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Cuando los hijos
vuelan
12/26/2011
Domingo Ramos A.
Pocas cosas eran tan gratas en nuestra niñez, como
encontrar un nido. Uno subía hasta el paredón o la
rama del árbol, arriesgando caerse y romperse los
huesos, con tal de alcanzar a ver los huevecillos
llenos de pecas, donde se desenvolvía el
sorprendente milagro de la vida. Ese hallazgo
cambiaba todo, porque aquel nido pasaba a ser parte
de uno; lo sentíamos como si fuera propio, del mismo
modo que el principito sentía suya a su amiga la
zorra... Y allá íbamos todos los días pese a las
airadas protestas de sus padres que algunas veces
amenazaban con sacarnos los ojos con sus afilados
picos... ¡Ah, si todos los padres defendiéramos y
quisiéramos los hijos con el esmero y dedicación que
lo hacen los pájaros!
De igual manera uno se sentía responsable de ver la
nidada llegar a buen destino: nacer, crecer,
emplumar y volar. Por ello uno la emprendía contra
el gato atisbador que, al pie del árbol, se sentaba
a lamerse los bigotes, como ricachón de turno
saboreando el fruto de sus avaricias... Uno a uno
nacían los polluelos y uno a uno se iban... ¡Qué
triste era encontrar un día el nido vacío! Pero ¡qué
doloroso era encontrar las plumitas de alguno de los
pichones y saber que había sido devorado por algún
animal o ave depredadora de las que nunca faltan en
la vida! ¡Qué duro era encontrar alguno muerto a la
vera del camino, sabiendo que jamás surcaría el
cielo con sus cerradas alas!
Como a los pajarillos, a los padres nos toca
alimentar a los hijos y apoyarlos en todo, para que
un día abandonen su nido en pos de la felicidad del
corazón. Hace poco tuve esa experiencia; se me casó
la primera de las tres “poesías” que por hijas me
brindó Dios- como dijo el novio de una. Y entendí,
después de tantos años, por qué cuando los hijos se
casan, según está escrito, para irse con otra
persona que no era nada suyo, los padres no pueden
evitar alguna lagrimilla que brota desde el alma. En
el trayecto de la puerta de la iglesia al altar, se
vienen a la memoria tantos recuerdos y vivencias,
desde el embarazo hasta que se tuvieron entre los
brazos por vez primera. Desde que se escuchó su
corazón aún en el vientre, hasta cuando empezó a
pronunciar sus primeras palabras, cuando dio sus
primeros pasos y le salió el primer diente... Cosas
que parecían haberse olvidado regresan
atropelladamente por el recuerdo que fluye como
cabeza de agua... Cuando fueron al kinder, cuando
pasaron a la escuela y después entraron a la
universidad para salir graduados y convertidos en
profesionales.
Los hijos se casan como lo hicimos sus padres, para
unirse a otro ser que no era nada de uno y de pronto
lo es todo: cielo, aire, canto, poesía... Formar
otro núcleo y continuar el proceso evolutivo de la
vida y de crecimiento personal. Hacen lo que
aquellos pajarillos del nido: volar, surcar nuevos
cielos y que dicha que lo hacen en alas del amor: el
más arrollador, hermoso y puro de los
sentimientos...
Pero aunque todos saludan y felicitan, en esos
momentos el corazón y el alma se confunden como
quebrada después de un aguacero. Es un sentimiento
extraño, de alegría y tristeza, de nostalgia y
desarraigo. De pronto aquel ser que se llevó de la
mano, que compartió con uno, que se sentó a la mesa
a departir los alimentos, se hace grande y abre sus
alas al amor y a la vida. Un vuelo en el que hay que
dejarlos libres como lo hicimos un día nosotros...
Las obras de arte, los hijos y la poesía no son
nuestros, pues como dice Kalil Gibrán, los padres
somos el arco por los que se disparan los hijos como
flechas vivientes, hacia la vida . “ Vuestros hijos
no son hijos vuestros. Son los hijos y las hijas de
la vida, deseosa de sí misma. Vienen a través
vuestro, pero no vienen de vosotros. Y, aunque están
con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles
vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Podéis
albergar sus cuerpos, pero no sus almas. Porque sus
almas habitan en la casa del mañana que vosotros no
podéis visitar, ni siquiera en sueños” (16- 17, El
Profeta)
Para eso se preparan los hijos y se les dan valores
y principios, para que tomen su antorcha y corran
hacia su propio pebetero, en busca del laurel de su
verdad. Para eso se les mostró el cielo y se les
señaló el sol, para que busquen su luz y la de Dios.
Porque en los hijos seguirá viva nuestra sangre y
nuestras verdades, pues el espíritu renace en ellos.
Los padres no debemos preocuparnos tanto por
dejarles herencias materiales, sino lazos
espirituales para que se desarrollen sanamente en la
sociedad. Los buenos padres no son aquellos que
sacian todos los apetitos de sus hijos, sino los que
los hacen razonar y los enseñan a discernir. Son
aquellos que se pulen en educar y guiar a sus
pequeños para que sean felices y honestos,
solidarios y humanos. Porque es deber heredarle
hijos nobles a la vida, para que atraviesen por ella
sin amarguras ni rencores, de modo que sus flores
sean puras y vivas como los azahares del monte.
Cuando los hijos se casan -dice Gibrán- nacen juntos
para siempre y juntos van a estar cuando la muerte
esparza sus días. “Sí, estaréis juntos aun en la
memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya
espacios en vuestra cercanía. Dejad que los vientos
del cielo dancen entre vosotros. Amaos el uno al
otro, pero no hagáis el amor una atadura. Llenaos
uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una
sola copa. Daos el uno al otro vuestro pan, pero no
comáis del mismo trozo- Gibrán, el Profeta, pag,
15-6).
Así es que aunque el nido se sienta vacío, aunque
nos sobre un puesto a la mesa y siempre el oído
espere las buenas noches antes de dormirse, quienes
hemos tenido la suerte de casar hijos con personas
honestas, debemos sentirnos dichosos y felices. No
pocos nidos se deshacen cuando hay drogas en el
hogar, cuando los hijos se han prostituido, cuando
hay infidelidades y separaciones. Cuando se cae en
desgracia, bajo una enfermedad o en la jaula de una
prisión. El buen hijo que se casa, busca casa, pero
permanece unido a su nido paterno. Crear hijos sanos
física y espiritualmente hoy día, cuando todo parece
no tener secretos, ni fronteras, ni tabúes, es tarea
seria. El buen padre encomienda sus hijos a Dios,
pero no cierra nunca las puertas de su corazón.
Mucho ayuda la fe en Dios y la oración sincera, pero
sobre todo, el predicar con el ejemplo. Nada detiene
a dos enamorados y cuando ellos vuelan, hay que
verlos partir con la esperanza de una vida mejor
para ellos, pues en su corazón harán nido las abejas
del amor... |
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Los mariscales de
Johnny
Domingo Ramos A. *
12/06/2012
Gran curiosidad ha despertado en el público
costarricense, la nominación de los mariscales del
tradicional festival de la luz 2011, ya que han sido
escogidos siete artistas de los más destacados del
campo de la pintura y la escultura costarricense,
cuando se esperaba alguna vedette de esas que tiran
besitos, como los políticos en campaña y que, cuanto
menos hablan, más bonitas son.
Es relevante el hecho de que se haya seleccionado a
prestigiosos creadores de las artes plásticas, que
con talento han labrado una trayectoria digna,
luchando contra los olvidos gubernamentales que
siempre han tenido las artes en completo menosprecio
y abandono… Esos premiados no sólo deben sentirse
complacidos- como lo han dicho con orgullo- sino
sorprendidos, pues pareciera que se les reconoce su
labor creativa en pro de la cultura costarricense;
muchos han sido docentes y varios son premio Magón.
La lista de mariscales desde 1999 al 2010, revela
que el dedo seleccionador ha escogido cantantes y
deportistas: gente con luz propia. No cabe duda que
en esto, don Johnny sabe hacer las cosas (en
entrevista televisada manifestó ser él quien
selecciona, aunque “escucha” opiniones) Bueno, hay
que reconocérselo con el mismo ahínco con que otras
veces le hemos criticado sus vaquitas pintadas color
campaña, sus descuidos con una ciudad capitalina que
debería lucir sin basura ni contaminación, segura,
sin tanto indigente tirado en las aceras, sin tanta
droga y prostitución, sin tanto delincuente, sin
tanto hueco en las calles, sin tanto tramo
innecesario obstaculizando el paso a los peatones en
las estrechas y peligrosas aceras…
Sin duda los “mariscales” son escogidos
estratégicamente, no tanto por ser de una agrupación
política en particular, sino porque todos
“alumbran”, de donde puede deducirse sin mayor
visión semiótica, que más que “iluminar” a los
escogidos, se busca aprovechar su “voltaje
energético”… . No hay amor sin interés ni político
que saque pelo sin sangre. Tras un aparente
“premio”, una mente avispada, podría lucrar a
expensas de una imagen limpia y la aureola de una
trayectoria honesta, a cambio de una estrellita y un
paseo en carroza… Sorprende entonces, la candidez
con que personas experimentadas, engullen un anzuelo
tan burdo, creyendo que, finalmente, ¡un político!,
da muestras de sensibilidad artística.
¿Por qué estos festivales “del pueblo”, no destacan
a algún costarricense olvidado, de los que día tras
día, apechugan estoicamente, los desafueros
económicos de los politiquillos de turno? ¿Porqué no
honrar a un maestro honesto y abnegado, en un país
que se jacta de tener más escuelas que cuarteles?
¿Por qué no mostrar con orgullo a una pareja de
campesinos que han sacado adelante a una familia, a
punta de sudor y trabajo honesto, sin ayudas
estatales y que son ejemplo de apego a los valores
humanos que han hecho grande a este país?… ¡Qué
apegado a las Sagradas Escrituras estaría el hecho
de dar un reconocimiento a quien no puede devolver
tal favor! ¿No sería hermoso ver sobre esas carrozas
de fin de año, a un “labriego sencillo” sin más
títulos que su honradez y lealtad a los valores?
¡Qué noble sería que en lugar de imponer monigotes
de la estirpe politiquera, se hiciesen esculturas y
monumentos a la clase obrera y que no se los
abandone vergonzosamente como han hecho con el
monumento al trabajador de Paco Zúñiga, frente al
aeropuerto, clara muestra de lo que realmente
sienten los políticos por nuestra cultura!
Sería triste para quienes creemos en la ética, la
justicia y la labor de los artistas, si se
descubriese que tras estos reconocimientos hay un
“chorizo” como el realizado por quien vilmente se
paseó en la imagen soberana, libre, democrática y
amante de la paz, de una Costa Rica estratégica
política y geográficamente, canjeada a la mayor
potencia comunista y violadora de los derechos
humanos, por un aparatoso inmueble dedicado a la
farándula y los espectáculos particulares, que sin
sonrojo llaman: “nuestro orgullo” el Estadio
Nacional…
Son frecuentes, macabras y detestables las tomaduras
de pelo para los artistas, llámense monumentos,
vaquitas, palomas, botellas de coca cola o
mariscales. ¿Cómo creer que alguien es sincero y
solidario, si con una mano palmetea a los artistas
nacionales y con la otra abofetea la cultura
costarricense, pretendiendo colocar una estatua de
otro cantante extranjero más, dizque para adornar
nuestra capital? Y además, ¿quién le dijo al señor
alcalde que el arte público es para “adornar”,
“embellecer” o “decorar”? El arte público es para
educar a los pueblos…¡Viva el patriotismo!... ¡Ah, y
aclaro que estoy dolido, pero no enchilado!
*Escultor |
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GREGUERÍAS:
MUERTE, SOLEDAD Y TIEMPO
Domingo Ramos A.
10/20/2011
Jacques Sagot
publicó: Greguerías contra la muerte
(Nación-15-09-11) que posteriormente el escritor
Róger Churnside secunda con sus greguerías contra la
soledad.(Nación-1-10-11) Ambos pensamientos me
parecen interesantes; concuerdo en algunos puntos;
disiento en otros y deseo expresar mi sentir al
respecto.
Sagot dice: “La muerte es una hija de p.” Y luego la
etiqueta de “promiscua” por meterse a la cama con
todo el mundo… Yo siento que la muerte, igual que la
vida, son caras de una misma moneda (vida = escudo,
muerte = cara) La muerte actúa como una madre
bondadosa; su abrazo alivia al enfermo, su beso
concede paz eterna. Es el más noble de los ángeles;
ha podido llevarme en cada milésima de segundo desde
que un espermatozoide fecundó el óvulo que originó
mi ser y heme aquí, me ha permitido vivir hasta los
linderos de la edad de oro.
Ha sido mi compañera -junto a la vida: peregrina
también- esencia inseparable en este viaje por el
tiempo. He hablado mucho con ella desde muy niño.
Hemos compartido dolores y cantos, poesías y
desventuras. Hemos soñado juntos, hemos discutido
asuntos importantes, nos hemos peleado a muerte y
hasta hemos muerto juntos muchas veces. Confieso que
he invocado su abrazo algunas ocasiones, pero la
muerte me ha ordenado andar y hacer camino, andanza
que, a largo andar, podría acercarme a la
inmortalidad, pues el mérito es hijo de la
adversidad. Pero cuanto sus labios han cerrado, lo
ha vuelto a renacer la vida
Dice además Sagot que “la muerte debería ser
incluida en los programas de enseñanza primaria…” Yo
siento que la muerte no es una materia que se pueda
enseñar; pues es esencia y se vive. Muchos podrán
escribir sobre sus efectos, más no sobre su esencia,
que es impensable e inaferrable como Dios, el tiempo
o la vida. Óptimo sería saber más sobre la muerte,
para amarla más y apreciarla como la buena amiga que
es. Pero esa cátedra sólo la imparte la Universidad
de la Vida, como postgrado, para aquellos a quienes
la madurez ya les permite hablar con la muerte y no
sobre ella… ¿Y la vida? La vida quizá no sea “un as
de luz” -como dice Sagot- sino una fracción de
tiempo, con todos los colores, una interrogación
entre el “to be” y el “not to be”. Un paso entre el
temor y la esperanza. Un puente entre nuestra verdad
y la otredad.
Quien no entiende la vida, no entiende la muerte y
quien mal vive, mal muere. La muerte libera y
renace, pero no mata; mata el olvido. Ante la muerte
todos somos iguales, sin distingos de alcurnia,
credos, dogmas o color… La vida es más interesada,
todo cuanto da lo retoma, aunque igual sucumbe ante
la muerte.
El pensador y catedrático universitario Róger
Churnside, confiesa: “Menos temo a la muerte que a
la soledad”. No describe la soledad ni sus efectos,
pero presiento que iguala “soledad”, vacío y
ausencia. Sostiene que la presencia de otros seres
coadyuvan para una existencia más plena. Pero la
sola compañía no ahuyenta la soledad, como la luz no
anula la sombra. Por el contrario, puede
contrastarla más. La compañía no es garante de
seguridad y plenitud. No existe soledad más precaria
que aquella que proviene de las multitudes. Además,
todo vacío tiene su corporeidad y toda ausencia sus
moradores. La soledad sólo lastima a quien no sabe
descifrar sus voces y secretos. La razón es un
estado de la conciencia: hija de las soledades.
Quien no escucha las voces de la soledad es devorado
por las ansias y los temores que corroen la paz
interior. La peor de las soledades radica en la
falta de amor.(Madre Teresa)
Toda vida es única e irrepetible; emana de un tiempo
particular. La muerte también es única y particular.
“Todo es relativo en la vida y absoluto en la
muerte” -dice Antonio Canova- mayor escultor del
neoclásico. La vida tiene tantos matices como la
muerte, pero no siempre hay conciencia de ello, por
eso, tantos “vivos” deambulan insepultos y tantos
“muertos” siguen de pie…
“La muerte es un matiz de la existencia” –poetizó el
ramonense Lisímaco Chavarría. La soledad también
–agrego yo. El Tiempo: “kronos”, es la esencia
suprema después de Dios, (el caldo de cultivo) que
hace posible que las cosas sean: humanos, astros,
estrellas, universo, cielo, vida y muerte. Las cosas
acaban cuando acaba su tiempo particular. El tiempo
y Dios no mueren, existirán más allá de los dogmas y
los relojes. Toda reflexión meditativa es encuentro
con las grandes esencias: Dios, vida, muerte o
tiempo. ¡Quién podría decirlo, pero quizá el entero
Universo sea hijo de una profunda reflexión del
Eterno, en la soledad de los tiempos!… |
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¿A DÓNDE VAS TAN
DE PRISA?
Domingo Ramos A.
11/20/2011
Cuando era niño me detenía a contemplar las aguas de
los ríos que siempre se iban, se iban y se iban sin
detenerse. Desconocía el posible destino de aquel
líquido incoloro que entonces era considerado
“inagotable”… Ignoraba hacia donde iban aquellas
aguas espumosamente cantarinas, ni de dónde venían,
ni cuál era su misión en la vida. Pero me entretenía
lanzándole trocillos de madera, ramillas y hojas
secas, para verlas navegar con la misma facilidad
con que lo hacían las golondrinas en el viento… ¡Ah,
aquellos vientos Alisios que caracterizaban los
diciembres de entonces, que también se fueron!
Camino de la escuela la curiosidad me detenía junto
a los trillos de las hormigas arrieras, siempre
ordenaditas, caminando desnudas, descalzas y de
prisa, cargadas las unas con trozos de hoja mucho
más grandes que sus enjutos cuerpos, sedientas las
otras de hacer lo mismo que aquellas cargadoras
valientes que vivían para el trabajo… Otras veces
topaba entre los montes, bandadas de mariposas
verdes que atravesaban los senderos de prisa, sin
mirar atrás, sin detenerse, como si escaparan de una
tormenta o anhelaran llegar a algún sitio
encantado…También hubo sus días en que cruzaban los
gavilanes y las tijeretas: papalotes que se
recortaban contra la eternidad del firmamento. Y
desde mi laja favorita donde me acostaba a escuchar
las voces que me hablaban desde la piedra, solía
contemplar con atención y asombro, el paso peregrino
de las nubes… A veces eran blancas, otras oscuras,
como rebaños de ovejas y cabras… A veces componían,
camino del ocaso, un roto peñón de color, como las
pinturas románticas de Delacroix…Y por las noches,
la luna me maravillaba, montando sus caballos
selénicos, a todo galope… ¡Sí, también ella tenía
prisa!
Todo se iba, se iba y se iba… Y hoy, cuando las
canas van nevando lo que un día fueron cabellos
azabache y las aguas de mi juventud casi se han ido,
tampoco me canso de contemplar las gentes que van en
todas direcciones, siempre de prisa, siempre
perseguidos por un maligno demonio, o llamados por
el canto de alguna sirena imperceptible… ¿A dónde
irán tan de prisa? ¿Qué cielo van buscando como a la
mar las aguas? ¿Qué hueco oculto en las malezas de
la sociedad los arrastra y consume como a las
hormigas con su pan de hoja? ¿Hacia qué paraje
remoto y oculto van estas mariposas humanas sin el
verde de la esperanza en las alas de su cansancio?.
¿Qué mundo los expulsa y los proyecta hacia la
aventura, como gavilanes oteando los remotos
horizontes de la existencia? ¿Hacia qué mares vuelan
esas tijeretas flotando sobre los vientos de su
soledad? ¿A dónde van esos rebaños de ovejas y de
cabras, sumisas éstas, revoltosas aquellas? ¿Hacia
dónde cabalgan las lunas interiores de estas gentes
que cruzan sin mirar y se van y se van y se van?
¿A dónde irá esa gente que desciende del barco y se
hace pueblo fugaz? ¿Por qué con tanta prisa se bajan
del avión o atraviesan los campos en el tren de la
vida, sobre los rieles del tiempo? ¿Qué demonio
ancestral los acosa y los obliga a andar de prisa,
si tantas veces carecen de una meta y un norte? ¿Qué
prisa los obliga a pasarse los semáforos en rojo, a
fruncir el seño y arriesgar la vida en las calles y
olvidar toda cortesía?
