modo que el principito sentía suya a su amiga la zorra... Y allá íbamos todos los días pese a las airadas protestas de sus padres que algunas veces amenazaban con sacarnos los ojos con sus afilados picos... ¡Ah, si todos los padres defendiéramos y quisiéramos los hijos con el esmero y dedicación que lo hacen los pájaros!

De igual manera uno se sentía responsable de ver la nidada llegar a buen destino: nacer, crecer, emplumar y volar. Por ello uno la emprendía contra el gato atisbador que, al pie del árbol, se sentaba a lamerse los bigotes, como ricachón de turno saboreando el fruto de sus avaricias... Uno a uno nacían los polluelos y uno a uno se iban... ¡Qué triste era encontrar un día el nido vacío! Pero ¡qué doloroso era encontrar las plumitas de alguno de los pichones y saber que había sido devorado por algún animal o ave depredadora de las que nunca faltan en la vida! ¡Qué duro era encontrar alguno muerto a la vera del camino, sabiendo que jamás surcaría el cielo con sus cerradas alas!

Como a los pajarillos, a los padres nos toca alimentar a los hijos y apoyarlos en todo, para que un día abandonen su nido en pos de la felicidad del corazón. Hace poco tuve esa experiencia; se me casó la primera de las tres “poesías” que por hijas me brindó Dios- como dijo el novio de una. Y entendí, después de tantos años, por qué cuando los hijos se casan, según está escrito, para irse con otra persona que no era nada suyo, los padres no pueden evitar alguna lagrimilla que brota desde el alma. En el trayecto de la puerta de la iglesia al altar, se vienen a la memoria tantos recuerdos y vivencias, desde el embarazo hasta que se tuvieron entre los brazos por vez primera. Desde que se escuchó su corazón aún en el vientre, hasta cuando empezó a pronunciar sus primeras palabras, cuando dio sus primeros pasos y le salió el primer diente... Cosas que parecían haberse olvidado regresan atropelladamente por el recuerdo que fluye como cabeza de agua... Cuando fueron al kinder, cuando pasaron a la escuela y después entraron a la universidad para salir graduados y convertidos en profesionales.

Los hijos se casan como lo hicimos sus padres, para unirse a otro ser que no era nada de uno y de pronto lo es todo: cielo, aire, canto, poesía... Formar otro núcleo y continuar el proceso evolutivo de la vida y de crecimiento personal. Hacen lo que aquellos pajarillos del nido: volar, surcar nuevos cielos y que dicha que lo hacen en alas del amor: el más arrollador, hermoso y puro de los sentimientos...

Pero aunque todos saludan y felicitan, en esos momentos el corazón y el alma se confunden como quebrada después de un aguacero. Es un sentimiento extraño, de alegría y tristeza, de nostalgia y desarraigo. De pronto aquel ser que se llevó de la mano, que compartió con uno, que se sentó a la mesa a departir los alimentos, se hace grande y abre sus alas al amor y a la vida. Un vuelo en el que hay que dejarlos libres como lo hicimos un día nosotros...

Las obras de arte, los hijos y la poesía no son nuestros, pues como dice Kalil Gibrán, los padres somos el arco por los que se disparan los hijos como flechas vivientes, hacia la vida . “ Vuestros hijos no son hijos vuestros. Son los hijos y las hijas de la vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros. Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas. Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños” (16- 17, El Profeta)

Para eso se preparan los hijos y se les dan valores y principios, para que tomen su antorcha y corran hacia su propio pebetero, en busca del laurel de su verdad. Para eso se les mostró el cielo y se les señaló el sol, para que busquen su luz y la de Dios. Porque en los hijos seguirá viva nuestra sangre y nuestras verdades, pues el espíritu renace en ellos. Los padres no debemos preocuparnos tanto por dejarles herencias materiales, sino lazos espirituales para que se desarrollen sanamente en la sociedad. Los buenos padres no son aquellos que sacian todos los apetitos de sus hijos, sino los que los hacen razonar y los enseñan a discernir. Son aquellos que se pulen en educar y guiar a sus pequeños para que sean felices y honestos, solidarios y humanos. Porque es deber heredarle hijos nobles a la vida, para que atraviesen por ella sin amarguras ni rencores, de modo que sus flores sean puras y vivas como los azahares del monte.

Cuando los hijos se casan -dice Gibrán- nacen juntos para siempre y juntos van a estar cuando la muerte esparza sus días. “Sí, estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía. Dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hagáis el amor una atadura. Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa. Daos el uno al otro vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo- Gibrán, el Profeta, pag, 15-6).

Así es que aunque el nido se sienta vacío, aunque nos sobre un puesto a la mesa y siempre el oído espere las buenas noches antes de dormirse, quienes hemos tenido la suerte de casar hijos con personas honestas, debemos sentirnos dichosos y felices. No pocos nidos se deshacen cuando hay drogas en el hogar, cuando los hijos se han prostituido, cuando hay infidelidades y separaciones. Cuando se cae en desgracia, bajo una enfermedad o en la jaula de una prisión. El buen hijo que se casa, busca casa, pero permanece unido a su nido paterno. Crear hijos sanos física y espiritualmente hoy día, cuando todo parece no tener secretos, ni fronteras, ni tabúes, es tarea seria. El buen padre encomienda sus hijos a Dios, pero no cierra nunca las puertas de su corazón. Mucho ayuda la fe en Dios y la oración sincera, pero sobre todo, el predicar con el ejemplo. Nada detiene a dos enamorados y cuando ellos vuelan, hay que verlos partir con la esperanza de una vida mejor para ellos, pues en su corazón harán nido las abejas del amor...

 

   
   

Los mariscales de Johnny


Domingo Ramos A. *

12/06/2012


Gran curiosidad ha despertado en el público costarricense, la nominación de los mariscales del tradicional festival de la luz 2011, ya que han sido escogidos siete artistas de los más destacados del campo de la pintura y la escultura costarricense, cuando se esperaba alguna vedette de esas que tiran besitos, como los políticos en campaña y que, cuanto menos hablan, más bonitas son.

Es relevante el hecho de que se haya seleccionado a prestigiosos creadores de las artes plásticas, que con talento han labrado una trayectoria digna, luchando contra los olvidos gubernamentales que siempre han tenido las artes en completo menosprecio y abandono… Esos premiados no sólo deben sentirse complacidos- como lo han dicho con orgullo- sino sorprendidos, pues pareciera que se les reconoce su labor creativa en pro de la cultura costarricense; muchos han sido docentes y varios son premio Magón.

La lista de mariscales desde 1999 al 2010, revela que el dedo seleccionador ha escogido cantantes y deportistas: gente con luz propia. No cabe duda que en esto, don Johnny sabe hacer las cosas (en entrevista televisada manifestó ser él quien selecciona, aunque “escucha” opiniones) Bueno, hay que reconocérselo con el mismo ahínco con que otras veces le hemos criticado sus vaquitas pintadas color campaña, sus descuidos con una ciudad capitalina que debería lucir sin basura ni contaminación, segura, sin tanto indigente tirado en las aceras, sin tanta droga y prostitución, sin tanto delincuente, sin tanto hueco en las calles, sin tanto tramo innecesario obstaculizando el paso a los peatones en las estrechas y peligrosas aceras…

Sin duda los “mariscales” son escogidos estratégicamente, no tanto por ser de una agrupación política en particular, sino porque todos “alumbran”, de donde puede deducirse sin mayor visión semiótica, que más que “iluminar” a los escogidos, se busca aprovechar su “voltaje energético”… . No hay amor sin interés ni político que saque pelo sin sangre. Tras un aparente “premio”, una mente avispada, podría lucrar a expensas de una imagen limpia y la aureola de una trayectoria honesta, a cambio de una estrellita y un paseo en carroza… Sorprende entonces, la candidez con que personas experimentadas, engullen un anzuelo tan burdo, creyendo que, finalmente, ¡un político!, da muestras de sensibilidad artística.

¿Por qué estos festivales “del pueblo”, no destacan a algún costarricense olvidado, de los que día tras día, apechugan estoicamente, los desafueros económicos de los politiquillos de turno? ¿Porqué no honrar a un maestro honesto y abnegado, en un país que se jacta de tener más escuelas que cuarteles? ¿Por qué no mostrar con orgullo a una pareja de campesinos que han sacado adelante a una familia, a punta de sudor y trabajo honesto, sin ayudas estatales y que son ejemplo de apego a los valores humanos que han hecho grande a este país?… ¡Qué apegado a las Sagradas Escrituras estaría el hecho de dar un reconocimiento a quien no puede devolver tal favor! ¿No sería hermoso ver sobre esas carrozas de fin de año, a un “labriego sencillo” sin más títulos que su honradez y lealtad a los valores? ¡Qué noble sería que en lugar de imponer monigotes de la estirpe politiquera, se hiciesen esculturas y monumentos a la clase obrera y que no se los abandone vergonzosamente como han hecho con el monumento al trabajador de Paco Zúñiga, frente al aeropuerto, clara muestra de lo que realmente sienten los políticos por nuestra cultura!

Sería triste para quienes creemos en la ética, la justicia y la labor de los artistas, si se descubriese que tras estos reconocimientos hay un “chorizo” como el realizado por quien vilmente se paseó en la imagen soberana, libre, democrática y amante de la paz, de una Costa Rica estratégica política y geográficamente, canjeada a la mayor potencia comunista y violadora de los derechos humanos, por un aparatoso inmueble dedicado a la farándula y los espectáculos particulares, que sin sonrojo llaman: “nuestro orgullo” el Estadio Nacional…

Son frecuentes, macabras y detestables las tomaduras de pelo para los artistas, llámense monumentos, vaquitas, palomas, botellas de coca cola o mariscales. ¿Cómo creer que alguien es sincero y solidario, si con una mano palmetea a los artistas nacionales y con la otra abofetea la cultura costarricense, pretendiendo colocar una estatua de otro cantante extranjero más, dizque para adornar nuestra capital? Y además, ¿quién le dijo al señor alcalde que el arte público es para “adornar”, “embellecer” o “decorar”? El arte público es para educar a los pueblos…¡Viva el patriotismo!... ¡Ah, y aclaro que estoy dolido, pero no enchilado!

*Escultor

 

 
   

GREGUERÍAS: MUERTE, SOLEDAD Y TIEMPO
 

Domingo Ramos A.
10/20/2011
 

Jacques Sagot publicó: Greguerías contra la muerte (Nación-15-09-11) que posteriormente el escritor Róger Churnside secunda con sus greguerías contra la soledad.(Nación-1-10-11) Ambos pensamientos me parecen interesantes; concuerdo en algunos puntos; disiento en otros y deseo expresar mi sentir al respecto.

Sagot dice: “La muerte es una hija de p.” Y luego la etiqueta de “promiscua” por meterse a la cama con todo el mundo… Yo siento que la muerte, igual que la vida, son caras de una misma moneda (vida = escudo, muerte = cara) La muerte actúa como una madre bondadosa; su abrazo alivia al enfermo, su beso concede paz eterna. Es el más noble de los ángeles; ha podido llevarme en cada milésima de segundo desde que un espermatozoide fecundó el óvulo que originó mi ser y heme aquí, me ha permitido vivir hasta los linderos de la edad de oro.

Ha sido mi compañera -junto a la vida: peregrina también- esencia inseparable en este viaje por el tiempo. He hablado mucho con ella desde muy niño. Hemos compartido dolores y cantos, poesías y desventuras. Hemos soñado juntos, hemos discutido asuntos importantes, nos hemos peleado a muerte y hasta hemos muerto juntos muchas veces. Confieso que he invocado su abrazo algunas ocasiones, pero la muerte me ha ordenado andar y hacer camino, andanza que, a largo andar, podría acercarme a la inmortalidad, pues el mérito es hijo de la adversidad. Pero cuanto sus labios han cerrado, lo ha vuelto a renacer la vida

Dice además Sagot que “la muerte debería ser incluida en los programas de enseñanza primaria…” Yo siento que la muerte no es una materia que se pueda enseñar; pues es esencia y se vive. Muchos podrán escribir sobre sus efectos, más no sobre su esencia, que es impensable e inaferrable como Dios, el tiempo o la vida. Óptimo sería saber más sobre la muerte, para amarla más y apreciarla como la buena amiga que es. Pero esa cátedra sólo la imparte la Universidad de la Vida, como postgrado, para aquellos a quienes la madurez ya les permite hablar con la muerte y no sobre ella… ¿Y la vida? La vida quizá no sea “un as de luz” -como dice Sagot- sino una fracción de tiempo, con todos los colores, una interrogación entre el “to be” y el “not to be”. Un paso entre el temor y la esperanza. Un puente entre nuestra verdad y la otredad.

Quien no entiende la vida, no entiende la muerte y quien mal vive, mal muere. La muerte libera y renace, pero no mata; mata el olvido. Ante la muerte todos somos iguales, sin distingos de alcurnia, credos, dogmas o color… La vida es más interesada, todo cuanto da lo retoma, aunque igual sucumbe ante la muerte.

El pensador y catedrático universitario Róger Churnside, confiesa: “Menos temo a la muerte que a la soledad”. No describe la soledad ni sus efectos, pero presiento que iguala “soledad”, vacío y ausencia. Sostiene que la presencia de otros seres coadyuvan para una existencia más plena. Pero la sola compañía no ahuyenta la soledad, como la luz no anula la sombra. Por el contrario, puede contrastarla más. La compañía no es garante de seguridad y plenitud. No existe soledad más precaria que aquella que proviene de las multitudes. Además, todo vacío tiene su corporeidad y toda ausencia sus moradores. La soledad sólo lastima a quien no sabe descifrar sus voces y secretos. La razón es un estado de la conciencia: hija de las soledades. Quien no escucha las voces de la soledad es devorado por las ansias y los temores que corroen la paz interior. La peor de las soledades radica en la falta de amor.(Madre Teresa)

Toda vida es única e irrepetible; emana de un tiempo particular. La muerte también es única y particular. “Todo es relativo en la vida y absoluto en la muerte” -dice Antonio Canova- mayor escultor del neoclásico. La vida tiene tantos matices como la muerte, pero no siempre hay conciencia de ello, por eso, tantos “vivos” deambulan insepultos y tantos “muertos” siguen de pie…

“La muerte es un matiz de la existencia” –poetizó el ramonense Lisímaco Chavarría. La soledad también –agrego yo. El Tiempo: “kronos”, es la esencia suprema después de Dios, (el caldo de cultivo) que hace posible que las cosas sean: humanos, astros, estrellas, universo, cielo, vida y muerte. Las cosas acaban cuando acaba su tiempo particular. El tiempo y Dios no mueren, existirán más allá de los dogmas y los relojes. Toda reflexión meditativa es encuentro con las grandes esencias: Dios, vida, muerte o tiempo. ¡Quién podría decirlo, pero quizá el entero Universo sea hijo de una profunda reflexión del Eterno, en la soledad de los tiempos!…

 

 

 

 

¿A DÓNDE VAS TAN DE PRISA?
 

Domingo Ramos A.

11/20/2011


Cuando era niño me detenía a contemplar las aguas de los ríos que siempre se iban, se iban y se iban sin detenerse. Desconocía el posible destino de aquel líquido incoloro que entonces era considerado “inagotable”… Ignoraba hacia donde iban aquellas aguas espumosamente cantarinas, ni de dónde venían, ni cuál era su misión en la vida. Pero me entretenía lanzándole trocillos de madera, ramillas y hojas secas, para verlas navegar con la misma facilidad con que lo hacían las golondrinas en el viento… ¡Ah, aquellos vientos Alisios que caracterizaban los diciembres de entonces, que también se fueron!

Camino de la escuela la curiosidad me detenía junto a los trillos de las hormigas arrieras, siempre ordenaditas, caminando desnudas, descalzas y de prisa, cargadas las unas con trozos de hoja mucho más grandes que sus enjutos cuerpos, sedientas las otras de hacer lo mismo que aquellas cargadoras valientes que vivían para el trabajo… Otras veces topaba entre los montes, bandadas de mariposas verdes que atravesaban los senderos de prisa, sin mirar atrás, sin detenerse, como si escaparan de una tormenta o anhelaran llegar a algún sitio encantado…También hubo sus días en que cruzaban los gavilanes y las tijeretas: papalotes que se recortaban contra la eternidad del firmamento. Y desde mi laja favorita donde me acostaba a escuchar las voces que me hablaban desde la piedra, solía contemplar con atención y asombro, el paso peregrino de las nubes… A veces eran blancas, otras oscuras, como rebaños de ovejas y cabras… A veces componían, camino del ocaso, un roto peñón de color, como las pinturas románticas de Delacroix…Y por las noches, la luna me maravillaba, montando sus caballos selénicos, a todo galope… ¡Sí, también ella tenía prisa!

Todo se iba, se iba y se iba… Y hoy, cuando las canas van nevando lo que un día fueron cabellos azabache y las aguas de mi juventud casi se han ido, tampoco me canso de contemplar las gentes que van en todas direcciones, siempre de prisa, siempre perseguidos por un maligno demonio, o llamados por el canto de alguna sirena imperceptible… ¿A dónde irán tan de prisa? ¿Qué cielo van buscando como a la mar las aguas? ¿Qué hueco oculto en las malezas de la sociedad los arrastra y consume como a las hormigas con su pan de hoja? ¿Hacia qué paraje remoto y oculto van estas mariposas humanas sin el verde de la esperanza en las alas de su cansancio?. ¿Qué mundo los expulsa y los proyecta hacia la aventura, como gavilanes oteando los remotos horizontes de la existencia? ¿Hacia qué mares vuelan esas tijeretas flotando sobre los vientos de su soledad? ¿A dónde van esos rebaños de ovejas y de cabras, sumisas éstas, revoltosas aquellas? ¿Hacia dónde cabalgan las lunas interiores de estas gentes que cruzan sin mirar y se van y se van y se van?

¿A dónde irá esa gente que desciende del barco y se hace pueblo fugaz? ¿Por qué con tanta prisa se bajan del avión o atraviesan los campos en el tren de la vida, sobre los rieles del tiempo? ¿Qué demonio ancestral los acosa y los obliga a andar de prisa, si tantas veces carecen de una meta y un norte? ¿Qué prisa los obliga a pasarse los semáforos en rojo, a fruncir el seño y arriesgar la vida en las calles y olvidar toda cortesía?

¿Será que el ser humano sigue escapando de la espada de fuego del ángel del paraíso, o continua corriendo tras el becerro de oro? O ¿buscará talvez la puerta de alguna esperanza?… No lo sé, pero creo que toda esta tragedia empezó en los albores de los tiempos, cuando no existía norte ni sur, ni arriba ni abajo, ni verdad ni mentira, ni vida ni muerte, ni Satán ni Dios… Cuando el primer estallido cósmico diseminó su esperma de estrellas en las grutas de la eternidad y entonces fuimos… Cuando nacimos a la vida de los tiempos, para buscarnos en las noches eternas de nuestras propias sombras. Nacimos para escalar los picachos escarpados de nuestras propias penas y soledades. Para forjarnos a nosotros mismos a punta de yunque y mazo, bajo el fuego fundente de la fragua de la duda y el carbón de la esperanza…

Bueno, aquellas aguas del río sabían del mar que las esperaba…Las hormigas enjutas conocían su deber y hacían camino al andar. Pero ¿sabemos los seres humanos hacia dónde vamos o de dónde venimos? ¿Tenemos por lo menos la inquietud del por qué somos, qué somos y para qué somos?

El tiempo nos arrastra como los tronquillos que yo tiraba al río, pero a nosotros, quién nos tiró a este río de la existencia? Yo miro a tantos seres humanos por la mañanas, ansiosos en sus corazas motorizadas, afeitándose o tratando de anudar una corbata bajo el semáforo… Yo las miro a ellas, otrora remansos de paz, tratando de pintarse la sonrisa o “esbajerar” los arcos de sus cejas, para luego perderse entre la marea vehicular… Miro a grandes y chicos caminar con la oreja pegada a un celular y la mirada perdida… Autómatas, poseídos por un demonio que les roba la paz mientras se van, se van y se van…

Siento que el ser humano se esclavizó a sí mismo. Es esclavo de sus ansias y sus pasiones de tener y poseer. Esclavo de sus avaricias y temores… Esclavo del deseo de trascender y alcanzar la inmortalidad en la tierra, donde todo es relativo y efímero… Esclavo de sus propias invenciones que, con la Revolución Industrial, le cambiaron el ritmo a la vida y a las cosas…La máquina le imprimió velocidad a la existencia. El avión desafió la gravedad y acortó los mundos. Pero se dedicó la vida a los inventos y murió la paz y el ser humano. Luego vino la tecnología con el teléfono, la televisión, la computadora y el celular… Y hubo más comunicación pero menos que comunicar. Y la gente empezó a correr del alba a la noche, sin tiempo para un desayuno decente ni una cena dialogada. Sin tiempo para concharse según las exigencias, ni para desvestirse con poesía. Sin tiempo para la flor de un beso, ni el eslabón de un abrazo. Sin vida para una bendición ni un gesto solidario, porque aprendimos a ganarnos la vida, pero olvidamos cómo vivirla…

Homo Sapiens, ¿quo vadis? ¿Para qué corres tanto en una vida tan corta?¿Para qué tratas de acortar el tiempo si ese espacio no te acerca más al hijo que esperó ansioso todo el día? ¿Para qué corres, si esa carrera no te conduce al beso del ser querido, al hijo, al padre? ¿Para qué ir por la vida sin detenerse a mirar las mariposas que cruzan los senderos, la hormiga que carga su torta de hoja o el río que fluye hacia la mar, como áridos retazos del tiempo? ¿Par qué tanta prisa si no hay espacio para leer un libro, escribir una poesía, sembrar un árbol, disfrutar un fruto maduro, escuchar una canción o simplemente preguntarse, qué hago en este mundo? ¿Para qué una existencia vacía, dedicada al tener para ostentar, si nada dura para siempre y de este mundo no te llevas nada?¿Para qué más tiempo si no se tañe una guitarra y no colocas una mano sobre algún corazón?

Estimados amigos y amigas, con estas reflexiones les invito a meditar sobre la vida, sobre vuestra vida, sobre lo pasajera que es la existencia, sobre el valor de la paz interior, sobre los valores y las virtudes. Los insto a meditar sobre el rumbo de vuestras vidas y sobre vuestra misión… ¿Sois de los que corren sin descanso, como la hormiga, del trabajo a la casa? ¿Cuánto tiempo dedicáis a vosotros mismos y a vuestros seres queridos que cada día se van y se van y se van? No sea que cuando cierren las redes de sus brazos, los pececillos ya se hayan ido…

Os invito a reconquistar los espacios interiores, a abrir de nuevo los ventanales del alma y a extender los brazos para amar. A vivir cada día con la alegría con que se abre un regalo. A abrir su corazón al amor y su alma a la esperanza… A mirar las metas, sin olvidar el sendero. A esperar el futuro sin cerrar los ojos al presente, ni olvidar el pasado. A correr menos y vivir más plenamente. A acaparar menos riquezas materiales y gozar más de las virtudes del espíritu. En fin, a prodigar más tiempo y amor a los seres queridos y al mundo que os rodea, donde todo se va, se va y se va... A eliminar del corazón las estrellas negras y a dejar que el quetzal del amor, trace en el alma con su vuelo, el arco iris de la esperanza y la paz espiritual… Muchas gracias!

 

 

 

 

MULTAS, CÁMARAS Y... ESTAFA.

Domingo Ramos A.

10/20/2011

Hace unos días se empezó a rodar en nuestro país un largometraje que económicamente supera grandes “capolavori” de Hollywood y la historia cinematográfica (1985) como: Titanic -1997- que produjo ($1.835.400.000), El retorno del rey -2003- ($1.129.027.325). o Parque Jurásico -1993- ($892.213.703) entre otros éxitos taquilleros.

Se trata de una serie de sanciones irreflexivas del MOPT, tituladas: “La Gran Estafa”, dirigidas a un público mayor de edad, conductor, a quien se le arrebatará el salario completo, si conduce a más de 60 km/h, en “autopistas”, donde 80 km/h. es normal en todo el mundo. Con la mentalidad de las “tijeretas” que roban al alcatraz su pescado y huyen hacia los manglares del descaro y lo irracional, el MOPT (so pretexto de salvar vidas) con unas cámaras bien colocadas y un discreto reparto de uniformados bigotones de oscuras gafas, en 15 días produjo: 4.620.000 colones (1.100.880.000 al año) record impensable sin una ceca, o una buena entrega… ¡Viva el ingenio tico para hacer clavos de oro!

Hasta hoy, el costarricense se había inclinado por el arte de las tablas: el teatro, con el género político, de argumentos trillados pero efectivos para llegar a Zapote o Cuesta de Moras… Pero en el campo de la negligencia gubernamental, hay que reseñar “La Platina”, producida y dirigida por el MOPT, en cartelera por varios años, donde ningún bochinche dura tres días…(¡Ay, con malicia indígena habría salido más barato cambiar el cauce del río!). Otra obra teatral es: “Espejismo”, empeño absurdo por seguir viendo a una águila imperial, en un rey de zopilote: ave planeadora que sube fácilmente por las corrientes térmicas como el neoliberalismo, carroñera de estupendo olfato, a quien difícilmente le arrebatan sus fétidos banquetes.

Pero entramos a la era del cine y, en plena crisis, el genio del MOPT “deslumbra” con regulaciones que en Suiza, Canadá o USA no redujeron los accidentes viales, ni produjeron tan aceleradas riquezas como aquí, que tienen a más de uno como cocodrilo de humedal: con las fauces abiertas, mientras otros tantos ya se sueñan Marcopolos.

¿Por qué esta ley, como la nueva ley de tránsito, resultan una Gran Estafa?