¿Será que el ser humano sigue escapando de la espada
de fuego del ángel del paraíso, o continua corriendo
tras el becerro de oro? O ¿buscará talvez la puerta
de alguna esperanza?… No lo sé, pero creo que toda
esta tragedia empezó en los albores de los tiempos,
cuando no existía norte ni sur, ni arriba ni abajo,
ni verdad ni mentira, ni vida ni muerte, ni Satán ni
Dios… Cuando el primer estallido cósmico diseminó su
esperma de estrellas en las grutas de la eternidad y
entonces fuimos… Cuando nacimos a la vida de los
tiempos, para buscarnos en las noches eternas de
nuestras propias sombras. Nacimos para escalar los
picachos escarpados de nuestras propias penas y
soledades. Para forjarnos a nosotros mismos a punta
de yunque y mazo, bajo el fuego fundente de la
fragua de la duda y el carbón de la esperanza…
Bueno, aquellas aguas del río sabían del mar que las
esperaba…Las hormigas enjutas conocían su deber y
hacían camino al andar. Pero ¿sabemos los seres
humanos hacia dónde vamos o de dónde venimos?
¿Tenemos por lo menos la inquietud del por qué
somos, qué somos y para qué somos?
El tiempo nos arrastra como los tronquillos que yo
tiraba al río, pero a nosotros, quién nos tiró a
este río de la existencia? Yo miro a tantos seres
humanos por la mañanas, ansiosos en sus corazas
motorizadas, afeitándose o tratando de anudar una
corbata bajo el semáforo… Yo las miro a ellas,
otrora remansos de paz, tratando de pintarse la
sonrisa o “esbajerar” los arcos de sus cejas, para
luego perderse entre la marea vehicular… Miro a
grandes y chicos caminar con la oreja pegada a un
celular y la mirada perdida… Autómatas, poseídos por
un demonio que les roba la paz mientras se van, se
van y se van…
Siento que el ser humano se esclavizó a sí mismo. Es
esclavo de sus ansias y sus pasiones de tener y
poseer. Esclavo de sus avaricias y temores… Esclavo
del deseo de trascender y alcanzar la inmortalidad
en la tierra, donde todo es relativo y efímero…
Esclavo de sus propias invenciones que, con la
Revolución Industrial, le cambiaron el ritmo a la
vida y a las cosas…La máquina le imprimió velocidad
a la existencia. El avión desafió la gravedad y
acortó los mundos. Pero se dedicó la vida a los
inventos y murió la paz y el ser humano. Luego vino
la tecnología con el teléfono, la televisión, la
computadora y el celular… Y hubo más comunicación
pero menos que comunicar. Y la gente empezó a correr
del alba a la noche, sin tiempo para un desayuno
decente ni una cena dialogada. Sin tiempo para
concharse según las exigencias, ni para desvestirse
con poesía. Sin tiempo para la flor de un beso, ni
el eslabón de un abrazo. Sin vida para una bendición
ni un gesto solidario, porque aprendimos a ganarnos
la vida, pero olvidamos cómo vivirla…
Homo Sapiens, ¿quo vadis? ¿Para qué corres tanto en
una vida tan corta?¿Para qué tratas de acortar el
tiempo si ese espacio no te acerca más al hijo que
esperó ansioso todo el día? ¿Para qué corres, si esa
carrera no te conduce al beso del ser querido, al
hijo, al padre? ¿Para qué ir por la vida sin
detenerse a mirar las mariposas que cruzan los
senderos, la hormiga que carga su torta de hoja o el
río que fluye hacia la mar, como áridos retazos del
tiempo? ¿Par qué tanta prisa si no hay espacio para
leer un libro, escribir una poesía, sembrar un
árbol, disfrutar un fruto maduro, escuchar una
canción o simplemente preguntarse, qué hago en este
mundo? ¿Para qué una existencia vacía, dedicada al
tener para ostentar, si nada dura para siempre y de
este mundo no te llevas nada?¿Para qué más tiempo si
no se tañe una guitarra y no colocas una mano sobre
algún corazón?
Estimados amigos y amigas, con estas reflexiones les
invito a meditar sobre la vida, sobre vuestra vida,
sobre lo pasajera que es la existencia, sobre el
valor de la paz interior, sobre los valores y las
virtudes. Los insto a meditar sobre el rumbo de
vuestras vidas y sobre vuestra misión… ¿Sois de los
que corren sin descanso, como la hormiga, del
trabajo a la casa? ¿Cuánto tiempo dedicáis a
vosotros mismos y a vuestros seres queridos que cada
día se van y se van y se van? No sea que cuando
cierren las redes de sus brazos, los pececillos ya
se hayan ido…
Os invito a reconquistar los espacios interiores, a
abrir de nuevo los ventanales del alma y a extender
los brazos para amar. A vivir cada día con la
alegría con que se abre un regalo. A abrir su
corazón al amor y su alma a la esperanza… A mirar
las metas, sin olvidar el sendero. A esperar el
futuro sin cerrar los ojos al presente, ni olvidar
el pasado. A correr menos y vivir más plenamente. A
acaparar menos riquezas materiales y gozar más de
las virtudes del espíritu. En fin, a prodigar más
tiempo y amor a los seres queridos y al mundo que os
rodea, donde todo se va, se va y se va... A eliminar
del corazón las estrellas negras y a dejar que el
quetzal del amor, trace en el alma con su vuelo, el
arco iris de la esperanza y la paz espiritual…
Muchas gracias! |
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MULTAS, CÁMARAS
Y... ESTAFA.
Domingo Ramos A.
10/20/2011
Hace unos días se empezó a rodar en nuestro país un
largometraje que económicamente supera grandes
“capolavori” de Hollywood y la historia
cinematográfica (1985) como: Titanic -1997- que
produjo ($1.835.400.000), El retorno del rey -2003-
($1.129.027.325). o Parque Jurásico -1993-
($892.213.703) entre otros éxitos taquilleros.
Se trata de una serie de sanciones irreflexivas del
MOPT, tituladas: “La Gran Estafa”, dirigidas a un
público mayor de edad, conductor, a quien se le
arrebatará el salario completo, si conduce a más de
60 km/h, en “autopistas”, donde 80 km/h. es normal
en todo el mundo. Con la mentalidad de las
“tijeretas” que roban al alcatraz su pescado y huyen
hacia los manglares del descaro y lo irracional, el
MOPT (so pretexto de salvar vidas) con unas cámaras
bien colocadas y un discreto reparto de uniformados
bigotones de oscuras gafas, en 15 días produjo:
4.620.000 colones (1.100.880.000 al año) record
impensable sin una ceca, o una buena entrega… ¡Viva
el ingenio tico para hacer clavos de oro!
Hasta hoy, el costarricense se había inclinado por
el arte de las tablas: el teatro, con el género
político, de argumentos trillados pero efectivos
para llegar a Zapote o Cuesta de Moras… Pero en el
campo de la negligencia gubernamental, hay que
reseñar “La Platina”, producida y dirigida por el
MOPT, en cartelera por varios años, donde ningún
bochinche dura tres días…(¡Ay, con malicia indígena
habría salido más barato cambiar el cauce del río!).
Otra obra teatral es: “Espejismo”, empeño absurdo
por seguir viendo a una águila imperial, en un rey
de zopilote: ave planeadora que sube fácilmente por
las corrientes térmicas como el neoliberalismo,
carroñera de estupendo olfato, a quien difícilmente
le arrebatan sus fétidos banquetes.
Pero entramos a la era del cine y, en plena crisis,
el genio del MOPT “deslumbra” con regulaciones que
en Suiza, Canadá o USA no redujeron los accidentes
viales, ni produjeron tan aceleradas riquezas como
aquí, que tienen a más de uno como cocodrilo de
humedal: con las fauces abiertas, mientras otros
tantos ya se sueñan Marcopolos.
¿Por qué esta ley, como la nueva ley de tránsito,
resultan una Gran Estafa?
Primero, porque su
fin es hacer dinero inescrupulosamente, pues los
montos de las multas superan el estipendio de muchos
costarricenses y, si el salario es inembargable,
anticonstitucional resulta una ley que condene a un
trabajador a quedarse sin salario, por cubrir una
sanción que debería ser escalonada según la
velocidad.
Segundo, porque si
desearan evitar accidentes deberían ser menos
deficientes: iniciar por educar al conductor,
construir puentes peatonales, tapar el rosario de
huecos que conforman nuestras calles, mantener
buenos puentes, colocar alcantarillas, demarcar las
calles, poner bardas, semáforos y señalización
adecuada… Y tercero, porque las camaritas están
colocadas en “autopistas”: vías de un solo sentido,
destinadas a un tránsito rápido… ¡Diay, mejor
volvamos a las carretas!
Lo peor es que ya el MOPT está repartiendo
“aceitunas” sin sembrar el olivo; quiere parecer
“eficaz”, pero toda ley conlleva su trampa; vendrán
apelaciones, detectores de cámaras y mucho
sancionado terminará en la cárcel por no poder pagar
y, ¡mal negocio! mantener reos no dejará agua para
tanto molino quebrado. El MOPT debe ser congruente y
no exigir lo que no da. Costa Rica no puede seguir
protagonizando la triste historia del Titanic: nos
hundimos cada día más, económica y anímicamente,
pero seguimos creyendo que todo anda “Pura Vida”. No
podemos permitir el retorno de otro “rey JP”, así lo
interprete el bestiario de Sala Cuarta, TSE o
Asamblea Legis-la-tibia, protagonistas de: “Infierno
de cobardes”.
No debemos aceptar gato por liebre y que en vez de
“El Gran Poseidón”, nos receten “La Gran Cogida”, o
que “Por un puñado de dólares” termine como: “Sí a
China, por un Estadio Nuevo”. Y “Lo que el viento se
llevó” acabe como “Lo que el Político se Robó”, (Zummer,
Zumbado, Gallardo, Hnos. Arias, Rodríguez, Calderón
y Figuerillos: “El Forajido”). Que no nos vengan de
nuevo con “El Zorro” (Rodrigo y los laberintos del
BCIE). Ni sigamos con “La Historia sin fin”
(corrupción, descaro, narco, saqueo al estado:
comisiones, asesorías, compadrazgos). Ni permitir la
“firmación” de “Drácula”, del director y ministro
Herrero (donde no hay cuchillo de palo, sino
colmillo de jabalí). Ni seguir “Danzando con lobos”,
ni soportando más “Padrinos” (toco madera: pac. pac
pac). “La Gran Estafa” debe humanizarse y mesurar
las multas. ¡Ah! y al tico deben proyectarle
“Independence day”. |
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APUNTES PARA
RETRATO “IDEAL” DE UN ARTISTA “REAL”
Domingo Ramos A.
09/2011- Periódico de
Occidente
Recientemente escuché en el Auditorio Nacional de
México, un concierto de la Orquesta Sinfónica del
Instituto Politécnico Nacional de la capital azteca.
Definitivamente: “La música es el corazón de la
vida”: (Franz Liszt, 1811-1886) Y escuchando aquella
música celeste, pensaba en los contrastes; tanta
gloria ahí adentro y afuera, un gran país como
México, sacudido por el narcotráfico y la
corrupción, merced a la ambición de algunos
desalmados. Pensaba en mi Costa Rica, al filo del
caos también, bodega de los cárteles de la droga
internacional, vilipendiada por la mayoría de los
políticos ineptos e inescrupulosos de los últimos 30
años…¡Pobre mundo! ¡Pobre juventud! ¡Pobre Patria!.
Aquella música me reconfortaba pues mientras existan
seres sensibles, seguirán existiendo artistas y en
tanto sean sinceros y solidarios, existirá el arte,
quien siempre ha superado las adversidades y
devuelto la fe y la esperanza. ¡No todo está
perdido!. Y pensando en el enorme compromiso del
artista traté de abocetar un posible retrato “ideal”
de lo que (a mi juicio), debe ser un artista “real”
hoy día, respetando el libre albedrío del creador,
sin el cual el Arte no sería esencia, ni idioma de
Paz y Libertad.
El arte es la expresión más digna del quehacer
humano; convierte los efluvios del espíritu en
riachuelos de bondad y esperanza. El artista: peón
alfarero, con esa agua de vida, amasa y moldea el
barro de la creatividad, dando forma a los anhelos
de la sociedad, cuya energía lo impulsa hacia la
luz. Profeta de altas verdades que arranca en la
llanura de la cotidianidad, el artista es un
comunicador que sintetiza verdades universales que
extrae de lo obvio, donde la pupila común: mariposa
migratoria, pasa sin detenerse. Gracias al arte:
memoria del ayer, los artistas han inmortalizado los
procesos evolutivos de las sociedades y culturas
antiguas. El arte es inherente al espíritu humano y
antes que palabra escrita, el arte es lengua y signo
tangible, viva y vigente. Tirado sobre los tiempos,
el arte es un puente ineludible para el artista:
Prometeo que aporta luz permitiendo al ser humano
alcanzar la otredad. de la que habla Octavio Paz.
El artista generalmente actúa por instinto, por
disfrute libre y personal. Acepta su aptitud como un
“don especial”, pero no siempre agrega el elemento
esencial: la actitud positiva, pues detrás de cada
talento hay una misión particular, imprescindible e
impostergable. El artista, como el Dédalo del mito
griego sobre el Minotauro, le cose alas a la
libertad con el hilo de la fantasía. Escapa del
laberinto de la desolación por el agujero de la fe
y, tanto el músico como el escritor, el poeta, el
pintor o el escultor, mantienen viva la llama de la
esperanza en la humanidad. El arte es fruto de la
sociedad y a ella se debe. El artista es un enviado,
tocado por las manos de Dios, cuya misión es
taladrar la mediocridad y llevar luz al corazón del
ser humano, para que el pueda sublimizarse
también...
El artista debe ser un espíritu solidario, sensible
ante el dolor de la humanidad, pues “poder” que no
se comparte y “saber” que no se reparte, son tesoros
que no florecen. El arte debe ser herramienta que
labre una cultura superior, basada en principios y
valores. Es un pan espiritual, pero el artista debe
también hornear los anhelos de una mejor calidad de
vida para todos. Deber ser íntegro, digno y humilde,
para alcanzar la grandeza del “líder” que está
llamado a ser. Sembrador de ideas e ideales, que
debe cultivar, proteger y desyerbar, para que
fructifiquen sabiamente. El artista debe ser firme y
no atender las hambres del poder que corroen la
virtud y el respeto por su semejante. El artista
verdadero, sin importar el credo que predique, no
puede aliarse con quienes amenazan los derechos
humanos. Su arte debe ser martillo y no yunque,
contra la maldad, la codicia y la avaricia. El
artista se debe al pueblo y debe ser libre. ¿Para
qué hacer “maravillas”, si no defendemos las que
Dios nos dio?
Un retrato “ideal” de un artista “real” podría tener
rasgos de diferentes personajes de la vida. Podría
ser un chamán que sana y aleja las malas energías de
su vida y la de sus semejantes, abriéndoles las
chacras para que puedan discernir sobre el bien y el
mal. O un médico que cura los dolores físicos y
devuelve la paz al corazón. O un sabio que ayuda a
los semejantes a encontrar la senda entre las
tinieblas y a escuchar en el viento la voz de Dios.
Un sacerdote que ayuda al pueblo a encontrar los
senderos de la verdad y la esperanza, hasta
convertirse en seres justos y dignos. Un filósofo
que les ayude a encontrar las razones de SER,
rastreando los rincones más recónditos del espíritu,
para extraer los secretos de la existencia. Un
panadero que los enseñe a hornear el pan de la
virtud. Un agricultor que les enseñe a sembrar amor,
ética y estética, para recoger paz y felicidad. Un
forjador, que con el mazo de la fe, el yunque de la
sabiduría y el fuego de la perseverancia, los enseñe
a forjar la espada de la razón, con la que defiendan
sus derechos. Quizá un pintor que les ayude a pintar
arco iris en el cielo y colorear la vida.
Podría ser un escultor que, fiel a sus principios,
enseñe a esculpir un destino libre e inmortal,
enalteciendo la cultura de su tiempo... Un
arqueólogo que excava los vestigios del pasado y del
alma, para esclarecer el presente y proyectarse
hacia el porvenir. Un explorador que desdeña los
caminos tradicionales en pos de la experiencia nueva
y la visión personal de su cosmos interior. Un poeta
que cante el gran poema de la existencia y florezca
las vidas tristes y agobiadas. Un músico que le
devuelva el corazón a la vida y le regale sonidos al
silencio en el que moran tantas almas. O quizá
podría ser un halcón, para partir con sus alas la
tempestad de los vientos adversos y atrapar en las
dehesas de su alma, las palomas de sus propias
verdades y convicciones. Podría ser un quijote
aventurero, deshacedor de entuertos, consolador de
viudas, protector de menesterosos y acometedor de
ideales… aunque termine vapuleado por la
inconciencia colectiva y choque contra los molinos
de viento de los políticos corruptos y deshonestos.
Tantos rostros podrían aportar rasgos para el
retrato “ideal” de un artista “real”… Un personaje
honesto con sus ideales, un guerrero conquistador de
metas dignas, un juglar de las propias soledades, un
hacedor de sueños y el poeta de su propia intimidad…
Extirpador de falsedades, corrupciones, derrotismos
y conformismos. Arquitecto de mejores destinos... Un
ser pujante, buscador de tesoros espirituales,
sabedor que el reino de los artistas no siempre es
de este mundo. En fin, UN GRAN SER HUMANO conciente
de su finitud, pensante y solidario: un simple ser
que canta, llora y ríe, pero no deja de soñar y
amar… Y ustedes amigos lectores, ¿verdad que también
podrían practicar algunos de esos ideales, en pro de
un mundo mejor? |
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DE GUAROS, LEYES Y
REALIDADES
Domingo Ramos A.
08/21/2011
Ante la asombrosa cantidad de accidentes de tránsito
y de personas que mueren violentamente en las calles
(muchas inocentes), una vez más se intenta regular
el consumo de licor en los conductores de vehículos
motorizados, sin que se llegue a un consenso... Pero
cualquier ley o resolución será infructuosa mientras
el costarricense no aprenda a conducirse correcta y
sensatamente en la sociedad, no cambie su liturgia
del guaro ni su abominable prepotencia al volante.
El consumo de bebidas alcohólicas ha existido
siempre en los diferentes pueblos de la tierra, pero
decía “Rafela” que los costarricenses todo lo
resuelven con guaro: toman cuando les va mal o les
va bien, cuando gana, pierde o empata, cuando tiene
que hablar o callar. Cuando entra el verano o inicia
el invierno. Toma si su mujer se embaraza o le pone
los cuernos. Cuando tiene que “llegarle” a una
muchacha o sacarla a bailar. Cuando hay turnos o
velorios. Cuando la cosecha es buena o la arruina
una plaga. Cuando lo abandonan, le sale un “lance” o
pare la chancha. Toda ocasión es óptima para “doblar
el codo”, meterse unos “mechazos” y “montarse en la
carreta”… Todo con boca de “ahí voy, ¿qué se puede
hacer?”
La mayoría de pueblos consumen bebidas
“espiritosas”. Los griegos y romanos tenían sus
dioses del vino. Cristo convirtió el agua en vino en
las bodas de Canaán. Los carnavales siempre han sido
un éxtasis para los beodos. Los aborígenes
americanos tenían sus rituales y producían sus
propias bebidas alcohólicas y, en Costa Rica, donde
todo hay que celebrarlo y aparentar ser los
“machitos” o las mujeres más felices del planeta,
los abuelos decían que el guaro no era para lavar el
“maiz”. Tenemos hasta un himno: ”El guaro blanco es
un alimento, yo sólo jumo quisiera estar, cuando me
pasa por la garganta como me encanta saber tomar.
Oiga mi amigo zámpese un trago de sangre bruja que
es lo mejor, no sienten suegra ni sienten pena, que
andando jumo ya no hay dolor”… ¿Quién podría
entonces resistirse a semejante remedio?
Desdichadamente el licor es parte del costarricense
como el gallo pinto o la maña de pedir fiado. Pero
antes, meterse unos “tapis” era cosa de hombres, hoy
las mujeres los están emulando.
Nuestro país tiene su fábrica nacional de licores y
no pocos diputados se meten sus “cuerazos“ de
“cuando en siempre”, por lo que a menudo se los ha
visto “jinetear un trancazo” o dormir una ”cruda”
desde sus curules. Y muchos “padres de la patria”
han causado serios accidentes de tránsito, aunque no
hayan ido a la cárcel. Algunos ministros han sido
detenidos conduciendo en total embriaguez, como una
“ranita” gubernamental que sigue en el charco
politiquero saltando de ministerio en ministerio… La
triste alianza de nuestro país con China comunista
(esclavista) se celebró con cerveza por los
respectivos jefes de estado y, de cerveza, fue
nuestra primera exportación a China… En su campaña
política doña Laura cabalgó en los “relajos
patronales de Palmares” con una “águila” en su mano
(y no practica la cetrería). La reciente renuncia de
una ministra se fraguó con unas copitas de vino
–confesó curándose en salud… Y ¿cuál diplomático no
aprovecha sus viajecitos para meter al país la
botellita de sus amores? Bueno, hasta hubo un
presidente que arrancaba su carro así: ¡”ron ron,
guaro, guaro, guaro!
Entonces no seamos ingenuos ni fariseos; la realidad
es que no hay voluntad ni para crear una ley fuerte
y definitiva contra la ingesta de licor, ni para
hacer que los ricos y el mismo estado paguen sus
impuestos, ni las cuotas obrero patronales, ni para
frenar la violencia y la corrupción o mejorar la
educación. Y todo porque una gran mayoría de
costarricenses de las altas esferas sociales,
incluyendo altos funcionarios gubernamentales,
evaden impuestos, adeudan a la CCSS, burlan las
leyes y son más adictos a las copas que a los
libros. Una ley de cero tolerancia alcohólica en los
conductores podría dar con más de un “copetudo” a la
sombra.
Una decisión drástica requiere de “güevos” y
conciencia moral, pero muchos legisladores tienen
techo de vidrio para tirar piedras e imponer medidas
impopulares que comprometan su futuro político...
Las multas pueden prestarse para “chorizos” y
solventar COSEVI, pero no educan ni funcionan cuando
las cúpulas no predican con el ejemplo. ¿Para qué
leyes si no se aplican parejo al ciudadano común, al
de cuello blanco o los “hijos de papi”? Amigos
lectores, tristemente, con licencia vencida o al
día, el dolor seguirá enlutando nuestras calles,
hasta que dejemos la prepotencia, aprendamos la
cortesía y respetemos la vida como un bien sagrado. |
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Dioses de barro.
Domingo Ramos A.
07/2011
Con demasiada frecuencia los seres humanos, como si
fuéramos náufragos, nos aferramos a falsos dioses,
idolatrando y convirtiendo a simples mortales en
luminarias ante las que nos arrodillamos, para
besarle los pies o lavárselos con lágrimas de
veneración...Con demasiada frecuencia en nuestras
pequeñeces y soledades, olvidamos que grande grande
grande, sólo existe un Dios, a cuyas plantas debemos
postrarnos con humildad y respeto. Olvidamos que
todos somos estrellas con luz propia, navegando en
los espacios siderales y que un día, como cualquier
sol del Universo, también nos apagaremos...
Recuerdo que muy joven, cuando estudiaba en la
Universidad de Costa Rica, conocí a Paco Zúñiga
(1912-1998), gran escultor costarricense que
desarrolló su obra en México. Había venido después
de muchos años de dolorosa ausencia, a esta tierra
donde unos pocos lo estrujaron con su cerrada visión
y estrechez de mollera tercermundista, hasta que se
fue al extranjero. Después de una interesante charla
que dio en Bellas Artes sobre el noble quehacer
escultórico, muchos profesores y personas del
público, se le tiraron encima para pedirle un
autógrafo y tomarse fotos: _ “¡Yo se los doy con
gusto, pero me apenan estas debilidades humanas!”
-exclamó el maestro con cara de compasión... Pero la
gente, humana al fin, hizo caso omiso de aquella
sentencia que yo, desde entonces, siempre he tenido
presente.
A finales de la década de los setentas, durante mis
años de estudio en Italia, estando en Querceta,
Forte dei Marmi, donde me encontraba esculpiendo esa
piedra maravillosa que es el mármol, conocí al
escultor inglés Henri Moore (1898-1986): sin lugar a
dudas el mayor escultor del S.XX, cuya obra
maravillosa, nunca he dejado de admirar. El célebre
creador había venido a dar su visto bueno a su obra
El gran arco, de ocho metros de altura, realizado
para él en travertino romano, por los operarios de
aquella empresa que me acogía... Los operarios me
preguntaron si me gustaría sacarme una foto con
aquel Maestro o pedirle un autógrafo... Pero yo les
respondí que no, renunciando así, a la oportunidad
de vanagloriarme el resto de mi vida.
Lo mismo me pasó en 1995, cuando regresaba de Mar
del Plata, donde había ganado el primer premio en la
Primera Trienal Panamericana de Escultura en Piedra.
Resultó que en el mismo vuelo hacia Buenos Aires,
venía la reconocida figura del fútbol mundial:
Maradona, el gran dios de los argentinos. Recuerdo
que cuando dicha estrella entró a los pasillos de la
clase económica, la gente se puso de pie y lo
aplaudió y corrió hacia adelante a pedirle
autógrafos y tomarse una foto bajo su aureola... Él
fue generoso, quizá para desempolvar un poco su
imagen, venida a menos por las revelaciones de la
prensa que lo ligaban con las fatídicas drogas... Yo
permanecí sentado y una señora que venía con una
sonrisa de felicidad indescriptible, besando la
firma del astro, me dijo: “Y vos, ¿no vas a ir a
tomarte una foto con él?... Mirá que está de buenas
hoy, si querés yo te presento pues es mi amigo” –No,
gracias- le respondí sin vacilar, mientras miraba
por la ventanilla del avión aquellas tierras planas,
como tantas mentes. Reflexionaba sobre el hecho de
que todos veníamos en aquel vuelo, todos diferentes,
de diferentes puntos de la tierra, cada cual con sus
sueños a cuestas, pero reunidos por el destino en
aquel vuelo de Aerolíneas Argentinas, sabría Dios
para qué… Pensaba que si caía aquella nave,
seguramente la muerte no haría diferencias, ni
tendría en cuenta títulos, famas o virtudes, edad o
nacionalidades… Pero llegamos sanos y salvos a
nuestro destino.
El 26 de marzo en Costa Rica se inauguró, sobre el
recuerdo del antiguo, el nuevo estadio nacional:
elegante construcción (dizque regalito de China)
cuya confección, por suerte, corrió por cuenta de
ellos, porque de lo contrario estaríamos en la fase
de los permisos y los planos. No faltó un ex
presidente que entre palmas y chiflidos, se arrogó
el mérito de la construcción de lo que llamó “mi
gran sueño”. ¡Ay Señor, en estas debilidades
humanas, qué fácil es saludar con sombrero ajeno!
Para su inauguración, la más sonada, esperada y
aplaudida que recuerden mis años, que no son pocos,
se trajeron los equipos de fútbol de China y en
teoría la selección de Argentina, donde juega Lionel
Messi, considerado el mejor jugador actual del
mundo. Se montó un despilfarro propagandístico sobre
la figura de este pequeño gran hombre, como nunca
antes se vio... Ante tal bombardeo mediático, el
estadio se llenó de admiradores del astro y
politiqueros oportunistas. Los “botellones” de
siempre entraron gratis, pero los pobres plebeyos
pagaron sumas exorbitantes por ver al nuevo dios del
fútbol y tomarle alguna foto para los nietos...
Pero el nuevo dios, como todos los dioses de barro,
defraudó, porque no sólo no lo dejaron jugar, sino
que no se dignó levantar una mano para saludar a la
masa de fanáticos que, con lagrimita y todo, lo
aplaudieron en vano… Don Lionel Messi (la pulga)
“sacó el cobre” -como dirían en Colombia. Se
comportó indiferente, petulante e irreverente con
los fans costarricenses. Tristemente la propia
Federación Costarricense de Fútbol, se prestó al
engaño al utilizar la imagen de un jugador que
sabían que no iba a jugar, para atraer aficionados a
pagar caprichos a los revendedores usureros. Eso es
un fraude, pero los estafados, lejos de reclamar,
bajaron la cabeza apenados…
Pero este chasco que motiva hoy esta reflexión,
aunque duela, ayuda a abrir los ojos para no creer
todo lo que dicen los medios, a los que sólo les
interesa el negocio.(por algo son sólo “medios”).
Podría enseñarnos que no todo lo que brilla es oro…
Que la vida está llena de falsos profetas. Que no
hay que persignarse en cualquier altar. Que la
mayoría de los afamados ídolos, son tan pedantes
como cualquier político. Podría indicarnos que no
hay que creer en dioses que van al baño…
A Messi no hay que reprocharle no haber jugado pues
“quien es mandado no es culpado”, (aunque se bailó a
todo el pueblo costarricense). Lo reprochable es su
carencia de valores como ser humano, porque lo
cortés no quita lo valiente. Demostró que la fama
ciega el corazón y encarcela el espíritu. Que en
esas “jaulas de oro” de los famosos, se viven
grandes soledades y sobre todo, se carece del tesoro
de la gente común: la libertad. Dejó claro que no ha
entendido que la historia es un sendero sembrado de
cadáveres famosos, de quienes la memoria guarda sólo
sus hechos más nobles, aquellos que testimonian la
parte humana. Olvida que es un mortal como tantos e
invita a regalarle una calavera para que recuerde su
finitud… Porque es el canto y no la pluma, quien
hace al pájaro y no bastan un par de alas para ser
ángel. Olvida que la vida de los deportistas es muy
corta y frágil. Ignora que los ídolos no pueden
entrar a un escenario donde se lo recibe con
aplausos, a brazos cruzados, en una actitud
intransigente y desdeñosa, aunque en muchos
argentinos esa sea la norma.
Estimados lectores, estas lecciones deben ayudarnos
a reflexionar, para no seguir ingenuamente abrazados
a los pies de estos humanos endiosados, cuya
soberbia les impide a veces, cumplir hasta con las
mínimas reglas de cortesía y respeto que merece el
público. Nos enseña que no se deben adorar dioses de
barro, pues la mayoría de las veces son víctimas de
su fama y, teniendo aparentemente todo, no logran
tener paz, ni libertad, ni ser felices… Todo hombre
por humilde que sea, si tiene dignidad, es digno de
respeto, pero de poco vale ser un gran artista, un
gran jugador o personaje, si como ser humano se
carece de verdaderas virtudes para ser querido,
seguido y respetado. ¡Mil gracias! |
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REFLEXIONES SOBRE
“DESTAPARTE”
Domingo Ramos A.
06/2011
Con motivo de los 125
años de distribuir “veneno” embotellado, con patente
autorizada en todo el mundo, la Coca Cola tuvo la
“genial” idea de plantear un “show” publicitario en
el que, no se sabe cómo, ni cómo no, involucró de
lleno a un puñado de artistas ticos y al Museo de
Arte Costarricense.
La multinacional invitó a 52 artistas plásticos para
que decoraran 52 botellas de Coca, de gran altura,
labor por la cual les ofreció una suma menos
despreciable que su falso amor por la cultura, de
$1500, que en épocas de escasez le llenan la barriga
a más de uno y le devuelven el alma al cuerpo.
No se sabe si el Museo de “Arte Costarricense”,
máximo exponente de nuestra cultura, recibió alguna
porción del queque, para que le abriera las puertas
a las inmensas botellas decoradas por algunas manos
ticas, siempre dispuestas a pescar una mosca al
vuelo. Pero no es importante el dato; lo que es
cuestionable, en todo caso, es el sentido de una
alianza con una empresa comercial que, de haber
querido incentivar la creatividad artística y
aportar algo a la cultura nacional, habría podido
realizar otra suerte de evento. ¿Por qué la
dirección del museo no negoció algo más creativo y
original?
La directora del museo: doña Florencia Urbina,
defiende sus puntos de vista en el artículo: Un
museo que sí vive (Nación 20 mayo, 2011) Pero
incurre en el error, muy común, de desvirtuar las
críticas (como hacen los políticos) ignorando que en
el disentir se fortalece toda democracia verdadera.
Por otro lado funda su defensa en el hecho de que ya
se han realizado experiencias similares en otros
museos del mundo. Dicho argumento, sin embargo,
lejos de validar, empobrece pues admite que no hay
originalidad en el evento, sino más bien imitación
llana y silvestre. Dice además doña Florencia que
“…las iniciativas novedosas no son bien vistas…” a
lo cual replico que, personalmente, siempre he
respetado sus obras y su estilo, pero me he opuesto
a eventos insulsos y de poco seso, como la
pamplonada que pensaban hacer en mi querido San
Ramón, o al Caw parade del alcalde josefino, que
ahora propone las palomas de la paz de la batalla
política de Arias, dizque para evitar la violencia y
la inseguridad… Me opondré siempre a la imitación de
hechos y ocurrencias que no dignifiquen el verdadero
quehacer artístico y menoscaben al artista, pese a
su libertad de dejarse enjaular… Además, entiendo la
urgencia de doña Florencia, de atraer visitas al
museo, pero recuerdo que, simultáneamente al caw
parade, los museos del Banco Central rompieron el
record de asistencia con una exposición de
Rembrandt, lo que indica que el pueblo
costarricense, aprecia y valora más el buen arte que
la ocurrencia descabellada.
Pero volviendo al meollo del asunto, tampoco se
trata de una cacería de brujas. Algunos artistas han
justificado su participación diciendo que $1500 no
son para despreciarlos en aras del ideal del arte
puro. Aducen además que cada uno es libre de
participar y que en dejarse “destapar” no hay ningún
ilícito… Otros alegan que fue un reto y que la
curiosidad los emocionó… Que hay que romper esquemas
y ser audaces y que se deben respetar sus
sentimientos y decisiones. Que son oportunidades de
trascender, darse a conocer y ser tomados en cuenta…
Naturalmente hay que ser tolerante y respetuoso y no
me toca juzgar si hicieron bien o mal, pues para eso
está la almohada; si después de que uno hace algo,
duerme igual o mejor que antes ¡enhorabuena!. Sin
embargo, en esas justificaciones hay ambigüedad. Si
aceptaron por plata, reconocen que la necesidad
forzó la verdadera libertad, pues si no hubiese
existido la paga no se habrían “embotellado”, como
tampoco, sin plata de por medio, Judas habría
vendido a Cristo traicionando las enseñanzas y
principios del Maestro. En ambos casos las cosas se
pueden hacer, pero hay que distinguir que, entre el
acto de amor puro y el mero servicio sexual, la
diferencia siempre la establece la paga.
Por otra parte, no hay que confundir libertad, que
implica soltura y pureza, con libertinaje, que
convoca todo lo contrario. No hay que olvidar que en
la vida, no siempre lo que es “lícito”, es moral o
ético. Conviene recordar que no siempre la
curiosidad y la emoción son los mejores compañeros
de la honestidad. Primero porque casi siempre la
curiosidad “mata al gato” y segundo porque la
emoción suele interferir con el más justo
razonamiento. El artista debe ser, a mi juicio, un
ser “integro” y de formación integral pues parte de
su misión es descubrir senderos nuevos y vitales,
que guíen a los que vienen atrás y un día puedan
tomar nuestra antorcha y correr hacia el pebetero de
la cultura del futuro. Un ser vivo con capacidad de
discernir lo que más conviene, en aras de su
desarrollo profesional propio y de la cultura del
país.
El arte está llamado, en momentos tristes para la
cultura y los valores, a ser llama de esperanza y
para lograrlo, no puede ser hijo del oportunismo, la
simple audacia, la desnuda emoción o la copia
deslavada de la ocurrencia ajena y añeja. El arte
debe ambicionar ideales propios, frescos, genuinos,
pero no puede someterse al colonialismo imperialista
y deshumanizado, de quienes llevan su corazón
colgado del gancho que simboliza el dólar y que, no
en vano, se asemeja al gancho que utilizaban
nuestras antiguas carnicerías.
La cultura costarricense debe aspirar a ser más que
la cultura de la Coca Cola, pero para eso, los
creadores y los entes que nos representan, deben
sumergirse, responsablemente, en las raíces de
nuestra propia verdad. Meditar sobre su misión y
trazarse su propio ideario… No es tanto la aptitud,
cuanto la actitud, la que hace de un pintor a un
artista digno. Los artistas deben tener metas
propias y saber que tienen el don de la creatividad
para trascender por méritos propios. Nadie
trasciende por pintar vacas o botellas de Coca Cola
y eso de ser “tomados en cuenta” es muy
cuestionable, pues lo mismo les hacen creer a los
“burros” del narcotráfico que no pocas veces ocupan
las primeras páginas de los diarios, camino a un
cementerio o a una cárcel, que para el caso es lo
mismo.
Con este “Destaparte”, poca trascendencia tendrán
los artistas y el museo que albergará esos objetos…
La gran ganadora será la transnacional, sacralizada
por el pincel de los artistas y legitimada por el
máximo organismo de la cultura costarricense. El
museo se ha prestado para la foto, con la misma
falta de malicia criolla de esas pobres mujeres que,
esperanzadas en trascender, desnudan su intimidad
para los periódicos baratos.
Dicen algunos historiadores que la conquista de
América resultó más fácil de lo esperado, porque
nuestros aborígenes esperaban la venida de un Díos
blanco. Pero no es posible que en este siglo, nos
dejemos conquistar por el dios Coca Cola, cuyo credo
comercial deshumanizado, lejos de destapar opciones
para un crecimiento espiritual, embotellan la
cultura y a los artistas de un pueblo, por una
triste dádiva.
Finalmente, me refiero a las últimas palabras del
artículo de la directora del Museo de Arte
Costarricense: “Las palabras no aportan por sí solas
al arte ni al desarrollo cultural del país”... Quizá
no aporten tanto como debieran si se les prestase
oído; en todo caso, por menos que aporten, seguro
que aportan más que el silencio cómplice de tanto
crimen, de tanto desvarío y tanta insensatez que
enluta al mundo. La palabra aporta elementos de
juicio, conciencia, denuncia y algo invaluable:
LIBERTAD. ¡ Muchas gracias!. |
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UN
BUEN QUIROPRÁCTICO
Domingo Ramos A.
Me dolía la espalda, el cuello y la cintura. No
podía voltear la cabeza ni mover los brazos...
Experimentaba mareos y pérdida del equilibrio;
caminaba en lo llano, como si el suelo fuera
irregular. Las piernas, aunque robustas, se
debilitaban. Las rodillas dolían y las pantorrillas
sufrían desconsuelo igual que los pies. Inyecciones
para la “quiebra hueso”, reposo, masajitos, paños
tibios, sobadas por si “una pega” y nada… Hasta el
invento humano que más adoro: la cama, empezaba a
fastidiarme...
A mis 61 años no fumo; moderadamente bebo vino tinto
por los antioxidantes y limpieza arterial, no
trasnocho y mis desvelos provienen de las chinches
politiqueras que se beben al país. Entonces,
¿estaría entrando en la edad de los “nunca”?... Me
recomendaron un quiropráctico bueno, porque los
malos abundan y son funestos. Corrí el riesgo; fui
donde uno que, en cuanto me miró, empezó un
soliloquio: “brazo derecho caído, pierna izquierda
más corta, cabeza dislocada, vértebras cervicales
recargadas, dorsales comprimidas, lumbares
desgastadas, columna desalineada, espalda
sobrecargada, pelvis desnivelada, ministros, digo,
meniscos inflamados, pantorrillas mal oxigenadas,
talón de Aquiles abultado, pies cansados”...
“¡Necesita unos ajustes!”
El masaje fue doloroso, la alineación columnar
preocupante, el tramado espantoso, posesionar la
cabeza fue impactante; la quebró hacia la derecha,
hacia la izquierda y después al centro… A los
meniscos les dio su sacudida y a la pierna corta su
buen tirón… Me puso de pie, me ordenó colocar mis
manos sobre la nuca y me suspendió por las axilas un
par de veces dejándome caer sin tocar el suelo… “No
se asuste -dijo- ya tiene los hombros y la cabeza
donde deben estar y agregó: “camine erguido, no
cargue pesos innecesarios ni adopte posiciones
incorrectas. No descuide sus meniscos, camine
descalzo sobre hierba; eso estimula la irrigación
sanguínea. Ponga los pies en el suelo; permite al
organismo entrar en contacto con las energías
primarias de la Tierra (Naturaleza) que absorbe las
malas vibras y refuerza las buenas”.
Solemos descuidar la salud. Durante meses cargué
dolencias innecesarias. Soporté lo insoportable,
pospuse decisiones urgentes que afectaban mi vida.
Anduve cabizbajo entre la resignación y la desidia.
Me moví como el cangrejo. Dormí mal y tuve muchas
horas amargas como los “mayos negros” de mi patria,
pero ahora me sentía mejor.