Primero, porque su fin es hacer dinero inescrupulosamente, pues los montos de las multas superan el estipendio de muchos costarricenses y, si el salario es inembargable, anticonstitucional resulta una ley que condene a un trabajador a quedarse sin salario, por cubrir una sanción que debería ser escalonada según la velocidad.

Segundo, porque si desearan evitar accidentes deberían ser menos deficientes: iniciar por educar al conductor, construir puentes peatonales, tapar el rosario de huecos que conforman nuestras calles, mantener buenos puentes, colocar alcantarillas, demarcar las calles, poner bardas, semáforos y señalización adecuada… Y tercero, porque las camaritas están colocadas en “autopistas”: vías de un solo sentido, destinadas a un tránsito rápido… ¡Diay, mejor volvamos a las carretas!

Lo peor es que ya el MOPT está repartiendo “aceitunas” sin sembrar el olivo; quiere parecer “eficaz”, pero toda ley conlleva su trampa; vendrán apelaciones, detectores de cámaras y mucho sancionado terminará en la cárcel por no poder pagar y, ¡mal negocio! mantener reos no dejará agua para tanto molino quebrado. El MOPT debe ser congruente y no exigir lo que no da. Costa Rica no puede seguir protagonizando la triste historia del Titanic: nos hundimos cada día más, económica y anímicamente, pero seguimos creyendo que todo anda “Pura Vida”. No podemos permitir el retorno de otro “rey JP”, así lo interprete el bestiario de Sala Cuarta, TSE o Asamblea Legis-la-tibia, protagonistas de: “Infierno de cobardes”.

No debemos aceptar gato por liebre y que en vez de “El Gran Poseidón”, nos receten “La Gran Cogida”, o que “Por un puñado de dólares” termine como: “Sí a China, por un Estadio Nuevo”. Y “Lo que el viento se llevó” acabe como “Lo que el Político se Robó”, (Zummer, Zumbado, Gallardo, Hnos. Arias, Rodríguez, Calderón y Figuerillos: “El Forajido”). Que no nos vengan de nuevo con “El Zorro” (Rodrigo y los laberintos del BCIE). Ni sigamos con “La Historia sin fin” (corrupción, descaro, narco, saqueo al estado: comisiones, asesorías, compadrazgos). Ni permitir la “firmación” de “Drácula”, del director y ministro Herrero (donde no hay cuchillo de palo, sino colmillo de jabalí). Ni seguir “Danzando con lobos”, ni soportando más “Padrinos” (toco madera: pac. pac pac). “La Gran Estafa” debe humanizarse y mesurar las multas. ¡Ah! y al tico deben proyectarle “Independence day”.

 

 

 

 

APUNTES PARA RETRATO “IDEAL” DE UN ARTISTA “REAL”


Domingo Ramos A.

09/2011- Periódico de Occidente

Recientemente escuché en el Auditorio Nacional de México, un concierto de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional de la capital azteca. Definitivamente: “La música es el corazón de la vida”: (Franz Liszt, 1811-1886) Y escuchando aquella música celeste, pensaba en los contrastes; tanta gloria ahí adentro y afuera, un gran país como México, sacudido por el narcotráfico y la corrupción, merced a la ambición de algunos desalmados. Pensaba en mi Costa Rica, al filo del caos también, bodega de los cárteles de la droga internacional, vilipendiada por la mayoría de los políticos ineptos e inescrupulosos de los últimos 30 años…¡Pobre mundo! ¡Pobre juventud! ¡Pobre Patria!.

Aquella música me reconfortaba pues mientras existan seres sensibles, seguirán existiendo artistas y en tanto sean sinceros y solidarios, existirá el arte, quien siempre ha superado las adversidades y devuelto la fe y la esperanza. ¡No todo está perdido!. Y pensando en el enorme compromiso del artista traté de abocetar un posible retrato “ideal” de lo que (a mi juicio), debe ser un artista “real” hoy día, respetando el libre albedrío del creador, sin el cual el Arte no sería esencia, ni idioma de Paz y Libertad.

El arte es la expresión más digna del quehacer humano; convierte los efluvios del espíritu en riachuelos de bondad y esperanza. El artista: peón alfarero, con esa agua de vida, amasa y moldea el barro de la creatividad, dando forma a los anhelos de la sociedad, cuya energía lo impulsa hacia la luz. Profeta de altas verdades que arranca en la llanura de la cotidianidad, el artista es un comunicador que sintetiza verdades universales que extrae de lo obvio, donde la pupila común: mariposa migratoria, pasa sin detenerse. Gracias al arte: memoria del ayer, los artistas han inmortalizado los procesos evolutivos de las sociedades y culturas antiguas. El arte es inherente al espíritu humano y antes que palabra escrita, el arte es lengua y signo tangible, viva y vigente. Tirado sobre los tiempos, el arte es un puente ineludible para el artista: Prometeo que aporta luz permitiendo al ser humano alcanzar la otredad. de la que habla Octavio Paz.

El artista generalmente actúa por instinto, por disfrute libre y personal. Acepta su aptitud como un “don especial”, pero no siempre agrega el elemento esencial: la actitud positiva, pues detrás de cada talento hay una misión particular, imprescindible e impostergable. El artista, como el Dédalo del mito griego sobre el Minotauro, le cose alas a la libertad con el hilo de la fantasía. Escapa del laberinto de la desolación por el agujero de la fe y, tanto el músico como el escritor, el poeta, el pintor o el escultor, mantienen viva la llama de la esperanza en la humanidad. El arte es fruto de la sociedad y a ella se debe. El artista es un enviado, tocado por las manos de Dios, cuya misión es taladrar la mediocridad y llevar luz al corazón del ser humano, para que el pueda sublimizarse también...

El artista debe ser un espíritu solidario, sensible ante el dolor de la humanidad, pues “poder” que no se comparte y “saber” que no se reparte, son tesoros que no florecen. El arte debe ser herramienta que labre una cultura superior, basada en principios y valores. Es un pan espiritual, pero el artista debe también hornear los anhelos de una mejor calidad de vida para todos. Deber ser íntegro, digno y humilde, para alcanzar la grandeza del “líder” que está llamado a ser. Sembrador de ideas e ideales, que debe cultivar, proteger y desyerbar, para que fructifiquen sabiamente. El artista debe ser firme y no atender las hambres del poder que corroen la virtud y el respeto por su semejante. El artista verdadero, sin importar el credo que predique, no puede aliarse con quienes amenazan los derechos humanos. Su arte debe ser martillo y no yunque, contra la maldad, la codicia y la avaricia. El artista se debe al pueblo y debe ser libre. ¿Para qué hacer “maravillas”, si no defendemos las que Dios nos dio?

Un retrato “ideal” de un artista “real” podría tener rasgos de diferentes personajes de la vida. Podría ser un chamán que sana y aleja las malas energías de su vida y la de sus semejantes, abriéndoles las chacras para que puedan discernir sobre el bien y el mal. O un médico que cura los dolores físicos y devuelve la paz al corazón. O un sabio que ayuda a los semejantes a encontrar la senda entre las tinieblas y a escuchar en el viento la voz de Dios. Un sacerdote que ayuda al pueblo a encontrar los senderos de la verdad y la esperanza, hasta convertirse en seres justos y dignos. Un filósofo que les ayude a encontrar las razones de SER, rastreando los rincones más recónditos del espíritu, para extraer los secretos de la existencia. Un panadero que los enseñe a hornear el pan de la virtud. Un agricultor que les enseñe a sembrar amor, ética y estética, para recoger paz y felicidad. Un forjador, que con el mazo de la fe, el yunque de la sabiduría y el fuego de la perseverancia, los enseñe a forjar la espada de la razón, con la que defiendan sus derechos. Quizá un pintor que les ayude a pintar arco iris en el cielo y colorear la vida.

Podría ser un escultor que, fiel a sus principios, enseñe a esculpir un destino libre e inmortal, enalteciendo la cultura de su tiempo... Un arqueólogo que excava los vestigios del pasado y del alma, para esclarecer el presente y proyectarse hacia el porvenir. Un explorador que desdeña los caminos tradicionales en pos de la experiencia nueva y la visión personal de su cosmos interior. Un poeta que cante el gran poema de la existencia y florezca las vidas tristes y agobiadas. Un músico que le devuelva el corazón a la vida y le regale sonidos al silencio en el que moran tantas almas. O quizá podría ser un halcón, para partir con sus alas la tempestad de los vientos adversos y atrapar en las dehesas de su alma, las palomas de sus propias verdades y convicciones. Podría ser un quijote aventurero, deshacedor de entuertos, consolador de viudas, protector de menesterosos y acometedor de ideales… aunque termine vapuleado por la inconciencia colectiva y choque contra los molinos de viento de los políticos corruptos y deshonestos.

Tantos rostros podrían aportar rasgos para el retrato “ideal” de un artista “real”… Un personaje honesto con sus ideales, un guerrero conquistador de metas dignas, un juglar de las propias soledades, un hacedor de sueños y el poeta de su propia intimidad… Extirpador de falsedades, corrupciones, derrotismos y conformismos. Arquitecto de mejores destinos... Un ser pujante, buscador de tesoros espirituales, sabedor que el reino de los artistas no siempre es de este mundo. En fin, UN GRAN SER HUMANO conciente de su finitud, pensante y solidario: un simple ser que canta, llora y ríe, pero no deja de soñar y amar… Y ustedes amigos lectores, ¿verdad que también podrían practicar algunos de esos ideales, en pro de un mundo mejor?

 

 

 

DE GUAROS, LEYES Y REALIDADES


Domingo Ramos A.

08/21/2011

Ante la asombrosa cantidad de accidentes de tránsito y de personas que mueren violentamente en las calles (muchas inocentes), una vez más se intenta regular el consumo de licor en los conductores de vehículos motorizados, sin que se llegue a un consenso... Pero cualquier ley o resolución será infructuosa mientras el costarricense no aprenda a conducirse correcta y sensatamente en la sociedad, no cambie su liturgia del guaro ni su abominable prepotencia al volante.

El consumo de bebidas alcohólicas ha existido siempre en los diferentes pueblos de la tierra, pero decía “Rafela” que los costarricenses todo lo resuelven con guaro: toman cuando les va mal o les va bien, cuando gana, pierde o empata, cuando tiene que hablar o callar. Cuando entra el verano o inicia el invierno. Toma si su mujer se embaraza o le pone los cuernos. Cuando tiene que “llegarle” a una muchacha o sacarla a bailar. Cuando hay turnos o velorios. Cuando la cosecha es buena o la arruina una plaga. Cuando lo abandonan, le sale un “lance” o pare la chancha. Toda ocasión es óptima para “doblar el codo”, meterse unos “mechazos” y “montarse en la carreta”… Todo con boca de “ahí voy, ¿qué se puede hacer?”

La mayoría de pueblos consumen bebidas “espiritosas”. Los griegos y romanos tenían sus dioses del vino. Cristo convirtió el agua en vino en las bodas de Canaán. Los carnavales siempre han sido un éxtasis para los beodos. Los aborígenes americanos tenían sus rituales y producían sus propias bebidas alcohólicas y, en Costa Rica, donde todo hay que celebrarlo y aparentar ser los “machitos” o las mujeres más felices del planeta, los abuelos decían que el guaro no era para lavar el “maiz”. Tenemos hasta un himno: ”El guaro blanco es un alimento, yo sólo jumo quisiera estar, cuando me pasa por la garganta como me encanta saber tomar. Oiga mi amigo zámpese un trago de sangre bruja que es lo mejor, no sienten suegra ni sienten pena, que andando jumo ya no hay dolor”… ¿Quién podría entonces resistirse a semejante remedio? Desdichadamente el licor es parte del costarricense como el gallo pinto o la maña de pedir fiado. Pero antes, meterse unos “tapis” era cosa de hombres, hoy las mujeres los están emulando.

Nuestro país tiene su fábrica nacional de licores y no pocos diputados se meten sus “cuerazos“ de “cuando en siempre”, por lo que a menudo se los ha visto “jinetear un trancazo” o dormir una ”cruda” desde sus curules. Y muchos “padres de la patria” han causado serios accidentes de tránsito, aunque no hayan ido a la cárcel. Algunos ministros han sido detenidos conduciendo en total embriaguez, como una “ranita” gubernamental que sigue en el charco politiquero saltando de ministerio en ministerio… La triste alianza de nuestro país con China comunista (esclavista) se celebró con cerveza por los respectivos jefes de estado y, de cerveza, fue nuestra primera exportación a China… En su campaña política doña Laura cabalgó en los “relajos patronales de Palmares” con una “águila” en su mano (y no practica la cetrería). La reciente renuncia de una ministra se fraguó con unas copitas de vino –confesó curándose en salud… Y ¿cuál diplomático no aprovecha sus viajecitos para meter al país la botellita de sus amores? Bueno, hasta hubo un presidente que arrancaba su carro así: ¡”ron ron, guaro, guaro, guaro!

Entonces no seamos ingenuos ni fariseos; la realidad es que no hay voluntad ni para crear una ley fuerte y definitiva contra la ingesta de licor, ni para hacer que los ricos y el mismo estado paguen sus impuestos, ni las cuotas obrero patronales, ni para frenar la violencia y la corrupción o mejorar la educación. Y todo porque una gran mayoría de costarricenses de las altas esferas sociales, incluyendo altos funcionarios gubernamentales, evaden impuestos, adeudan a la CCSS, burlan las leyes y son más adictos a las copas que a los libros. Una ley de cero tolerancia alcohólica en los conductores podría dar con más de un “copetudo” a la sombra.

Una decisión drástica requiere de “güevos” y conciencia moral, pero muchos legisladores tienen techo de vidrio para tirar piedras e imponer medidas impopulares que comprometan su futuro político... Las multas pueden prestarse para “chorizos” y solventar COSEVI, pero no educan ni funcionan cuando las cúpulas no predican con el ejemplo. ¿Para qué leyes si no se aplican parejo al ciudadano común, al de cuello blanco o los “hijos de papi”? Amigos lectores, tristemente, con licencia vencida o al día, el dolor seguirá enlutando nuestras calles, hasta que dejemos la prepotencia, aprendamos la cortesía y respetemos la vida como un bien sagrado.

 

 

 

 

Dioses de barro.


Domingo Ramos A.

07/2011

Con demasiada frecuencia los seres humanos, como si fuéramos náufragos, nos aferramos a falsos dioses, idolatrando y convirtiendo a simples mortales en luminarias ante las que nos arrodillamos, para besarle los pies o lavárselos con lágrimas de veneración...Con demasiada frecuencia en nuestras pequeñeces y soledades, olvidamos que grande grande grande, sólo existe un Dios, a cuyas plantas debemos postrarnos con humildad y respeto. Olvidamos que todos somos estrellas con luz propia, navegando en los espacios siderales y que un día, como cualquier sol del Universo, también nos apagaremos...

Recuerdo que muy joven, cuando estudiaba en la Universidad de Costa Rica, conocí a Paco Zúñiga (1912-1998), gran escultor costarricense que desarrolló su obra en México. Había venido después de muchos años de dolorosa ausencia, a esta tierra donde unos pocos lo estrujaron con su cerrada visión y estrechez de mollera tercermundista, hasta que se fue al extranjero. Después de una interesante charla que dio en Bellas Artes sobre el noble quehacer escultórico, muchos profesores y personas del público, se le tiraron encima para pedirle un autógrafo y tomarse fotos: _ “¡Yo se los doy con gusto, pero me apenan estas debilidades humanas!” -exclamó el maestro con cara de compasión... Pero la gente, humana al fin, hizo caso omiso de aquella sentencia que yo, desde entonces, siempre he tenido presente.

A finales de la década de los setentas, durante mis años de estudio en Italia, estando en Querceta, Forte dei Marmi, donde me encontraba esculpiendo esa piedra maravillosa que es el mármol, conocí al escultor inglés Henri Moore (1898-1986): sin lugar a dudas el mayor escultor del S.XX, cuya obra maravillosa, nunca he dejado de admirar. El célebre creador había venido a dar su visto bueno a su obra El gran arco, de ocho metros de altura, realizado para él en travertino romano, por los operarios de aquella empresa que me acogía... Los operarios me preguntaron si me gustaría sacarme una foto con aquel Maestro o pedirle un autógrafo... Pero yo les respondí que no, renunciando así, a la oportunidad de vanagloriarme el resto de mi vida.

Lo mismo me pasó en 1995, cuando regresaba de Mar del Plata, donde había ganado el primer premio en la Primera Trienal Panamericana de Escultura en Piedra. Resultó que en el mismo vuelo hacia Buenos Aires, venía la reconocida figura del fútbol mundial: Maradona, el gran dios de los argentinos. Recuerdo que cuando dicha estrella entró a los pasillos de la clase económica, la gente se puso de pie y lo aplaudió y corrió hacia adelante a pedirle autógrafos y tomarse una foto bajo su aureola... Él fue generoso, quizá para desempolvar un poco su imagen, venida a menos por las revelaciones de la prensa que lo ligaban con las fatídicas drogas... Yo permanecí sentado y una señora que venía con una sonrisa de felicidad indescriptible, besando la firma del astro, me dijo: “Y vos, ¿no vas a ir a tomarte una foto con él?... Mirá que está de buenas hoy, si querés yo te presento pues es mi amigo” –No, gracias- le respondí sin vacilar, mientras miraba por la ventanilla del avión aquellas tierras planas, como tantas mentes. Reflexionaba sobre el hecho de que todos veníamos en aquel vuelo, todos diferentes, de diferentes puntos de la tierra, cada cual con sus sueños a cuestas, pero reunidos por el destino en aquel vuelo de Aerolíneas Argentinas, sabría Dios para qué… Pensaba que si caía aquella nave, seguramente la muerte no haría diferencias, ni tendría en cuenta títulos, famas o virtudes, edad o nacionalidades… Pero llegamos sanos y salvos a nuestro destino.

El 26 de marzo en Costa Rica se inauguró, sobre el recuerdo del antiguo, el nuevo estadio nacional: elegante construcción (dizque regalito de China) cuya confección, por suerte, corrió por cuenta de ellos, porque de lo contrario estaríamos en la fase de los permisos y los planos. No faltó un ex presidente que entre palmas y chiflidos, se arrogó el mérito de la construcción de lo que llamó “mi gran sueño”. ¡Ay Señor, en estas debilidades humanas, qué fácil es saludar con sombrero ajeno! Para su inauguración, la más sonada, esperada y aplaudida que recuerden mis años, que no son pocos, se trajeron los equipos de fútbol de China y en teoría la selección de Argentina, donde juega Lionel Messi, considerado el mejor jugador actual del mundo. Se montó un despilfarro propagandístico sobre la figura de este pequeño gran hombre, como nunca antes se vio... Ante tal bombardeo mediático, el estadio se llenó de admiradores del astro y politiqueros oportunistas. Los “botellones” de siempre entraron gratis, pero los pobres plebeyos pagaron sumas exorbitantes por ver al nuevo dios del fútbol y tomarle alguna foto para los nietos...

Pero el nuevo dios, como todos los dioses de barro, defraudó, porque no sólo no lo dejaron jugar, sino que no se dignó levantar una mano para saludar a la masa de fanáticos que, con lagrimita y todo, lo aplaudieron en vano… Don Lionel Messi (la pulga) “sacó el cobre” -como dirían en Colombia. Se comportó indiferente, petulante e irreverente con los fans costarricenses. Tristemente la propia Federación Costarricense de Fútbol, se prestó al engaño al utilizar la imagen de un jugador que sabían que no iba a jugar, para atraer aficionados a pagar caprichos a los revendedores usureros. Eso es un fraude, pero los estafados, lejos de reclamar, bajaron la cabeza apenados…

Pero este chasco que motiva hoy esta reflexión, aunque duela, ayuda a abrir los ojos para no creer todo lo que dicen los medios, a los que sólo les interesa el negocio.(por algo son sólo “medios”). Podría enseñarnos que no todo lo que brilla es oro… Que la vida está llena de falsos profetas. Que no hay que persignarse en cualquier altar. Que la mayoría de los afamados ídolos, son tan pedantes como cualquier político. Podría indicarnos que no hay que creer en dioses que van al baño…

A Messi no hay que reprocharle no haber jugado pues “quien es mandado no es culpado”, (aunque se bailó a todo el pueblo costarricense). Lo reprochable es su carencia de valores como ser humano, porque lo cortés no quita lo valiente. Demostró que la fama ciega el corazón y encarcela el espíritu. Que en esas “jaulas de oro” de los famosos, se viven grandes soledades y sobre todo, se carece del tesoro de la gente común: la libertad. Dejó claro que no ha entendido que la historia es un sendero sembrado de cadáveres famosos, de quienes la memoria guarda sólo sus hechos más nobles, aquellos que testimonian la parte humana. Olvida que es un mortal como tantos e invita a regalarle una calavera para que recuerde su finitud… Porque es el canto y no la pluma, quien hace al pájaro y no bastan un par de alas para ser ángel. Olvida que la vida de los deportistas es muy corta y frágil. Ignora que los ídolos no pueden entrar a un escenario donde se lo recibe con aplausos, a brazos cruzados, en una actitud intransigente y desdeñosa, aunque en muchos argentinos esa sea la norma.

Estimados lectores, estas lecciones deben ayudarnos a reflexionar, para no seguir ingenuamente abrazados a los pies de estos humanos endiosados, cuya soberbia les impide a veces, cumplir hasta con las mínimas reglas de cortesía y respeto que merece el público. Nos enseña que no se deben adorar dioses de barro, pues la mayoría de las veces son víctimas de su fama y, teniendo aparentemente todo, no logran tener paz, ni libertad, ni ser felices… Todo hombre por humilde que sea, si tiene dignidad, es digno de respeto, pero de poco vale ser un gran artista, un gran jugador o personaje, si como ser humano se carece de verdaderas virtudes para ser querido, seguido y respetado. ¡Mil gracias!

 

 

 

 

REFLEXIONES SOBRE “DESTAPARTE”

 

Domingo Ramos A.

06/2011
 

Con motivo de los 125 años de distribuir “veneno” embotellado, con patente autorizada en todo el mundo, la Coca Cola tuvo la “genial” idea de plantear un “show” publicitario en el que, no se sabe cómo, ni cómo no, involucró de lleno a un puñado de artistas ticos y al Museo de Arte Costarricense.

La multinacional invitó a 52 artistas plásticos para que decoraran 52 botellas de Coca, de gran altura, labor por la cual les ofreció una suma menos despreciable que su falso amor por la cultura, de $1500, que en épocas de escasez le llenan la barriga a más de uno y le devuelven el alma al cuerpo.

No se sabe si el Museo de “Arte Costarricense”, máximo exponente de nuestra cultura, recibió alguna porción del queque, para que le abriera las puertas a las inmensas botellas decoradas por algunas manos ticas, siempre dispuestas a pescar una mosca al vuelo. Pero no es importante el dato; lo que es cuestionable, en todo caso, es el sentido de una alianza con una empresa comercial que, de haber querido incentivar la creatividad artística y aportar algo a la cultura nacional, habría podido realizar otra suerte de evento. ¿Por qué la dirección del museo no negoció algo más creativo y original?

La directora del museo: doña Florencia Urbina, defiende sus puntos de vista en el artículo: Un museo que sí vive (Nación 20 mayo, 2011) Pero incurre en el error, muy común, de desvirtuar las críticas (como hacen los políticos) ignorando que en el disentir se fortalece toda democracia verdadera. Por otro lado funda su defensa en el hecho de que ya se han realizado experiencias similares en otros museos del mundo. Dicho argumento, sin embargo, lejos de validar, empobrece pues admite que no hay originalidad en el evento, sino más bien imitación llana y silvestre. Dice además doña Florencia que “…las iniciativas novedosas no son bien vistas…” a lo cual replico que, personalmente, siempre he respetado sus obras y su estilo, pero me he opuesto a eventos insulsos y de poco seso, como la pamplonada que pensaban hacer en mi querido San Ramón, o al Caw parade del alcalde josefino, que ahora propone las palomas de la paz de la batalla política de Arias, dizque para evitar la violencia y la inseguridad… Me opondré siempre a la imitación de hechos y ocurrencias que no dignifiquen el verdadero quehacer artístico y menoscaben al artista, pese a su libertad de dejarse enjaular… Además, entiendo la urgencia de doña Florencia, de atraer visitas al museo, pero recuerdo que, simultáneamente al caw parade, los museos del Banco Central rompieron el record de asistencia con una exposición de Rembrandt, lo que indica que el pueblo costarricense, aprecia y valora más el buen arte que la ocurrencia descabellada.

Pero volviendo al meollo del asunto, tampoco se trata de una cacería de brujas. Algunos artistas han justificado su participación diciendo que $1500 no son para despreciarlos en aras del ideal del arte puro. Aducen además que cada uno es libre de participar y que en dejarse “destapar” no hay ningún ilícito… Otros alegan que fue un reto y que la curiosidad los emocionó… Que hay que romper esquemas y ser audaces y que se deben respetar sus sentimientos y decisiones. Que son oportunidades de trascender, darse a conocer y ser tomados en cuenta…

Naturalmente hay que ser tolerante y respetuoso y no me toca juzgar si hicieron bien o mal, pues para eso está la almohada; si después de que uno hace algo, duerme igual o mejor que antes ¡enhorabuena!. Sin embargo, en esas justificaciones hay ambigüedad. Si aceptaron por plata, reconocen que la necesidad forzó la verdadera libertad, pues si no hubiese existido la paga no se habrían “embotellado”, como tampoco, sin plata de por medio, Judas habría vendido a Cristo traicionando las enseñanzas y principios del Maestro. En ambos casos las cosas se pueden hacer, pero hay que distinguir que, entre el acto de amor puro y el mero servicio sexual, la diferencia siempre la establece la paga.