Reflexionaba sobre mi pobre patria: joven y llena de
energías desperdiciadas, urgida de
alguien que la alinee y le coloque la cabeza entre
los hombros, le enderece el cuello y la ponga de
cara al futuro. Una patria maravillosa pero sin
norte, en manos de una Laura que pierde su “aura”,
ante una tarea para la que, obviamente, no está
preparada. Después de un año ya no ríe tanto, pero
sigue en el “canasto” de los titiriteros de
intestinas campañas proselitistas, sin saber qué
hacer. Respira por sus narices y claro, si ellos
tienen gripe, a ella también se le chorrean los
mocos.
Nuestro país está quebrantado por la negligencia
gubernamental. La espalda sobrecargada de impuestos
y carestías. La columna vertebral legislativa está
dislocada por la inoperancia oficialista que cedió
tontamente el directorio a la oposición. Las
vértebras lumbares acusan desgaste y dolorosas
hernias entre los diferentes discos del poder. Las
extremidades están paralizadas por la corrupción. El
país, apestado de ácaros politiqueros, no camina;
titubea como ciego a plena luz. Se tambalea en lo
llano y, donde debería lucir aplomo y gallardía,
camina como cangrejo; la seguridad social y
ciudadana al garete, la educación alienante, la
justicia legalista y atrofiada, apadrinando ladrones
de cuello blanco (penas ridículas y casa por
cárcel). ¿Jueces? Liberando narcos (“presuntos”,
identidad protegida). ¿Y el Fiscal General? Como
cebolla… para llorar.
El país sigue en la edad del “siempre lo mismo”, con
artritis y reumas de pies a cabeza. Los meniscos,
digo, los ministros sufren apoplejía; no articulan
paso ni enhebran idea solidaria… Tenemos demasiados
talones de Aquiles y somos indolentes ante las
angustias sociales. Deberíamos poner los pies en el
suelo; retomar los principios y los valores de la
Costa Rica honesta y solidaria de otrora. Al
campesino y al trabajador hay que oxigenarlos pues
los malos tratados los están asfixiando. La
Soberanía está fracturada. Los ideales solidarios y
democráticos son fábula desteñida. Costarricenses,
¿Queremos seguir, como ratoncitos, en manos de los
mismos gatos negros o blancos, o buscamos un
quiropráctico antes que las lesiones requieran
complicadas cirugías? |
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El gran estadio
ti-co-chino
Domingo Ramos A.
Desde el Medioevo sintieron como una necesidad
la diversión de la sociedad y crearon el carnaval
como un derecho del pueblo. Una vez al año, durante
varios días, los campesinos suspendían sus labores
agrícolas y se juntaban en las plazas públicas para
escenificar una hermosa comedia, donde el rey
descendía del trono y el plebeyo se sentaba en él.
Todo era permitido: la crítica, la diversión, “las
sacadas de clavo” y las “atornilladas” porque los
goces de “la carne que tienta con sus frescos
racimos”, como dice Darío, eran de ley.
Pero muchos siglos antes, los griegos y los
etruscos, crearon juegos de pelota, toros,
gladiadores, teatro y circo. En el año 80 d.C. el
emperador Vespasiano (39-81 d.C) construyó para los
romanos el gran anfiteatro (50.000 personas) símbolo
de la Roma pagana, donde la diversión degeneró en
crueldad mortal.
Muchas de esas costumbres volaron hasta la América
recién pisada, nueva como Macondo, donde las
virtudes y los vicios habrían de crecer juntos. De
Inglaterra llegó después el opio futbolero de las
civilizaciones modernas y globalizadas. Nació así el
futbolista: persona bien pagada que, junto a los
políticos y reinas de belleza, tienen licencia para
ejercer sin ningún estudio… Y si grandes catedrales
construyó el cristianismo para gloria del Infinito
Dios y lucro de sus corredores de bienes en la
tierra, enormes maravillas se han construido y se
siguen construyendo para “La Divina Madre: la Bola
de fútbol”. Recordemos solamente: el Azteca en
México, el Maracaná en Brasil y el Centenario en
Uruguay, porque hablar de los hermosos escenarios
europeos, orientales, árabes, o los multimillonarios
que se construyeron en Sudáfrica para el pasado
mundial, sería cosa de nunca acabar, ¡joder!
Pues en esta tierra tica donde siempre es carnaval y
la gente es la más feliz del planeta, no podía
faltar un enorme y lujoso estadio del primer mundo,
que ha deslumbrado a tirios y troyanos: “lo más
importante de nuestro país” -afirman- (¿y nuestro
Teatro Nacional?) Un estadio “nacional” (sin los
espacios para apreciarlo) grande y bonito -según
dicen- pero “chuleado” a China, con emblemas chinos
y entradillas “populares” de 80 y 250 mil colones.
El sueño y canonización de nuestros “gobiernos
visionarios”, doctos en limosnear, pero incapaces de
colocar una platina, supervisar una carretera,
defender isla Calero, crear empleos, ofrecer
seguridad social o demarcar una cancha… Un “confite”
caro para un pueblo paradójico y empobrecido
espiritualmente, que sufre hambre y ve cerrar sus
hospitales ante la indiferencia gubernamental, pero
paga un cuarto de millón por disfrutar un partido
contra Argentina, o echarse un “taco de ojo”
shakireño. ¡Qué vaina!
Inauguración multimillonaria. Todos los medios se
llenaron la boca y los bolsillos ponderando lo que
llaman: “nuestro granito de oro”, “nuestro orgullo”,
“nuestro sueño”. Pero ¿y la pena por nuestra
democracia centenaria, aliada con una nación
comunista que mantiene preso a un Nóbel de la Paz y
ahora nos exige romper toda relación con el Dalai
Lama? ¿Y nuestro lloro por estos sobornos chinos, en
pos del “Becerro de Oro”, que avergüenzan la memoria
de sus sabios antepasados? ¿Y nuestra angustia por
las toneladas de excremento y bazofia, que desde esa
“torre de Babel” se depositarán en nuestros ríos y
mares? ¿Y nuestra preocupación por la enorme
cantidad de agua que demandará ese “elefantito
chino”? ¿Y nuestro malestar por las presas y
embotellamientos que vendrán cuando pase la “luna de
miel” y todo vuelva a la espesa modorra de la
cotidianidad tica? ¿Y las “35 mil ovejitas”, ojos
llorosos, emocionadas por los seductores glúteos de
la Afrodita colombiana y la gloriosa venida del Che
Messi que ni jugó?… ¡Qué estafa y agarrada de
chancho!
He ahí el tinglado de una nueva farsa, la cortinita
de humo, el circo y la burla de los pobres políticos
criollos, que de ese modo mancillan los ideales de
libertad y soberanía costarricenses, poniendo en
entredicho nuestro amor por la paz y el respeto por
los derechos humanos… Doble moral: otra jugada
oscura de los Arias, que anotan otro gol de
“chilena” como el TLC. ¡Qué pena! Wikileaks ha
revelado sus felonías, sabemos que las águilas
siguen “cuiteándose” en el país. ¡Con razón algo
apesta! Pero bien, en Costa Rica, donde “lo mediocre
es mejor que nada”, valga ese millonario estadio
(regalito que todos tendremos que pagar, pues nada
es gratis) para un pueblo que no siempre encuentra
donde patear una pelota, pero sí quien le patee las
suyas a diario.
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LA PURA VERDAD
Domingo Ramos A.
26/03/2011
Las “chanchadas” de
la banda de pillos llamados políticos, me desaniman
demasiado; pero más me preocupa la falta de coraje
del costarricense, la candidez de una gente poco
solidaria, donde nada perturba la paz que permite
dormir, (pierna suelta), a los pendejos y cobardes…
Se seca la voluntad de hacer algo por un pueblo
cerrado, indolente, inconciente, sin voluntad,
apático, negligente, castrado, sin ningún compromiso
social ni patriótico, que babea la bota que lo
aplasta y como lora repite: “pura vida”, aunque se
lo lleve la “puñeta”.
La pura verdad:
frustran los chorizos legislativos y los desafueros
de algunos magistrados. Dan ganas de llorar y hasta
de renegar de ser costarricense. Pero amo mi patria,
la libertad, los principios y los valores éticos,
cívicos y morales que aprendí a defender desde niño.
Y aunque a muchos les caiga como puntapié en los
ijares, pues odiamos nos digan la verdad, se perdió
la vergüenza, el orgullo y la dignidad. Si hoy
hiciéramos un referendo para castrar al tico
(físicamente) el 50% se abstendría de votar, el 45%
diría SÍ y sólo un 5% se negaría a ser buey…
Atravesamos, en todos
los aspectos, una noche negra que no acaba. Algunos
tiranos han sometido al pueblo que se dice libre y
democrático, pero lame la coyunda y acepta albarda.
Venimos gobernados por ineptos e inescrupulosos que
mancillan la democracia, la soberanía y al pueblo,
pero agachamos las orejas. Las leyes se parcializan:
dan 20 años por robar un celular, pero los grandes
desfalcos: Comisión de emergencias, fondos para
vivienda, caso BCIE, Rodrigón Arias, el fiscal y
Tijerino asesorías y concesiones sucias, son
archivados, evadiendo una justicia que pregona
igualdad ante la ley. La mayoría de altos
funcionarios gubernamentales sirven al cartel
“tiranía en democracia”… Los sindicatos (¿dónde y de
qué lado están?) callan ante la corrupción e
injusticias sociales: mala atención médica, pésima
educación y carreteras, inseguridad y aumentos
tributarios. La inoperancia estatal es anonadante;
pasan años y no pueden colocar una platina en un
puente. La Sala IV legitima burlas constitucionales.
El TSE, insensatamente, aplaude votaciones de sólo
un 28%. Los “padres de la patria” encubren a sus
compinches, mediante comisiones legislativas que
nacen muertas. ¿Y mi buen pueblo? Tomando atolillo
con el dedo porque ¿qué se puede hacer?
Ortega invade Costa
Rica y, negligentemente, le damos quejas a “Papá
Mundo”, en vez de actuar como ciudadanos de sangre
en las venas. (igual al TLC) ¡Ay pueblo, así no se
defiende la soberanía!... Duele decirlo, pero tras
la pasividad y “neutralidad” ticas, lo que hay es
una gran desidia y cobardía. ¿Y la presidente? Ahí
va, sonriente, como cuando en campaña electoral
apareció en los medios, hecha toda una amazona,
cerveza en mano, en las fiestas de Palmares.
Pareciera inconciente de su investidura, incapaz de
romper relaciones con el gobierno agresor.
(desmiente la firmeza y valentía femeninas en la
política y compromete el salero y elegancia de la
belleza tica inducida al desaliño). Gastamos
millones forjando la imagen del pobrecillo,
para que otros resuelvan nuestros problemas. Somos
maestros (menos en fútbol) del arte de pasar la
pelota y zafar el lomo… Atletas natos (y notos) del
aquí corrió. Campeones olímpicos del choteo y el
chiste mordaz. Poco serios; las manifestaciones de
protesta son un puro vacilón y jolgorio; se baila,
se come y se cacarea. Nos reventamos con los toros a
la tica y nos refocilamos con las telenovelas. Y
cuando podemos dar ejemplo de valentía a los niños,
los utilizamos como estandarte, uniformados,
banderita y al frente; que su inocencia supla
nuestra falta de…
Tenemos virtudes,
pero la pura verdad, somos un desastre: charlatanes,
mentirosos, atenidos, holgazanes, burlescos,
cavilosos, angurrientos, cínicos, tomadores, sucios,
chismosos, taimados, pésimos lectores, confiteros,
picaflores, aduladores, atorrantes, desaliñados,
palomillas, jetones, morbosos, pedigüeños, falsos
cristianos, prepotentes, doble moral, metiches,
cándidos, engreídos, fanfarrones, delicados con lo
propio, nos gusta llevarla suave, vivir de lo
prestado, copular y zafar… Nos encanta peinar la
mona y matar la culebra, tirar la piedra y esconder
la mano, jugar de vivos, hacernos los chanchos y
roncar como ellos. Palanganearla y hacer la masa
aguada… Pero así todo, tengo fe que esta patria
hermosa producirá generaciones, (aunque no llegue a
verlas) más honestas y viriles, que la saquen del
fango y la enaltezcan, para orgullo de los
costarricenses y reivindicación de la humanidad.
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Las Alas Rotas de
Jalil Gibrán
Domingo Ramos A.
23/02/2011
“Tenía dieciocho años, cuando los destellos del amor
asombraron mis ojos con su luz mágica y desde aquel
día los misterios de esa divinidad inquietante
fueron dedos de fuego prendidos a mi alma”… Y yo
tenía apenas trece años, cuando en la esquina
noreste del mercado de San Ramón, me incliné para
recoger del suelo, los restos de un pequeño libro
desarmado, como ave sin vida a quien le hubieran
roto sus alas, donde mis ojos ávidos leyeron esas
palabras que me conmovieron el corazón y se grabaron
desde entonces en mi alma.
Corría el año 1963, yo empezaba a beber las frescas
aguas de los conocimientos que me prodigaba el
colegio y con ello, a sembrar la triste distancia
entre los campos y yo, que se quedaban atrás con
retazos arañados de mi alma, del mismo modo que las
zarzamoras retienen trozos de los vestidos del
transeúnte… Me encantaba leer. Leía siempre los
periódicos con que empapelábamos la casa, para
esconder las rústicas tablas de madera, que se
imbricaban a punta de clavo y martillo para
ofrecernos el cobijo de un hogar… “¿Cuál hombre
puede olvidar la primera mujer que trocó el sueño de
su juventud en amargo despertar?”- había leído en
aquellas páginas amarillas que temblaron entre mis
dedos y guardé entre mis cosas más queridas por
tantos años.
Los días fueron pasando bajo el arco iris…Otras
lecturas fueron pasto de mis sedientas pupilas de
adolescente. La golondrina batió sus alas hacia la
capital, terminada la hermosa etapa del colegio,
buscando los más altos aleros del conocimiento
universitario. Desde ahí volaría sobre los mares
buscando las cosas nuevas del Viejo Mundo y un día,
leyendo un libro adquirido en uno de los bancos de
la estación “Términe” en Roma, reencontré aquellas
palabras que recogiera trece años antes en las
calles de mi pueblo… ¡No era posible! Finalmente me
enteraba que aquellas páginas, habían sido escritas
por un notabilísimo escritor, filósofo, pensador,
poeta y pintor libanés, considerado uno de los más
preclaros exponentes de la literatura arábiga
contemporánea, nacido en 1883 y muerto el 10 de
abril de 1931.(18 años antes de mi nacimiento). Supe
entonces de Gibrán Jalil Gibrán y que aquellas
palabras encontradas en mi tierra, pertenecían a su
primera novela intitulada Alas Rotas. Y años
después, me enteré que dicha obra había sido
traducida en Costa Rica, del árabe al español, por
otro libanés radicado en San Ramón: Wajib Zaglul;
ayudado por Reinaldo Soto E. allá por 1942.
Leí sus obras y conocí la vida del gran artista… Lo
que jamás hubiera imaginado es que en 1997, 24 años
más tarde del hallazgo de aquellas páginas, el arte
me llevaría hasta la tumba de aquel gran ser humano,
filósofo y maestro de la palabra. Había sido
invitado por los escultores Basbous (pupila) para el
IV Simposio Internacional de Escultura en Piedra, en
la ciudad de Rachana (El Señor), donde trabajé una
obra de gran formato que intitulé El Espíritu de
Rachana, la cual forma parte de un importante museo
de escultura al aire libre de Líbano… Recuerdo que
mis pupilas se empañaron de nuevo al contemplar el
valle de Bcherri cuya topografía me había sido
sugerida desde Alas Rotas. Ahora estaba en el
monasterio Mar Sarkis, abierto en una imponente
roca, donde se custodian los restos de Gibrán, sus
manuscritos, parte de sus pertenencias y de su gran
legado pictórico a la humanidad, donde los temas
literarios y filosóficos adquieren forma,
plasticidad y color… “Je voudrais que chaque image
sois le commencement d’une image invisible”- había
escrito Gibrán, quien falleció a los 49 años, de
tuberculosis y cirrosis hepática, en Nueva York,
cuando su genio alcanzaba el mayor esplendor y
madurez…
Hoy, 14 años después de esa visita inolvidable al
Líbano de los cedros milenarios, recuerdo con
nostalgia los días y las noches que pasé en aquella
tierra sacudida por las guerras, donde Jesucristo
realizó uno de sus primeros milagros en las bodas de
Canaan, convirtiendo el agua en vino y hasta donde
huyera el profeta Elías cuando era perseguido en
Israel (Coelho, La quinta montaña) Jamás podré
olvidar aquellas ciudades de la antigua y majestuosa
Fenicia: puerta entre Oriente y Occidente, desde
cuyas ciudades portuarias de Biblos, Tiro y Sidón,
partían las naves comerciantes que dominaron el
Mediterráneo y sus principales ciudades: Alejandría,
Atenas y Roma… Desde la terraza del hotel que nos
hospedaba al grupo de artistas que participábamos en
el simposio escultórico, a la luz de una radiante
luna de setiembre, volvían a mi recuerdo las
palabras de la niña Elina Rivas, cuando nos
explicaba en el Instituto Superior de San Ramón, las
gestas de aquel pueblo indómito… Aquella noche,
después de haber degustado los más de treinta ricos
platillos de un menú libanés, mis ojos habían
presenciado la exquisita belleza de la aceitunada
mujer libanesa, que había expresado con extremo
salero, todo el encanto de la danza del vientre,
mientras su esbelto cuerpo se movía con el ritmo de
una espiga al viento…
Hoy día la obra de Gibrán es muy leída en nuestro
país y en todo el mundo. Cada uno de sus libros está
lleno de sabiduría y pasión, porque al igual que
Miguel Ángel: genio escultórico universal, que
plasmó en sus mármoles la indomable fuerza de la
existencia, Gibrán supo tallar con la palabra, los
secretos del alma humana. Figuran entre sus muchos
escritos: Ensayo sobre la música, Lágrima y sonrisa,
Las vírgenes de las praderas, Las almas rebeldes,
Alas rotas, Las tempestades, Los cortejos, Las
perlas selectas, Munállat Aruáh, El loco, El
precursor, El profeta, Espumas y arenas, Jesús el
hijo del hombre, El vagabundo, Los dioses de la
tierra y su obra póstuma: El jardín del profeta. En
todos ellos el lector encontrará verdades escritas
con arte y filosofía: “Cuando améis no debéis decir:
“Dios está en mi corazón”, sino más bien: “Yo estoy
en el corazón de Dios”- sentencia en El profeta, y
agrega: “Cuando el amor os llame, seguidlo, aunque
su camino sea angustioso y arduo. Entregaos a sus
alas que os envuelven, aunque la espada oculta en
ellas os hiera. Y creed en él cuando os hable,
aunque su voz os doblegue y marchite vuestros
sueños, como el viento del norte marchita los
jardines. Porque así como el amor os llena de
gloria, así os crucifica.” (p. 13)
En el museo dedicado a Jalil Gibrán, al parecer
diseñado por una arquitecta pariente de don Wagib
Zaglul, quien vino a San Ramón, desde la ciudad de
Hasroun, cabe reseñar algunas obras pictóricas: El
pensador, El hombre y la sinfonía de la Naturaleza,
La auto-crucifixión, El espíritu manifiesto a los
siete, La plegaria, La maternidad trascendental,
Armonía sobre la cima, El centauro, la naturaleza y
el hombre, Las dos identidades: la pequeña y la
grande, La purificación espiritual y el templo
cósmico. Jesús crucificado sobre la pirámide de la
humanidad y las religiones, El mundo divino y dos
obras simbólicas que me atrajeron mucho: El arco y
las flechas (acuarela), donde propone que el hombre
y la mujer conforman el arco desde donde se disparan
los hijos a la vida, pero: “Vuestros hijos no son
vuestros hijos. Vienen a través vuestro, pero no
vienen de vosotros, no os pertenecen, podéis darles
vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Podéis
albergar sus cuerpos, pero no sus almas.” (p.17) y
la obra El dolor y la alegría: un hombre y una mujer
con las manos atadas, donde plantea ambos estados
como caras de una misma moneda: “Cuando estéis
contentos, mirad en el fondo de vuestro corazón y
encontraréis que es solamente lo que os produjo
dolor, lo que os da alegría”. “Cuando estéis
tristes, mirad de nuevo vuestro corazón y veréis que
estáis llorando, en verdad por lo que fue vuestro
deleite” (p.25 El profeta).
En abril se cumplirá el ochenta aniversario de la
muerte de este pensador y poeta, que a tantos
conmueve. Por eso dedico esta reflexión a los
libaneses que habitan en nuestro país y en especial
a la familia de Wagib Zaglul, quien tuvo para
entonces la tienda San Antonio, al este del mercado
de San Ramón y de quien cuentan sus hijos, Jorge
(propietario de la tienda) y José (rector de la
Earth), que tuvo siete hijos, que su esposa doña
Carmen Slon aún vive y que el traductor de estas
Alas Rotas, que tan alto han volado, escribió muchos
poemas y prosas inéditas, las cuales valdría la pena
rescatar y a las que espero referirme en el futuro,
pues este señor y su familia, son parte del la
historia de San Ramón.
¡Muchas gracias!
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LOS REGALOS DE NAVIDAD
Domingo Ramos A.
12/24/2010
Andando, andando, como quijotes aventureros, nos
volvemos a encontrar con otra navidad. El aire
fresco de diciembre nos recuerda de pronto que hemos
cerrado un año más, completando otra órbita
alrededor del sol. Nuestra nave azul: diminuto grano
de polen de estrellas de sólo cuarenta mil
kilómetros de circunferencia, ha viajado sin tregua
a una velocidad de 30 kilómetros, (18 millas y
media) por segundo. Hemos navegado en el universo
junto a los astros y las estrellas, ignorando el
tiempo, la velocidad y el esplendor de los abismos
cósmicos… Sin darnos cuenta, muchas veces, ni de
nosotros mismos.
Es diciembre. Es navidad. Y como si nos faltara un
poco de magia, encendemos luces y adornamos los
hogares donde hemos transcurrido trescientos sesenta
y cinco días de nuestra agitada y presurosa
existencia. Nos ha tocado quizá la bendición de
amar, la experiencia de sufrir, reír o llorar. Y de
pronto sentimos que detrás de todos nuestros
desvelos y sueños, hay un fin y una verdad.
Reflexionamos y pensamos en Dios como el autor
supremo del Universo que nos alberga. Y nos invade
una emoción inenarrable y le construimos, en un
rinconcito, un portal al Dios niño. Experimentamos
una inmensa alegría que nos invade el alma y nos
invita a compartir con los seres que nos palpitan
cerca del corazón. Olvidamos las fatigas de la
cotidianidad y corremos a comprar regalos para
patentizar nuestro afecto… De pronto refrenamos el
paso y sentimos latir la vida en los abismos del
pecho… ¡Ahí está la navidad!
Pero, ¿por qué debimos esperar un año para
reencontrarnos con Dios, con nosotros mismos y con
esa fe interior? ¿Por qué no nos dimos cuenta que
pudimos haber convertido cada día del año en una
navidad? ¿Por qué encendemos luces artificiales para
irradiar el alma, si durante todo el año ignoramos
que Dios nos regaló un infinito lleno de estrellas
para que nos iluminaran en nuestro vuelo fugaz? ¿Por
qué nos preocupamos de pequeñas luces pirotécnicas,
si durante un año entero viajamos a oscuras en medio
de tanta luz de las constelaciones y las galaxias?
¿Por qué esperamos tanto tiempo para encender las
luces del corazón, del amor y de la solidaridad?
Construimos un portal con figuritas, en casa, pero
no apreciamos durante todo el año el gran portal de
la existencia, donde nosotros éramos sus
protagonistas. Y de pronto pensamos en los seres
queridos que durante todo el año no supimos ver.
Corremos a comprar regalos caros y hasta inútiles
para disfrazar nuestros olvidos, cuando pudimos
haberles regalado un minuto de atención, una
ternura, un silencio, una palabra comprensiva, un
sencillo te quiero, una caricia, o el invaluable
abrigo de una bendición. Olvidamos que las luces que
debimos mantener encendidas son las del alma, para
no conducirnos entre tinieblas. Que el pesebre se
debió llevar siempre en el corazón, para ese niño
que llevamos dentro, opacado por los deberes y las
ansias de la vida moderna. Porque la verdadera
navidad no llega, sino que brota del corazón.
Por ello, antes de pensar en un regalo de última
hora para los seres queridos y los amigos que, por
los compromisos y trabajos, olvidamos durante el
año, pensemos en nosotros y regalémonos un tiempo de
paz… Dediquémonos primero a nosotros mismos, un
espacio de reflexión donde pongamos sobre la mesa
todas las cartas. Hagamos un balance de las cosas
que hicimos, cuáles alcanzaron su meta, cuáles hay
que reforzar, cuáles ya no tienen importancia,
cuáles hay que soltar para que se vayan. Iniciemos
ese listado de propósitos para el nuevo año, en
donde algunos de ellos pueden ser: llevar una vida
más digna y serena. Vivir siempre de acuerdo a
nuestros principios solidarios y humanos y
procurarnos una vida de calidad. De mirar más a
menudo las estrellas y encender diariamente las
luces de nuestra esperanza. De mirar a nuestro
alrededor y tenderle una mano a la maltratada
naturaleza y a quienes necesitan apoyo. De sentarnos
más a menudo con los seres queridos y preguntarles
cómo transcurre su existencia y qué planes tienen
para su vida. En tratar de ser más hermanables y
regalar al mundo una sonrisa fresca.
Procuremos no caer más en la tentación de cubrir las
apariencias y salir a la calle a comprar regalos
para dar, sin preguntarnos si le serán de utilidad a
esas personas. Procuremos regalar cosas de corazón,
que por humildes que sean, tienen un valor especial.
Procuremos no malgastar el dinero ni llenarnos de
deudas que nos roben la paz del nuevo año. Pensemos
que todos los días del año son buenos para dar amor
y demostrar afecto. Volvamos a tocar a la puerta del
vecino para sencillamente saludarlo. Volvamos a
llamar a ese pariente o conocido que vive lejos y
que el trajín de la cotidianidad no nos permite
visitar. A veces una simple llamada se convierte en
un buen regalo.
Ordenemos esos gastos excesivos y comamos y bebamos
con moderación; ni la comida ni la vida ni los
licores, se acaban en diciembre. Dediquemos un poco
del escaso tiempo a nuestra familia. Volvamos a la
biblioteca y retomemos alguno de esos buenos libros
que nunca pudimos terminar. Reforcemos los hábitos
de la buena lectura tan venidos a menos. Escuchemos
de vez en cuando una buena música y sobre todo,
escuchemos la voz de la sensatez y el corazón.
Regalémonos un poco de paz y reflexión sabia. No le
sigamos el juego a los comerciantes que desde agosto
lanzan su aplanadora propagandística para que nos
embarquemos en navidad. No escuchemos las voces de
la falsas sirenas comerciales que promueven
descuentos y regalías. Escapemos de aquellas
agrupaciones financieras que nos regalan tarjetas de
crédito que resultan mecate para el propio cuello.
No caigamos en las redes de las cadenas comerciales
que nos llaman diciendo que nos hemos ganado dineros
fáciles y solicitando el acceso a nuestros
ahorritos. No crean en esas trasnacionales que
afirman darnos una semana gratis de hotel… No
pequemos ni de confiados ni de ingenuos; no hay
almuerzo gratis. No nos prestemos al engaño y las
estafas de una navidad comercializada y
deshumanizada; cualquier día del año es bueno para
regalarle un presente al ser querido, de acuerdo a
nuestras posibilidades económicas; dejar a Dios por
Dios no es amar a Dios.
Para esta navidad y las que vengan, regalémonos paz
y calidad de vida. Terminemos el año sin correr por
tapar las apariencias y calmar el que dirán.
Aprendamos a ser genuinos, a vivir de acuerdo al
corazón y cultivar la paz interior. ¡Muchas gracias
y Feliz Navidad! |
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JUGANDO DE CASITA
Domingo Ramos A.
01/12/2010
Sorprenden los maquiavelismos de los políticos, pues
rebasan la cordura y los valores humanos. El tan
ventilado “conflicto” entre Nicaragua y Costa Rica,
es una escaramuza fabulesca y ladina: mandar la
perra (Pastora) a tratar de agredir la gallinita
(isla Calero), del patrón que un día le dio cobijo y
sustento (Costa Rica) es una bellaquería. Pareciera
un simple juego, pero ¿qué hay detrás?
Los políticos nos robaron la fe y perdieron
credibilidad. Duele sentir que en el aparente
“atentado” contra unas torres, exista una
planificada y macabra demolición. Que tras un
“accidente” minero pueda estar un “reality show”.
Que detrás de cada concesión estatal, palpite una
estafa. Que tras cada nombramiento político aflore
la corrupción y que, tras un conflicto fronterizo,
se esconda un negocio tipo “brasso”: abrillantador
de imágenes…
Ortega sabe que un rebaño disperso se reagrupa
tocando con la flauta del patriotismo, la melodía
del orgullo nacionalista, que hermana a tirios y
troyanos, bajo el grito de Patria, Soberanía,
Democracia y Libertad… Pero ¿por qué los ticos,
dizque tan avispados, caemos en la misma ratonera y
armamos tanta alharaca? ¿Por qué somos la torta de
la fiesta si no tenemos ejército? ¿O sí? ¿Por qué
Ortega y Pastora, que dicen desconocer el “mieeeeeedo”,
no le gruñen a Honduras donde otro gallo podría
cantarles?… ¿Qué “canal” buscan Venezuela e Irán en
este asunto?
Este barullo suena a “negocio pactado” -dicen
algunos- entre nenes “lindos”. A Ortega le funciona
y, le vino como anillo al dedo a nuestra presidente
“color de niebla” -como diría Brenes Mesén- con
demasiados problemas y cuestionamientos y pocas
soluciones y respuestas... Y como la oportunidad la
pintan calva, saca del armario la Patriótica
(utilizada en su campaña política), desempolva la
proclama de la Soberanía y neutralidad (¿cuál?),
acude a las instancias internacionales y le da
vuelta al “cromo”: el mundo se olvida que somos un
paraíso fiscal, que tenemos comunidades inundadas,
que hacemos concesiones fraudulentas, que nuestros
puentes se desploman, que la carretera
multimillonaria a Caldera colapsó con todo y la
plaquita del patrón, que proclamamos “paz con la
naturaleza” y decretamos la mina a cielo abierto:
Crucitas, de conveniencia nacional. Nadie habla de
asesinatos, prostitución e inseguridad, ni que el
país que abolió el ejército, hospeda uno artillado
(¿para vigilar el narcotráfico?)… ¡AY, viva esa
Patria de ensueño donde siempre es carnaval!
Los “azuzadores piromaniacos” (los zafalomo) atizan
la hoguera xenofóbica (ambos países) sabedores que
el “asado del turno” siempre es el pueblo…
Irreflexivamente, la gente saca la Bandera Nacional
que amarra al guardafango del carro y se lanza a las
calles a hacer tormentas en jarros de agua. ¡Calma
pueblo! No crucen el puente antes de llegar al río.
Los políticos conocen nuestros olvidos, indolencias
y debilidades (nos agarran de chancho). Señores
Diputados, no se finjan “patriotas intocables” que
cuando pudieron probarlo, entregaron nuestra
soberanía. ¿Para qué discursos huecos y epítetos
airados, si aquí también cocemos habas? Váyanse de
vacaciones tranquilos; los sindicatos duermen (como
siempre) y el pueblo sigue detrás del palo.
Olvidemos a esos soldaditos con armas
convencionales; las guerras de hoy son otras, ya no
se sitian las ciudades como la Troya homérica;
bastan los tratados comerciales (y hay plaga) Al
enemigo no se le arrasan sus cultivos como hacía
Carlo Magno; basta venderles más barato y hacerlos
dependientes… El soborno superó la espada; bastan
unas regalías (un estadio) Las guerras de hoy no
truenan armas de fuego; infunden miedo y amedrentan
con memorandos y falsas epidemias.
¡Despertemos! al diablo la doble moral… Nos enfada
que nos llamen comunistas, pero nos unimos a China,
donde los derechos humanos se los pasan por donde un
ex presidente tico se pasó la Constitución. Nos
decimos libres y democráticos, pero le negamos un
reconocimiento al Nóbel de Paz preso en China, país
por el cual rechazamos al Dalai Lama y mordimos la
mano a Taiwán…No permitimos intromisiones, pero lo
hizo USA en el referéndum y lo hace Industrias
Infinito, reabriendo la herida del SÍ y el No en pro
del oficialismo…Nos “emputa” que digan que a
nuestros políticos los financia el narcotráfico,
pero sucede desde Vesco. (somos bodeguita de los
cárteles internacionales)… Costarricenses, rehusemos
este juego insulso (como la OEA), actuemos con
precaución, sabiduría y cordura. El futuro está en
la solidaridad y la fraternidad. |
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LA HUERTA DE MI
ESCUELA
Domingo Ramos A.
27/11/2010
Por aquellos días el cielo se oscurecía y después de
un relámpago fugaz, como vuelo de colibrí, se
escuchaba el sordo ronquido del trueno que infundía
miedo y recordaba que se acercaba mayo: mes de la
Virgen, las flores y las lluvias. “Va a hacer mucha
tormenta”- decía papá, mientras preparaba las eras
donde las primeras aguas del año, habrían de
despertar las milpas, milagrosamente contenidas en
aquellos granos blancos, que reían en silencio desde
las mazorcas que colgaban en la troja… Mi madre
preparaba los terrenos aledaños a la casa en donde
el llanto bendito de las nubes, haría florecer el
más hermoso jardín..
Después de atravesar la quebrada, saltando a pie
descalzo entre las piedras, empezábamos a caminar
por los potreros resecos, cuyos senderos rojizos
eran interrumpidos por las carreteritas de hormigas
que se empeñaban en llevarse los últimos verdores
que sobrevivían al verano… Más arriba, el árbol de
guácimo…luego otra cerca de alambre limitando las
mezquindades humanas y al fin la calle… Aquella
calle de tierra, polvorienta en verano, fangosa en
invierno, por cuyo lomo acudíamos a la escuela todas
las mañanas. Más allá de un recodo boscoso, la
ermita y, casi al frente, la Escuela La Palma de
Piedades Sur de San Ramón… ¡Oh Dios, cuántos sueños
buscaron desde el alma, los aleros de aquella
escuela sencilla, donde también las golondrinas
encontraron sitio para sus nidos!
Antes de las siete de la mañana, amazona sobre su
noble caballo blanco, llegaba la maestra. “¡Buenos
dííías niña!”- recitábamos a coro los pocos alumnos,
mientras alguno se llevaba su cabalgadura hasta los
terrenos de atrás, donde sobresalía el excusado de
hueco. María Isabel Durán Zamora empezaba su clase
puntualmente…De la chuspita de trapo sacábamos,
sobre el humilde pupitre de madera, el cuadernito de
borrador, el lápiz y el Cuaderno de Vida de
doscientas hojas, forradito con el papel del pan,
donde con una plumilla que habíamos aferrado a un
trozo de verolís de caña de azúcar, tratábamos de
grabar, sin manchones, aquellos primeros tragos del
saber…
Tanto rayo desgarraba los abismos celestes, que las
negras nubes, desde sus heridas recién abiertas,
sangraban los primeros aguaceros de mayo que, cual
promesa divina, hacían realidad el sueño de los
campesinos, en cuyas pupilas se reflejaba el verdor
de la esperanza… Era tiempo también para la huerta
de la escuela y la niña nos pedía llevar cuchillos,
machetes y palas… Yo siempre llevé aquel machete
que, después de varios años de pedírselo al niño,
para un diciembre me lo dejó debajo de la cama,
envuelto en un periódico… ¡Qué alegría y orgullo,
nos daba hundir las manos en la tierra y demostrar
que sabíamos trabajar! Los varones hacíamos las eras
y las mujeres afinaban sus lomos extrayendo
piedrecillas e impurezas, para luego sembrar. Algún
lomillo se plantaba de rábano, otro de lechuga,
alguno de maíz y de frijol. Por allá una mata de
chayote y, arrimada a la cerca de poró, alguna de
tacaco que le disputaría el espacio a las
campanillas azules…No faltaba aquel bejuco, bajo
cuyas hojas anchas y salpicadas de blanco, crecían
los ayotes.
Después del recreo grande, apaciguábamos las hambres
que no habíamos aniquilado con jocotes, guayabas o
manzanitas rosa, con una sopa, cuyas verduras
habíamos aportado desde nuestras casas. ¡Qué
delicia! Y luego, un vaso fosforescente de lata,
rojo, amarillo, azul o verde, con aquella leche en
polvo que generalmente se ahumada al prepararla, al
cual seguía el premio de una tajadita de queso
amarillo de cabra que en mordiditas de hormiga,
tratábamos de rendir.
Eran otros tiempos. Era otra Costa Rica y éramos
otros niños… De la escuela regresábamos cargando
leña que recogíamos por el camino para el fogón y
después de comer lo que hubiera, íbamos a traer agua
a la quebrada o arrancábamos alguna yuca o camote
para el café de la tarde. Nos tocaba machetear o
palear la tierra para arrancarle la mudadita
dominguera y los cuadernos y libros del año
siguiente. Siempre había que hacer: picar leña a
punta de hacha, desgranar maíz, arreglar el jardín o
traer terneros. Las mujeres ayudaban en las tareas
de la casa, donde la madre las preparaba para que
fueran muchachas dignas. Eran tiempos donde, desde
niños, se nos enseñaba a ser hombres y mujeres con
derechos y deberes, con fundamento, hábitos de
trabajo, valores cívicos y morales. Por la tarde,
cada cual preparaba su canfinera para hacer la tarea
y espantar las sombras de la noche que atracaban
desde temprano… Pero cuando se apagaban aquellas
luces, por la ventana entraban las estrellas desde
el infinito, o la hostia bendita de una luna llena.
Cada invierno recuerdo con nostalgia aquellos días
en los que, sin darme cuenta y sin arrepentirme,
empezaba a renunciar al campo y a lo que hoy se
denomina como el “ingrato trabajo de la tierra”,
como dice el poeta y ensayista Isaac Felipe Azofeifa
(1909-1997) Empezaba a distanciarme de aquella vida
rural, para hacer lo que don Quijote- para
parafrasear al ensayista Mario Sancho (1889-1948),
vender la hacienda para comprar libros e irse tras
la aventura por el mundo. Y para mí, la aventura era
la educación, el estudio y la promesa de un futuro
mejor… Intuía que la sabiduría es una preciosa
virtud y que, “Quienes no piensan por cuenta propia
concluyen por ser hombres color de niebla” -como
dice en su ensayo La Cultura integral del hombre,
Roberto Brenes Mesén (1874-1947) quien agrega que:
“Los dioses ya tienen pronta la joya de nuestro
destino”.
Me traje el campo en el alma y en ella la huertecita
de la escuela… Ahí aprendí a modelar la tierra con
las manos que hoy esculpen y tallan obras
tridimensionales… En aquella escuelita aprendí a
leer y escribir: dos hechos importantes que atesora
mi vida. No había televisión, ni luz eléctrica. Nada
de computadoras ni teléfono y menos celular de los
que ahora lucen hasta los gatos y los ratones… Había
que buscar la luz aunque hubiera que renunciar a
aquella paz, por la que no pocas veces he suspirado…
Sentía, como Platón (427-347 aC), que la educación
predispone mejor al ser humano para descubrir lo
esencial de la existencia, pero a la vez, adivinaba
que “El suelo es la única propiedad plena del hombre
y tesoro común que a todos iguala”- según dijo José
Martí (1853-1895).
Aprendí a ser más hortelano del alma que de la
tierra. Supe, subiendo hacia el mediodía, que con
esfuerzo y honestidad, la maceta trasciende el
corredor. Tuve que decidir y lo hice, aunque algunos
amores no se olvidan… Me apena que la juventud de
hoy no tenga oportunidad ni interés por la tierra
generadora de vida. Que no sepan de dónde provienen
los productos que comen…Que jamás hayan empuñado una
pala, un machete o una hacha, porque es la relación
con la tierra y la naturaleza, la que sensibiliza el
espíritu. Duele que la educación les induzca a
olvidar sus valores y los políticos se empeñen en
extirparles sus raíces, su identidad y su Patria.