Por otra parte, no hay que confundir libertad, que implica soltura y pureza, con libertinaje, que convoca todo lo contrario. No hay que olvidar que en la vida, no siempre lo que es “lícito”, es moral o ético. Conviene recordar que no siempre la curiosidad y la emoción son los mejores compañeros de la honestidad. Primero porque casi siempre la curiosidad “mata al gato” y segundo porque la emoción suele interferir con el más justo razonamiento. El artista debe ser, a mi juicio, un ser “integro” y de formación integral pues parte de su misión es descubrir senderos nuevos y vitales, que guíen a los que vienen atrás y un día puedan tomar nuestra antorcha y correr hacia el pebetero de la cultura del futuro. Un ser vivo con capacidad de discernir lo que más conviene, en aras de su desarrollo profesional propio y de la cultura del país.

El arte está llamado, en momentos tristes para la cultura y los valores, a ser llama de esperanza y para lograrlo, no puede ser hijo del oportunismo, la simple audacia, la desnuda emoción o la copia deslavada de la ocurrencia ajena y añeja. El arte debe ambicionar ideales propios, frescos, genuinos, pero no puede someterse al colonialismo imperialista y deshumanizado, de quienes llevan su corazón colgado del gancho que simboliza el dólar y que, no en vano, se asemeja al gancho que utilizaban nuestras antiguas carnicerías.

La cultura costarricense debe aspirar a ser más que la cultura de la Coca Cola, pero para eso, los creadores y los entes que nos representan, deben sumergirse, responsablemente, en las raíces de nuestra propia verdad. Meditar sobre su misión y trazarse su propio ideario… No es tanto la aptitud, cuanto la actitud, la que hace de un pintor a un artista digno. Los artistas deben tener metas propias y saber que tienen el don de la creatividad para trascender por méritos propios. Nadie trasciende por pintar vacas o botellas de Coca Cola y eso de ser “tomados en cuenta” es muy cuestionable, pues lo mismo les hacen creer a los “burros” del narcotráfico que no pocas veces ocupan las primeras páginas de los diarios, camino a un cementerio o a una cárcel, que para el caso es lo mismo.

Con este “Destaparte”, poca trascendencia tendrán los artistas y el museo que albergará esos objetos… La gran ganadora será la transnacional, sacralizada por el pincel de los artistas y legitimada por el máximo organismo de la cultura costarricense. El museo se ha prestado para la foto, con la misma falta de malicia criolla de esas pobres mujeres que, esperanzadas en trascender, desnudan su intimidad para los periódicos baratos.

Dicen algunos historiadores que la conquista de América resultó más fácil de lo esperado, porque nuestros aborígenes esperaban la venida de un Díos blanco. Pero no es posible que en este siglo, nos dejemos conquistar por el dios Coca Cola, cuyo credo comercial deshumanizado, lejos de destapar opciones para un crecimiento espiritual, embotellan la cultura y a los artistas de un pueblo, por una triste dádiva.

Finalmente, me refiero a las últimas palabras del artículo de la directora del Museo de Arte Costarricense: “Las palabras no aportan por sí solas al arte ni al desarrollo cultural del país”... Quizá no aporten tanto como debieran si se les prestase oído; en todo caso, por menos que aporten, seguro que aportan más que el silencio cómplice de tanto crimen, de tanto desvarío y tanta insensatez que enluta al mundo. La palabra aporta elementos de juicio, conciencia, denuncia y algo invaluable: LIBERTAD. ¡ Muchas gracias!.

 

 
 

UN BUEN QUIROPRÁCTICO


Domingo Ramos A.

Me dolía la espalda, el cuello y la cintura. No podía voltear la cabeza ni mover los brazos... Experimentaba mareos y pérdida del equilibrio; caminaba en lo llano, como si el suelo fuera irregular. Las piernas, aunque robustas, se debilitaban. Las rodillas dolían y las pantorrillas sufrían desconsuelo igual que los pies. Inyecciones para la “quiebra hueso”, reposo, masajitos, paños tibios, sobadas por si “una pega” y nada… Hasta el invento humano que más adoro: la cama, empezaba a fastidiarme...

A mis 61 años no fumo; moderadamente bebo vino tinto por los antioxidantes y limpieza arterial, no trasnocho y mis desvelos provienen de las chinches politiqueras que se beben al país. Entonces, ¿estaría entrando en la edad de los “nunca”?... Me recomendaron un quiropráctico bueno, porque los malos abundan y son funestos. Corrí el riesgo; fui donde uno que, en cuanto me miró, empezó un soliloquio: “brazo derecho caído, pierna izquierda más corta, cabeza dislocada, vértebras cervicales recargadas, dorsales comprimidas, lumbares desgastadas, columna desalineada, espalda sobrecargada, pelvis desnivelada, ministros, digo, meniscos inflamados, pantorrillas mal oxigenadas, talón de Aquiles abultado, pies cansados”... “¡Necesita unos ajustes!”

El masaje fue doloroso, la alineación columnar preocupante, el tramado espantoso, posesionar la cabeza fue impactante; la quebró hacia la derecha, hacia la izquierda y después al centro… A los meniscos les dio su sacudida y a la pierna corta su buen tirón… Me puso de pie, me ordenó colocar mis manos sobre la nuca y me suspendió por las axilas un par de veces dejándome caer sin tocar el suelo… “No se asuste -dijo- ya tiene los hombros y la cabeza donde deben estar y agregó: “camine erguido, no cargue pesos innecesarios ni adopte posiciones incorrectas. No descuide sus meniscos, camine descalzo sobre hierba; eso estimula la irrigación sanguínea. Ponga los pies en el suelo; permite al organismo entrar en contacto con las energías primarias de la Tierra (Naturaleza) que absorbe las malas vibras y refuerza las buenas”.

Solemos descuidar la salud. Durante meses cargué dolencias innecesarias. Soporté lo insoportable, pospuse decisiones urgentes que afectaban mi vida. Anduve cabizbajo entre la resignación y la desidia. Me moví como el cangrejo. Dormí mal y tuve muchas horas amargas como los “mayos negros” de mi patria, pero ahora me sentía mejor.

Reflexionaba sobre mi pobre patria: joven y llena de energías desperdiciadas, urgida de
alguien que la alinee y le coloque la cabeza entre los hombros, le enderece el cuello y la ponga de cara al futuro. Una patria maravillosa pero sin norte, en manos de una Laura que pierde su “aura”, ante una tarea para la que, obviamente, no está preparada. Después de un año ya no ríe tanto, pero sigue en el “canasto” de los titiriteros de intestinas campañas proselitistas, sin saber qué hacer. Respira por sus narices y claro, si ellos tienen gripe, a ella también se le chorrean los mocos.

Nuestro país está quebrantado por la negligencia gubernamental. La espalda sobrecargada de impuestos y carestías. La columna vertebral legislativa está dislocada por la inoperancia oficialista que cedió tontamente el directorio a la oposición. Las vértebras lumbares acusan desgaste y dolorosas hernias entre los diferentes discos del poder. Las extremidades están paralizadas por la corrupción. El país, apestado de ácaros politiqueros, no camina; titubea como ciego a plena luz. Se tambalea en lo llano y, donde debería lucir aplomo y gallardía, camina como cangrejo; la seguridad social y ciudadana al garete, la educación alienante, la justicia legalista y atrofiada, apadrinando ladrones de cuello blanco (penas ridículas y casa por cárcel). ¿Jueces? Liberando narcos (“presuntos”, identidad protegida). ¿Y el Fiscal General? Como cebolla… para llorar.

El país sigue en la edad del “siempre lo mismo”, con artritis y reumas de pies a cabeza. Los meniscos, digo, los ministros sufren apoplejía; no articulan paso ni enhebran idea solidaria… Tenemos demasiados talones de Aquiles y somos indolentes ante las angustias sociales. Deberíamos poner los pies en el suelo; retomar los principios y los valores de la Costa Rica honesta y solidaria de otrora. Al campesino y al trabajador hay que oxigenarlos pues los malos tratados los están asfixiando. La Soberanía está fracturada. Los ideales solidarios y democráticos son fábula desteñida. Costarricenses, ¿Queremos seguir, como ratoncitos, en manos de los mismos gatos negros o blancos, o buscamos un quiropráctico antes que las lesiones requieran complicadas cirugías?

 

 
   

El gran estadio ti-co-chino
 

Domingo Ramos A.

Desde el Medioevo sintieron como una necesidad la diversión de la sociedad y crearon el carnaval como un derecho del pueblo. Una vez al año, durante varios días, los campesinos suspendían sus labores agrícolas y se juntaban en las plazas públicas para escenificar una hermosa comedia, donde el rey descendía del trono y el plebeyo se sentaba en él. Todo era permitido: la crítica, la diversión, “las sacadas de clavo” y las “atornilladas” porque los goces de “la carne que tienta con sus frescos racimos”, como dice Darío, eran de ley.

Pero muchos siglos antes, los griegos y los etruscos, crearon juegos de pelota, toros, gladiadores, teatro y circo. En el año 80 d.C. el emperador Vespasiano (39-81 d.C) construyó para los romanos el gran anfiteatro (50.000 personas) símbolo de la Roma pagana, donde la diversión degeneró en crueldad mortal.

Muchas de esas costumbres volaron hasta la América recién pisada, nueva como Macondo, donde las virtudes y los vicios habrían de crecer juntos. De Inglaterra llegó después el opio futbolero de las civilizaciones modernas y globalizadas. Nació así el futbolista: persona bien pagada que, junto a los políticos y reinas de belleza, tienen licencia para ejercer sin ningún estudio… Y si grandes catedrales construyó el cristianismo para gloria del Infinito Dios y lucro de sus corredores de bienes en la tierra, enormes maravillas se han construido y se siguen construyendo para “La Divina Madre: la Bola de fútbol”. Recordemos solamente: el Azteca en México, el Maracaná en Brasil y el Centenario en Uruguay, porque hablar de los hermosos escenarios europeos, orientales, árabes, o los multimillonarios que se construyeron en Sudáfrica para el pasado mundial, sería cosa de nunca acabar, ¡joder!

Pues en esta tierra tica donde siempre es carnaval y la gente es la más feliz del planeta, no podía faltar un enorme y lujoso estadio del primer mundo, que ha deslumbrado a tirios y troyanos: “lo más importante de nuestro país” -afirman- (¿y nuestro Teatro Nacional?) Un estadio “nacional” (sin los espacios para apreciarlo) grande y bonito -según dicen- pero “chuleado” a China, con emblemas chinos y entradillas “populares” de 80 y 250 mil colones. El sueño y canonización de nuestros “gobiernos visionarios”, doctos en limosnear, pero incapaces de colocar una platina, supervisar una carretera, defender isla Calero, crear empleos, ofrecer seguridad social o demarcar una cancha… Un “confite” caro para un pueblo paradójico y empobrecido espiritualmente, que sufre hambre y ve cerrar sus hospitales ante la indiferencia gubernamental, pero paga un cuarto de millón por disfrutar un partido contra Argentina, o echarse un “taco de ojo” shakireño. ¡Qué vaina!

Inauguración multimillonaria. Todos los medios se llenaron la boca y los bolsillos ponderando lo que llaman: “nuestro granito de oro”, “nuestro orgullo”, “nuestro sueño”. Pero ¿y la pena por nuestra democracia centenaria, aliada con una nación comunista que mantiene preso a un Nóbel de la Paz y ahora nos exige romper toda relación con el Dalai Lama? ¿Y nuestro lloro por estos sobornos chinos, en pos del “Becerro de Oro”, que avergüenzan la memoria de sus sabios antepasados? ¿Y nuestra angustia por las toneladas de excremento y bazofia, que desde esa “torre de Babel” se depositarán en nuestros ríos y mares? ¿Y nuestra preocupación por la enorme cantidad de agua que demandará ese “elefantito chino”? ¿Y nuestro malestar por las presas y embotellamientos que vendrán cuando pase la “luna de miel” y todo vuelva a la espesa modorra de la cotidianidad tica? ¿Y las “35 mil ovejitas”, ojos llorosos, emocionadas por los seductores glúteos de la Afrodita colombiana y la gloriosa venida del Che Messi que ni jugó?… ¡Qué estafa y agarrada de chancho!

He ahí el tinglado de una nueva farsa, la cortinita de humo, el circo y la burla de los pobres políticos criollos, que de ese modo mancillan los ideales de libertad y soberanía costarricenses, poniendo en entredicho nuestro amor por la paz y el respeto por los derechos humanos… Doble moral: otra jugada oscura de los Arias, que anotan otro gol de “chilena” como el TLC. ¡Qué pena! Wikileaks ha revelado sus felonías, sabemos que las águilas siguen “cuiteándose” en el país. ¡Con razón algo apesta! Pero bien, en Costa Rica, donde “lo mediocre es mejor que nada”, valga ese millonario estadio (regalito que todos tendremos que pagar, pues nada es gratis) para un pueblo que no siempre encuentra donde patear una pelota, pero sí quien le patee las suyas a diario.

 

   
   

LA PURA VERDAD

 

Domingo Ramos A.

26/03/2011

 

Las “chanchadas” de la banda de pillos llamados políticos, me desaniman demasiado; pero más me preocupa la falta de coraje del costarricense, la candidez de una gente poco solidaria, donde nada perturba la paz que permite dormir, (pierna suelta), a los pendejos y cobardes… Se seca la voluntad de hacer algo por un pueblo cerrado, indolente, inconciente, sin voluntad, apático, negligente, castrado, sin ningún compromiso social ni patriótico, que babea la bota que lo aplasta y como lora repite: “pura vida”, aunque se lo lleve la “puñeta”.

 

 

La pura verdad: frustran los chorizos legislativos y los desafueros de algunos magistrados. Dan ganas de llorar y hasta de renegar de ser costarricense. Pero amo mi patria, la libertad, los principios y los valores éticos, cívicos y morales que aprendí a defender desde niño. Y aunque a muchos les caiga como puntapié en los ijares, pues odiamos nos digan la verdad, se perdió la vergüenza, el orgullo y la dignidad. Si hoy hiciéramos un referendo para castrar al tico (físicamente) el 50% se abstendría de votar, el 45% diría SÍ y sólo un 5% se negaría a ser buey…

 

Atravesamos, en todos los aspectos, una noche negra que no acaba. Algunos tiranos han sometido al pueblo que se dice libre y democrático, pero lame la coyunda y acepta albarda. Venimos gobernados por ineptos e inescrupulosos que mancillan la democracia, la soberanía y al pueblo, pero agachamos las orejas. Las leyes se parcializan: dan 20 años por robar un celular, pero los grandes desfalcos: Comisión de emergencias, fondos para vivienda, caso BCIE, Rodrigón Arias, el fiscal y Tijerino asesorías y concesiones sucias, son archivados, evadiendo una justicia que pregona igualdad ante la ley. La mayoría de altos funcionarios gubernamentales sirven al cartel “tiranía en democracia”… Los sindicatos (¿dónde y de qué lado están?) callan ante la corrupción e injusticias sociales: mala atención médica, pésima educación y carreteras, inseguridad y aumentos tributarios. La inoperancia estatal es anonadante; pasan años y no pueden colocar una platina en un puente. La Sala IV legitima burlas constitucionales. El TSE, insensatamente, aplaude votaciones de sólo un 28%. Los “padres de la patria” encubren a sus compinches, mediante comisiones legislativas que nacen muertas. ¿Y mi buen pueblo? Tomando atolillo con el dedo porque ¿qué se puede hacer?

 

Ortega invade Costa Rica y, negligentemente, le damos quejas a “Papá Mundo”, en vez de actuar como ciudadanos de sangre en las venas. (igual al TLC) ¡Ay pueblo, así no se defiende la soberanía!... Duele decirlo, pero tras la pasividad y “neutralidad” ticas, lo que hay es una gran desidia y cobardía. ¿Y la presidente? Ahí va, sonriente, como cuando en campaña electoral apareció en los medios, hecha toda una amazona, cerveza en mano, en las fiestas de Palmares. Pareciera inconciente de su investidura, incapaz de romper relaciones con el gobierno agresor. (desmiente la firmeza y valentía femeninas en la política y compromete el salero y elegancia de la belleza tica inducida al desaliño). Gastamos millones forjando la imagen del pobrecillo, para que otros resuelvan nuestros problemas. Somos maestros (menos en fútbol) del arte de pasar la pelota y zafar el lomo… Atletas natos (y notos) del aquí corrió. Campeones olímpicos del choteo y el chiste mordaz. Poco serios; las manifestaciones de protesta son un puro vacilón y jolgorio; se baila, se come y se cacarea. Nos reventamos con los toros a la tica y nos refocilamos con las telenovelas. Y cuando podemos dar ejemplo de valentía a los niños, los utilizamos como estandarte, uniformados, banderita y al frente; que su inocencia supla nuestra falta de…

 

Tenemos virtudes, pero la pura verdad, somos un desastre: charlatanes, mentirosos, atenidos, holgazanes, burlescos, cavilosos, angurrientos, cínicos, tomadores, sucios, chismosos, taimados, pésimos lectores, confiteros, picaflores, aduladores, atorrantes, desaliñados, palomillas, jetones, morbosos, pedigüeños, falsos cristianos, prepotentes, doble moral, metiches, cándidos, engreídos, fanfarrones, delicados con lo propio, nos gusta llevarla suave, vivir de lo prestado, copular y zafar… Nos encanta peinar la mona y matar la culebra, tirar la piedra y esconder la mano, jugar de vivos, hacernos los chanchos y roncar como ellos. Palanganearla y hacer la masa aguada… Pero así todo, tengo fe que esta patria hermosa producirá generaciones, (aunque no llegue a verlas) más honestas y viriles, que la saquen del fango y la enaltezcan, para orgullo de los costarricenses y reivindicación de la humanidad.

 

 

 

Las Alas Rotas de Jalil Gibrán

 

Domingo Ramos A.

23/02/2011


“Tenía dieciocho años, cuando los destellos del amor asombraron mis ojos con su luz mágica y desde aquel día los misterios de esa divinidad inquietante fueron dedos de fuego prendidos a mi alma”… Y yo tenía apenas trece años, cuando en la esquina noreste del mercado de San Ramón, me incliné para recoger del suelo, los restos de un pequeño libro desarmado, como ave sin vida a quien le hubieran roto sus alas, donde mis ojos ávidos leyeron esas palabras que me conmovieron el corazón y se grabaron desde entonces en mi alma.

Corría el año 1963, yo empezaba a beber las frescas aguas de los conocimientos que me prodigaba el colegio y con ello, a sembrar la triste distancia entre los campos y yo, que se quedaban atrás con retazos arañados de mi alma, del mismo modo que las zarzamoras retienen trozos de los vestidos del transeúnte… Me encantaba leer. Leía siempre los periódicos con que empapelábamos la casa, para esconder las rústicas tablas de madera, que se imbricaban a punta de clavo y martillo para ofrecernos el cobijo de un hogar… “¿Cuál hombre puede olvidar la primera mujer que trocó el sueño de su juventud en amargo despertar?”- había leído en aquellas páginas amarillas que temblaron entre mis dedos y guardé entre mis cosas más queridas por tantos años.

Los días fueron pasando bajo el arco iris…Otras lecturas fueron pasto de mis sedientas pupilas de adolescente. La golondrina batió sus alas hacia la capital, terminada la hermosa etapa del colegio, buscando los más altos aleros del conocimiento universitario. Desde ahí volaría sobre los mares buscando las cosas nuevas del Viejo Mundo y un día, leyendo un libro adquirido en uno de los bancos de la estación “Términe” en Roma, reencontré aquellas palabras que recogiera trece años antes en las calles de mi pueblo… ¡No era posible! Finalmente me enteraba que aquellas páginas, habían sido escritas por un notabilísimo escritor, filósofo, pensador, poeta y pintor libanés, considerado uno de los más preclaros exponentes de la literatura arábiga contemporánea, nacido en 1883 y muerto el 10 de abril de 1931.(18 años antes de mi nacimiento). Supe entonces de Gibrán Jalil Gibrán y que aquellas palabras encontradas en mi tierra, pertenecían a su primera novela intitulada Alas Rotas. Y años después, me enteré que dicha obra había sido traducida en Costa Rica, del árabe al español, por otro libanés radicado en San Ramón: Wajib Zaglul; ayudado por Reinaldo Soto E. allá por 1942.

Leí sus obras y conocí la vida del gran artista… Lo que jamás hubiera imaginado es que en 1997, 24 años más tarde del hallazgo de aquellas páginas, el arte me llevaría hasta la tumba de aquel gran ser humano, filósofo y maestro de la palabra. Había sido invitado por los escultores Basbous (pupila) para el IV Simposio Internacional de Escultura en Piedra, en la ciudad de Rachana (El Señor), donde trabajé una obra de gran formato que intitulé El Espíritu de Rachana, la cual forma parte de un importante museo de escultura al aire libre de Líbano… Recuerdo que mis pupilas se empañaron de nuevo al contemplar el valle de Bcherri cuya topografía me había sido sugerida desde Alas Rotas. Ahora estaba en el monasterio Mar Sarkis, abierto en una imponente roca, donde se custodian los restos de Gibrán, sus manuscritos, parte de sus pertenencias y de su gran legado pictórico a la humanidad, donde los temas literarios y filosóficos adquieren forma, plasticidad y color… “Je voudrais que chaque image sois le commencement d’une image invisible”- había escrito Gibrán, quien falleció a los 49 años, de tuberculosis y cirrosis hepática, en Nueva York, cuando su genio alcanzaba el mayor esplendor y madurez…

Hoy, 14 años después de esa visita inolvidable al Líbano de los cedros milenarios, recuerdo con nostalgia los días y las noches que pasé en aquella tierra sacudida por las guerras, donde Jesucristo realizó uno de sus primeros milagros en las bodas de Canaan, convirtiendo el agua en vino y hasta donde huyera el profeta Elías cuando era perseguido en Israel (Coelho, La quinta montaña) Jamás podré olvidar aquellas ciudades de la antigua y majestuosa Fenicia: puerta entre Oriente y Occidente, desde cuyas ciudades portuarias de Biblos, Tiro y Sidón, partían las naves comerciantes que dominaron el Mediterráneo y sus principales ciudades: Alejandría, Atenas y Roma… Desde la terraza del hotel que nos hospedaba al grupo de artistas que participábamos en el simposio escultórico, a la luz de una radiante luna de setiembre, volvían a mi recuerdo las palabras de la niña Elina Rivas, cuando nos explicaba en el Instituto Superior de San Ramón, las gestas de aquel pueblo indómito… Aquella noche, después de haber degustado los más de treinta ricos platillos de un menú libanés, mis ojos habían presenciado la exquisita belleza de la aceitunada mujer libanesa, que había expresado con extremo salero, todo el encanto de la danza del vientre, mientras su esbelto cuerpo se movía con el ritmo de una espiga al viento…

Hoy día la obra de Gibrán es muy leída en nuestro país y en todo el mundo. Cada uno de sus libros está lleno de sabiduría y pasión, porque al igual que Miguel Ángel: genio escultórico universal, que plasmó en sus mármoles la indomable fuerza de la existencia, Gibrán supo tallar con la palabra, los secretos del alma humana. Figuran entre sus muchos escritos: Ensayo sobre la música, Lágrima y sonrisa, Las vírgenes de las praderas, Las almas rebeldes, Alas rotas, Las tempestades, Los cortejos, Las perlas selectas, Munállat Aruáh, El loco, El precursor, El profeta, Espumas y arenas, Jesús el hijo del hombre, El vagabundo, Los dioses de la tierra y su obra póstuma: El jardín del profeta. En todos ellos el lector encontrará verdades escritas con arte y filosofía: “Cuando améis no debéis decir: “Dios está en mi corazón”, sino más bien: “Yo estoy en el corazón de Dios”- sentencia en El profeta, y agrega: “Cuando el amor os llame, seguidlo, aunque su camino sea angustioso y arduo. Entregaos a sus alas que os envuelven, aunque la espada oculta en ellas os hiera. Y creed en él cuando os hable, aunque su voz os doblegue y marchite vuestros sueños, como el viento del norte marchita los jardines. Porque así como el amor os llena de gloria, así os crucifica.” (p. 13)

En el museo dedicado a Jalil Gibrán, al parecer diseñado por una arquitecta pariente de don Wagib Zaglul, quien vino a San Ramón, desde la ciudad de Hasroun, cabe reseñar algunas obras pictóricas: El pensador, El hombre y la sinfonía de la Naturaleza, La auto-crucifixión, El espíritu manifiesto a los siete, La plegaria, La maternidad trascendental, Armonía sobre la cima, El centauro, la naturaleza y el hombre, Las dos identidades: la pequeña y la grande, La purificación espiritual y el templo cósmico. Jesús crucificado sobre la pirámide de la humanidad y las religiones, El mundo divino y dos obras simbólicas que me atrajeron mucho: El arco y las flechas (acuarela), donde propone que el hombre y la mujer conforman el arco desde donde se disparan los hijos a la vida, pero: “Vuestros hijos no son vuestros hijos. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros, no os pertenecen, podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.” (p.17) y la obra El dolor y la alegría: un hombre y una mujer con las manos atadas, donde plantea ambos estados como caras de una misma moneda: “Cuando estéis contentos, mirad en el fondo de vuestro corazón y encontraréis que es solamente lo que os produjo dolor, lo que os da alegría”. “Cuando estéis tristes, mirad de nuevo vuestro corazón y veréis que estáis llorando, en verdad por lo que fue vuestro deleite” (p.25 El profeta).

En abril se cumplirá el ochenta aniversario de la muerte de este pensador y poeta, que a tantos conmueve. Por eso dedico esta reflexión a los libaneses que habitan en nuestro país y en especial a la familia de Wagib Zaglul, quien tuvo para entonces la tienda San Antonio, al este del mercado de San Ramón y de quien cuentan sus hijos, Jorge (propietario de la tienda) y José (rector de la Earth), que tuvo siete hijos, que su esposa doña Carmen Slon aún vive y que el traductor de estas Alas Rotas, que tan alto han volado, escribió muchos poemas y prosas inéditas, las cuales valdría la pena rescatar y a las que espero referirme en el futuro, pues este señor y su familia, son parte del la historia de San Ramón.