Que los maestros de hoy no inculquen los valores y
el amor por un conocimiento que los humanice y
promueva un verdadero crecimiento espiritual, como
lo hicieron nuestros maestros. Que la educación se
limite a transmitir conocimientos, descuidando, como
lo ha hecho la iglesia, la formación, los valores y
la verdadera culturización.
Me apena saber que cada día se ensancha más la
brecha con la tradición sana del pasado, la
honestidad y la solidaridad. Que cada día el ser
costarricense sea más indolente, más individual y
menos conciente. Que la gente se mueva sin otras
metas que aquellas materiales, cuya posesión les
envalentona como “caines” contra sus propios
hermanos. Que no mediten en las palabras de Joaquín
García Monge (1881-1958) cuando dice que el
Monumento Nacional se hizo “para enseñarnos como se
defiende con fiereza el suelo nativo, que da el
sustento y la libertad”. Para decirnos: “cómo es
bueno morir y saber morir sin cobardías por causas
dignas”. Para no permitir que los “analfabetas
culturales” que menciona Brenes Mesén, que leen y
escriben, pero han olvidado el arte de pensar”, nos
jueguen sucio desde los puestos gubernamentales.
Seguramente muchos de ustedes, lectores y lectoras,
cultivaron una huerta en la vida y estudiaron cuando
la escuela era gratuita y obligatoria, según el
sueño del gran promotor de nuestra enseñanza: don
Mauro Fernández (1843-1905) Y es probable que
muchos, igual que yo, sin dejar de reconocer las
virtudes tecnológicas de estos tiempos, recuerden
con nostalgia los ideales de aquella Costa Rica de
otrora. Y ante la ruptura entre presente y pasado,
reflexionen sobre las palabras de don Rafael Cardona
(1893-…) que dicen: “Los únicos ideales que llegan a
ejercer algún dominio visible en el hombre y el
mundo, son aquellos que han venido rodando de
generación en generación…Como las antorchas que los
griegos pasaron de mano a mano”… |
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¡Para verdades…la
lluvia!
Domingo Ramos A.
16/11/2010
Este invierno ha hecho desastres: arruinado
carreteras, desmontado puentes, deslavado cerros,
arrastrado casas y desnudado a algunos políticos…
Pero sobre todo, ha demostrado el descuido e
ineficiencia de las últimas gestiones
gubernamentales, evidenciando los engaños de que es
víctima el pueblo costarricense. El sistema vial, en
el que se invierten tantos millones, ha colapsado de
frontera a frontera y hasta el más ciego sabe que
esos dineros se fueron por alguna alcantarilla (o
caja fuerte, porque las alcantarillas no existen).
El asombroso despilfarro (uno entre tantos) de la
carretera a Caldera (radiografía de Costa Rica)
verdadera “caldera”, ha despellejado orgullo y obra
del gobierno anterior. “Este es un monumento para
los del NO” –decía Óscar Arias con su habitual
sarcasmo, cuando inauguró sin estar concluida dicha
carretera, que él y sus acólitos llamaron:
“Autopista de primer mundo”, para su regocijo y
lucro de una empresa española que nos engaña y
saquea como en tiempos de la conquista… Y entre el
jolgorio de la “trocha”, desfiles y discursos,
afirmaban que todo era parte de aquel TLC, que
impusieron a base de terror, miedo, soborno y compra
de conciencias... Era el progreso del neoliberalismo
que salvaría al mundo… Por ello había que votar por
el continuismo, acotaban los incondicionales aristas
babeando loas. Mientras, el gobierno plantó la placa
conmemorativa más rápido que cruz en sepultura…
“Para verdades… la lluvia” (nuevo proverbio). Al
viejo mono se le cayó el zapote y a Arias “le salió
la venada careta” pues sus escasos logros no
convencen. ¡Zas, qué lección para quienes dudaban
que en Costa Rica se hiciera teatro verosímil!...
Colapsó la “joya vial” de don Óscar, por obra de una
naturaleza a la que no pudo torcer el brazo (la
lluvia). ¡Y aquí no cabe sala cuartazo! Bastaron
unos aguaceros y, del mismo modo que al ganadero
tramposo, se le despintaron sus vacas, pues a parte
de la maltrecha carretera, la apresurada
inauguración del Museo de Arte Costarricense resultó
otro “scherzo” en busca de la fama; no estaba
concluida la remodelación y han tenido que cerrarlo
porque se le mete el agua… ¡Ah, y falta el estadio
de la esclavitud! Bueno, “no por mucho que madrugue
le amanece más temprano”; mal actúa quien por
hambre, no deja cocer su cena o sazonar la cosecha.
Pero ¿qué esperar de un gobierno cuyos ministerios
(in) competentes, no pudieron colocar ni una simple
platina en un puente?
¡Vivid y aprenderéis!, ya ven, las aguas que calman
la sed, lavan penas y revelan tesoros, también
desentierran cadáveres, “chorizos”, ropas sucias y
caras de barro... Pero duele ver cómo se tira la
plata de los costarricenses en concesiones
millonarias mal planificadas y peor supervisadas, en
carreteras, puentes, aeropuertos y todo, pues la
incapacidad gubernamental es desastrosa. ¡Qué
fraudulentos y paupérrimos han sido los últimos
gobiernos, que no tapan un hueco si no es período
electoral, para convencer ingenuos! ¡Lástima
campañas publicitarias cortando cintas inaugurales
de fláccidos logros!... ¡Ay madres, deberían dejar
que los niños recortaran más con tijeras en su
infancia, para que de adultos no arrastren
frustraciones malsanas!
La lluvia desnuda al país y los culpables no dan la
cara. No explican por qué los campesinos no reciben
los Mercedes o BMW. Ni qué pasó con los empleos del
TLC, si más bien se pierden los que hay. O por qué
aumentó la pobreza, la corrupción, la explotación
laboral y la inseguridad social. O por qué la
presidente (firme obediente) no puede frenar la
atrocidad de Crucitas, le hace el juego a “ladrones
del sol” y permite un ejército artillado en nuestro
territorio, para “vigilar” el narcotráfico. Pero el
tropezón a Caldera, la alianza con China comunista,
el TLC con una potencia desmirriada, la corrupción,
la inseguridad, las concesiones irresponsables, la
deserción escolar y muchas desgracias más, serán
parte del Karma de los Arias y compañía… Porque los
dineros compran y disfrazan muchas cosas, pero no lo
esencial de la vida: la calidad humana, la honradez
y los principios…
¡Adiós mis flores! Pero, si dinero, “autopista” y
gloria se fueron a la porra con los aguaceros de un
simple invierno, ¿qué no pasará cuando las lluvias
de la Historia, que lo mismo desentierran a un
“héroe” que sepultan al farsante (como se ha visto),
desdibujen estas gestiones gubernamentales y
desnuden las falsas bondades del afamado
neoliberalismo? En tanto, sigamos cruzados de brazos
esperando a Dios…
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A GOLPE DE CINCEL
ESCULTURA FIGURATIVA
Domingo Ramos A.
16/10/2010
Un ramonense me preguntó durante uno de los
encuentros escultóricos realizados por el grupo
Proyección Escultórica Ramonense (PER), en el parque
de la ciudad, que cuál era la escultura figurativa,
pues para él todo tenía “figura”, aunque a veces
eran formas tan raras que no se le parecían a nada y
que si las figuras de animal entraban en ese grupo.
Me pareció importante que un campesino de por ahí de
donde yo también vengo, me preguntara algo más que
el clásico: ¿qué está haciendo? Le expliqué “grosso
modo”, las diferencias y los diferentes estilos que
existen… Al final, me agradeció y se fue cabizbajo;
creo iba más confundido que cuando llegó... Hoy, con
mucho respeto y sin ánimo de sentar cátedra pues
para aprender estoy, deseo referirme a ese tema,
tanto por ese señor, como por muchos otros, que me
temo no lo tienen muy claro...
A menudo las bases de los concursos y simposios de
escultura estipulan como requisito de participación,
el que la obra a realizar sea “figurativa”. La
mayoría de personas entendemos por escultura
figurativa, la obra que “representa” al ser humano,
sin importar edad, sexo ni postura, como la mayoría
de esculturas clásicas griegas. El requisito de que
una obra sea “figurativa” pretende eludir el llamado
arte abstracto que, sin embargo, por muy abstracto
que sea, al ser tridimensional, posee una
corporeidad formal, que la convierte en “figura”
definida y tangible (es decir, la escultura
“abstracta” no es tan abstracta). Pero no hilemos
tan fino. ¡Caray!, lo importante es aclarar que, si
bien el término “arte figurativo”, condiciona una
obra a las formas humanas, el resultado es variable,
porque la forma humana se puede abordar de muy
diferentes estilos y aspectos.
Curiosamente en nuestro país, cuando se habla de
arte, (o de política o de fútbol), todo el mundo se
da por entendido. Pero, por escultura “figurativa”,
se espera una obra de corte “realista academicista”:
el que se hace con modelo (inventado o de memoria),
que capta los “rasgos principales” del personaje, ya
sea en una estatua conmemorativa o en un busto
retrato, como los que hicieron Juan Portugués
Fucigna y Juan Rafael Chacón: dos grandes. En estos
casos, la obra es mejor cuanto más se parezca al
modelo. Además de los rasgos físicos, es importante
la proporción natural del personaje. Pero,
“L’exactitude n’est pas la vérité” -decía el pintor
francés Henri Matisse (1869-1954). El buen realismo
capta además la parte atmosférica y psicológica del
personaje. Dicho sea de paso, los escultores
nacionales no trabajan el figurativo realista ni se
esmeran en averiguar mucho detalle físico o
psicológico de sus personajes. En una oportunidad le
preguntaron a un campesino que miraba una estatua de
un reconocido político costarricense, que qué le
parecía... “¡Diay, no sé! -respondió- dicen que es
“perencejo”, pero no se me parece”...
La escultura figurativa se puede hacer de bulto o
relieve, desde muy realista hasta muy abstracta,
simplificada o caricaturesca, que es cuando el
escultor recoge y exagera los rasgos principales del
modelo. El resultado es una obra muy diferente:
desproporcionada y deformada hasta los límites de la
“comicidad”, aunque el personaje es reconocible
cuando el caricaturista capta el aspecto
psicológico. Formidables resultan las esculturillas
del francés Honore Daumier (1808-1879) pues además
plasman los rasgos de las gentes según sus
profesiones. Hay que mencionar la escultura
religiosa, comúnmente llamada “imaginería”, como la
que hizo el ramonense Lico Rodríguez (1833-1907). En
estos casos el escultor utiliza información
literaria sobre los mártires o santos. No se pueden
olvidar estupendos crucifijos tallados y esculpidos,
ni obras como La Pietá, en el Vaticano, Roma,
esculpida en mármol por el mayor genio del
Renacimiento: Michelangelo Buonarroti (1475-1564).
En el arte figurativo existe el “verismo”, que
captar aspectos superficiales del modelo: arrugas,
cicatrices y tesitura de la piel, estilo muy
apreciado por los romanos pues así comunicaban la
historia de cada personaje. Están además, el
figurativo “naturalista”, que enfatiza la condición
social y forma de ser del modelo y el figurativo
“costumbrista” que enfoca al ser humano en su medio
ambiente: sus costumbres, manera de vestir y
conducirse, lo que frecuentemente lleva al
esteriotipo. Se hace el figurativo “estilizado”, que
se logra disminuyendo o aumentado las formas
naturales y evitando detalles, como las figuras
gordas del colombiano Fernando Botero o las
simplificadas del rumano Constantin Brancusi
(1876-1957) a quien le interesaba la intensión del
movimiento y la pureza formal. El español Pablo
Picasso (1881-1973) llevó la figura humana al plano
cubista. El italiano Lorenzo Bernini (1598-1680)
planteó un figurativo barroco, en obras como el
Éxtasis de Santa Teresa, mientras su coterráneo
Umberto Boccioni (1882-1916) con Formas Únicas de
Continuidad en el Espacio, introdujo la figuración
al futurismo. Salvador Dalí, español (1904-1089),
introduce el arte figurativo en el mundo surrealista
y el griego Giorgio De Chirico (1888-1978) en el
onírico… Los alemanes hicieron un figurativo
expresionista, de mensaje fuerte, mientras que el
Impresionismo francés se centró en la vibración
lumínica sobre los elementos de la obra.
Existe el figurativo idealizado, según los cánones
estéticos griegos, buscando perpetuar la juventud y
la belleza. Brillante realismo presentan las obras
broncíneas griegas conocidas como los Guerreros de
Riace, conservadas en el museo de Reggio Calabria,
Italia. Y está el figurativo que persigue la imagen
según el rango político o cultural del personaje.
Por ejemplo, Napoleón Bonaparte (1769-1821) reprobó
los retratos que le hizo el mayor neoclásico
italiano Antonio Canova (1757-1822) porque lo
presentó como era físicamente y no como él deseaba
que lo vieran desde su envestidura...
Así todo, conviene tener en cuenta que la obra
artística nunca igualará las virtudes de un modelo
vivo, aunque su mensaje perdure y trascienda y en
muchos casos parezca más expresiva que el modelo.
Cuando miramos una escultura figurativa, conviene
tener presente que por más real que parezca, jamás
será igual al modelo que la inspiró. “Los artistas
engañan -decía el padre de la escultura moderna:
Auguste Rodin (1840-1917) -pero el escultor engaña
con más propiedad”. Michelangelo Buonarroti (uno de
los más grandes escultores de todos los tiempos)
golpeó con el cabo de su mazo la rodilla de su
excepcional obra el Moisés y le pidió que hablara
(“¡Dai, parla!”). La obra no articuló palabra,
aunque expresa y comunica tanto.
Desde la prehistoria Costa Rica ha sido un país
privilegiado en la escultura, en donde encontramos
excelentes obras indígenas antropomorfas (cuando se
le atribuyen características humanas a las deidades
o cosas) o modernas, estilizadas y muy académicas.
Nuestro país posee un altísimo porcentaje de
escultores (aunque se conozca más a los oficialistas
que siempre caen bien parados con los políticos) y
puedo afirmar que la mayoría trabajamos la figura
humana. Algunos se formaron en la “escuela de la
vida”, y se la “juegan” a base de práctica y
observación. Pero muchos otros aprendimos a modelar,
tallar y esculpir el cuerpo humano en la Academia de
Bellas Artes (fundada en 1897), hoy Escuela de Artes
Plásticas de la UCR, que nos dotó de los
conocimientos necesarios para realizar obras
escultóricas de gran realismo y sentido estético,
aunque por decisión personal practiquemos la
escultura abstracta o estilizada… La figura humana
es armoniosa por naturaleza y se la puede
representar con ropa o sin ella, pero cuando no hay
conocimiento ni talento (algo frecuente), más que un
“desnudo” resulta una “pelada”…
El estudioso de la escultura costarricense Luis
Ferrero A. (qdDg) en su libro La Escultura en Costa
Rica (Edit. CR.1991), menciona como precursores de
la escultura moderna a Fadrique Gutiérrez
(1841-1897) y Juan Mora González (1860…) quienes
realizaron obras profanas, mitológicas y sacras,
casi siempre policromadas. Vienen algunos
consagrados como Juan Ramón Bonilla (1882-1944),
alumno de Rodin, con obras marmóreas como Los Héroes
de la Miseria, en el Teatro Nacional y Juan Rafael
Chacón (1894-1982) con tallas como Gravidez. Siguen
otros como Max Jiménez (1900-1947), Juan Manuel
Sánchez (1907-1990) y Francisco Zúñiga (1912-1999)
cuya obra principal la desarrolló en México donde
estudió a fondo las mujeres Juchitecas (tantas veces
imitadas; jamás igualadas ni superadas). Viene luego
una lista interminable de nombres, entre ellos:
Hernán Gonzáles, Néstor Zeledón G., Carlo Magno
Venegas, Alejo Dobles, Crisanto Badilla, Mario
Parra, Jorge Benavides, José Sancho, Aquiles
Jiménez, Manuel Vargas, Leda Astorga, Herberth
Zamora, y este servidor, entre muchos otros que no
es posible mencionar.
¡Ah! y cuando se trabaja con modelos animales se
llama “animalística”, aunque cuando esas
representaciones son fruto de la imaginación y
ensamblan cualidades de diferentes animales, se
habla de quimera. Costa Rica tiene buenos escultores
animalistas como Néstor Zeledón Varela, con obras
como La Leona María y Oso Hormiguero.
Y hablando siempre sobre la figura, estimados
lectores y lectoras, a modo de chiste les cuento que
a más de uno (o una) le agrada ser “figura” y por no
hacer “mala figura” procuran ser “genio y figura,
hasta la sepultura” pero acaban haciendo el
“figurón”… ¡Muchas gracias!
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LOS MILAGROS DE
FERNANDO SÁNCHEZ
Domingo Ramos A. 22/092010
Salió el libro: Nace un hijo espiritual del Padre
Pío de Pietrelcina, (testimonio milagroso) fruto de
la ya conocida pluma del ex diputado verdiblanco
(entiéndase “arista”) y embajador costarricense ante
el Vaticano: Fernando Sánchez C. quien el 29 de
Julio del 2007, sorprendió a tirios y troyanos, con
el “memorando del miedo” que envió a su carnal Óscar
Arias, entonces presidente...
¡Caray! No cabe duda que el Padre Pío es milagroso y
que la Justicia Divina cumple el precepto de: “haz
bien y no mires a quien”. Gracias a la oración del
padre Corrales (La Aurora de Heredia) y una prenda
del Padre Pío, los problemas renales de la esposa de
Sánchez y el “padecimiento en el corazón” de su
hijo, desaparecieron. ¡Gloria a Dios! Y desde aquel
23 de septiembre, este Padre de la Patria se
desveló, largas y frías madrugadas, escribiendo su
calvario; ¡vaya contraste!, en la misma computadora
con que le tocó escribir, también de madrugada, su
memorando de terror y vergüenza... ¡Pobre Fernando,
y la gente creyendo que a algunos diputados no les
dolía nada por carecer de sentimientos!
Grande es Dios que redime pecadores. Lástima que don
Fernando no se sinceró con el pueblo, pues más de un
pobre (herencia de su TLC) habría rezado por su
causa, en vez de leer en su trasnochada cara de
asambleísta, un inconfeso cargo de conciencia por su
“memorando autorretrato”: cruel e inhumano atentado
contra nuestra democracia y soberanía y miles de
niños y niñas costarricenses, cuya esperanza en un
futuro más libre y digno, se fue al canasto con su
macabro aporte. Y mientras él sufría por su hijo,
miles de costarricenses “morbosos”, creían que su
conciencia le carcomía como rata sanguinaria, por el
daño causado al pueblo. ¡Pobrecito!, ¿qué claridad
para legislar dignamente o tiempo de arrepentirse y
renunciar a su curul, podría tener una criatura tan
acongojada? De verdad que “caras vemos” y que “las
procesiones van por dentro”. Fíjese, señor Sánchez,
lo injustos que son a veces los pueblos; todos
pensaron que su designación como embajador ante el
Vaticano era otra treta maquiavélica de su
calculador primo Óscar, para lavarle su cara y ya
ve, es parte del milagro del Padre Pío…
¡Ay, don Fernando!, pero usted ya está “encaminado”,
se le ve en la cara. Claro ¿quién no va dormir mejor
después de un milagro, rodeado de santos y lejos de
la presión que como diputado le impusieron sus
parientes ególatras y tiranos? Dios le concedió
milagros en el campo de la salud, donde las
medicinas (como la canasta básica) son inalcanzables
para tantos ticos, ¿por qué no aprovecha para
pedirle otros milagritos? Por ejemplo, que les quite
la avaricia a sus insaciables primos y dejen que
otros gobiernen y se echen unos cinquillos a la
bolsa también, pues ni dineros ni famas se llevan a
la tumba... Que a los diputados se les hinche el
cerebro como un grano de café y legislen
honestamente. Que la Sala Cuarta, “siempre tan
juiciosa”, ordene a La Volpe (el zorro) hacernos
campeones para que justifique su sueldillo. Que a
Johnny le salga otra “chamba” y no se termine de
petrificar en la muni. Que a Educación le salgan más
ideas que pelos. Que la presidente comprenda que ser
“firme y honesta” en función del pueblo, podría ser
realidad con un milagro pedido de corazón.
Y bueno, ya que está en la “onda”, no sea tontito,
pida algo para usted, que lo que se pide no se hurta
y nadie va a juzgarlo mal después de su libro.
¡Pedid y se os dará! -dice la Biblia; sobre todo si
lo que pide no es avaricia sino sabiduría y
humildad. Por ejemplo, que le brinde el don del
arrepentimiento y la vergüenza y tenga el valor de
renunciar a ese cargo, que no puede merecer uno que
recomendó arremeter contra los ciudadanos honestos
que se oponían al TLC, a los cuales usted recomendó
perseguir y enlodar y vilipendiar desde las
alcaldías municipales, empresas, Asamblea y el
gobierno... Piénselo, Cristo perdonó ladrones y
criminales, perdonará a quien viola la Constitución
y denigra a su pueblo, sobre todo si trabaja en el
Vaticano.
“Nadie cree ni una sola palabra del gobierno” –decía
usted en el memo. Pues señor Sánchez, hágase su
propio milagro, renuncie y devuélvale la fe a los
costarricenses, cambie y herédele a su inocente hijo
(tocado por el milagro) un apellido limpio y digno.
Además, la vida da vueltas y nunca se sabe, podría
llegar a ser el San Fernando que anhela este pueblo
falto de fe, de héroes, valores y políticos
honrados...
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Las manos ocultas de la vida.
Domingo Ramos A. 09/set/2010
Cuando era niño solía buscar la soledad de los
campos, entre jarales y tucuicos, en los repastos de
calinguero de menudas florcillas moradas que peinaba
el viento, donde me asaltaban temores por aquella
mano misteriosa que se llevaba a los seres para
siempre y que llamaban Muerte. Nadie la vio jamás
pero siempre se sintieron sus efectos y cuando
actuaba, ya no valían llantos ni plegarias. Su
presencia traía tristeza a los hogares y su mano
oscura sembraba luto a su paso… Nadie sabía decir
qué era la Muerte, ni de dónde venía, ni por qué
llegaba sin aviso para cegar alguna vida. ¿Cómo se
podría entonces combatir a aquel monstruo, asesino
invisible, que lo mismo llegaba al amanecer, como
los tejones, que descendía por la tarde como los
gavilanes, o atacaba por la noche como los
vampiros?.
Me sentía en desventaja para luchar contra una mano
tan radical y poderosa, pero invisible. Mis padres
me aconsejaban no pensar en ello y “aceptar la
voluntad de Dios porque la Muerte es lo único que
tenemos seguro en la vida”- Pero mi espíritu salvaje
se revelaba aún más; también me parecía injusta la
mano todopoderosa e invisible, de un Dios que no
había visto nunca. No era ético ni honesto que dos
desconocidos “grandulones” llegaran a mi vida e
hicieran y deshicieran mis sueños y esperanzas,
amenazándome con apartarme para siempre de mis seres
queridos: abuelos, padres, hermanos…¡Ah sí, porque
del más allá nadie volvía para contar el cuento!
Conocí poco a poco las mil maneras de actuar de
aquel par de manos que cazaban juntas: la Muerte y
Dios que, cuando no ahogaban a un muchachillo en la
poza del río, arrostizaban con un rayo en el
potrero, a un pobre viejo que volvía de su jornal,
con yegua y todo… ¡Qué poco hombres eran aquel par
de matones hijos de nadie, que exterminaban por
placer al indefenso ser humano! Yo era muy pequeño,
pero los desafiaba juntos con todas las fuerzas de
mi alma. Los reté a pelear de frente, mientras
blandía un cuchillo que rebanaba el viento o
mientras apuntaba hacia las nubes con aquella
carabina de dieciocho tiros…Habría disparado contra
cualquier rostro barbado que asomase de entre las
nubes, pero jamás vi nada… Morían los días y cuando
el pincel, de alguna otra mano desconocida, pintaba
sus paisajes sobre el horizonte, al igual que los
pajarillos que escapaban de la noche, regresaba a
casa lleno de angustias. ¿Dónde has estado todo el
día?- me decía mi madre- “en lugar de picar leña o
hacer algo, te las pasas tranquilamente en los
charrales”. ¿Tranquilamente?
Ni la maestra, que todo lo enseñaba y lo sabía, se
había puesto a pensar en ello. “Hay demasiados
misterios en la vida”- decía- cada sol traerá afanes
nuevos y el viento seguirá revelando sus secretos”.
“Ay Niña -neceaba yo- ¿cómo vencer a enemigos que no
se ven?” “Estudiando”- aconsejó. “Pero es injusto-
repliqué- que los hechos más importantes de la vida
sean realizados por manos invisibles y poderosas”.
“La vida es un misterio- contestaba- una flor en
cuyos pétalos, al igual que las páginas de un libro,
están todas las respuestas”.
Mientras, aquel par de bribones alteraban el curso
del pequeño riachuelo de mi existencia. La Muerte
nunca vino por mí y tuve que seguir el
trillo…Aprendí que nuestro mundo “real”, estaba
manejado por fuerzas “irreales” e “invisibles”. Que
había que hacer como la hoja, dejarse llevar del
viento o arrastrar por las corrientes de las aguas.
Siempre los seres “misteriosos” manejaban los
destinos; traían la vida o se la llevaban para
siempre. ¿Qué iba a hacer cuando aquella mano fatal
me arrebatara a papá y mamá? Y pensaba que era mejor
morir primero que ellos para no sentir el dolor
inconsolable de su ausencia…Habría deseado hablar de
aquellas cosas con mis padres, pero ellos creían que
había que dejar que Dios hiciera su Santa Voluntad…
Pasaron los tiempos y me entristecía pensar que un
día desperté en un mundo lleno de verdes y flores,
ríos y cielo, aves y cantos, para que “los grandes
desconocidos” hicieran su “voluntad” y sin decirme
“agua va”, me cortaran el aire y me sacaran del
encanto para siempre. Sin otra alternativa, fui
creciendo conforme las gotas se gotearon de la
clepsidra de los tiempos… Los atardeceres me traían
nostalgia, porque la noche, de traje negro, tenía
sus misterios. El sueño siempre fue interrumpido por
aquella pregunta ¿cuándo irá a venir?¿Porqué había
que bajar la cabeza ante aquella famosa Muerte, en
vez de enfrentarla y ponerla en su sitio de una sola
vez? ¿Por qué los seres humanos se dejaban derrotar
sin levantar la voz y los brazos para defendernos?
El tiempo me arrastró hacia el medio día. Me enrolé
en las mismas cosas que hacen todos los hombres y,
bien cebadas las trampas como suele ponerlas la
vida, dichosamente me dejé seducir por el Amor: otro
desconocido poderoso que irrumpe en la vida y nos
cambia los colores, los sabores y el menú, y lo
mismo nos deja saborear las ambrosías celestiales
que morder el polvo de las desilusiones… ¡Diablos!-
me decía- otro desconocido mandando en mi vida como
el puta diablo que desde el árbol de la sabiduría,
engañaba con los frutos de la perdición, al igual
que los políticos desde sus tinglados, con sus
promesas. No era justo que otra mano desconocida
amenazara con arruinar la vida en un lugar de
tormentos llamado infierno… ¡Faltaría más!
Pero la flor de la vida se fue abriendo y revelando
sus secretos y encantos. Vi las flores nacer, crecer
y desplegar sus maravillosos colores para someterse
a la Muerte que las deshacía irremediablemente…
Aprendí a decir adiós a todo, a entender que todo es
efímero y prestado, que la existencia es un sueño
donde las cosas llegan para irse, porque en esa
inestabilidad se sustenta el equilibrio y, en esa
efimeridad, se afianza la Eternidad. Escuché los
poetas que, como yo, buscaron esas manos ocultas y
lanzaron su grito largo… Todos se desvelaron
buscando y abrazando dolores y pasiones para apretar
soledades… Todos tratando de hilvanar el sendero a
la verdad, en busca de la “Felicidad”: otra voluntad
omnipotente que sacude el alma humana como cualquier
petate. “Caminante, no hay camino, se hace camino al
andar”- respondía Machado…
Hoy, a mis años, no todas las dudas de mi niñez se
han disipado, ni satisfecho mi deseo de justicia y
libertad. Muchos goces me ha dado la vida, muchas
satisfacciones y dolores: cal y arena con la que he
ido construyendo la Existencia: otra gran
desconocida. Y vinieron las hijas tiernas y bellas,
tres poesías por escribirse, -como dijo un amigo-
cada una con un destino delineado e impredecible… La
Muerte y Dios me han dado y quitado. Se llevaron
primero a papá, sin adioses ni hasta luegos… Lo
siguió mi hermana mayor y también el ser
incomparable de mi madre. Pero ya no peleo con la
Muerte ni con Dios, a quienes agradezco haberme
permitido enterrar a los ángeles que tuve por
padres.
Todo lo que llega se va, todo cuanto nace muere y
toda posesión es efímera. La Muerte y la vida son
caras de una misma moneda y sin la una, no tiene
sentido la otra. Sé que “morir es florecer en otro
mundo” y que “la muerte es un matiz de la
existencia” -como dice Lisímaco Chavarría. He
aprendido a ver a Dios en las cosas, a sentirlo en
la poesía del viento, del mar o el ave. Sé que la
paz emana del perdón y que sólo muriendo se nace a
la vida verdadera. Que la Felicidad existe y se
alcanza con la constancia. Qué el diablo siempre
intentará engañar al hombre, bajo la figura del
reptil o del miserable politiquero. Pero siempre
existirá el amor que permite la redención. Sé que
existen muchas muertes en la vida y que la mayoría
de los males y dolores son causados por las manos
visibles del ser humano. Comprendo que todas esas
manos ocultas y secretas de la Vida son las manos de
Dios que nos moldean y afinan para la Eternidad…
¡Muchas gracias!
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Fútbol y realidad
Domingo Ramos A.* aug/10/2010
Dado que la XIX edición de la copa mundial de
fútbol, (junio – julio 2010) en Sudáfrica, me dejó
un sentimiento de pobreza futbolística, de
componenda politiquera y de mero “business”, tuve
curiosidad de ver parte del afamado clásico de
invierno del fútbol costarricense, entre los dos
supuestos mejores equipos del país: Liga Deportiva
Alajuelense (el León: nobleza y grandeza) y el
Deportivo Saprissa (el Monstruo: terror y fantasía)
No sigo a ningún equipo costarricense (de bola),
aunque fui saprissista cuando ese equipo tenía su
propio semillero, su pundonor y orgullo y sobre
todo, cuando jugaba por amor a la camiseta y, aunque
era un deporte para el pie, le ponían ceso:
inteligencia y mucho corazón… Así todo, quería ver
qué aprendieron del mundial, al que por negligencia
de jugadores, entrenadores y mala organización, no
se pudo ir... Me dispuse a pata ancha en el sillón;
¡ah! mamá fue liguista y aunque está en el cielo, la
acompañaría a ver parte del partido.
Curiosamente el clásico había sido pospuesto hasta
el 4 de agosto porque nuestros policías, (los que
paga el pueblo), tuvieron que vigilar la
peregrinación de nuestra virgencita de los Ángeles,
como si el fútbol no fuera un negocio privado que
debería pagar la propia seguridad, al igual que los
muchos espectáculos que despellejan al pueblo.
Además ¿cómo era eso, el partido era en Heredia por
perros amarrados en el estadio del equipo que se
dice: “poder y orgullo”?... Pero bueno, empezaba el
segundo tiempo y había que ver cómo pintaba el
futuro. ¡Ay Dios mío! ¿Qué era aquello? En la
gradería policías y aficionados se daban de golpes y
macanazos y los jugadores (que cobran como
profesionales) repartían “bizcocho” como en un rezo
de pobre… ¿Cuál fútbol? Aquello era un rosario de
patadas y “limazos”. Vino la expulsión del capitán
morado que tiró su gafete al suelo… Poco después
expulsaban también dizque al “alma” del Saprissa y a
su timonel: el cerebro… La mesa parecía puesta para
la Liga, pero su entrenador parecía estar viendo al
diablo por un hueco o llevar una chispa en aquello
que los abuelos llamaban “mancuerna”. Los
entusiastas jugadores parecían gallinas detrás de
una cucaracha: mucho aleteo pero nada de gol (¡carajos,
no aprenden de los políticos!). Un puñetazo del
entrenador manudo y un acrílico roto, cosa que no
pasó con el cero a cero. ¡Ay madre mía!
¡Qué partido para llorar! ¡Qué desilusión! ¡Qué
nausea! ¡Qué bostezo! No cabía duda, era el
campeonato “de invierno” porque semejante balde de
agua fría, no era para menos… Que manera burda de
desprestigiar un deporte hermoso y milenario,
organizado en Inglaterra el 1863 (Football
Association), pero practicado desde la China de Fu-Hi,
(S. IV AC) y en Egipto un siglo después. Un deporte
del que ya Homero hacía mención en la Grecia Clásica
y del que se sabe, fue practicado por culturas
prehispánicas como la Maya y Azteca… El deporte rey,
¡claro! ese era, pero ni el León tuvo grandeza ni el
Monstruo fantasía, sólo terror.
Me acosté con mucha pena; moriría sin ser campeón
mundial y ese medio partido era la radiografía del
pueblo tico: un desorden… El pueblo en la gradería
confundido, peleándose con quien no debe: los
encargados de seguridad, en lugar de disfrutar y
relajarse sin relajo… Un pueblo sin voluntad de
exigir respeto de sus autoridades, donde la
corrupción vive su época de oro y los políticos
escriben sus páginas más oscuras. Un pueblo que cada
cuatro años es engañado, que carece de paz,
progreso, seguridad, trabajo, libertad, justicia y
democracia, pero recibe humillaciones y bofetadas…
Un pueblo que aguanta que los políticos lo goleen:
que el mágico TLC, que la primera mujer presidente,
firme y honesta, que el maná bendito de la minería a
cielo abierto, que autopistas de primer nivel, que
un estadio (“muy glande”) regalado por los chinitos,
como si a parte del de doña Clara, hubiesen
almuerzos gratis…
¡Qué pulpo ni qué los Arias! Nuestro fútbol es otro
engaño como los mundiales… ¿Para qué tanto
despilfarro en África con mega estructuras
futbolísticas que los verdaderos africanos no
pudieron ver ni podrán seguramente disfrutar? ¿Por
qué no presentaron los rostros tristes (o alegres)
de aquel pueblo noble y ultrajado, a quien un poco
de escuelas y de pan les habría ido mejor? ¿Para qué
tanta fanfarria con una copita de “chocolate” que
había que dar a un pueblo europeo que nunca había
sentido su dulzor, donde se pierden los empleos y el
nivel de vida, por muy joviales que se muestren sus
reyes? No hay que engañarse, el fútbol no es sólo un
deporte, es una fábrica de dólares y una valiosa
herramienta política; el tinglado de una nueva
farsa.
*Escultor
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Luto en el mar
Domingo Ramos A. aug/05/2010
El mar llora en silencio y la tierra se desangra. El
globo terráqueo agoniza y la vida marina del
Atlántico entra en coma profundo. Aves, peces,
corales, ballenas y delfines, cantan su canto triste
y postrero…Una de las peores catástrofes petroleras
se ha desatado, la muerte enluta el océano y no hay
eco; la humanidad está sorda y ciega para otro grito
que no sea “goool”, muda para corear algo diferente
al “olé” por la España de los arcaicos san fermines,
la reina ”jabulani” o el dios Fútbol…
Dos grandes sucesos han ocurrido este año: La XIX
Edición del Mundial de Fútbol, realizada por vez
primera en África, (11 de junio al 11 de julio) en
donde 32 países (de 204 que compitieron) tuvieron
oportunidad de estar en Sudáfrica y estrenar
estadios multimillonarios construidos para dicho
convite, que ganó España; cosa harto sabida por los
ciudadanos del planeta Fútbol… Y, la explosión de la
plataforma petrolera Deepwater Horizon, operada por
la British Petroleum (BP) en el Golfo de México, el
20 de abril, que colapsó el 22, cobrando 11 vidas
humanas. Desde entonces emergen 24.000 barriles de
crudo al día, (20 millones de litros), uno de los
mayores ecocidios de la historia; cosa harto
ignorada por los ciudadanos del planeta Tierra…
¡Vaya contraste!, una tragedia petrolera que podría
ser apocalíptica y un campeonato de fútbol: dos
acontecimientos simultáneos, pero divididos por una
eternidad: desidia, dinero, menosprecio y desamor
por la vida… Es como si se tratase de dos planetas
diferentes; mientras el mar se envenena con el oro
negro que a todos nos tocará pagar, el mundo se
dedica al mundial: sus goles, pifias y yerros
arbitrales, los fracasos y goces del planeta Fútbol,
(escuela para ¿quién quiere ser millonario?), nadie
sopla vuvuzelas de alerta por el desastre marino del
planeta Tierra (que la BP procurará pagar, ¿a quién
y para qué? con $75 millones). Nos desangramos bajo
un escalofriante silencio mediático… ¿Por qué? Todos
admiraron los pronósticos del pulpo Paúl, pero nadie
escucha a los miles de animales que desde el
Atlántico, pronostican una derrota nefasta para la
vida, merced a la insaciable ambición humana.
¡Qué triste!, los ojos abiertos para el mundial
están cerrados ante el velo negro que cubre 200 mil
kms. 2 del Atlántico, cuyas mortales consecuencias
son insospechadas e impredecibles. Quienes
aplaudieron a Forlán, hoy no tienen manos, ni voz ni
voluntad, para protestar por la catástrofe que
arrasa la Vida, para el enriquecimiento sospechoso
de quienes manejan las estrategias financieras del
mundo. (¿Qué habrá en ese subsuelo oscuro, frío y
resquebrajado?). Billones de dólares que habrían
sacado a África y Latinoamérica de su prehistoria,
se dedicaron al opio futbolero; para la herida de la
Madre Tierra no hay plata, ni oídos para su llanto.
Ya terminó el carnaval de Sudáfrica. Las estrellas
no brillaron y las potencias se estrellaron… El
desastre petrolero sigue, pero al mundo le falta
amor y “magia”; no se vio en África, ni se ve en
Costa Rica con el TLC, ni en USA con las manos
salvadoras de un Obama maniatado con un Nóbel. El
pulpo Paúl habló sobre fútbol y fue aplaudido por
reyes, presidentes y grandes personalidades. Sobre
el desastre pocos hablan, ni el zopilote criollo, ni
sus acólitos, han graznado. Crucitas sigue lista
para el holocausto. La armada de USA mancilla
nuestra soberanía. El futuro parece no importar… Y
yo pregunto al “Homo Sapiens” de hoy, lo que hace
mucho Pedro preguntó a Cristo en la via Appia Antica
de Roma: -“¿Dominus quo vadis?”... In illo tempore
el Maestro respondió: -“Voy a Roma a morir en tu
lugar”, y Pedro se arrepintió. Pero, ¿quién pagará
al mundo del futuro la vida que hoy le arrebatamos
irreversiblemente? |
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El Boulevard Ramonense
Domingo Ramos A *.
Me enteré por el periódico El Occidente,(#134, marzo
2010, pág.15) que el ansiado Boulevard escultórico
ramonense, finalmente será una realidad, según
acuerdo municipal, sesión ordinaria del martes 11 de
marzo 2010, –dice el periódico. ¡Qué maravilla y qué
regalo tan merecido y hermoso para un pueblo amante
del arte, la cultura y la democracia! Ese es mi
pueblo -grité- un pueblo diferente, aferrado a los
valores, las tradiciones y los principios de
honestidad y justicia que a tantos nos enorgullece!
Y sin terminar de leer, repasé mis esperanzas de
convertir a este pueblo en la cuna del arte.
¡Bendito Dios, “persevera y vencerás!”.