¡Muchas gracias!
 

 

 

 

LOS REGALOS DE NAVIDAD


Domingo Ramos A.
12/24/2010

 

Andando, andando, como quijotes aventureros, nos volvemos a encontrar con otra navidad. El aire fresco de diciembre nos recuerda de pronto que hemos cerrado un año más, completando otra órbita alrededor del sol. Nuestra nave azul: diminuto grano de polen de estrellas de sólo cuarenta mil kilómetros de circunferencia, ha viajado sin tregua a una velocidad de 30 kilómetros, (18 millas y media) por segundo. Hemos navegado en el universo junto a los astros y las estrellas, ignorando el tiempo, la velocidad y el esplendor de los abismos cósmicos… Sin darnos cuenta, muchas veces, ni de nosotros mismos.

Es diciembre. Es navidad. Y como si nos faltara un poco de magia, encendemos luces y adornamos los hogares donde hemos transcurrido trescientos sesenta y cinco días de nuestra agitada y presurosa existencia. Nos ha tocado quizá la bendición de amar, la experiencia de sufrir, reír o llorar. Y de pronto sentimos que detrás de todos nuestros desvelos y sueños, hay un fin y una verdad. Reflexionamos y pensamos en Dios como el autor supremo del Universo que nos alberga. Y nos invade una emoción inenarrable y le construimos, en un rinconcito, un portal al Dios niño. Experimentamos una inmensa alegría que nos invade el alma y nos invita a compartir con los seres que nos palpitan cerca del corazón. Olvidamos las fatigas de la cotidianidad y corremos a comprar regalos para patentizar nuestro afecto… De pronto refrenamos el paso y sentimos latir la vida en los abismos del pecho… ¡Ahí está la navidad!

Pero, ¿por qué debimos esperar un año para reencontrarnos con Dios, con nosotros mismos y con esa fe interior? ¿Por qué no nos dimos cuenta que pudimos haber convertido cada día del año en una navidad? ¿Por qué encendemos luces artificiales para irradiar el alma, si durante todo el año ignoramos que Dios nos regaló un infinito lleno de estrellas para que nos iluminaran en nuestro vuelo fugaz? ¿Por qué nos preocupamos de pequeñas luces pirotécnicas, si durante un año entero viajamos a oscuras en medio de tanta luz de las constelaciones y las galaxias? ¿Por qué esperamos tanto tiempo para encender las luces del corazón, del amor y de la solidaridad?

Construimos un portal con figuritas, en casa, pero no apreciamos durante todo el año el gran portal de la existencia, donde nosotros éramos sus protagonistas. Y de pronto pensamos en los seres queridos que durante todo el año no supimos ver. Corremos a comprar regalos caros y hasta inútiles para disfrazar nuestros olvidos, cuando pudimos haberles regalado un minuto de atención, una ternura, un silencio, una palabra comprensiva, un sencillo te quiero, una caricia, o el invaluable abrigo de una bendición. Olvidamos que las luces que debimos mantener encendidas son las del alma, para no conducirnos entre tinieblas. Que el pesebre se debió llevar siempre en el corazón, para ese niño que llevamos dentro, opacado por los deberes y las ansias de la vida moderna. Porque la verdadera navidad no llega, sino que brota del corazón.

Por ello, antes de pensar en un regalo de última hora para los seres queridos y los amigos que, por los compromisos y trabajos, olvidamos durante el año, pensemos en nosotros y regalémonos un tiempo de paz… Dediquémonos primero a nosotros mismos, un espacio de reflexión donde pongamos sobre la mesa todas las cartas. Hagamos un balance de las cosas que hicimos, cuáles alcanzaron su meta, cuáles hay que reforzar, cuáles ya no tienen importancia, cuáles hay que soltar para que se vayan. Iniciemos ese listado de propósitos para el nuevo año, en donde algunos de ellos pueden ser: llevar una vida más digna y serena. Vivir siempre de acuerdo a nuestros principios solidarios y humanos y procurarnos una vida de calidad. De mirar más a menudo las estrellas y encender diariamente las luces de nuestra esperanza. De mirar a nuestro alrededor y tenderle una mano a la maltratada naturaleza y a quienes necesitan apoyo. De sentarnos más a menudo con los seres queridos y preguntarles cómo transcurre su existencia y qué planes tienen para su vida. En tratar de ser más hermanables y regalar al mundo una sonrisa fresca.

Procuremos no caer más en la tentación de cubrir las apariencias y salir a la calle a comprar regalos para dar, sin preguntarnos si le serán de utilidad a esas personas. Procuremos regalar cosas de corazón, que por humildes que sean, tienen un valor especial. Procuremos no malgastar el dinero ni llenarnos de deudas que nos roben la paz del nuevo año. Pensemos que todos los días del año son buenos para dar amor y demostrar afecto. Volvamos a tocar a la puerta del vecino para sencillamente saludarlo. Volvamos a llamar a ese pariente o conocido que vive lejos y que el trajín de la cotidianidad no nos permite visitar. A veces una simple llamada se convierte en un buen regalo.

Ordenemos esos gastos excesivos y comamos y bebamos con moderación; ni la comida ni la vida ni los licores, se acaban en diciembre. Dediquemos un poco del escaso tiempo a nuestra familia. Volvamos a la biblioteca y retomemos alguno de esos buenos libros que nunca pudimos terminar. Reforcemos los hábitos de la buena lectura tan venidos a menos. Escuchemos de vez en cuando una buena música y sobre todo, escuchemos la voz de la sensatez y el corazón.

Regalémonos un poco de paz y reflexión sabia. No le sigamos el juego a los comerciantes que desde agosto lanzan su aplanadora propagandística para que nos embarquemos en navidad. No escuchemos las voces de la falsas sirenas comerciales que promueven descuentos y regalías. Escapemos de aquellas agrupaciones financieras que nos regalan tarjetas de crédito que resultan mecate para el propio cuello. No caigamos en las redes de las cadenas comerciales que nos llaman diciendo que nos hemos ganado dineros fáciles y solicitando el acceso a nuestros ahorritos. No crean en esas trasnacionales que afirman darnos una semana gratis de hotel… No pequemos ni de confiados ni de ingenuos; no hay almuerzo gratis. No nos prestemos al engaño y las estafas de una navidad comercializada y deshumanizada; cualquier día del año es bueno para regalarle un presente al ser querido, de acuerdo a nuestras posibilidades económicas; dejar a Dios por Dios no es amar a Dios.

Para esta navidad y las que vengan, regalémonos paz y calidad de vida. Terminemos el año sin correr por tapar las apariencias y calmar el que dirán. Aprendamos a ser genuinos, a vivir de acuerdo al corazón y cultivar la paz interior. ¡Muchas gracias y Feliz Navidad!

 

 
   

JUGANDO DE CASITA


Domingo Ramos A.

01/12/2010

Sorprenden los maquiavelismos de los políticos, pues rebasan la cordura y los valores humanos. El tan ventilado “conflicto” entre Nicaragua y Costa Rica, es una escaramuza fabulesca y ladina: mandar la perra (Pastora) a tratar de agredir la gallinita (isla Calero), del patrón que un día le dio cobijo y sustento (Costa Rica) es una bellaquería. Pareciera un simple juego, pero ¿qué hay detrás?

Los políticos nos robaron la fe y perdieron credibilidad. Duele sentir que en el aparente “atentado” contra unas torres, exista una planificada y macabra demolición. Que tras un “accidente” minero pueda estar un “reality show”. Que detrás de cada concesión estatal, palpite una estafa. Que tras cada nombramiento político aflore la corrupción y que, tras un conflicto fronterizo, se esconda un negocio tipo “brasso”: abrillantador de imágenes…

Ortega sabe que un rebaño disperso se reagrupa tocando con la flauta del patriotismo, la melodía del orgullo nacionalista, que hermana a tirios y troyanos, bajo el grito de Patria, Soberanía, Democracia y Libertad… Pero ¿por qué los ticos, dizque tan avispados, caemos en la misma ratonera y armamos tanta alharaca? ¿Por qué somos la torta de la fiesta si no tenemos ejército? ¿O sí? ¿Por qué Ortega y Pastora, que dicen desconocer el “mieeeeeedo”, no le gruñen a Honduras donde otro gallo podría cantarles?… ¿Qué “canal” buscan Venezuela e Irán en este asunto?

Este barullo suena a “negocio pactado” -dicen algunos- entre nenes “lindos”. A Ortega le funciona y, le vino como anillo al dedo a nuestra presidente “color de niebla” -como diría Brenes Mesén- con demasiados problemas y cuestionamientos y pocas soluciones y respuestas... Y como la oportunidad la pintan calva, saca del armario la Patriótica (utilizada en su campaña política), desempolva la proclama de la Soberanía y neutralidad (¿cuál?), acude a las instancias internacionales y le da vuelta al “cromo”: el mundo se olvida que somos un paraíso fiscal, que tenemos comunidades inundadas, que hacemos concesiones fraudulentas, que nuestros puentes se desploman, que la carretera multimillonaria a Caldera colapsó con todo y la plaquita del patrón, que proclamamos “paz con la naturaleza” y decretamos la mina a cielo abierto: Crucitas, de conveniencia nacional. Nadie habla de asesinatos, prostitución e inseguridad, ni que el país que abolió el ejército, hospeda uno artillado (¿para vigilar el narcotráfico?)… ¡AY, viva esa Patria de ensueño donde siempre es carnaval!

Los “azuzadores piromaniacos” (los zafalomo) atizan la hoguera xenofóbica (ambos países) sabedores que el “asado del turno” siempre es el pueblo… Irreflexivamente, la gente saca la Bandera Nacional que amarra al guardafango del carro y se lanza a las calles a hacer tormentas en jarros de agua. ¡Calma pueblo! No crucen el puente antes de llegar al río. Los políticos conocen nuestros olvidos, indolencias y debilidades (nos agarran de chancho). Señores Diputados, no se finjan “patriotas intocables” que cuando pudieron probarlo, entregaron nuestra soberanía. ¿Para qué discursos huecos y epítetos airados, si aquí también cocemos habas? Váyanse de vacaciones tranquilos; los sindicatos duermen (como siempre) y el pueblo sigue detrás del palo.


Olvidemos a esos soldaditos con armas convencionales; las guerras de hoy son otras, ya no se sitian las ciudades como la Troya homérica; bastan los tratados comerciales (y hay plaga) Al enemigo no se le arrasan sus cultivos como hacía Carlo Magno; basta venderles más barato y hacerlos dependientes… El soborno superó la espada; bastan unas regalías (un estadio) Las guerras de hoy no truenan armas de fuego; infunden miedo y amedrentan con memorandos y falsas epidemias.

¡Despertemos! al diablo la doble moral… Nos enfada que nos llamen comunistas, pero nos unimos a China, donde los derechos humanos se los pasan por donde un ex presidente tico se pasó la Constitución. Nos decimos libres y democráticos, pero le negamos un reconocimiento al Nóbel de Paz preso en China, país por el cual rechazamos al Dalai Lama y mordimos la mano a Taiwán…No permitimos intromisiones, pero lo hizo USA en el referéndum y lo hace Industrias Infinito, reabriendo la herida del SÍ y el No en pro del oficialismo…Nos “emputa” que digan que a nuestros políticos los financia el narcotráfico, pero sucede desde Vesco. (somos bodeguita de los cárteles internacionales)… Costarricenses, rehusemos este juego insulso (como la OEA), actuemos con precaución, sabiduría y cordura. El futuro está en la solidaridad y la fraternidad.

   
 

LA HUERTA DE MI ESCUELA


Domingo Ramos A.
27/11/2010


Por aquellos días el cielo se oscurecía y después de un relámpago fugaz, como vuelo de colibrí, se escuchaba el sordo ronquido del trueno que infundía miedo y recordaba que se acercaba mayo: mes de la Virgen, las flores y las lluvias. “Va a hacer mucha tormenta”- decía papá, mientras preparaba las eras donde las primeras aguas del año, habrían de despertar las milpas, milagrosamente contenidas en aquellos granos blancos, que reían en silencio desde las mazorcas que colgaban en la troja… Mi madre preparaba los terrenos aledaños a la casa en donde el llanto bendito de las nubes, haría florecer el más hermoso jardín..
Después de atravesar la quebrada, saltando a pie descalzo entre las piedras, empezábamos a caminar por los potreros resecos, cuyos senderos rojizos eran interrumpidos por las carreteritas de hormigas que se empeñaban en llevarse los últimos verdores que sobrevivían al verano… Más arriba, el árbol de guácimo…luego otra cerca de alambre limitando las mezquindades humanas y al fin la calle… Aquella calle de tierra, polvorienta en verano, fangosa en invierno, por cuyo lomo acudíamos a la escuela todas las mañanas. Más allá de un recodo boscoso, la ermita y, casi al frente, la Escuela La Palma de Piedades Sur de San Ramón… ¡Oh Dios, cuántos sueños buscaron desde el alma, los aleros de aquella escuela sencilla, donde también las golondrinas encontraron sitio para sus nidos!
Antes de las siete de la mañana, amazona sobre su noble caballo blanco, llegaba la maestra. “¡Buenos dííías niña!”- recitábamos a coro los pocos alumnos, mientras alguno se llevaba su cabalgadura hasta los terrenos de atrás, donde sobresalía el excusado de hueco. María Isabel Durán Zamora empezaba su clase puntualmente…De la chuspita de trapo sacábamos, sobre el humilde pupitre de madera, el cuadernito de borrador, el lápiz y el Cuaderno de Vida de doscientas hojas, forradito con el papel del pan, donde con una plumilla que habíamos aferrado a un trozo de verolís de caña de azúcar, tratábamos de grabar, sin manchones, aquellos primeros tragos del saber…


Tanto rayo desgarraba los abismos celestes, que las negras nubes, desde sus heridas recién abiertas, sangraban los primeros aguaceros de mayo que, cual promesa divina, hacían realidad el sueño de los campesinos, en cuyas pupilas se reflejaba el verdor de la esperanza… Era tiempo también para la huerta de la escuela y la niña nos pedía llevar cuchillos, machetes y palas… Yo siempre llevé aquel machete que, después de varios años de pedírselo al niño, para un diciembre me lo dejó debajo de la cama, envuelto en un periódico… ¡Qué alegría y orgullo, nos daba hundir las manos en la tierra y demostrar que sabíamos trabajar! Los varones hacíamos las eras y las mujeres afinaban sus lomos extrayendo piedrecillas e impurezas, para luego sembrar. Algún lomillo se plantaba de rábano, otro de lechuga, alguno de maíz y de frijol. Por allá una mata de chayote y, arrimada a la cerca de poró, alguna de tacaco que le disputaría el espacio a las campanillas azules…No faltaba aquel bejuco, bajo cuyas hojas anchas y salpicadas de blanco, crecían los ayotes.
Después del recreo grande, apaciguábamos las hambres que no habíamos aniquilado con jocotes, guayabas o manzanitas rosa, con una sopa, cuyas verduras habíamos aportado desde nuestras casas. ¡Qué delicia! Y luego, un vaso fosforescente de lata, rojo, amarillo, azul o verde, con aquella leche en polvo que generalmente se ahumada al prepararla, al cual seguía el premio de una tajadita de queso amarillo de cabra que en mordiditas de hormiga, tratábamos de rendir.


Eran otros tiempos. Era otra Costa Rica y éramos otros niños… De la escuela regresábamos cargando leña que recogíamos por el camino para el fogón y después de comer lo que hubiera, íbamos a traer agua a la quebrada o arrancábamos alguna yuca o camote para el café de la tarde. Nos tocaba machetear o palear la tierra para arrancarle la mudadita dominguera y los cuadernos y libros del año siguiente. Siempre había que hacer: picar leña a punta de hacha, desgranar maíz, arreglar el jardín o traer terneros. Las mujeres ayudaban en las tareas de la casa, donde la madre las preparaba para que fueran muchachas dignas. Eran tiempos donde, desde niños, se nos enseñaba a ser hombres y mujeres con derechos y deberes, con fundamento, hábitos de trabajo, valores cívicos y morales. Por la tarde, cada cual preparaba su canfinera para hacer la tarea y espantar las sombras de la noche que atracaban desde temprano… Pero cuando se apagaban aquellas luces, por la ventana entraban las estrellas desde el infinito, o la hostia bendita de una luna llena.


Cada invierno recuerdo con nostalgia aquellos días en los que, sin darme cuenta y sin arrepentirme, empezaba a renunciar al campo y a lo que hoy se denomina como el “ingrato trabajo de la tierra”, como dice el poeta y ensayista Isaac Felipe Azofeifa (1909-1997) Empezaba a distanciarme de aquella vida rural, para hacer lo que don Quijote- para parafrasear al ensayista Mario Sancho (1889-1948), vender la hacienda para comprar libros e irse tras la aventura por el mundo. Y para mí, la aventura era la educación, el estudio y la promesa de un futuro mejor… Intuía que la sabiduría es una preciosa virtud y que, “Quienes no piensan por cuenta propia concluyen por ser hombres color de niebla” -como dice en su ensayo La Cultura integral del hombre, Roberto Brenes Mesén (1874-1947) quien agrega que: “Los dioses ya tienen pronta la joya de nuestro destino”.


Me traje el campo en el alma y en ella la huertecita de la escuela… Ahí aprendí a modelar la tierra con las manos que hoy esculpen y tallan obras tridimensionales… En aquella escuelita aprendí a leer y escribir: dos hechos importantes que atesora mi vida. No había televisión, ni luz eléctrica. Nada de computadoras ni teléfono y menos celular de los que ahora lucen hasta los gatos y los ratones… Había que buscar la luz aunque hubiera que renunciar a aquella paz, por la que no pocas veces he suspirado… Sentía, como Platón (427-347 aC), que la educación predispone mejor al ser humano para descubrir lo esencial de la existencia, pero a la vez, adivinaba que “El suelo es la única propiedad plena del hombre y tesoro común que a todos iguala”- según dijo José Martí (1853-1895).

Aprendí a ser más hortelano del alma que de la tierra. Supe, subiendo hacia el mediodía, que con esfuerzo y honestidad, la maceta trasciende el corredor. Tuve que decidir y lo hice, aunque algunos amores no se olvidan… Me apena que la juventud de hoy no tenga oportunidad ni interés por la tierra generadora de vida. Que no sepan de dónde provienen los productos que comen…Que jamás hayan empuñado una pala, un machete o una hacha, porque es la relación con la tierra y la naturaleza, la que sensibiliza el espíritu. Duele que la educación les induzca a olvidar sus valores y los políticos se empeñen en extirparles sus raíces, su identidad y su Patria. Que los maestros de hoy no inculquen los valores y el amor por un conocimiento que los humanice y promueva un verdadero crecimiento espiritual, como lo hicieron nuestros maestros. Que la educación se limite a transmitir conocimientos, descuidando, como lo ha hecho la iglesia, la formación, los valores y la verdadera culturización.
Me apena saber que cada día se ensancha más la brecha con la tradición sana del pasado, la honestidad y la solidaridad. Que cada día el ser costarricense sea más indolente, más individual y menos conciente. Que la gente se mueva sin otras metas que aquellas materiales, cuya posesión les envalentona como “caines” contra sus propios hermanos. Que no mediten en las palabras de Joaquín García Monge (1881-1958) cuando dice que el Monumento Nacional se hizo “para enseñarnos como se defiende con fiereza el suelo nativo, que da el sustento y la libertad”. Para decirnos: “cómo es bueno morir y saber morir sin cobardías por causas dignas”. Para no permitir que los “analfabetas culturales” que menciona Brenes Mesén, que leen y escriben, pero han olvidado el arte de pensar”, nos jueguen sucio desde los puestos gubernamentales.


Seguramente muchos de ustedes, lectores y lectoras, cultivaron una huerta en la vida y estudiaron cuando la escuela era gratuita y obligatoria, según el sueño del gran promotor de nuestra enseñanza: don Mauro Fernández (1843-1905) Y es probable que muchos, igual que yo, sin dejar de reconocer las virtudes tecnológicas de estos tiempos, recuerden con nostalgia los ideales de aquella Costa Rica de otrora. Y ante la ruptura entre presente y pasado, reflexionen sobre las palabras de don Rafael Cardona (1893-…) que dicen: “Los únicos ideales que llegan a ejercer algún dominio visible en el hombre y el mundo, son aquellos que han venido rodando de generación en generación…Como las antorchas que los griegos pasaron de mano a mano”…

 

 

 

 

 

¡Para verdades…la lluvia!


Domingo Ramos A.
16/11/2010

Este invierno ha hecho desastres: arruinado carreteras, desmontado puentes, deslavado cerros, arrastrado casas y desnudado a algunos políticos… Pero sobre todo, ha demostrado el descuido e ineficiencia de las últimas gestiones gubernamentales, evidenciando los engaños de que es víctima el pueblo costarricense. El sistema vial, en el que se invierten tantos millones, ha colapsado de frontera a frontera y hasta el más ciego sabe que esos dineros se fueron por alguna alcantarilla (o caja fuerte, porque las alcantarillas no existen).

El asombroso despilfarro (uno entre tantos) de la carretera a Caldera (radiografía de Costa Rica) verdadera “caldera”, ha despellejado orgullo y obra del gobierno anterior. “Este es un monumento para los del NO” –decía Óscar Arias con su habitual sarcasmo, cuando inauguró sin estar concluida dicha carretera, que él y sus acólitos llamaron: “Autopista de primer mundo”, para su regocijo y lucro de una empresa española que nos engaña y saquea como en tiempos de la conquista… Y entre el jolgorio de la “trocha”, desfiles y discursos, afirmaban que todo era parte de aquel TLC, que impusieron a base de terror, miedo, soborno y compra de conciencias... Era el progreso del neoliberalismo que salvaría al mundo… Por ello había que votar por el continuismo, acotaban los incondicionales aristas babeando loas. Mientras, el gobierno plantó la placa conmemorativa más rápido que cruz en sepultura…

“Para verdades… la lluvia” (nuevo proverbio). Al viejo mono se le cayó el zapote y a Arias “le salió la venada careta” pues sus escasos logros no convencen. ¡Zas, qué lección para quienes dudaban que en Costa Rica se hiciera teatro verosímil!... Colapsó la “joya vial” de don Óscar, por obra de una naturaleza a la que no pudo torcer el brazo (la lluvia). ¡Y aquí no cabe sala cuartazo! Bastaron unos aguaceros y, del mismo modo que al ganadero tramposo, se le despintaron sus vacas, pues a parte de la maltrecha carretera, la apresurada inauguración del Museo de Arte Costarricense resultó otro “scherzo” en busca de la fama; no estaba concluida la remodelación y han tenido que cerrarlo porque se le mete el agua… ¡Ah, y falta el estadio de la esclavitud! Bueno, “no por mucho que madrugue le amanece más temprano”; mal actúa quien por hambre, no deja cocer su cena o sazonar la cosecha. Pero ¿qué esperar de un gobierno cuyos ministerios (in) competentes, no pudieron colocar ni una simple platina en un puente?

¡Vivid y aprenderéis!, ya ven, las aguas que calman la sed, lavan penas y revelan tesoros, también desentierran cadáveres, “chorizos”, ropas sucias y caras de barro... Pero duele ver cómo se tira la plata de los costarricenses en concesiones millonarias mal planificadas y peor supervisadas, en carreteras, puentes, aeropuertos y todo, pues la incapacidad gubernamental es desastrosa. ¡Qué fraudulentos y paupérrimos han sido los últimos gobiernos, que no tapan un hueco si no es período electoral, para convencer ingenuos! ¡Lástima campañas publicitarias cortando cintas inaugurales de fláccidos logros!... ¡Ay madres, deberían dejar que los niños recortaran más con tijeras en su infancia, para que de adultos no arrastren frustraciones malsanas!

La lluvia desnuda al país y los culpables no dan la cara. No explican por qué los campesinos no reciben los Mercedes o BMW. Ni qué pasó con los empleos del TLC, si más bien se pierden los que hay. O por qué aumentó la pobreza, la corrupción, la explotación laboral y la inseguridad social. O por qué la presidente (firme obediente) no puede frenar la atrocidad de Crucitas, le hace el juego a “ladrones del sol” y permite un ejército artillado en nuestro territorio, para “vigilar” el narcotráfico. Pero el tropezón a Caldera, la alianza con China comunista, el TLC con una potencia desmirriada, la corrupción, la inseguridad, las concesiones irresponsables, la deserción escolar y muchas desgracias más, serán parte del Karma de los Arias y compañía… Porque los dineros compran y disfrazan muchas cosas, pero no lo esencial de la vida: la calidad humana, la honradez y los principios…

¡Adiós mis flores! Pero, si dinero, “autopista” y gloria se fueron a la porra con los aguaceros de un simple invierno, ¿qué no pasará cuando las lluvias de la Historia, que lo mismo desentierran a un “héroe” que sepultan al farsante (como se ha visto), desdibujen estas gestiones gubernamentales y desnuden las falsas bondades del afamado neoliberalismo? En tanto, sigamos cruzados de brazos esperando a Dios…
 

 

 
 

A GOLPE DE CINCEL


ESCULTURA FIGURATIVA

Domingo Ramos A.

16/10/2010

Un ramonense me preguntó durante uno de los encuentros escultóricos realizados por el grupo Proyección Escultórica Ramonense (PER), en el parque de la ciudad, que cuál era la escultura figurativa, pues para él todo tenía “figura”, aunque a veces eran formas tan raras que no se le parecían a nada y que si las figuras de animal entraban en ese grupo. Me pareció importante que un campesino de por ahí de donde yo también vengo, me preguntara algo más que el clásico: ¿qué está haciendo? Le expliqué “grosso modo”, las diferencias y los diferentes estilos que existen… Al final, me agradeció y se fue cabizbajo; creo iba más confundido que cuando llegó... Hoy, con mucho respeto y sin ánimo de sentar cátedra pues para aprender estoy, deseo referirme a ese tema, tanto por ese señor, como por muchos otros, que me temo no lo tienen muy claro...

A menudo las bases de los concursos y simposios de escultura estipulan como requisito de participación, el que la obra a realizar sea “figurativa”. La mayoría de personas entendemos por escultura figurativa, la obra que “representa” al ser humano, sin importar edad, sexo ni postura, como la mayoría de esculturas clásicas griegas. El requisito de que una obra sea “figurativa” pretende eludir el llamado arte abstracto que, sin embargo, por muy abstracto que sea, al ser tridimensional, posee una corporeidad formal, que la convierte en “figura” definida y tangible (es decir, la escultura “abstracta” no es tan abstracta). Pero no hilemos tan fino. ¡Caray!, lo importante es aclarar que, si bien el término “arte figurativo”, condiciona una obra a las formas humanas, el resultado es variable, porque la forma humana se puede abordar de muy diferentes estilos y aspectos.

Curiosamente en nuestro país, cuando se habla de arte, (o de política o de fútbol), todo el mundo se da por entendido. Pero, por escultura “figurativa”, se espera una obra de corte “realista academicista”: el que se hace con modelo (inventado o de memoria), que capta los “rasgos principales” del personaje, ya sea en una estatua conmemorativa o en un busto retrato, como los que hicieron Juan Portugués Fucigna y Juan Rafael Chacón: dos grandes. En estos casos, la obra es mejor cuanto más se parezca al modelo. Además de los rasgos físicos, es importante la proporción natural del personaje. Pero, “L’exactitude n’est pas la vérité” -decía el pintor francés Henri Matisse (1869-1954). El buen realismo capta además la parte atmosférica y psicológica del personaje. Dicho sea de paso, los escultores nacionales no trabajan el figurativo realista ni se esmeran en averiguar mucho detalle físico o psicológico de sus personajes. En una oportunidad le preguntaron a un campesino que miraba una estatua de un reconocido político costarricense, que qué le parecía... “¡Diay, no sé! -respondió- dicen que es “perencejo”, pero no se me parece”...

La escultura figurativa se puede hacer de bulto o relieve, desde muy realista hasta muy abstracta, simplificada o caricaturesca, que es cuando el escultor recoge y exagera los rasgos principales del modelo. El resultado es una obra muy diferente: desproporcionada y deformada hasta los límites de la “comicidad”, aunque el personaje es reconocible cuando el caricaturista capta el aspecto psicológico. Formidables resultan las esculturillas del francés Honore Daumier (1808-1879) pues además plasman los rasgos de las gentes según sus profesiones. Hay que mencionar la escultura religiosa, comúnmente llamada “imaginería”, como la que hizo el ramonense Lico Rodríguez (1833-1907). En estos casos el escultor utiliza información literaria sobre los mártires o santos. No se pueden olvidar estupendos crucifijos tallados y esculpidos, ni obras como La Pietá, en el Vaticano, Roma, esculpida en mármol por el mayor genio del Renacimiento: Michelangelo Buonarroti (1475-1564).

En el arte figurativo existe el “verismo”, que captar aspectos superficiales del modelo: arrugas, cicatrices y tesitura de la piel, estilo muy apreciado por los romanos pues así comunicaban la historia de cada personaje. Están además, el figurativo “naturalista”, que enfatiza la condición social y forma de ser del modelo y el figurativo “costumbrista” que enfoca al ser humano en su medio ambiente: sus costumbres, manera de vestir y conducirse, lo que frecuentemente lleva al esteriotipo. Se hace el figurativo “estilizado”, que se logra disminuyendo o aumentado las formas naturales y evitando detalles, como las figuras gordas del colombiano Fernando Botero o las simplificadas del rumano Constantin Brancusi (1876-1957) a quien le interesaba la intensión del movimiento y la pureza formal. El español Pablo Picasso (1881-1973) llevó la figura humana al plano cubista. El italiano Lorenzo Bernini (1598-1680) planteó un figurativo barroco, en obras como el Éxtasis de Santa Teresa, mientras su coterráneo Umberto Boccioni (1882-1916) con Formas Únicas de Continuidad en el Espacio, introdujo la figuración al futurismo. Salvador Dalí, español (1904-1089), introduce el arte figurativo en el mundo surrealista y el griego Giorgio De Chirico (1888-1978) en el onírico… Los alemanes hicieron un figurativo expresionista, de mensaje fuerte, mientras que el Impresionismo francés se centró en la vibración lumínica sobre los elementos de la obra.

Existe el figurativo idealizado, según los cánones estéticos griegos, buscando perpetuar la juventud y la belleza. Brillante realismo presentan las obras broncíneas griegas conocidas como los Guerreros de Riace, conservadas en el museo de Reggio Calabria, Italia. Y está el figurativo que persigue la imagen según el rango político o cultural del personaje. Por ejemplo, Napoleón Bonaparte (1769-1821) reprobó los retratos que le hizo el mayor neoclásico italiano Antonio Canova (1757-1822) porque lo presentó como era físicamente y no como él deseaba que lo vieran desde su envestidura...

Así todo, conviene tener en cuenta que la obra artística nunca igualará las virtudes de un modelo vivo, aunque su mensaje perdure y trascienda y en muchos casos parezca más expresiva que el modelo. Cuando miramos una escultura figurativa, conviene tener presente que por más real que parezca, jamás será igual al modelo que la inspiró. “Los artistas engañan -decía el padre de la escultura moderna: Auguste Rodin (1840-1917) -pero el escultor engaña con más propiedad”. Michelangelo Buonarroti (uno de los más grandes escultores de todos los tiempos) golpeó con el cabo de su mazo la rodilla de su excepcional obra el Moisés y le pidió que hablara (“¡Dai, parla!”). La obra no articuló palabra, aunque expresa y comunica tanto.

Desde la prehistoria Costa Rica ha sido un país privilegiado en la escultura, en donde encontramos excelentes obras indígenas antropomorfas (cuando se le atribuyen características humanas a las deidades o cosas) o modernas, estilizadas y muy académicas. Nuestro país posee un altísimo porcentaje de escultores (aunque se conozca más a los oficialistas que siempre caen bien parados con los políticos) y puedo afirmar que la mayoría trabajamos la figura humana. Algunos se formaron en la “escuela de la vida”, y se la “juegan” a base de práctica y observación. Pero muchos otros aprendimos a modelar, tallar y esculpir el cuerpo humano en la Academia de Bellas Artes (fundada en 1897), hoy Escuela de Artes Plásticas de la UCR, que nos dotó de los conocimientos necesarios para realizar obras escultóricas de gran realismo y sentido estético, aunque por decisión personal practiquemos la escultura abstracta o estilizada… La figura humana es armoniosa por naturaleza y se la puede representar con ropa o sin ella, pero cuando no hay conocimiento ni talento (algo frecuente), más que un “desnudo” resulta una “pelada”…

El estudioso de la escultura costarricense Luis Ferrero A. (qdDg) en su libro La Escultura en Costa Rica (Edit. CR.1991), menciona como precursores de la escultura moderna a Fadrique Gutiérrez (1841-1897) y Juan Mora González (1860…) quienes realizaron obras profanas, mitológicas y sacras, casi siempre policromadas. Vienen algunos consagrados como Juan Ramón Bonilla (1882-1944), alumno de Rodin, con obras marmóreas como Los Héroes de la Miseria, en el Teatro Nacional y Juan Rafael Chacón (1894-1982) con tallas como Gravidez. Siguen otros como Max Jiménez (1900-1947), Juan Manuel Sánchez (1907-1990) y Francisco Zúñiga (1912-1999) cuya obra principal la desarrolló en México donde estudió a fondo las mujeres Juchitecas (tantas veces imitadas; jamás igualadas ni superadas). Viene luego una lista interminable de nombres, entre ellos: Hernán Gonzáles, Néstor Zeledón G., Carlo Magno Venegas, Alejo Dobles, Crisanto Badilla, Mario Parra, Jorge Benavides, José Sancho, Aquiles Jiménez, Manuel Vargas, Leda Astorga, Herberth Zamora, y este servidor, entre muchos otros que no es posible mencionar.

¡Ah! y cuando se trabaja con modelos animales se llama “animalística”, aunque cuando esas representaciones son fruto de la imaginación y ensamblan cualidades de diferentes animales, se habla de quimera. Costa Rica tiene buenos escultores animalistas como Néstor Zeledón Varela, con obras como La Leona María y Oso Hormiguero.

Y hablando siempre sobre la figura, estimados lectores y lectoras, a modo de chiste les cuento que a más de uno (o una) le agrada ser “figura” y por no hacer “mala figura” procuran ser “genio y figura, hasta la sepultura” pero acaban haciendo el “figurón”… ¡Muchas gracias!
 

   

 

 

LOS MILAGROS DE FERNANDO SÁNCHEZ


Domingo Ramos A. 22/092010

Salió el libro: Nace un hijo espiritual del Padre Pío de Pietrelcina, (testimonio milagroso) fruto de la ya conocida pluma del ex diputado verdiblanco (entiéndase “arista”) y embajador costarricense ante el Vaticano: Fernando Sánchez C. quien el 29 de Julio del 2007, sorprendió a tirios y troyanos, con el “memorando del miedo” que envió a su carnal Óscar Arias, entonces presidente...

¡Caray! No cabe duda que el Padre Pío es milagroso y que la Justicia Divina cumple el precepto de: “haz bien y no mires a quien”. Gracias a la oración del padre Corrales (La Aurora de Heredia) y una prenda del Padre Pío, los problemas renales de la esposa de Sánchez y el “padecimiento en el corazón” de su hijo, desaparecieron. ¡Gloria a Dios! Y desde aquel 23 de septiembre, este Padre de la Patria se desveló, largas y frías madrugadas, escribiendo su calvario; ¡vaya contraste!, en la misma computadora con que le tocó escribir, también de madrugada, su memorando de terror y vergüenza... ¡Pobre Fernando, y la gente creyendo que a algunos diputados no les dolía nada por carecer de sentimientos!

Grande es Dios que redime pecadores. Lástima que don Fernando no se sinceró con el pueblo, pues más de un pobre (herencia de su TLC) habría rezado por su causa, en vez de leer en su trasnochada cara de asambleísta, un inconfeso cargo de conciencia por su “memorando autorretrato”: cruel e inhumano atentado contra nuestra democracia y soberanía y miles de niños y niñas costarricenses, cuya esperanza en un futuro más libre y digno, se fue al canasto con su macabro aporte. Y mientras él sufría por su hijo, miles de costarricenses “morbosos”, creían que su conciencia le carcomía como rata sanguinaria, por el daño causado al pueblo. ¡Pobrecito!, ¿qué claridad para legislar dignamente o tiempo de arrepentirse y renunciar a su curul, podría tener una criatura tan acongojada? De verdad que “caras vemos” y que “las procesiones van por dentro”. Fíjese, señor Sánchez, lo injustos que son a veces los pueblos; todos pensaron que su designación como embajador ante el Vaticano era otra treta maquiavélica de su calculador primo Óscar, para lavarle su cara y ya ve, es parte del milagro del Padre Pío…

¡Ay, don Fernando!, pero usted ya está “encaminado”, se le ve en la cara. Claro ¿quién no va dormir mejor después de un milagro, rodeado de santos y lejos de la presión que como diputado le impusieron sus parientes ególatras y tiranos? Dios le concedió milagros en el campo de la salud, donde las medicinas (como la canasta básica) son inalcanzables para tantos ticos, ¿por qué no aprovecha para pedirle otros milagritos? Por ejemplo, que les quite la avaricia a sus insaciables primos y dejen que otros gobiernen y se echen unos cinquillos a la bolsa también, pues ni dineros ni famas se llevan a la tumba... Que a los diputados se les hinche el cerebro como un grano de café y legislen honestamente. Que la Sala Cuarta, “siempre tan juiciosa”, ordene a La Volpe (el zorro) hacernos campeones para que justifique su sueldillo. Que a Johnny le salga otra “chamba” y no se termine de petrificar en la muni. Que a Educación le salgan más ideas que pelos. Que la presidente comprenda que ser “firme y honesta” en función del pueblo, podría ser realidad con un milagro pedido de corazón.

Y bueno, ya que está en la “onda”, no sea tontito, pida algo para usted, que lo que se pide no se hurta y nadie va a juzgarlo mal después de su libro. ¡Pedid y se os dará! -dice la Biblia; sobre todo si lo que pide no es avaricia sino sabiduría y humildad. Por ejemplo, que le brinde el don del arrepentimiento y la vergüenza y tenga el valor de renunciar a ese cargo, que no puede merecer uno que recomendó arremeter contra los ciudadanos honestos que se oponían al TLC, a los cuales usted recomendó perseguir y enlodar y vilipendiar desde las alcaldías municipales, empresas, Asamblea y el gobierno... Piénselo, Cristo perdonó ladrones y criminales, perdonará a quien viola la Constitución y denigra a su pueblo, sobre todo si trabaja en el Vaticano.

“Nadie cree ni una sola palabra del gobierno” –decía usted en el memo. Pues señor Sánchez, hágase su propio milagro, renuncie y devuélvale la fe a los costarricenses, cambie y herédele a su inocente hijo (tocado por el milagro) un apellido limpio y digno. Además, la vida da vueltas y nunca se sabe, podría llegar a ser el San Fernando que anhela este pueblo falto de fe, de héroes, valores y políticos honrados...

 

   
 


Las manos ocultas de la vida.


Domingo Ramos A. 09/set/2010


Cuando era niño solía buscar la soledad de los campos, entre jarales y tucuicos, en los repastos de calinguero de menudas florcillas moradas que peinaba el viento, donde me asaltaban temores por aquella mano misteriosa que se llevaba a los seres para siempre y que llamaban Muerte. Nadie la vio jamás pero siempre se sintieron sus efectos y cuando actuaba, ya no valían llantos ni plegarias. Su presencia traía tristeza a los hogares y su mano oscura sembraba luto a su paso… Nadie sabía decir qué era la Muerte, ni de dónde venía, ni por qué llegaba sin aviso para cegar alguna vida. ¿Cómo se podría entonces combatir a aquel monstruo, asesino invisible, que lo mismo llegaba al amanecer, como los tejones, que descendía por la tarde como los gavilanes, o atacaba por la noche como los vampiros?.

Me sentía en desventaja para luchar contra una mano tan radical y poderosa, pero invisible. Mis padres me aconsejaban no pensar en ello y “aceptar la voluntad de Dios porque la Muerte es lo único que tenemos seguro en la vida”- Pero mi espíritu salvaje se revelaba aún más; también me parecía injusta la mano todopoderosa e invisible, de un Dios que no había visto nunca. No era ético ni honesto que dos desconocidos “grandulones” llegaran a mi vida e hicieran y deshicieran mis sueños y esperanzas, amenazándome con apartarme para siempre de mis seres queridos: abuelos, padres, hermanos…¡Ah sí, porque del más allá nadie volvía para contar el cuento!

Conocí poco a poco las mil maneras de actuar de aquel par de manos que cazaban juntas: la Muerte y Dios que, cuando no ahogaban a un muchachillo en la poza del río, arrostizaban con un rayo en el potrero, a un pobre viejo que volvía de su jornal, con yegua y todo… ¡Qué poco hombres eran aquel par de matones hijos de nadie, que exterminaban por placer al indefenso ser humano! Yo era muy pequeño, pero los desafiaba juntos con todas las fuerzas de mi alma. Los reté a pelear de frente, mientras blandía un cuchillo que rebanaba el viento o mientras apuntaba hacia las nubes con aquella carabina de dieciocho tiros…Habría disparado contra cualquier rostro barbado que asomase de entre las nubes, pero jamás vi nada… Morían los días y cuando el pincel, de alguna otra mano desconocida, pintaba sus paisajes sobre el horizonte, al igual que los pajarillos que escapaban de la noche, regresaba a casa lleno de angustias. ¿Dónde has estado todo el día?- me decía mi madre- “en lugar de picar leña o hacer algo, te las pasas tranquilamente en los charrales”. ¿Tranquilamente?

Ni la maestra, que todo lo enseñaba y lo sabía, se había puesto a pensar en ello. “Hay demasiados misterios en la vida”- decía- cada sol traerá afanes nuevos y el viento seguirá revelando sus secretos”. “Ay Niña -neceaba yo- ¿cómo vencer a enemigos que no se ven?” “Estudiando”- aconsejó. “Pero es injusto- repliqué- que los hechos más importantes de la vida sean realizados por manos invisibles y poderosas”. “La vida es un misterio- contestaba- una flor en cuyos pétalos, al igual que las páginas de un libro, están todas las respuestas”.

Mientras, aquel par de bribones alteraban el curso del pequeño riachuelo de mi existencia. La Muerte nunca vino por mí y tuve que seguir el trillo…Aprendí que nuestro mundo “real”, estaba manejado por fuerzas “irreales” e “invisibles”. Que había que hacer como la hoja, dejarse llevar del viento o arrastrar por las corrientes de las aguas. Siempre los seres “misteriosos” manejaban los destinos; traían la vida o se la llevaban para siempre. ¿Qué iba a hacer cuando aquella mano fatal me arrebatara a papá y mamá? Y pensaba que era mejor morir primero que ellos para no sentir el dolor inconsolable de su ausencia…Habría deseado hablar de aquellas cosas con mis padres, pero ellos creían que había que dejar que Dios hiciera su Santa Voluntad…

Pasaron los tiempos y me entristecía pensar que un día desperté en un mundo lleno de verdes y flores, ríos y cielo, aves y cantos, para que “los grandes desconocidos” hicieran su “voluntad” y sin decirme “agua va”, me cortaran el aire y me sacaran del encanto para siempre. Sin otra alternativa, fui creciendo conforme las gotas se gotearon de la clepsidra de los tiempos… Los atardeceres me traían nostalgia, porque la noche, de traje negro, tenía sus misterios. El sueño siempre fue interrumpido por aquella pregunta ¿cuándo irá a venir?¿Porqué había que bajar la cabeza ante aquella famosa Muerte, en vez de enfrentarla y ponerla en su sitio de una sola vez? ¿Por qué los seres humanos se dejaban derrotar sin levantar la voz y los brazos para defendernos?

El tiempo me arrastró hacia el medio día. Me enrolé en las mismas cosas que hacen todos los hombres y, bien cebadas las trampas como suele ponerlas la vida, dichosamente me dejé seducir por el Amor: otro desconocido poderoso que irrumpe en la vida y nos cambia los colores, los sabores y el menú, y lo mismo nos deja saborear las ambrosías celestiales que morder el polvo de las desilusiones… ¡Diablos!- me decía- otro desconocido mandando en mi vida como el puta diablo que desde el árbol de la sabiduría, engañaba con los frutos de la perdición, al igual que los políticos desde sus tinglados, con sus promesas. No era justo que otra mano desconocida amenazara con arruinar la vida en un lugar de tormentos llamado infierno… ¡Faltaría más!

Pero la flor de la vida se fue abriendo y revelando sus secretos y encantos. Vi las flores nacer, crecer y desplegar sus maravillosos colores para someterse a la Muerte que las deshacía irremediablemente… Aprendí a decir adiós a todo, a entender que todo es efímero y prestado, que la existencia es un sueño donde las cosas llegan para irse, porque en esa inestabilidad se sustenta el equilibrio y, en esa efimeridad, se afianza la Eternidad. Escuché los poetas que, como yo, buscaron esas manos ocultas y lanzaron su grito largo… Todos se desvelaron buscando y abrazando dolores y pasiones para apretar soledades… Todos tratando de hilvanar el sendero a la verdad, en busca de la “Felicidad”: otra voluntad omnipotente que sacude el alma humana como cualquier petate. “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”- respondía Machado…

Hoy, a mis años, no todas las dudas de mi niñez se han disipado, ni satisfecho mi deseo de justicia y libertad. Muchos goces me ha dado la vida, muchas satisfacciones y dolores: cal y arena con la que he ido construyendo la Existencia: otra gran desconocida. Y vinieron las hijas tiernas y bellas, tres poesías por escribirse, -como dijo un amigo- cada una con un destino delineado e impredecible… La Muerte y Dios me han dado y quitado. Se llevaron primero a papá, sin adioses ni hasta luegos… Lo siguió mi hermana mayor y también el ser incomparable de mi madre. Pero ya no peleo con la Muerte ni con Dios, a quienes agradezco haberme permitido enterrar a los ángeles que tuve por padres.

Todo lo que llega se va, todo cuanto nace muere y toda posesión es efímera. La Muerte y la vida son caras de una misma moneda y sin la una, no tiene sentido la otra. Sé que “morir es florecer en otro mundo” y que “la muerte es un matiz de la existencia” -como dice Lisímaco Chavarría. He aprendido a ver a Dios en las cosas, a sentirlo en la poesía del viento, del mar o el ave. Sé que la paz emana del perdón y que sólo muriendo se nace a la vida verdadera. Que la Felicidad existe y se alcanza con la constancia. Qué el diablo siempre intentará engañar al hombre, bajo la figura del reptil o del miserable politiquero. Pero siempre existirá el amor que permite la redención. Sé que existen muchas muertes en la vida y que la mayoría de los males y dolores son causados por las manos visibles del ser humano. Comprendo que todas esas manos ocultas y secretas de la Vida son las manos de Dios que nos moldean y afinan para la Eternidad… ¡Muchas gracias!
 

   

 

Fútbol y realidad


Domingo Ramos A.* aug/10/2010
Dado que la XIX edición de la copa mundial de fútbol, (junio – julio 2010) en Sudáfrica, me dejó un sentimiento de pobreza futbolística, de componenda politiquera y de mero “business”, tuve curiosidad de ver parte del afamado clásico de invierno del fútbol costarricense, entre los dos supuestos mejores equipos del país: Liga Deportiva Alajuelense (el León: nobleza y grandeza) y el Deportivo Saprissa (el Monstruo: terror y fantasía)

No sigo a ningún equipo costarricense (de bola), aunque fui saprissista cuando ese equipo tenía su propio semillero, su pundonor y orgullo y sobre todo, cuando jugaba por amor a la camiseta y, aunque era un deporte para el pie, le ponían ceso: inteligencia y mucho corazón… Así todo, quería ver qué aprendieron del mundial, al que por negligencia de jugadores, entrenadores y mala organización, no se pudo ir... Me dispuse a pata ancha en el sillón; ¡ah! mamá fue liguista y aunque está en el cielo, la acompañaría a ver parte del partido.

Curiosamente el clásico había sido pospuesto hasta el 4 de agosto porque nuestros policías, (los que paga el pueblo), tuvieron que vigilar la peregrinación de nuestra virgencita de los Ángeles, como si el fútbol no fuera un negocio privado que debería pagar la propia seguridad, al igual que los muchos espectáculos que despellejan al pueblo. Además ¿cómo era eso, el partido era en Heredia por perros amarrados en el estadio del equipo que se dice: “poder y orgullo”?... Pero bueno, empezaba el segundo tiempo y había que ver cómo pintaba el futuro. ¡Ay Dios mío! ¿Qué era aquello? En la gradería policías y aficionados se daban de golpes y macanazos y los jugadores (que cobran como profesionales) repartían “bizcocho” como en un rezo de pobre… ¿Cuál fútbol? Aquello era un rosario de patadas y “limazos”. Vino la expulsión del capitán morado que tiró su gafete al suelo… Poco después expulsaban también dizque al “alma” del Saprissa y a su timonel: el cerebro… La mesa parecía puesta para la Liga, pero su entrenador parecía estar viendo al diablo por un hueco o llevar una chispa en aquello que los abuelos llamaban “mancuerna”. Los entusiastas jugadores parecían gallinas detrás de una cucaracha: mucho aleteo pero nada de gol (¡carajos, no aprenden de los políticos!). Un puñetazo del entrenador manudo y un acrílico roto, cosa que no pasó con el cero a cero. ¡Ay madre mía!

¡Qué partido para llorar! ¡Qué desilusión! ¡Qué nausea! ¡Qué bostezo! No cabía duda, era el campeonato “de invierno” porque semejante balde de agua fría, no era para menos… Que manera burda de desprestigiar un deporte hermoso y milenario, organizado en Inglaterra el 1863 (Football Association), pero practicado desde la China de Fu-Hi, (S. IV AC) y en Egipto un siglo después. Un deporte del que ya Homero hacía mención en la Grecia Clásica y del que se sabe, fue practicado por culturas prehispánicas como la Maya y Azteca… El deporte rey, ¡claro! ese era, pero ni el León tuvo grandeza ni el Monstruo fantasía, sólo terror.

Me acosté con mucha pena; moriría sin ser campeón mundial y ese medio partido era la radiografía del pueblo tico: un desorden… El pueblo en la gradería confundido, peleándose con quien no debe: los encargados de seguridad, en lugar de disfrutar y relajarse sin relajo… Un pueblo sin voluntad de exigir respeto de sus autoridades, donde la corrupción vive su época de oro y los políticos escriben sus páginas más oscuras. Un pueblo que cada cuatro años es engañado, que carece de paz, progreso, seguridad, trabajo, libertad, justicia y democracia, pero recibe humillaciones y bofetadas… Un pueblo que aguanta que los políticos lo goleen: que el mágico TLC, que la primera mujer presidente, firme y honesta, que el maná bendito de la minería a cielo abierto, que autopistas de primer nivel, que un estadio (“muy glande”) regalado por los chinitos, como si a parte del de doña Clara, hubiesen almuerzos gratis…

¡Qué pulpo ni qué los Arias! Nuestro fútbol es otro engaño como los mundiales… ¿Para qué tanto despilfarro en África con mega estructuras futbolísticas que los verdaderos africanos no pudieron ver ni podrán seguramente disfrutar? ¿Por qué no presentaron los rostros tristes (o alegres) de aquel pueblo noble y ultrajado, a quien un poco de escuelas y de pan les habría ido mejor? ¿Para qué tanta fanfarria con una copita de “chocolate” que había que dar a un pueblo europeo que nunca había sentido su dulzor, donde se pierden los empleos y el nivel de vida, por muy joviales que se muestren sus reyes? No hay que engañarse, el fútbol no es sólo un deporte, es una fábrica de dólares y una valiosa herramienta política; el tinglado de una nueva farsa.
*Escultor
 

   
 

Luto en el mar


Domingo Ramos A. aug/05/2010


El mar llora en silencio y la tierra se desangra. El globo terráqueo agoniza y la vida marina del Atlántico entra en coma profundo. Aves, peces, corales, ballenas y delfines, cantan su canto triste y postrero…Una de las peores catástrofes petroleras se ha desatado, la muerte enluta el océano y no hay eco; la humanidad está sorda y ciega para otro grito que no sea “goool”, muda para corear algo diferente al “olé” por la España de los arcaicos san fermines, la reina ”jabulani” o el dios Fútbol…

Dos grandes sucesos han ocurrido este año: La XIX Edición del Mundial de Fútbol, realizada por vez primera en África, (11 de junio al 11 de julio) en donde 32 países (de 204 que compitieron) tuvieron oportunidad de estar en Sudáfrica y estrenar estadios multimillonarios construidos para dicho convite, que ganó España; cosa harto sabida por los ciudadanos del planeta Fútbol… Y, la explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, operada por la British Petroleum (BP) en el Golfo de México, el 20 de abril, que colapsó el 22, cobrando 11 vidas humanas. Desde entonces emergen 24.000 barriles de crudo al día, (20 millones de litros), uno de los mayores ecocidios de la historia; cosa harto ignorada por los ciudadanos del planeta Tierra…

¡Vaya contraste!, una tragedia petrolera que podría ser apocalíptica y un campeonato de fútbol: dos acontecimientos simultáneos, pero divididos por una eternidad: desidia, dinero, menosprecio y desamor por la vida… Es como si se tratase de dos planetas diferentes; mientras el mar se envenena con el oro negro que a todos nos tocará pagar, el mundo se dedica al mundial: sus goles, pifias y yerros arbitrales, los fracasos y goces del planeta Fútbol, (escuela para ¿quién quiere ser millonario?), nadie sopla vuvuzelas de alerta por el desastre marino del planeta Tierra (que la BP procurará pagar, ¿a quién y para qué? con $75 millones). Nos desangramos bajo un escalofriante silencio mediático… ¿Por qué? Todos admiraron los pronósticos del pulpo Paúl, pero nadie escucha a los miles de animales que desde el Atlántico, pronostican una derrota nefasta para la vida, merced a la insaciable ambición humana.

¡Qué triste!, los ojos abiertos para el mundial están cerrados ante el velo negro que cubre 200 mil kms. 2 del Atlántico, cuyas mortales consecuencias son insospechadas e impredecibles. Quienes aplaudieron a Forlán, hoy no tienen manos, ni voz ni voluntad, para protestar por la catástrofe que arrasa la Vida, para el enriquecimiento sospechoso de quienes manejan las estrategias financieras del mundo. (¿Qué habrá en ese subsuelo oscuro, frío y resquebrajado?). Billones de dólares que habrían sacado a África y Latinoamérica de su prehistoria, se dedicaron al opio futbolero; para la herida de la Madre Tierra no hay plata, ni oídos para su llanto.

Ya terminó el carnaval de Sudáfrica. Las estrellas no brillaron y las potencias se estrellaron… El desastre petrolero sigue, pero al mundo le falta amor y “magia”; no se vio en África, ni se ve en Costa Rica con el TLC, ni en USA con las manos salvadoras de un Obama maniatado con un Nóbel. El pulpo Paúl habló sobre fútbol y fue aplaudido por reyes, presidentes y grandes personalidades. Sobre el desastre pocos hablan, ni el zopilote criollo, ni sus acólitos, han graznado. Crucitas sigue lista para el holocausto. La armada de USA mancilla nuestra soberanía. El futuro parece no importar… Y yo pregunto al “Homo Sapiens” de hoy, lo que hace mucho Pedro preguntó a Cristo en la via Appia Antica de Roma: -“¿Dominus quo vadis?”... In illo tempore el Maestro respondió: -“Voy a Roma a morir en tu lugar”, y Pedro se arrepintió. Pero, ¿quién pagará al mundo del futuro la vida que hoy le arrebatamos irreversiblemente?

   
 


El Boulevard Ramonense


Domingo Ramos A *.

Me enteré por el periódico El Occidente,(#134, marzo 2010, pág.15) que el ansiado Boulevard escultórico ramonense, finalmente será una realidad, según acuerdo municipal, sesión ordinaria del martes 11 de marzo 2010, –dice el periódico. ¡Qué maravilla y qué regalo tan merecido y hermoso para un pueblo amante del arte, la cultura y la democracia! Ese es mi pueblo -grité- un pueblo diferente, aferrado a los valores, las tradiciones y los principios de honestidad y justicia que a tantos nos enorgullece! Y sin terminar de leer, repasé mis esperanzas de convertir a este pueblo en la cuna del arte. ¡Bendito Dios, “persevera y vencerás!”.

¡Grandioso! -pensé- uno de mis mayores sueños sería realidad. Y suspiré triste pensando que mi MADRE había partido el día 12, un día después del acuerdo, sin ver algo con lo que ella también soñó… Bueno, Dios me quitaba algo de lo más querido en la vida, pero compensaba mi enorme dolor con una alegría inesperada… Sin embargo, toda mi euforia desapareció cuando terminé de leer y una desilusión indescifrable, me taladró el corazón… ¡No es posible! –me dije-. Pero sí, ya el arroz venía cocinado y condimentado, en la olla de la injusticia y la leña de la ingratitud… Un arquitecto “ramonense”: Jorge Castro VILLEGAS, había diseñado un monumento millonario y el Municipio había contratado -A DEDO- cuatro esculturas a Olger VILLEGAS… ¡Qué ironía!. A mí y al grupo de escultores ramonenses nos ignoraron totalmente…

Me quedé sin aire y ya no supe si me dolía más la muerte de mi madre, o la cachetada que me propiciaban los miembros de la Comisión de Educación y Cultura: doña Ana Virginia Valenciano y doña Ana Cecilia VILLLEGAS, ambas regidoras municipales, don Paúl Brenes, don José Alberto Cambronero, y don Felix A. Montero, quienes habían presentado el “paquete” al Concejo Municipal... Ellos son testigos de mis esfuerzos por ese boulevard y mis luchas por DEMOCRATIZAR y DESPOLITIZAR el quehacer artístico, para que no se cometa la injusticia y corruptela de favorecer a dedo a los amigos, en vez de sacar a licitación y dar posibilidad a todos los hacedores de cultura en igualdad de condiciones... También el alcalde, don Raúl Gómez y este mismo Concejo Municipal, que me recibieron el año pasado en compañía del grupo PER, para exponerles la importancia de construir ese espacio para nuestra comunidad y son concientes de eso…

Bueno –me digo- durante seis años consecutivos, con la ayuda de muchísimos ramonenses solidarios y mucho sacrificio personal, nuestro grupo Proyección Escultórica Ramonense, (PER), realizó seis importantes simposios escultóricos, aportando una valiosa nota cultural a nuestra comunidad. El pueblo es testigo de ese esfuerzo desinteresado y altruista. Si ahora unos pocos que tienen el poder nos ignoran, que le expliquen al pueblo las razones para tal deslealtad y felonía. He sido honesto y sincero con este pueblo donde orgullosamente nací y así lo he dicho. ¿Por qué ahora me cierran las puertas y no me invitan ni al acto de poner la primera piedra?… Lastimosamente –intuyo- el quehacer artístico también en mi pueblo ha sido alcanzado, como en el resto del país, por los nefastos tentáculos de los recalcitrantes politiqueros… Sospecho (ojalá me equivocara), que quienes pagan la música -aunque con dinero del pueblo costarricense- están mandando en el baile y, de esa forma poco ética y varonil, me van a cobrar mis artículos y mi libro Para no Olvidar, encapuchados en la capa del poder político.

De acuerdo a lo que dice el artículo de El Occidente, que nadie ha desmentido según sé, concluyo que el mensaje de la Municipalidad Ramonense y su Comisión de Educación y Cultura es muy claro: al excluirme del proyecto me excluyen de mi propio pueblo y, aunque confieso que nunca esperé que un acto tan mezquino, pudiera salir nunca del corazón de algún ramonense, lo acepto con humildad e hidalguía; pues Dios sabe para qué suceden estas cosas.

Entiendo lo que ha de sentir una planta, cuando las hormigas le cercenan las hojas de la esperanza… Pero siempre hay oportunidad de renacer. Las razones que puedan tener para esta ingrata actitud, ya no interesan; las acciones que se arropan en las sombras las suele desvestir el día; el tiempo las dirá. He aprendido que la vida es una sucesión de tenencias y renuncias… Siento que durante tres décadas prediqué en el desierto y que ahora Dios me quiere en tierras más fértiles. La vida –como dice Coelho- nos va dando señales y con estos tristes acontecimientos en mi vida: la muerte de mi Madre y la exclusión del proyecto, muchas cosas dejan de tener razón de ser. Los encuentros escultóricos por ejemplo, realizados gracias al apoyo del pueblo, ya no tienen sentido ni importancia cuando la misma Comisión de Educación y Cultura, de quien esperábamos respaldo, ignorando nuestros esfuerzos y nuestro logros, nos da la espalda....

La labor que he realizado junto al grupo PER, me llena de orgullo. El recuerdo del apoyo del público por lo que hicimos, a todos nos debe llenar de satisfacción y gozo. Promovimos el boulevard (aunque la idea ya existía desde antes) Dichosamente esta Municipalidad abrió los ojos y, aunque nos toque correr la suerte de la Marianela de Pérez Galdós, y vuelvan la cara para otro lado, la tarea se cumplió; el objetivo se logró y todos tendremos, espero que en un futuro cercano, la posibilidad de pasearnos por el ansiado espacio peatonal, con la frente en alto y una sonrisa de satisfacción en el alma, que es donde se gozan las cosas esenciales… No hay que perder la paz interior ni permitir que la amargura nos toque el corazón por el amor incondicional que pusimos en este empeño; los olivos siempre se siembran para los que han de venir y más que recoger los frutos, es hermoso sembrar esperanzas con la semilla del perdón.

Con mi querido San Ramón me queda el lazo de la amistad de muchas personas sinceras y solidarias. Me queda aún el nexo con mi columna A Golpe de Cincel, que voy a tratar de mantener algún tiempo, para corresponder al cariño de los lectores de El Occidente que me honran con su estima y valioso apoyo, por los cuales vale la pena vivir y seguir soñando. Hay mucho que hacer por este pueblo noble y querido que merece un futuro digno y solidario, apegado a la cultura y el arte: idioma de paz y libertad.

Sólo deseo manifestarles a quienes estén detrás de esta actuación, que no comparto, que aunque me dejen fuera de un sueño largamente soñado, no lograrán que deje de ser el hijo orgulloso del San Ramón que Dios me dio, cuyo cariño sólo la muerte podrá robarme. ¡Muchas gracias! *Escultor ramonense
 

   

 

 

La escultura del carretillo


Domingo Ramos A.
08/03/2010


Dice Séneca que por lo general los seres humanos consideramos felices a aquellos que atraviesan por la vida sin ningún problema ni grandes contratiempos, gentes que nacen en cuna de oro, para quienes la mayoría de obstáculos parecieran apartarse a su paso... Pero el triste suspiro de frustración que se nos escapa al intuir cierta injusticia del destino, pues no nos dio aparentemente oportunidad de escoger ni el tiempo ni la cuna donde nacer, se transforma en flor, cuando nuestro filósofo agrega que, paradójicamente, esos son los seres más desdichados, en cuanto la vida no los consideró dignos de plantearles problema alguno, sabedora que no podrían solucionarlo.

¡Qué dicha entonces, haber nacido pobre y hermano de las adversidades que -como también decía don Quijote- suelen perseguir al buen ingenio! Pero también qué injusto para ellos, pues tampoco eligieron nacer con esas plumas de plata que les negará la oportunidad de levantar libremente el vuelo… Pero bueno, sea que nos resulte claro o no -como dice la Desiderata- el universo marcha como debiera… La cuna no se puede elegir, ni el apellido, ni los hermanos, ni el color de la piel, ni la estatura… A mi me tocó nacer en un hogar sin plata, pegadito al suelo como los árboles y de esas cosas nunca me he lamentado, pues de mi infancia y de mi juventud guardo los mejores recuerdos. Donde nací tuve amor, ríos limpios, montañas, aire fresco, azahares, lluvias, nubes, aves y cantos, potrero donde galopar, un cielo donde volar y muchas piedras donde escuché las voces del tiempo, que me hablaban de esos misterios telúricos que aún hoy me comunican cuando las esculpo, para librar sus secretos interiores… No teníamos pan, el agua dulce o el café se tomaba con un trozo de yuca sancochada, un pedazo de tiquizque, algún ñampí con sal, un chayote, una tajada de ayote, o alguna tortilla casera recién doradita en las brasas: grata como una caricia, ardiente como el beso del amor.

Pero aquella aparente escasez, si se la mira con los ojos del consumismo y la abundancia actual que tanto empobrece a tantos, constituiría, con el pasar del tiempo, mi mayor riqueza: banco personal de mis anhelos, granero de ilusiones y esperanzas, mina secreta donde me refugio cuando los vendavales de la vida me azotan contra la indiferencia de nuestros desdichados tiempos, donde el dolor ajeno, ajeno queda y donde los valores se dejan podrir junto a la falta de solidaridad… Allá en aquellas soledades no todos los días brillaba el sol, pero al igual que las súrtubas, había que abrirse un espacio entre las neblinas. Las noches eran largas y oscuras, el sueño se turbaba con el crujir de las ramas que, aunque hermanas, se laceraban por atrapar el sol con la misma fuerza destructora de las envidias humanas… Pero en aquellas horas de desvelo, aprendí a escuchar la voz del corazón, que nunca engaña…

No cabe duda que ahí se fraguaron mis habilidades para el arte: licencia para pilotear mis mejores sueños, entre los cuales, tuve el de viajar un día a Italia… Y aunque mis posibilidades económicas eran escasas, nunca lo vi como un imposible. Por el contrario, aquella aparente adversidad, me espoleó el alma hasta los linderos de la obsesión… Desconocía las palabras de Coelho que aseguran que cuando algo se desea con vehemencia, se cumple, porque los astros conspiran para que el sueño florezca… Pero por Dios o por ellos, el mío se cumplió y mucho mejor de lo que pensaba, pues yo creía que lo haría lavando platos en algún barco y, ante todos los pronósticos, lo pude hacer mediante una beca del gobierno italiano… Recordaba después don Mario Cambronero, (que Dios tenga en su gloria) que una vez, lleno de euforia yo le contaba de mi beca y alguien preguntó por el monto… “¡Doscientos dólares!”, le respondí al interlocutor que, sin poderlo evitar sentenció: “¡Ay muchacho, pero te vas a morir de hambre; eso no te alcanza ni para comer!” Pero lo que a don Mario le había quedado grabado en su mente fue la candidez de mi automática respuesta: “¡Es que yo voy a estudiar, no a comer!”

Y con aquella poca plata sobreviví, sin lujos, pero feliz de verme en Roma, aquella Cittá Eterna, donde se fraguaría, en gran parte, la visión universal del mundo que como artista escultor trato de plasmar en mis obras… Cinco años en Roma me permitieron lograr las metas en los estudios y desplazarme desde allí a los diferentes puntos de toda Europa, donde visité museos y galerías de arte… Tenía presente las palabras de mi abuela que decía que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran, por lo cual traté de aprovecharlo al máximo en tantas cosas: a parte de la especialidad en Historia del Arte Medieval y Moderna de la Universidad de Roma, obtuve una Laurea (licenciatura) en la Academia de Bellas Artes de Roma, un curso de especialidad en restauración de monumentos y otro sobre los procesos escultóricos del mármol: piedra que trabajé en Forte dei Marmi, pequeña ciudad entre Pietrasanta y Carrara…

Recuerdo una anécdota graciosa que me sucedió (entre muchas), en mi condición de estudiante pobre, durante mis estudios en Roma, entre 1975 y 1980 y que, a pesar de los años, de vez en cuando aflora desde el fondo del río de los recuerdos donde el paso del tiempo, suele pulir sus arenas multicolores, cuya nostalgia las transforma en pepitas de oro... Resulta que una vez me invitó un grupo de artistas latinoamericanos a exponer en la lujosa Galería de Arte San Marco, situada en Via del Babuino: céntrica arteria entre Piazza del Popolo y Piazza di Spagna… Yo tenía una figura en mármol, fruto del sacrilegio de haber esculpido un trozo de columna romana que me habían regalado en la Academia de Bellas Artes, que distará unos seiscientos metros del lugar que acogería nuestra exposición… No tenía plata para un taxi, por lo que con la mayor naturalidad la cubrí con una bolsa plástica para basura y con la ayuda del misceláneo la coloqué en un carretillo y me fui… Al llegar encontré a los artistas descargando sus obras bien embaladas y en lujosos carros…Todos me miraban con triste sorpresa y sus miradas se encontraban entre ellas como avispas rabiosas… Nadie se prestó para ayudarme a bajarla y entendiendo lo que había hecho, habría deseado desaparecer como por magia… Pero ya estaba ahí; la llevé adentro y cuando el carretillo chirreaba en busca de la primera bocacalle donde ansiaba desaparecer, una voz se compadeció de mí y me gritó: “¡Oye hermano, la próxima vez pídele ayuda a alguno con carro, eso es feo!”

Aquel día se me salían las lágrimas de vergüenza y no me presenté a la inauguración, pero al terminar la muestra, Domingo Ramos fue el único artista que vendió su obra… ¡Muchas gracias!
 

   

 

 

MAL TICO


Domingo Ramos A.
08/03/2010


Soy costarricense por nacimiento y gracia de Dios, mi único partido y equipo es Costa Rica, pero soy un mal tico… Amo la puntualidad y detesto la “hora tica”: mampara de tanto irresponsable. No empleo el vocablo “vos” y rara vez el “pura vida” tan cuestionable. No me gusta jugar de vivo, que me adulen, ni hacerme el “mae”.

Amo los animales por sus virtudes y noblezas; quiero los perros como compañeros, pero no como “mejores amigos” porque son dependientes y carecen de dignidad; después de un puntapié, regresan a lamer la bota que los golpeó y amigo no es aquel que perdona y excusa todo, sino el que enfrenta, corrige y cuestiona, ayudando a crecer espiritualmente…Tampoco acepto las palomas como las “emisarias de la paz”; se la pasan fornicando en las cornisas, ensucian los monumentos y se cagan en los próceres de la patria. Me apena la actitud del ave nacional: el yigüirrito carmelo, cuya vida es tan desteñida como la de algunos politiqueros; cantan en los hogares campesinos sólo cuando es época de apareamiento (o periodo electoral); y buscan la comodidad de una maceta para anidar, o el voto para un puesto estatal... Sostengo que los burros no son más tontos que los seres humanos, pues no tropiezan dos veces en la misma piedra y aquellos, caen con los mismos demagogos cada cuatro años.

La misma desinencia “tico” me da mala espina; nos hace sentir chirrisquiticos, mansiticos, enjaranaditicos, postraditicos, vagabunditicos, engreiditicos globalizaditicos y ateniditicos; ¡Ah! esa terminación está terminando con los principios y valores de un pueblo noble, respetable y de honor, cuyo himno manda utilizar la herramienta para defender la soberanía y aquí se la mancha y nada pasa... Tengo sólo una tarjeta de crédito y la utilizo muy poco, no reniego de mi origen humilde y a pie o en carro soy el mismo. Mi celular es para emergencias y no pongo mensajes de texto. Aprecio la amistad y las personas por lo que son y no por lo que poseen. Evito los “peloteros” que tardan en abrir un camino o decir miércoles, cuando meten la cuchara y corren a fisgonear… Rechazo a quienes meten el carro a la playa y ponen el radio a todo volumen, a quienes tiran latas por las ventanas de los vehículos y dejan su sucia estampa en las bolsas de basura en la playa. Evito los tumultos, no compro en PriceSmart ni como chatarra gringa. No comulgo con las telenovelas, las modas, ni los faranduleros que, como los gitanos de Macondo, vienen a cambiar espejitos por oro y llevarse millonadas de colones.

Me niego a sentirme oveja aún como católico, pues prefiero creer que llevo una llamita divina adentro…Cancelo la palabra imposible; creo y doy seguimiento a los sueños que se realizan con trabajo honesto y esfuerzo. Protesto por los malos gobiernos y los tratados injustos. Me niego a justificar los fracasos de la Sele y la miopía de los directivos de fútbol. Me apena la domesticación del ciudadano y que se lo ordeñe como vaca. Me resisto a la minería a cielo abierto, a los “tontos a la tica”, a los estúpidos concursos de belleza, al chinamo, a los millonarios atracos de Latin American Idol. Reniego por la inseguridad y mala educación. Me opongo a la corrupción, los fraudes mediáticos y las mentiras de los medios al servicio de los gobiernos, a la actitud desleal del TSE y a cierta “interpretación” que, sobre la constitución, hizo la Sala Cuarta… Me gusta honrar las deudas. Desapruebo la utilización de símbolos patrios para politiquear, repudio a quienes se burlan del pueblo y mancillan la soberanía y la democracia. Renuncio a los malagradecidos y a los “firmes y honestos” bajo la bota de un tirano… Además, siento que ya no basta la palabra… ¿Verdad que soy un mal tico?
 

   

 

 

¿PARA QUÉ VIOLINES?


Domingo Ramos A.
18/03/2010


A inicios de esta administración, solicité una cita con la Ministra de Cultura María Elena Carballo, para dos puntos importantes: La democratización del arte y la mutilación del Monumento al Agricultor, de Francisco Zúñiga: máximo escultor costarricense de todos los tiempos… Indicados los motivos, la secretaría quedó de avisarme sobre la cita que, a dos meses de terminar este gobierno, sigo esperando…

Primer punto: democratizar el arte: romper con la práctica injusta y antidemocrática, de asignar los monumentos y obras artísticas públicas a dedo, favoreciendo a los artistas estatales de turno. Don Johnny Araya, asignó, de ese modo, el “monumento” a Juan Pablo II, al escultor estatal oficial radicado en Italia: Jiménez Deredia y ante mi queja, el Museo de Arte Costarricense respondió que las municipalidades están exentas de observar la Ley de Contratación Administrativa. Apelé entonces al derecho de igualdad de oportunidades y justicia para los escultores costarricenses, ante el señor alcalde, a quien dirigí una carta con 500 firmas adjuntas y copia al Concejo Capitalino, pidiéndole sacar a concurso público, como había hecho México, la escultura al mencionado papa… Pero, de los buenos modales, educación y responsabilidad del alcalde y del concejo, fue testigo el silencio, pues aunque estaban obligados a contestarme como funcionario y entidad pública, jamás me respondieron…

Y sobre la mutilación de la mano izquierda de la valiosa escultura de Zúñiga, (1976) frente al aeropuerto Juan Santamaría, me preocupaba la falta de interés estatal sobre la obra patrimonial y quería advertir al ente que, por su nombre, me parecía el más indicado para velar por el arte: El Ministerio de Cultura… Nunca me dieron la cita y todos perdimos, pues recientemente corroboré, que ya le cortaron el brazo desde arriba a la figura femenina del grupo broncíneo. ¡Daño irreparable!… Además, el lugar da asco, de abandono absoluto, la obra está rayada, resquebrajada, pintada, llena de basura, cartones, restos de colchones viejos, agua y excremento… ¡Qué triste que mostremos así al turista que recién llega al aeropuerto, el grado de cultura y educación de la Suiza Centroamericana!

Pregunto, ¿de qué le sirve a tener un Ministerio de Cultura si no existe un verdadero compromiso con la espiritualidad patrimonial de el pueblo? ¿Para qué un Ministerio rector, si las municipalidades pueden llenar los lugares públicos de monigotes, sin que sean sometidos a una supervisión estética calificada? Ahora dicen – La Nación, 21-01-10- que el cuido del monumento de Zúñiga se le asignó al Club de Leones de Alajuela. ¡Por Dios señores, por qué emular los descuidos del MOPT con las jugosas “concesiones” de obra pública, donde al parecer nadie supervisa si dichas obras cumplen con lo pactado!… Lo mismo pasó con el Monumento al Desarme, (Parque de la Paz), del escultor Mario Parra; se le asignó al Ministerio de Seguridad y cuando se dieron cuenta le faltaban elementos y hubo que retirarlo…

¿De quién es la cultura y quién debe custodiarla? ¿Qué pasó con la ley que decía que el 1% del monto de las construcciones, se destinaría al arte? ¿Cómo esperar que el arte costarricense trascienda, si el olvido y abandono se imponen y la cultura sigue siendo la cenicienta? Las obras públicas lucen rayadas o cercenadas: la del Parque Nicaragua, las de José Sancho en pleno centro, el monumento al Boyero en San Antonio de Escazú descontinuado, los relieves del Salón Diplomático del aeropuerto y de la Imprenta Nacional (de Parra), desparecidos. Al Monumento Nacional le faltan piezas según dicen pues las obras de arte parecieran volar… Esperemos que los ángeles originales del Teatro Nacional no echen alas ni patitas…

Don José Figueres preguntó una vez:- “ ¿Para qué tractores sin violines?” Hoy cabe preguntar: ¿Para qué violines sin educación y ministerios sin mística?
*Escultor
 

   
 

 

Gallo pinto y pensamiento...


Domingo Ramos A.

Dicen que las personas y los pueblos piensan de acuerdo a lo que comen…¿Qué hay entonces detrás de un pueblo amante del gallo pinto: platillo compuesto básicamente por arroz y frijoles? ¿Por qué los ticos de antaño plantaron en su mesa un elemento que, además de quitarles el hambre, aludía a un animalito (de plumaje blanco y negro) todo hombría, madrugador, enamorado, alegre y copulador, defensor de su territorio y sus hembras, que cantaba sus verdades sin tapujos?.

Tanto el exotérico platillo como el listo animalito aludido, son fruto de dos opuestos: el negro y el blanco, ausencia y presencia de la luz… (Yin - yan). Pero además el platillo conjuga lo autóctono con lo exótico; el frijol es una leguminosa americana (aborigen) y el arroz es una gramínea asiática. (colonizador) En todo caso, el gallo pinto reinó en la mesa de aquellos costarricenses sencillos, amables, honestos, leales, valientes, trabajadores, amantes del campo y los hogares con familias numerosas, que se reunían alrededor de un fogón y hablaban de campo, pala, machete, vaquilla, bueyes, caballo, guitarra, retahíla, poesía, cuento, leyenda, prudencia, honestidad, respeto, solidaridad, educación, libertad, paz, democracia, derechos, principios, seguridad, patria y progreso…
Es admirable que el gallo pinto produjera un pueblo paradigmático por sus logros sociales y políticos; abolió el ejército, implementó las garantías sociales, dignificó al ciudadano, priorizó principios y valores e hizo del bienestar social meta de los ideales humanos… Costa Rica fue respetada y reconocida internacionalmente por su nivel de vida, su educación, su amor a la naturaleza, su red vial, su alto sentido de libertad, independencia, democracia y soberanía… Los gobernantes paseaban en las calles sin más guardaespaldas que un respeto y un cariño bien ganados.

Pero un día las cosas cambiaron radicalmente. El gallito madrugador se dejó madrugar y perdió el patio, el cafetal, el agua, las montañas, las playas, la soberanía y la democracia… Muchos ticos perdieron hasta el modo de caminar, la voluntad, la solidaridad, los principios y los valores…Complementaron el pinto con el chorizo de la corrupción… Se dejaron intimidar. Renunciaron a sus derechos, olvidaron la honestidad y el trabajo. De autosuficientes se convirtieron en “limosneros pedigüeños” y al aceptar regalías vendieron su libertad. Descuidaron la educación, los derechos y la seguridad social. Dejaron la huerta llenarse de droga y la cocina de prostitución… Dejaron de ser libres y soberanos permitiendo que dos truhanes burlaran la Constitución... Mismos que imponen una “defensora” del pueblo y quieren perpetuarse en el poder mediante una “títere” que denominan “firme y honesta”, ignorando la semántica de tan nobles vocablos…

Pero entonces, ¿por qué se vino al suelo un pueblo honesto, sensato y trabajador, que valientemente defendía sus derechos, la patria, el futuro y la soberanía, si continua comiendo el mismo gallo pinto que forjó los próceres y héroes del pasado? Bueno, es posible que el arroz y los frijoles, ahora importados, no tengan las mismas virtudes del producto criollo, o que el ambivalente negro del frijol, se manifieste como ausencia de luz… Es probable que el tico de hoy haya perdido el espíritu y la gallardía del “listo gallito” que fue otrora, y que acabó sobre algún desayuno con gallo pinto… Para las próximas elecciones, (las más caras e insulsas de la historia), Dios tenga piedad de este pueblo, con tanto lobo suelto y tanto conformista y sumiso …
 

   
 

 

¿P’ónde le doy?


Domingo Ramos A.

13 de enero 2010


Para quienes creemos que la humanidad debe evolucionar sanamente y que los hombres y mujeres de hoy somos la punta diamantada de dicho proceso: los portadores de la antorcha de la sabiduría que hemos de entregar a las futuras generaciones, que triste nos resulta saber que seguimos en la época del circo romano y el canibalismo.

La presente campaña política (¿cuál?), las más cara de nuestra historia, a menos de un mes para ir a las urnas electorales, es una cosa tan triste y deprimente, que dan ganas de llorar… Un vacilón de mal gusto, a la altura de chabacanerías como el chinamo, o tomaduras de pelo a los incautos, como los “Latin American Idol”. Que pena siento como costarricense y campesino que soy, ver como una caterva de oportunistas, sin ninguna vergüenza, se abalanzan sobre los puestos de elección popular, gritando ¿p’ónde le doy?, como si se tratara de una mejenga de barrio… ¿Y el pueblo? Comiendo basura como las cabras; mientras haya fútbol no hay miseria. Dejándose ‘despellejar por un sueño” y gozando con las corridas de “tontos a la tica” donde todo es “puta, perdón, pura vida”: adrenalina, ¡mentalizados!; no importa arriesgar la vida con tal de divertir al público conformista… ¡Por Dios! ¡Por Dios pueblo mío, despierte, lávese la cara, abra los ojos, levante esa dignidad y no acepte más humillaciones; somos pacifistas pero no idiotas!

¿Por qué, compatriotas, siempre estamos un paso atrás y esperamos que nos metan un gol para tratar de reaccionar, como le pasa a nuestra “cele”-digo- Sele? ¿Por qué siempre lloramos sobre la leche derramada? ¿Por qué dejamos que las bestias se nos metan al solar, para luego reparar la cerca? Hace cuatro años pedí, junto a muchos otros costarricenses, amarrarnos los pantalones y enaguas y no permitir la reelección…Y no sólo la permitimos sino que fuimos cómplices del mayor atropello a nuestra -dizque amada- Constitución, llevando al poder a un prepotente con más cara de gárgola medieval que águila imperial… ¿Por qué dejamos que nos impusieran el nefasto TLC, para luego soltarnos en llanto? ¿Por qué permitimos que la vaca se coma el repollal, para luego intentar sacar a la defensora, descaradamente impuesta?

Ciudadanos y amigos, algunos me aconsejan dedicarme a la escultura- profesión que orgullosamente profeso- y que no me meta en el fango de nuestros politiqueros… ¡Gracias de todo corazón? Pero ¿para qué esculpir obras de arte, si no tengo dignidad ni valentía para defender los principios y valores que aprendí de niño?… ¿De qué vale que me llamen “artista”, si carezco de agallas para defender mi patria y el futuro de mis hijos? ¡Gracias; no puedo! ¿Cómo voy a aceptar la imposición de una candidata presidencial que ha declarado que seguirá la misma línea torcida de sus patrones? ¿Cómo una persona que se somete a la voluntad de otra, puede llamarse firme y honesta? ¿Cómo dar crédito a una persona que piensa en más cárceles y no en mejor educación?¿Cómo voy a aceptar a otro bribón, que tampoco ha presentado un programa de gobierno, e irresponsablemente pide hacer un cambio ya? ¿Cómo voy a dar crédito a su abogado promotor, si ese mimo nos metió a un pésimo gobernante liberacionista, hoy forajido? ¿Cómo apoyar a un grupo de personas que se dicen patriotas, cuyo egoísmo y vanidad no les permitió conformar una coalición sólida y unificada para salvar al país?

Soy honesto, iré a votar con la frente en alto, orgulloso de ser costarricense… Iré a votar por la persona que considero más apta y con más posibilidades, dada la coyuntura política actual, de sacar a mi país de este atolladero, como se desprende de su programa de gobierno: Don Ottón Solís Fallas.

   

 

 

Tres hechos y una realidad…


Domingo Ramos A.

14 de octubre 2009


Sin caer en el panegírico, Costa Rica es un Edén, fruto del ensueño de Dios, para que los costarricenses conocieran el amor, la paz y la abundancia… Pero los gobiernos lo han arrastrado a la miseria económica y espiritual… Pudiendo ser un terruño unido y soberano, progresista, libre y solidario, hoy luce enfermo: desmoronándose cual leproso y dividido: los politiqueros corruptos en plena apoteosis y el pueblo sacrificado, bombardeado de droga, prostitución, inseguridad, desempleo, pésima educación y abandono… Este Paraíso fue vendido por avaricia, entre la desidia y la inconciencia, la irracionalidad y lo absurdo… Más allá de los barnices, tres hechos desnudan parte de la triste realidad de esta nación:

1- Nuestra Señora La platina del Virilla: No es una nueva santa, pero tuvo más protagonismo que la Virgen de los Ángeles; (la más perjudicada por la “influencia” de los cerdos) interrumpió el tránsito y causó más pérdidas económicas y descontento que huelga de sindicato, (por cierto desaparecidos misteriosamente) poniendo al país en ridículo… Muchos ticos se desahogaron “asoleándosela” a doña Karla y al gobierno por ineptos, negligencias que acabaron la paciencia del mismo Hitler, pues con las platinas sucede lo que con las cucarachas, por cada una que se ve, hay diez ocultas, que tampoco funcionan; por ejemplo: la platina de la honestidad sepultada por la corrupción, la platina de la moral bajo el doble discurso gubernamental, la platina de una democracia vilipendiada, la platina de una educación sin ejes ni norte, la platina de la seguridad nacional, en manos inexpertas, la platina de la “justicia”, que condona a los politiqueros mafiosos, la platina de una lealtad y solidaridad ya moribundas, la platina de la ideología humanista venida a menos, la platina de una dignidad que a nadie desvela, la platina de la humildad en aras de un protagonismo morboso y satánico: el gavilancito que anhela ser águila imperial y hace el ridículo para los “vivillos” que lo utilizan…

2.- El descarrilado: No es ningún film taquillero y arrollador, (aunque cuenta con grandes actores y ha arrollado a más de un carro), sino el intento de revivir un sistema de transporte público sin estudiar, invertir ni modernizar nada, cuando podría pensarse en trenes y metros modernos, de alta velocidad y seguridad y no en uno que, como la mayoría de proyectos gubernamentales, termina descarrilándose a cada paso. ¡Otro espaldarazo a la negligencia y la ceguera!

3.- Y la SELE: (¡Cada día más cele!) Otra platina sin remedio ni ingeniero, otro trencito al borde de otro descarrilamiento, sumido en el sueño (desde Italia 90) de una falsa superioridad tica en el área de CONCACAF... Una “Federación” que apuesta al “chiripazo”, cuyo fin importante pareciera ser el de cada mes… Grandes despilfarros económicos en “vacas sagradas” y “elefantes blancos” a quienes nadie pide cuentas… Unos clubes más interesados en el “campeonatico” local que en la representación patria… Una afición sin agallas para exigir resultados, que excusa, olvida y perdona… Y el cáncer mayor: algunas “rémoras funestas” de la prensa deportiva, que inflan y desinflan, que hoy enaltecen a los que llaman: “legionarios” y la “era” del entrenador de turno y mañana los usan para barrer el caño; paseándose en la olla de leche, pues son, como en los carteles de la mafia, quienes quitan y ponen, según sus intereses…
Costarricenses, ¿de verdad desean seguir con más de lo mismo? ¿Les parece justo seguir por los mismos rieles, en manos de los mismos irresponsables? ¡Piénsenlo!
 

   

 

Sindicatos y ropa sucia.
 

Domingo Ramos A.
Escultor

14/oct/2009


Como el mayor proyecto de este gobierno fue vender las instituciones costarricenses, no desea irse con la frustración de no cumplir el último de sus caprichos: privatizar JAPDEVA y dejar –dicen- al grupo SAMA bien afianzado con el negocio de grúas y contenedores portuarios, o sabrá Dios… Existen presiones y amenazas gubernamentales pero JAPDEVA no ha cedido, pues ven que en Caldera, lejos del bienestar anunciado, prometido y pactado, (al igual que el TLC) el “negocio” trajo desempleo y miseria al pueblo. Además, los limonenses saben que cuando los políticos llegan a Limón, o van por votos, o por ver qué echan al saco…

Graciosamente el gobierno pide a los sindicatos del país, dejar que JAPDEVA lave “su ropa sucia” en casa… Entonces señor presidente de dos caras: rey del doble discurso, ¿por qué no deja que el pueblo hondureño lave la suya y se dedica, el poco tiempo que le queda a su triste gobierno, a tratar de hacer algo positivo por el país, aunque sea con el carácter politiquero de siempre? ¿Por qué no le presta atención a la inseguridad ciudadana donde a diario mueren inocentes a manos de los malhechores que disparan sin ton ni son y, como cae muerto un pobre trabajador, podría caer algún elefante blanco?… ¿Cómo el gobierno pretende “prohibir” a los sindicatos del país, inmiscuirse en los asuntos de JAPDEVA, si es una institución costarricense como eran las que ya regaló? Es la lucha de un pueblo por los derechos y garantías de los costarricenses y hay que estar unidos y solidarios.
Los gobiernos temen la unión sindical desde sus orígenes (Inglaterra, 1829), pues han combatido la corrupción y la injusticia. Desde La Revolución Industrial, en Francia, los sindicatos lucharon por mejorar la calidad de vida de la clase obrera, logrando el derecho a un trabajo digno y remunerado, poniendo fin a la esclavitud. Ya la Segunda Internacional (1889) estableció la jornada laboral de ocho horas y declaró el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores. (por cinco jóvenes manifestantes asesinados en Chicago, USA.) Los sindicatos han sido la voz de la justicia social y la piedra en el zapato de los tiranos.

Los sindicatos tienen que volver a creer, pero en ellos… Porque antes solían luchar al menos por los aumentos salariales y el alto costo de la vida. Hoy, han desaparecido… Ni la crisis ni los problemas parecen importarles. Los gobiernos los han desmirriado y desprestigiado,(llamándolos comunistas) y el Nóbel de la Paz dice que constituyen un “referéndum del pueblo”; por lo que no merecen atención… Las huelgas costarricenses siempre se declaran “ilegales”, (aunque sean un derecho fundamental del individuo desde 1864) Los gobiernos siempre han amenazado a los manifestantes con meterlos a la cárcel, rebajarles el salario, despedirlos del trabajo y acusarlos de obstruir el orden… Es la misma fórmula que repitió el memorandum del miedo y practicó el Nóbel durante el referéndum del TLC; perversa, pero nada original: torcer brazos, comprar conciencias con promesas y regalías,(bonos, becas, Mercedes, motos, empleos) Afirman que lo mismo hizo Monge (1982-86) para bailarse las huelgas bananeras: ofreció televisores y motocicletas a los trabajadores mediante la Escuela Social Juan XXIII y el también liberacionista Figueres Olsen no se quedó corto; les quitó los ferrocarriles beneficiando a unos parientes camioneros.

Los sindicatos del país tienen todo el derecho y el deber moral, de apoyarse mutuamente cuando los intereses de los costarricenses estén en peligro. Si hubiesen sido menos egoístas, más solidarios y comprometidos con el país, no habrían permitido el abuso perpetrado con las pensiones de los educadores, la anticonstitucional reelección presidencial, ni el TLC, ni concesiones descaradas como la de los aeropuertos, Caldera, las autopistas, la entrega de los recursos naturales, el desastre homicida de Las Crucitas, las alzas en la gasolina y la canasta básica… Si hubiesen actuado unidos como un cardumen, otro gallo (no uno bicéfalo), le cantaría a este país. No habría tanta corrupción ni parcialidad de los altos poderes costarricenses. Habría una mejor educación y no se permitiría que ningún ministrete se robe el dinero destinado a la vivienda de los pobres, ni que los inexpertos atiendan la seguridad ciudadana…

Pero aún pueden rescatar la dignidad, sindicatos del país, despierten, pellízquense y sean solidarios con los intereses del pueblo. Apoyen a los compañeros de Sintrajap que luchan solos contra esta hidra de mil cabezas… No sean sumisos ni serviles, hagan valer sus derechos y el de los ciudadanos. Vean lo que hacen los indios en Perú o en Chiapas cuando impugnan sus derechos…Y, si de verdad tienen interés en defender al país, demuéstrenlo ahora o desaparezcan para siempre, pero no le hagan el juego a los gobiernos bajo la mesa.
 

   
 

 

Niñez e independencia


Domingo Ramos A.

 Setiembre, 2009


Me tocó nacer en setiembre: el mes de la libertad y de los niños. Nací en esas montañas donde las soledades se derretían entre los chubascos, rotos a veces por la mágica flauta de algún jilguero enamorado... Crecí entre los potreros, donde corrían los potrillos esquivando las piedras que parecían rumiar pastos telúricos e inmemoriales. Me bañé en las lagunas donde las ranas se apareaban dejando aquel chan gelatinoso adherido a las escobillas. Viví en los cafetales comiendo guabas, jocotes, bananos, nísperos, caña y naranjas...Y me tocó ver las cabezas de agua que se llevaban hacia el mar, como los años, tantas cosas amadas... Me tocó mirar el vuelo de los tucanes y el arco iris luminoso de los quetzales que hoy cruzan por mis recuerdos como las frases de esos amores que un día fueron.

Jugué a las escondidas en los charrales. Jugué al buzo en las pozas de los ríos, donde nos zambullíamos para tomar de su fondo, el premio de un trozo de dulce de tapa...Jugué a los monos a ver cual lograba llegar más lejos por los árboles...Jugué a los trompos, a las bolinchas de vidrio, al yoyo, a los carritos que hacíamos con latas de sardina y halábamos con un hilo... Jugué “chilate”: juego que se hacía con cinco granos de maíz a los que se les pintaba el corazón con tizne y se tiraba por turnos; si caían todos de color, eran cinco y daba derecho a otro tiro, lo mismo que si caían todos blancos, lo cual valía por diez... Cada jugador empezaba con diez granos y el perdedor era el que se quedaba con todo el maíz... (jugar naipe era cosa de grandes porque, asociado al dinero, solía traer desgracias) Jugué quedó, quemado y oba, mirón mirón mirón, suiza, media luna y chilillo, salve punto, o al palo untado, que consistía en embarrar un palo de boñiga fresca y tratar de “atollarle” las piernas al compañero que, para librarse, lo tomaba de arriba y uno halaba dejándole la mano llena de aquel pasto oloroso por haber atravesado la vaca de hocico a rabo... Jugué al indio lanzando flechas y lanzas, hachas y piedras... Jugué al jinete en los briosos caballitos de güitite con careta de hoja de piñuela y bozales de bejuco... Jugué al picador de leña con una hacha, al chapeador de potreros con un cuchillo, al palero, al agricultor, al veterinario sacándole tórsalos a los pichones de soterré en los paredones, camino de la escuela, o extrayéndole espinas de puerco espín de los hocicos a los perros que, de noche, rascaban la puerta pidiendo auxilio... jugué a tantas cosas:(menos de vivo) a rodar por las laderas del potrero o resbalar en cartones por las pendientes. Carreras de sacos y rayuela y gallina ciega... Al tarzán que volaba colgado de un bejuco. Al botón amarrado en el hilo que se tensaba y se hacía girar, a la flecha de ligas o al don Juan Tenorio enamorando chiquillas que jamás lo supieron...

Había nacido en el mes de la independencia...Y ya en la escuela supe que alguna vez nuestro país estuvo bajo el mando, (hará 188 años), de un país desalmado que había osado turbar la paz del Nuevo Mundo, truncando el más hermoso proceso evolutivo de las culturas autóctonas más fascinantes, para arrasar con los nativos a quienes robaron el oro, violaron y enfermaron sus mujeres, exterminando sus raíces sin misericordia... Impusieron un nuevo idioma y una nueva religión basada en una paz que contrastaba con la violencia con que implantaban el credo de aquel hombre todo amor, que había dado la vida para redimir al mundo...

Mis vivencias de niño se quedaron atrás, mordidas a un tiempo sin regreso, en el baúl de los recuerdos, como un tesoro irrecuperable de un mundo donde los días tenían más horas que los de hoy y las noches eran casi eternas... Desde aquellos setiembres se celebraba el día del niño... ¡Y qué hermoso fue ser niño! El 14 de setiembre se preparaban los faroles alumbrados con una candela. Uno salía a los trillos, (porque ni calles habían) y con aquellas luces íbamos y veníamos por la noche, como almas en pena, espantando los culleos que, según decían, perdían a los niños...

Mis pies no vistieron zapatos hasta que fui al colegio, se hundían en el barro como los del perro o el ternero que, desde la troja, bramaba con tristeza durante los fríos temporales... ¡Oh vida! Esos años los llevo en el alma porque teniendo tan poco tuve tanto y faltándome tantas cosas, me faltó poco... Íbamos a la escuela con el cuadernito de vida forrado con el papel del pan, por un rojizo camino de tierra, atravesando potreros y quebradas, con una chuspa de trapo y algún trozo de plástico para repararse de las lluvias que azotaban las orejas como si fueran frijoles...

Habían tantas enfermedades: dolores de muelas y de oídos, lombrices, tos, yuyos, piojos, niguas y totolates. Pegaba la viruela y el sarampión y algunas veces las paperas y el molesto picotear de las pulgas... Se hablaba de la lepra y la tuberculosis y a los sesenta se era anciano. Se dormía en un camón con estera de vena de plátano, metidos en un “gangoche” y escuchando los zancudos estremecer las sombras como cuadrillas de bombarderos. Bajo la cama, piso de tierra, se metían los sapos y tras ellos las culebras raneras... La vida se vivía a como venía; no cabía preguntarse si se era feliz o desdichado, después de todo, ¿qué eran esas cosas? Atravesar aquellas noches azules era gran cosa; el viento gemía y algún congo gritaba en la espesura... Los tiempos han cambiado y ¡qué bueno! Los niños modernos de hoy, en su mayoría, porque en esta tierra, muchos aún viven en la prehistoria, parecieran tenerlo todo y ser tan ricos... Pero
paradójicamente, a estos niños los arruina la abundancia... Nacen de pie y con los ojos abiertos. Van al kinder en carro o microbús, bien vestidos, llevan cuadernos con la mujer maravilla, el hombre araña o Harry Potter... Llevan zapatos de marca, mochilas de bellos colores, impermeables y con ruedas... Poco saben de caballos, de lagunas o trompos... Van del apartamento a la escuela, embebecidos con costosos celulares de tecnología de punta, con mil juegos rudos, memorias insospechadas y cámaras fotográficas para captar algún desliz... Nunca han trabajado. Nacieron en cuatro por cuatro; el orgullo de papá... Tienen juguetes caros, computadoras y pantallas de plasma... No conocen los “gangoches” y han visto el mundo desde alguna ventana... Pero desde niños sus padres castran su libertad vistiéndolos con las camisetas de los equipos de fútbol, o del partido político del que chupan, sometiéndolos a las modas globalizantes que anulan toda identidad e independencia... A las niñas recién nacidas se les perforan las orejitas para ponerle aretes, se las confunde con ser “misses” y se las induce a explotar sus encantos todavía celes... Ya no juegan a los “Jackses” ni a las muñecas, sino a las señoritas que descubren (y se descubren) rápidamente el sexo y, a los quince años, piden como regalo dos siliconas, pues sin ellas no hay paraíso...

Bueno, ¿y la independencia? ¡Ah, sí!; cada setiembre se escuchan los tambores en las escuelas anunciando el día de la independencia... Y yo me digo, ¿cuándo vendrá? Los catorces se sacan mil faroles a las calles y un grupo de selectos estudiantes, tienen el honor de ir y recibir la antorcha de la libertad... Los politiqueros se jactan de la democracia del pueblo, ante el aplauso de los incautos y serviles... ¿Independencia, día del niño y libertad?... ¡Qué grandes y hermosas palabras! Pero ¿por qué carecen de sustancia y parecen tan frías y huecas?

Sin duda tuve la suerte de nacer cuando todavía la libertad y la independencia eran valoradas y defendidas con la misma vida. Cuando abuelos y padres enseñaban la honradez con el ejemplo. Cuando uno caminaba por los trillos y nada le pasaba. Cuando a los niños se les inculcaban principios y valores. Cuando uno se moqueteaba a la salida de la escuela, para defenderse de algún “mamulón” que nos quería agarrar de “cajeta” y no pasaba a más, porque nunca se portaron armas a clases, sino instrumentos para el saber... Cuando los niños desconocían las drogas y la pornografía que hoy les llueve por doquier y de un modo tan normal como la corrupción...

Me tocó cabalgar de un siglo a otro y apreciar muchas cosas que hoy carecen de vigencia. Me tocó llevar un farolito de periódico, pero de aquellos periódicos que formaban y merecían respeto... Me tocó estudiar con canfinera y encender una vela de cebo para el farol, pero guardé la flama del patriotismo en el corazón... ¿De qué vale hoy desfilar con tambores y provocativas bastoneras, si ya no hay verdadero patriotismo? Si llevamos lujosos faroles en los desfiles, pero tenemos apagado el del alma... Si hemos dejado apagarse la antorcha de la verdadera libertad, y permitimos que, nuestros propios gobiernos, nos mancillen y nos vendan la Patria a las transnacionales que saquean nuestras riquezas, como aquella España lo hizo con nuestros pueblos indígenas. ¿Para qué gritar que somos libres, si dejamos que nos roben la soberanía? ¿Para qué tanto billete y tanto lujo para el hijo, si castramos su libertad queriendo hacer de ellos, lo que nunca pudimos ser? ¿Para qué tanto aparato tecnológico si cada día nos aislamos y somos menos solidarios, si el dolor ajeno ya no conmueve a nadie, ni la honestidad y la dignidad se sabe con qué se comen...

¡Qué dicha que nací libre y nací niño y viví una niñez gloriosa, porque para quien nace con poco, hasta lo poco le parece mucho. ¡Y Dios me ha dado tanto! No tuve tanta tecnología ni plata, pero tuve espacio para que galopara mi potrillo interior y un cielo abierto para las alas de la imaginación y los sueños... Pero sobre todo, que lindo conservar ese niño que aún se asombra, ríe y llora, que valora la amistad, la paz, los padres, la Patria y esa hermosa palabra que, no sólo en setiembre, se llama LIBERTAD! ¡Muchas gracias!

 

   
 

 

 

 Noviazgo presidencial


Domingo Ramos A.

May 2009


Ya iniciaron los gorjeos del nuevo celo presidencial y los violines de los zancudos sangrones coquetean con los tímpanos del pueblo. Los enamorados esgrimen sus armas: la espada de la palabra y la miel de las promesas. Pero terminado el noviazgo presidencial el olvido acaba la magia, pues como dice Kristeva- nada anula tanto el amor como el matrimonio. Quienes de novios presidenciales prometen ser la salvación del pueblo, de casados se conforman con ser solamente la “sal”... Y es que- según la sabiduría popular- una vez comida la torta se acaba el hambre y, después de las nupcias vienen las náuseas...

En el bando verde y blanco de los “ex”, hay tres contendores: La ex-Vicepresidenta Laura Chinchilla; cifra esperanzas en sus dos muletas: la de ser mujer y el espaldarazo recibido de su bicéfalo gobierno, al que critica después de haber lucrado en él, aduciendo que existen injusticias sociales y brechas que “hay que saltar”. (como si la brecha social, cada día más ancha y profunda, no se hubiera saltado siempre). Le sale al paso en el escenario Fernando Berrocal, ex-Ministro de Seguridad, derrocado por su propio partido, por amenazar con la bomba de los vínculos entre las FARC y los políticos costarricenses, que resultó sin mecha ni municiones ni fundamento, cosa que dejó al pobre “angelote” mal parado... Mejor acorazado aparece el “vaquero” Johnny Araya, ex- Alcalde josefino y capataz de ordeño en la hacienda estatal por varios períodos, cuya leche agudizó su ingenio para aportar la “brillante idea” de sobornar a los alcaldes si no votaban sí en el referendo que entregó la patria a las transnacionales.

Y aullando cual lobo estepario mientras es juzgado- como para darse ánimos o influir sobre un posible fallo judicial- Calderón: ángel caído de la Unidad Social Cristiana (q.d.D.g.) pretende volver a la presidencia para recuperar sus alas rotas... Mientras, los escuálidos Libertarios: serviles rémoras del escualo gobernante, reaparecen en el fango de sus propias negligencias, con el mismo fantoche hedonista de siempre... Y en la tienda rojiamarilla hay cuatro sacrificados más: Epsy Campbell, quien mordió el anzuelo de la codicia asesorando al desgobierno de los Arias y espera que el Color de Obama sea su as vencedor... El artista Manuel Sánchez desenfunda sus pinceles y promete un gobierno multicolor... Macaya propone enderezar la nave patria que la ola neoliberal del TLC, casi sumerge como al Titanic... Y nuevamente el enamorado presidencial Ottón Solís: capitán del regimiento PAC, quien inexplicable y misteriosamente, se limitó a mirar, desde la colina de las águilas, la cruenta batalla que los caracolitos libraban contra la agenda complementaria del funesto TLC.

La señora Presidencia está a punto de concluir uno de sus partos más dolorosos y tristes. La barca de la Patria, o lo que queda de ella, después de cuatro años a la deriva en la incertidumbre, a merced de los piratas y filibusteros, que la han saqueado sin misericordia, necesita el capitán que no tuvo... Pero ¿ cómo dar con la oveja entre tanto lobo disfrazado?... Costarricenses, hoy más que nunca, la Patria demanda solidaridad y sabiduría; sólo unidos vencerán a la hidra funesta que les ahoga, la cual, de volver al poder, acabaría toda esperanza... Más que en un partido, piensen en la Patria...

   
 

A Golpe de Cincel


Reflexión Semana Santa
Domingo Ramos A.
Abr. 2009


En la vida hay dos puntas ineludibles: el nacer y el morir. Ambas producen emociones encontradas; nacer es vida, euforia y alegría; morir es tristeza e impotencia... Nadie puede evadir esos extremos y, según el Mito Judeo Cristiano, de andar ese camino no se salvó ni el mismo hijo de Dios: Jesucristo. Su nacimiento es celebrado en Navidad, su muerte, recordada en tiempos de Pascua… Cristo, vino al mundo para liberar al ser humano del pecado y devolverle la gracia perdida con sus actos amorales. Pero el ser humano lo crucificó un viernes, pocos días después de haberlo recibido con palmas, cantos y flores.

Con la venida de Cristo se cumplió la profecía del redentor. Con su muerte se materializó la promesa salvadora de la humanidad. Por ello, el mundo cristiano creyente, siempre celebró esas fechas con amor, devoción y profundo respeto. Y así lo vivimos las generaciones pasadas, para quienes la Pascua era un tiempo de reflexión donde los adultos, mujeres, jóvenes y niños, observaban una conducta correcta, de recato, respeto y hasta temor hacia Dios. Esa semana rompía la cotidianidad, para ofrendarla al Salvador.

Era una festividad esperada, los días precedentes los campesinos picaban leña y la entrojaban, porque era irreverente hacerlo en esos días. Los carpinteros se abstenían de pegar un clavo porque era como clavárselo al Señor. Mucho menos se accionaba una arma de fuego, porque matar era pecado, incluso a una pulga. No se podía cortar nada con cuchillos; pues cada cuchillada se daba al mismo Cristo crucificado por nosotros. No se hacían negocios; vender y recibir dineros acarreaban más desventura que bienestar, como a Judas. Las mujeres preparaban las viandas para toda la semana; tamal “mudo”, para no tener que moler tortillas pues triturar el maíz con las máquinas, era recordar los tormentos a que fue sometido el Redentor. Preparaban guisos, quesos, tamalitos de frijol, natilla, sardinas, bacalao, bizcocho, tamal asado, súrtubas, palmitos, pacayas, arroz con leche, miel de chiverre y de ayote, cajetas, tortas de arroz... ¡Mmm, después de todo, era un banquete!

No se podía lavar ropa, encender el fuego, ordeñar vacas o enyugar bueyes. Nadie debía bañarse en los ríos o el mar pues dicha osadía podría pagarse convirtiéndose en sirena o pez. La gente estaba en su casa, rezaba rosarios y leía buenos libros. Escuchaba la Pasión de Cristo si tenía radios de transistores; no había televisión. No comía carne para esos días y el Jueves y Viernes Santos, se ayunaba: se tomaba un desayuno frugal a las siete de la mañana y no se probaba bocado hasta las cinco de la tarde. Era mal visto montar a caballo y mucho menos manejar algún automotor. Atreverse a viajar un Viernes Santo en avión era como volar al mismo infierno. La gente caminaba a pie e iba a las procesiones con verdadero respeto y fe. Muchos enemigos deponían sus odios y olvidaban sus rencillas con un perdón y un apretón de manos. Era prohibido tomar licor y ni qué hablar de sexo; los mismos esposos se abstenían de tener relaciones... ¡Ah, pero desdichado quien dejaba pasar la Pascua sin vaciar el saco de pecados y comulgar!...

Pero poco a poco las cosas cambiaron... Se fueron perdiendo la fe y el respeto. Se olvidó la espiritualidad y esa importante fecha se trocó, como la navidad y el día de la madre, en oportunismo comercial y vacilón. Los mismos Padres de la Patria, (que siempre han sido la pura madre) preocupados, “como siempre”, por el bienestar del pueblo, decidieron que trabajar media semana era una injusticia y, acto seguido, aprobaron asueto durante toda la semana, para que el sufrido pueblo se fuera, detrás de ellos, a vacacionar... Desde entonces, la Semana Santa se convirtió en diversión y bacanal. Adiós respeto, devoción y mesura. El miedo al infierno no importó más y el diablo perdió vigencia pues, para maldades, con los políticos basta.

Nada es lo mismo. Las procesiones son frías y reiterativas obras de mal teatro. El Domingo de Ramos que es el preludio de la pasión del Redentor, se convirtió en estampida hacia las playas: motos, buses llenos de gente y todo un ejército de carros último modelo, forman largas caravanas, repletos de maletas, hieleras hasta el copete de cervezas, licores, atunes, sardinas, radios, hilos dentales, bronceadores, parrillas, tiendas de campaña, condones de todo sabor y color, anteojos para sol, botes y televisores, tiendas de campaña y cuanto uno pueda imaginarse...

Como siempre, el comercio hace su agosto; los negocios ofrecen combos y promociones, las agencias turísticas llevan y traen, pero sobre todo “se las traen” con tal de pescar clientes; duplican sus transportes, ofrecen hoteles con descuento hoy y pague después... Los supermercados realizan maratónicas de precios bajos y “paquetes” que a más de uno “paquetean”... Los bancos ofrecen préstamos para compra de carro nuevo de modo que celebre la Semana Santa sobre ruedas y su camino no sea un calvario como el de Cristo. Las tiendas promueven los últimos hilos dentales para que no les cubran ni el tatuaje. Las ópticas anuncian los anteojos ideales para ver mejor la pasión. Los moteles anuncian que estarán abiertos como siempre y recuerdan no olvidar ni su viagra ni sus “hot toys”... Las armerías ofrecen todo tipo de armas para amedrentar al mismo judas... Seguridad sacrifica a varios miles de policías para que pongan orden en las carreteras cuidándose de chorizos y mordeduras. Los licores se ponen a tres por dos. Se juegan partidos de fútbol para homenajear al “Dios Balón” donde abundan las patadas y llueven los madrazos. Algunos altos funcionarios públicos anuncian que pasarán los días “Santos” con sus más recientes concubinas… ¡ Cosas veredes Sancho- diría el Quijote.

¡Eso es vida! – piensa hoy mucha gente- Al diablo con los ayunos, los principios y las reflexiones en familia. ¿Cuál familia, si cada quien va por su lado? ¿Caridad? ¿Con qué se come eso, si se brincan los indigentes en las aceras y se les cierra el vidrio a los pedigüeños? ¿Honestidad? ¿Para qué?. Construyamos el agregado sin permiso ni impuestos municipales. Cortemos la madera sin permiso, vendamos droga y fomentemos la prostitución y robémosle al vecino que dejó la casa sola..… En fin, el muerto al hoyo y el vivo al vacilón… ¡Vaya tiempos y en lo que ha parado la Semana Santa con tanta deshumanización! ... Pero bueno, ¿y la iglesia? Sí, claro, a Dios rogando y para el saco echando... Pero sea cual sea nuestro credo, tratemos de vivir siempre en paz y armonía, no sigamos crucificando a Dios todos los días, por el desapego a los valores, la solidaridad y la vida ¡Muchas gracias!.

   
   

Historias del mundo (I parte)


Domingo Ramos A.

Ha pasado mucho tiempo desde que nuestros primeros padres Adán y Eva (nada y ave) comieron el fruto prohibido que los sacó de la burbuja de una eternidad sin esperanza, donde estaban condenados a la perfección artificiosa de un mundo celestial, pero inhumano. Arrojados desnudos del Paraíso (como se viene al mundo) y custodiados por un ángel de llameante espada, aquellos seres sin ombligo, pues fueron “modelados” por las manos de Dios, se encontraron con sus pies descalzos sobre el fango de un mundo desolado, adormecido y humeante como un pan recién salido del horno, sobre cuya superficie deberían aliñar la nueva existencia.

Igual que en Macondo, en aquel mundo las cosas eran tan recientes y nuevas que carecían de nombre y había que señalarlas con el dedo -como dice García Márquez. No existían los puntos cardinales como el Norte ni el Sur, ni el Este ni el Oeste. No habían senderos, porque ningún animal había pisado antes aquel mundo recién abierto (no se sabe si como destierro) para Adán y Eva, cuyo primeros pasos marcaban un nueva Era en el tiempo. “Caminante no hay camino, se hace el camino al andar”- diría más tarde Machado. Descendieron de la luz a la sombra, tropezando unas veces, resbalando otras y sus suspiros y lamentos empezaron a llenar el vacío. Su agitada respiración creaba corrientes de aire y de las lagrimas de Eva y el sudor de ambos, se fueron creando los arroyos que a largo andar, formarían los mares. Atrás, sobre lo alto de un luminoso monte, como la antorcha siempre encendida por los caídos, centelleaba la espada del ángel guardián, despidiendo rayos que perforaban las tinieblas y alumbraban los senderos aún no transitados.

Allá se había quedado, sin saber qué era, ese paraíso perdido que el ser humano busca y añora instintivamente como la entraña materna. La soledad les murmuraba a sus oídos, el cansancio les rendía, el hambre les devoraba las entrañas, el dolor les gruñía de cerca, pero no daban marcha atrás… ¡Para qué llorar sobre la leche derramada!- pensaba Adán, mientras el vientre de Eva se estremecía y llenaba de burbujas jamás experimentadas… Y florecieron los opuestos: con el cansancio llegó el reposo, con el dolor la alegría, con la sombra la luz, con la soledad el amor, con el hambre la esperanza, con el rayo el trueno que engendra la paz.

Pero a través de aquella herida recién abierta en la Eternidad, ahora custodiada por el ángel de fuego, como todo buen padre, el Padre Eterno miraba descender sus máximas creaciones, que no nacieron de la palabra, ni de mujer alguna. Eran frágiles figuras de barro crudo en un mundo árido y frío y ante cada caída, los ojos de Dios se llenaban de ese brillito nostálgico que precede al llanto. Poco tiempo había pasado desde que, muy a su pesar, habítalos expulsado de su casa y en su corazón empezaba a experimentar el síndrome del “nido vacío”… A fin de cuentas, ¿cuál padre por más divino que sea, no tiene algo de humano? ¿Cuál padre no se come las uñas y, tras reflexionar, no acaba perdonando a sus hijos pródigos?

Después de todo- reflexionaba Dios con su ceño surcado de senderos nuevos- ¿qué tan malos habían sido realmente? ¿No era hermoso que sus hijos pensaran por si solos, caminaran y se arriesgaran a crear un nuevo mundo, de igual forma que Él había tenido su fantasía paradisíaca?

El Ángel del Fuego miraba a los humanos y reprimía el deseo de acompañarlos para protegerlos de los nuevos peligros que se cernían sobre ellos, como la avaricia sobre los nuevos pueblos… Y sin saber por qué, sacudía su espada para que su fuego iluminara los nuevos senderos de aquellos seres mutantes, que, con sólo treinta cromosomas más que una lombriz intestinal y poquísimos más que un chimpancé, ahora caminaban hacia su propio destierro, pero libres al fin…

Caía otra noche en aquellos abismos cósmicos y, por el reflejo de su armadura, el ángel del fuego miraba al Padre Eterno reclinado en su trono. Sus pupilas se anclaban en los insondables recovecos del mundo recién abierto y tenían un velo acuoso parecido al llanto… El ángel habría querido interceder por aquellos seres humanos sin madre, pero los nuevos destinos eran cosas de Dios y decisión de los que se atreven a decir NO.

Nueve meses pasaron desde entonces y el vientre de Eva había madurado con un fruto nuevo, que no existía en el paraíso… Dios lo miraba todo con aparente serenidad hasta que un día sin fecha precisa, se asomó decidido por la abertura del manto celeste y le sonrió al nuevo mundo por vez primera. Ordenó al Ángel del Fuego Eterno seguir y custodiar al hombre y a la mujer. El ángel, que no soñaba otra cosa, emprendió su vuelo tras aquellos mortales… Sonrió Dios de nuevo y con su mano derecha recogió el sudor que perlaba su frente y lo lanzó al infinito como efluvio de nueva vida. Muchas gotas se hicieron lluvia y maná; muchas otras se pulverizaron, creando esos astros que - como apuntó Neruda- tiritan azules a lo lejos… Muchas semillas del paraíso fueron arrastradas al nuevo mundo por el vuelo frenético del ángel… Todo parecía perfecto porque -como dice don Quijote en su discurso de la Edad del Oro – no existían esas dos palabras de “tuyo y mío”. El ser humano había logrado la “otredad” – a la que se refiere en su obra, Octavio Paz.

Dios se sentía tan dichoso y liberado por su perdón de rey, que agitaba sus brazos para despedir a los que partían… Pero la turba de animales que estaban detrás de Él, mirando con curiosidad, interpretaron sus gestos como una señal para abandonar el paraíso y salieron en estampida… Dios sonrió; que se fueran, de todos modos tenían derecho a su propia evolución… Pero de pronto, como si recordara algo, volvió la mirada hacia el árbol del Bien y del Mal, esperando ver, arrollado en su tallo, al reptil infame que con mentiras y engaños, había causado todo aquel descalabro… Pero no estaba, había escapado dejando su piel recién mudada… Preocupado miró la estampida y entre las muchas bestias, divisó al nuevo espécimen-... ¡Ah!- murmuró - si el Paraíso tenía su serpiente, porque el mundo no puede tener sus políticos?

 
     
 

LIMOSNEROS

 


Domingo Ramos A.
Hacer del pueblo a un limosnero y tenerlo como esclavo- pareciera ser la consigna de los últimos gobiernos. Quieren convertir al costarricense en un minusválido, para doblegarlo por necesidad o avaricia. Por ello la corrupción política y los “limosneros” han proliferado paralelamente, siendo los “pobres adinerados” (el otro extremo) los más nocivos, pues por ambición o vanidad, venden sus mezquinas conciencias ( elecciones 2006, referéndum 2007).

Sí, los zánganos sociales son creaciones de los sistemas políticos. Al campesino costarricense se le indujo a dejar la “tosca herramienta” y tender la mano para vivir de a regalado y sin dignidad, como los gobiernos que juegan a los pordioseros, pidiendo “regalías” extranjeras, que salen caras para la soberanía… Al campesino se le obligó a dejar la agricultura que producía bienestar y sustento a sus familias, para sembrar flores y piñas… Así, la miopía gubernamental bipartidista y neoliberal, transformó una sociedad “autosuficiente”, en una “dependiente”, indefensa ante situaciones como la que amenaza con la hambruna y la pérdida de la paz social… Muchos ticos, (adinerados y pobres) fueron “drogados” con las mieles de un status superior que no siempre pueden mantener honestamente. Se les hizo creer que son una raza superior, destinada a las oficinas y la vida onerosa, llena de lujos, dedicada al derroche y el consumismo. Por ello hay que importar mano de obra para la construcción, la colecta del café, la zafra, conductores de autobuses públicos… Paradójicamente, al niño se le prohíbe aprender oficios y trabajar, pero se le permite mendigar en las calles hasta altas horas de la noche…

El político convirtió a mucho costarricense, adrede, en limosnero, vago, despreocupado y sinvergüenza: un ser fácil de comprar con un bono o un puesto político, un tonto útil en los procesos electorales. A mucho rico se le domesticó con puestos políticos, o “asesorías” multimillonarias, mientras el campesino fue constreñido a vender sus tierras al filibustero que trae dólares y, lo mismo compra trozos de patria que favores sexuales. Todos los “des-gobiernos”, alternativamente, han saqueado al país, afanándose por vender Tiquicia: máximo sueño del actual gobierno, legitimado con un referéndum fraudulento.

Para mayores tristezas, lo mismo están haciendo con las comunidades indígenas del país, a quienes se les ofrece el pescado en vez de darles oportunidad de pescar. Se les construyen casas y llevan “diarios”, lo cual es un crimen, pues hacerles perder su identidad es anularlos, condenarlos a la esclavitud que produce el hambre, cuando lo que necesitan son tierras, herramientas, atención médica, granos para cultivar y respeto para que libremente puedan seguir manteniendo vivo el espíritu de sus nobles y valientes culturas… Pero ya se están cedulando, sus votos cuentan…

Sobre la ignorancia de los pueblos van al trono los tiranos; un pueblo que recoge migajas garantiza postrados… ¿Para qué mejorar la educación, si el hambre (física y de poder) y la miseria (física y mental) son sus aliados? La mentira, el terror, la represión y el engaño, son armas que el pueblo sufre a diario… En Costa Rica, dichosamente, quedan seres honrados y solidarios que pueden revertir la historia… ¡Pero debe ser hoy; mañana es tarde!

     
 

Prisioneros


Domingo Ramos A.

Durante mis peregrinajes por Europa como estudiante mochilero, yo pensaba que iba por mirar los museos y conocer otras culturas…Llevaba en mi corazón resabios de dolores existenciales y perdones no perdonados. Llevaba en el alma un cargamento de basura ingrata: resentimientos, amarguras, ataduras profundas que, como una telaraña mortal, me iban inmovilizando y privando de ese don divino de la libertad… Miedos, muchos miedos me invadían antes de irme con aquella beca, que me ofreció el Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia, donde aprendí a mirar la vida con nuevos ojos.

En Europa encontré gentes que jamás había visto y que no volví a mirar, porque los ángeles se presentan de mil maneras y como las estrellas fugaces, del mismo modo que aparecen suelen irse. Lo importante es siempre ese destello que por unos instantes nos ilumina el corazón y el alma y nos motiva hacia un cambio espiritual regido por la esperanza y la fe. Fe en nosotros mismos. Fe en Dios. Esos desconocidos me abrieron puertas, me acogieron sin pedirme nada a cambio, sin exigirme un documento para ver quien era. Y mi visión fue cambiando; no todos los hombres eran traidores ni todas las mujeres falsas. Aprendí a creer en los seres humanos, valoré el perdón y vacié lentamente aquel saco hiriente que me iba lacerando por dentro. No fue fácil perdonar ni erradicar los odios, pero limpié el terreno para que los sentimientos nobles empezaran a ver el sol. Y a florecer.

Lo más hermoso de esos viajes fue encontrarme a mi mismo, aprender a creer en mí, pero sobre todo, a perdonarme. Esa beca a Italia me abrió una puerta hacia la vida, en momentos en los que merodeaba por mi mente, la loca idea de cerrar la pulpería, de marcharme sin decir adiós ni hasta luego… Supe entonces que aquellos viajes de estudiante pobre, buscaban algo: a Dios. Y lo fui encontrando en las piedras que fui esculpiendo. Lo hallé en las gentes que me daban las llaves de su casa para irse al trabajo. Lo fui descubriendo en la luz serena de las pupilas de aquellas gentes que me tendían la mano. Aprendí a mirarlo en mi, mientras dormía en alguna estación de trenes o bajo un puente, en el alero de alguna catedral o en la banca de piedra de algún parque donde dormí como si estuviera en el mejor hotel.

Allá por el 78 llegué a Checoeslovaquia, la República Checa. Y en contraste con otros países, me entristeció mirar aquellos alambres electrificados en los puestos de control policial. Hasta entonces cruzar una frontera había sido cosa de mostrar un pasaporte y rogar, a veces, que pusieran un sello de recuerdo. Pero estaba entrando en la cortina de los países comunistas… Allí los militares entraban al tren, metralla en mano y par de perros, y lo sacaban a uno al pasillo mientras revisaban sus pertenencias… Dentro ya, la ciudad era maravillosa. Entre mis apuntes diarios, escribía aquel dolor de esas alambradas que no había visto en otros países, mientras recordaba mi pequeña patria y devoraba alguna zanahoria cruda. Aquella patria donde las casas campesinas dormían con las puertas entornadas y las ventanas de madera atrancadas con un palo… Afuera un jardín, una mata de chayote o tacaco, unas matas de guineo negro, algún cafetal y, bajo la banca del corredor, una pareja de perros flacos resguardando el sueño de los moradores de aquella humilde vivienda, donde faltando tanto, no faltaba nada; tenían amor…

Pensaba entonces que entre los muchos regalos- porque Dios no sabe cobrar- está la libertad. Ese poder de discernir entre el bien y el mal, más allá de los dogmas religiosos, más allá de las conveniencias personales o partidarias. Libertad para decidir el sendero que deseamos, de volar libres por el mundo como las estrellas en el firmamento. Y mientras esperaba un “aventón” en las calles, recordaba Costa Rica y abría aquel cofrecito de la infancia. La milpa, el frijolar que sembrábamos, los ríos, las pozas, los potreros donde resbalábamos en un cartón o rodábamos metidos en un saco de gangoche: el mismo que usábamos para dormir. El viento silbaba entre las rendijas de la casa y las luciérnagas, como almas en pena, entraban en busca de algún cuerpo sin vida… Hasta que los pajarillos cantaban, los terneros berreaban, el gallo daba sus do de pecho en el travesaño de la tranquera, antes de caer sobre alguna gallina como el sol sobre los montes.

Lejos, muy lejos, estaba entonces de pensar que aquella patria de ensueño, iba a tomar el rumbo que está tomando. Lejos estaba de imaginar las casas llenas de barrotes de acero y alambre navaja, de candados y cerrojos que, lejos de vedar el paso al ladrón, suelen impedir que se pueda escapar de un incendio o de un temblor…Hemos perdido la libertad, como los pajarillos, pobres agüíos, que de niño robé de sus nidos para venderlos en el mercado y comprar pan o cambiarlos por una camisita a cuadros para la misa del domingo… Hemos perdido aquella patria edénica que hoy está tan convulsa y amargada como tuve un día mi alma… Muchos pillos de cuello blanco le saquean sus entrañas como ratas hambrientas. Muchas ambiciones desatadas son cánceres que están devorando la fe del pueblo, su paz, sus esperanzas. Reina la prostitución y la corrupción en todos los estratos sociales y la miseria jinetea a los encargados de guiar los destinos de nuestra nación. Estamos prisioneros de nuestros propios gobiernos que hoy nos saquean, mañana nos dejan sin pan y a diario nos venden al mejor postor… Debemos retomar la fe en nosotros y en Dios y sacudirnos esa basura ingrata que, como telaraña, nos impide crecer libres y nos roba la esperanza. Hay que enfrentar los miedos y luchar, quebrar este yugo lacerante; el desánimo y la resignación sólo llevan a la esclavitud. Demasiadas luciérnagas vuelan sobre el futuro de la patria, no permitamos que nuestros hijos sean siempre prisioneros. Si amamos la libertad, ¡luchemos por ella! Muchas gracias!

Copyright © 2003 RCB. Reservados todos los derechos.
Revisado el: 02 de January de 2012 01:36:33 -0600.

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