¡Grandioso! -pensé- uno de mis mayores sueños sería
realidad. Y suspiré triste pensando que mi MADRE
había partido el día 12, un día después del acuerdo,
sin ver algo con lo que ella también soñó… Bueno,
Dios me quitaba algo de lo más querido en la vida,
pero compensaba mi enorme dolor con una alegría
inesperada… Sin embargo, toda mi euforia desapareció
cuando terminé de leer y una desilusión
indescifrable, me taladró el corazón… ¡No es
posible! –me dije-. Pero sí, ya el arroz venía
cocinado y condimentado, en la olla de la injusticia
y la leña de la ingratitud… Un arquitecto
“ramonense”: Jorge Castro VILLEGAS, había diseñado
un monumento millonario y el Municipio había
contratado -A DEDO- cuatro esculturas a Olger
VILLEGAS… ¡Qué ironía!. A mí y al grupo de
escultores ramonenses nos ignoraron totalmente…
Me quedé sin aire y ya no supe si me dolía más la
muerte de mi madre, o la cachetada que me
propiciaban los miembros de la Comisión de Educación
y Cultura: doña Ana Virginia Valenciano y doña Ana
Cecilia VILLLEGAS, ambas regidoras municipales, don
Paúl Brenes, don José Alberto Cambronero, y don
Felix A. Montero, quienes habían presentado el
“paquete” al Concejo Municipal... Ellos son testigos
de mis esfuerzos por ese boulevard y mis luchas por
DEMOCRATIZAR y DESPOLITIZAR el quehacer artístico,
para que no se cometa la injusticia y corruptela de
favorecer a dedo a los amigos, en vez de sacar a
licitación y dar posibilidad a todos los hacedores
de cultura en igualdad de condiciones... También el
alcalde, don Raúl Gómez y este mismo Concejo
Municipal, que me recibieron el año pasado en
compañía del grupo PER, para exponerles la
importancia de construir ese espacio para nuestra
comunidad y son concientes de eso…
Bueno –me digo- durante seis años consecutivos, con
la ayuda de muchísimos ramonenses solidarios y mucho
sacrificio personal, nuestro grupo Proyección
Escultórica Ramonense, (PER), realizó seis
importantes simposios escultóricos, aportando una
valiosa nota cultural a nuestra comunidad. El pueblo
es testigo de ese esfuerzo desinteresado y
altruista. Si ahora unos pocos que tienen el poder
nos ignoran, que le expliquen al pueblo las razones
para tal deslealtad y felonía. He sido honesto y
sincero con este pueblo donde orgullosamente nací y
así lo he dicho. ¿Por qué ahora me cierran las
puertas y no me invitan ni al acto de poner la
primera piedra?… Lastimosamente –intuyo- el quehacer
artístico también en mi pueblo ha sido alcanzado,
como en el resto del país, por los nefastos
tentáculos de los recalcitrantes politiqueros…
Sospecho (ojalá me equivocara), que quienes pagan la
música -aunque con dinero del pueblo costarricense-
están mandando en el baile y, de esa forma poco
ética y varonil, me van a cobrar mis artículos y mi
libro Para no Olvidar, encapuchados en la capa del
poder político.
De acuerdo a lo que dice el artículo de El
Occidente, que nadie ha desmentido según sé,
concluyo que el mensaje de la Municipalidad
Ramonense y su Comisión de Educación y Cultura es
muy claro: al excluirme del proyecto me excluyen de
mi propio pueblo y, aunque confieso que nunca esperé
que un acto tan mezquino, pudiera salir nunca del
corazón de algún ramonense, lo acepto con humildad e
hidalguía; pues Dios sabe para qué suceden estas
cosas.
Entiendo lo que ha de sentir una planta, cuando las
hormigas le cercenan las hojas de la esperanza… Pero
siempre hay oportunidad de renacer. Las razones que
puedan tener para esta ingrata actitud, ya no
interesan; las acciones que se arropan en las
sombras las suele desvestir el día; el tiempo las
dirá. He aprendido que la vida es una sucesión de
tenencias y renuncias… Siento que durante tres
décadas prediqué en el desierto y que ahora Dios me
quiere en tierras más fértiles. La vida –como dice
Coelho- nos va dando señales y con estos tristes
acontecimientos en mi vida: la muerte de mi Madre y
la exclusión del proyecto, muchas cosas dejan de
tener razón de ser. Los encuentros escultóricos por
ejemplo, realizados gracias al apoyo del pueblo, ya
no tienen sentido ni importancia cuando la misma
Comisión de Educación y Cultura, de quien
esperábamos respaldo, ignorando nuestros esfuerzos y
nuestro logros, nos da la espalda....
La labor que he realizado junto al grupo PER, me
llena de orgullo. El recuerdo del apoyo del público
por lo que hicimos, a todos nos debe llenar de
satisfacción y gozo. Promovimos el boulevard (aunque
la idea ya existía desde antes) Dichosamente esta
Municipalidad abrió los ojos y, aunque nos toque
correr la suerte de la Marianela de Pérez Galdós, y
vuelvan la cara para otro lado, la tarea se cumplió;
el objetivo se logró y todos tendremos, espero que
en un futuro cercano, la posibilidad de pasearnos
por el ansiado espacio peatonal, con la frente en
alto y una sonrisa de satisfacción en el alma, que
es donde se gozan las cosas esenciales… No hay que
perder la paz interior ni permitir que la amargura
nos toque el corazón por el amor incondicional que
pusimos en este empeño; los olivos siempre se
siembran para los que han de venir y más que recoger
los frutos, es hermoso sembrar esperanzas con la
semilla del perdón.
Con mi querido San Ramón me queda el lazo de la
amistad de muchas personas sinceras y solidarias. Me
queda aún el nexo con mi columna A Golpe de Cincel,
que voy a tratar de mantener algún tiempo, para
corresponder al cariño de los lectores de El
Occidente que me honran con su estima y valioso
apoyo, por los cuales vale la pena vivir y seguir
soñando. Hay mucho que hacer por este pueblo noble y
querido que merece un futuro digno y solidario,
apegado a la cultura y el arte: idioma de paz y
libertad.
Sólo deseo manifestarles a quienes estén detrás de
esta actuación, que no comparto, que aunque me dejen
fuera de un sueño largamente soñado, no lograrán que
deje de ser el hijo orgulloso del San Ramón que Dios
me dio, cuyo cariño sólo la muerte podrá robarme.
¡Muchas gracias! *Escultor ramonense
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La escultura del
carretillo
Domingo Ramos A.
08/03/2010
Dice Séneca que por lo general los seres humanos
consideramos felices a aquellos que atraviesan por
la vida sin ningún problema ni grandes
contratiempos, gentes que nacen en cuna de oro, para
quienes la mayoría de obstáculos parecieran
apartarse a su paso... Pero el triste suspiro de
frustración que se nos escapa al intuir cierta
injusticia del destino, pues no nos dio
aparentemente oportunidad de escoger ni el tiempo ni
la cuna donde nacer, se transforma en flor, cuando
nuestro filósofo agrega que, paradójicamente, esos
son los seres más desdichados, en cuanto la vida no
los consideró dignos de plantearles problema alguno,
sabedora que no podrían solucionarlo.
¡Qué dicha entonces, haber nacido pobre y hermano de
las adversidades que -como también decía don
Quijote- suelen perseguir al buen ingenio! Pero
también qué injusto para ellos, pues tampoco
eligieron nacer con esas plumas de plata que les
negará la oportunidad de levantar libremente el
vuelo… Pero bueno, sea que nos resulte claro o no
-como dice la Desiderata- el universo marcha como
debiera… La cuna no se puede elegir, ni el apellido,
ni los hermanos, ni el color de la piel, ni la
estatura… A mi me tocó nacer en un hogar sin plata,
pegadito al suelo como los árboles y de esas cosas
nunca me he lamentado, pues de mi infancia y de mi
juventud guardo los mejores recuerdos. Donde nací
tuve amor, ríos limpios, montañas, aire fresco,
azahares, lluvias, nubes, aves y cantos, potrero
donde galopar, un cielo donde volar y muchas piedras
donde escuché las voces del tiempo, que me hablaban
de esos misterios telúricos que aún hoy me comunican
cuando las esculpo, para librar sus secretos
interiores… No teníamos pan, el agua dulce o el café
se tomaba con un trozo de yuca sancochada, un pedazo
de tiquizque, algún ñampí con sal, un chayote, una
tajada de ayote, o alguna tortilla casera recién
doradita en las brasas: grata como una caricia,
ardiente como el beso del amor.
Pero aquella aparente escasez, si se la mira con los
ojos del consumismo y la abundancia actual que tanto
empobrece a tantos, constituiría, con el pasar del
tiempo, mi mayor riqueza: banco personal de mis
anhelos, granero de ilusiones y esperanzas, mina
secreta donde me refugio cuando los vendavales de la
vida me azotan contra la indiferencia de nuestros
desdichados tiempos, donde el dolor ajeno, ajeno
queda y donde los valores se dejan podrir junto a la
falta de solidaridad… Allá en aquellas soledades no
todos los días brillaba el sol, pero al igual que
las súrtubas, había que abrirse un espacio entre las
neblinas. Las noches eran largas y oscuras, el sueño
se turbaba con el crujir de las ramas que, aunque
hermanas, se laceraban por atrapar el sol con la
misma fuerza destructora de las envidias humanas…
Pero en aquellas horas de desvelo, aprendí a
escuchar la voz del corazón, que nunca engaña…
No cabe duda que ahí se fraguaron mis habilidades
para el arte: licencia para pilotear mis mejores
sueños, entre los cuales, tuve el de viajar un día a
Italia… Y aunque mis posibilidades económicas eran
escasas, nunca lo vi como un imposible. Por el
contrario, aquella aparente adversidad, me espoleó
el alma hasta los linderos de la obsesión…
Desconocía las palabras de Coelho que aseguran que
cuando algo se desea con vehemencia, se cumple,
porque los astros conspiran para que el sueño
florezca… Pero por Dios o por ellos, el mío se
cumplió y mucho mejor de lo que pensaba, pues yo
creía que lo haría lavando platos en algún barco y,
ante todos los pronósticos, lo pude hacer mediante
una beca del gobierno italiano… Recordaba después
don Mario Cambronero, (que Dios tenga en su gloria)
que una vez, lleno de euforia yo le contaba de mi
beca y alguien preguntó por el monto… “¡Doscientos
dólares!”, le respondí al interlocutor que, sin
poderlo evitar sentenció: “¡Ay muchacho, pero te vas
a morir de hambre; eso no te alcanza ni para comer!”
Pero lo que a don Mario le había quedado grabado en
su mente fue la candidez de mi automática respuesta:
“¡Es que yo voy a estudiar, no a comer!”
Y con aquella poca plata sobreviví, sin lujos, pero
feliz de verme en Roma, aquella Cittá Eterna, donde
se fraguaría, en gran parte, la visión universal del
mundo que como artista escultor trato de plasmar en
mis obras… Cinco años en Roma me permitieron lograr
las metas en los estudios y desplazarme desde allí a
los diferentes puntos de toda Europa, donde visité
museos y galerías de arte… Tenía presente las
palabras de mi abuela que decía que el tiempo
perdido hasta los santos lo lloran, por lo cual
traté de aprovecharlo al máximo en tantas cosas: a
parte de la especialidad en Historia del Arte
Medieval y Moderna de la Universidad de Roma, obtuve
una Laurea (licenciatura) en la Academia de Bellas
Artes de Roma, un curso de especialidad en
restauración de monumentos y otro sobre los procesos
escultóricos del mármol: piedra que trabajé en Forte
dei Marmi, pequeña ciudad entre Pietrasanta y
Carrara…
Recuerdo una anécdota graciosa que me sucedió (entre
muchas), en mi condición de estudiante pobre,
durante mis estudios en Roma, entre 1975 y 1980 y
que, a pesar de los años, de vez en cuando aflora
desde el fondo del río de los recuerdos donde el
paso del tiempo, suele pulir sus arenas
multicolores, cuya nostalgia las transforma en
pepitas de oro... Resulta que una vez me invitó un
grupo de artistas latinoamericanos a exponer en la
lujosa Galería de Arte San Marco, situada en Via del
Babuino: céntrica arteria entre Piazza del Popolo y
Piazza di Spagna… Yo tenía una figura en mármol,
fruto del sacrilegio de haber esculpido un trozo de
columna romana que me habían regalado en la Academia
de Bellas Artes, que distará unos seiscientos metros
del lugar que acogería nuestra exposición… No tenía
plata para un taxi, por lo que con la mayor
naturalidad la cubrí con una bolsa plástica para
basura y con la ayuda del misceláneo la coloqué en
un carretillo y me fui… Al llegar encontré a los
artistas descargando sus obras bien embaladas y en
lujosos carros…Todos me miraban con triste sorpresa
y sus miradas se encontraban entre ellas como
avispas rabiosas… Nadie se prestó para ayudarme a
bajarla y entendiendo lo que había hecho, habría
deseado desaparecer como por magia… Pero ya estaba
ahí; la llevé adentro y cuando el carretillo
chirreaba en busca de la primera bocacalle donde
ansiaba desaparecer, una voz se compadeció de mí y
me gritó: “¡Oye hermano, la próxima vez pídele ayuda
a alguno con carro, eso es feo!”
Aquel día se me salían las lágrimas de vergüenza y
no me presenté a la inauguración, pero al terminar
la muestra, Domingo Ramos fue el único artista que
vendió su obra… ¡Muchas gracias!
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MAL TICO
Domingo Ramos A.
08/03/2010
Soy costarricense por nacimiento y gracia de Dios,
mi único partido y equipo es Costa Rica, pero soy un
mal tico… Amo la puntualidad y detesto la “hora tica”:
mampara de tanto irresponsable. No empleo el vocablo
“vos” y rara vez el “pura vida” tan cuestionable. No
me gusta jugar de vivo, que me adulen, ni hacerme el
“mae”.
Amo los animales por sus virtudes y noblezas; quiero
los perros como compañeros, pero no como “mejores
amigos” porque son dependientes y carecen de
dignidad; después de un puntapié, regresan a lamer
la bota que los golpeó y amigo no es aquel que
perdona y excusa todo, sino el que enfrenta, corrige
y cuestiona, ayudando a crecer
espiritualmente…Tampoco acepto las palomas como las
“emisarias de la paz”; se la pasan fornicando en las
cornisas, ensucian los monumentos y se cagan en los
próceres de la patria. Me apena la actitud del ave
nacional: el yigüirrito carmelo, cuya vida es tan
desteñida como la de algunos politiqueros; cantan en
los hogares campesinos sólo cuando es época de
apareamiento (o periodo electoral); y buscan la
comodidad de una maceta para anidar, o el voto para
un puesto estatal... Sostengo que los burros no son
más tontos que los seres humanos, pues no tropiezan
dos veces en la misma piedra y aquellos, caen con
los mismos demagogos cada cuatro años.
La misma desinencia “tico” me da mala espina; nos
hace sentir chirrisquiticos, mansiticos,
enjaranaditicos, postraditicos, vagabunditicos,
engreiditicos globalizaditicos y ateniditicos; ¡Ah!
esa terminación está terminando con los principios y
valores de un pueblo noble, respetable y de honor,
cuyo himno manda utilizar la herramienta para
defender la soberanía y aquí se la mancha y nada
pasa... Tengo sólo una tarjeta de crédito y la
utilizo muy poco, no reniego de mi origen humilde y
a pie o en carro soy el mismo. Mi celular es para
emergencias y no pongo mensajes de texto. Aprecio la
amistad y las personas por lo que son y no por lo
que poseen. Evito los “peloteros” que tardan en
abrir un camino o decir miércoles, cuando meten la
cuchara y corren a fisgonear… Rechazo a quienes
meten el carro a la playa y ponen el radio a todo
volumen, a quienes tiran latas por las ventanas de
los vehículos y dejan su sucia estampa en las bolsas
de basura en la playa. Evito los tumultos, no compro
en PriceSmart ni como chatarra gringa. No comulgo
con las telenovelas, las modas, ni los faranduleros
que, como los gitanos de Macondo, vienen a cambiar
espejitos por oro y llevarse millonadas de colones.
Me niego a sentirme oveja aún como católico, pues
prefiero creer que llevo una llamita divina
adentro…Cancelo la palabra imposible; creo y doy
seguimiento a los sueños que se realizan con trabajo
honesto y esfuerzo. Protesto por los malos gobiernos
y los tratados injustos. Me niego a justificar los
fracasos de la Sele y la miopía de los directivos de
fútbol. Me apena la domesticación del ciudadano y
que se lo ordeñe como vaca. Me resisto a la minería
a cielo abierto, a los “tontos a la tica”, a los
estúpidos concursos de belleza, al chinamo, a los
millonarios atracos de Latin American Idol. Reniego
por la inseguridad y mala educación. Me opongo a la
corrupción, los fraudes mediáticos y las mentiras de
los medios al servicio de los gobiernos, a la
actitud desleal del TSE y a cierta “interpretación”
que, sobre la constitución, hizo la Sala Cuarta… Me
gusta honrar las deudas. Desapruebo la utilización
de símbolos patrios para politiquear, repudio a
quienes se burlan del pueblo y mancillan la
soberanía y la democracia. Renuncio a los
malagradecidos y a los “firmes y honestos” bajo la
bota de un tirano… Además, siento que ya no basta la
palabra… ¿Verdad que soy un mal tico?
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¿PARA QUÉ VIOLINES?
Domingo Ramos A.
18/03/2010
A inicios de esta administración, solicité una cita
con la Ministra de Cultura María Elena Carballo,
para dos puntos importantes: La democratización del
arte y la mutilación del Monumento al Agricultor, de
Francisco Zúñiga: máximo escultor costarricense de
todos los tiempos… Indicados los motivos, la
secretaría quedó de avisarme sobre la cita que, a
dos meses de terminar este gobierno, sigo esperando…
Primer punto: democratizar el arte: romper con la
práctica injusta y antidemocrática, de asignar los
monumentos y obras artísticas públicas a dedo,
favoreciendo a los artistas estatales de turno. Don
Johnny Araya, asignó, de ese modo, el “monumento” a
Juan Pablo II, al escultor estatal oficial radicado
en Italia: Jiménez Deredia y ante mi queja, el Museo
de Arte Costarricense respondió que las
municipalidades están exentas de observar la Ley de
Contratación Administrativa. Apelé entonces al
derecho de igualdad de oportunidades y justicia para
los escultores costarricenses, ante el señor
alcalde, a quien dirigí una carta con 500 firmas
adjuntas y copia al Concejo Capitalino, pidiéndole
sacar a concurso público, como había hecho México,
la escultura al mencionado papa… Pero, de los buenos
modales, educación y responsabilidad del alcalde y
del concejo, fue testigo el silencio, pues aunque
estaban obligados a contestarme como funcionario y
entidad pública, jamás me respondieron…
Y sobre la mutilación de la mano izquierda de la
valiosa escultura de Zúñiga, (1976) frente al
aeropuerto Juan Santamaría, me preocupaba la falta
de interés estatal sobre la obra patrimonial y
quería advertir al ente que, por su nombre, me
parecía el más indicado para velar por el arte: El
Ministerio de Cultura… Nunca me dieron la cita y
todos perdimos, pues recientemente corroboré, que ya
le cortaron el brazo desde arriba a la figura
femenina del grupo broncíneo. ¡Daño irreparable!…
Además, el lugar da asco, de abandono absoluto, la
obra está rayada, resquebrajada, pintada, llena de
basura, cartones, restos de colchones viejos, agua y
excremento… ¡Qué triste que mostremos así al turista
que recién llega al aeropuerto, el grado de cultura
y educación de la Suiza Centroamericana!
Pregunto, ¿de qué le sirve a tener un Ministerio de
Cultura si no existe un verdadero compromiso con la
espiritualidad patrimonial de el pueblo? ¿Para qué
un Ministerio rector, si las municipalidades pueden
llenar los lugares públicos de monigotes, sin que
sean sometidos a una supervisión estética
calificada? Ahora dicen – La Nación, 21-01-10- que
el cuido del monumento de Zúñiga se le asignó al
Club de Leones de Alajuela. ¡Por Dios señores, por
qué emular los descuidos del MOPT con las jugosas
“concesiones” de obra pública, donde al parecer
nadie supervisa si dichas obras cumplen con lo
pactado!… Lo mismo pasó con el Monumento al Desarme,
(Parque de la Paz), del escultor Mario Parra; se le
asignó al Ministerio de Seguridad y cuando se dieron
cuenta le faltaban elementos y hubo que retirarlo…
¿De quién es la cultura y quién debe custodiarla?
¿Qué pasó con la ley que decía que el 1% del monto
de las construcciones, se destinaría al arte? ¿Cómo
esperar que el arte costarricense trascienda, si el
olvido y abandono se imponen y la cultura sigue
siendo la cenicienta? Las obras públicas lucen
rayadas o cercenadas: la del Parque Nicaragua, las
de José Sancho en pleno centro, el monumento al
Boyero en San Antonio de Escazú descontinuado, los
relieves del Salón Diplomático del aeropuerto y de
la Imprenta Nacional (de Parra), desparecidos. Al
Monumento Nacional le faltan piezas según dicen pues
las obras de arte parecieran volar… Esperemos que
los ángeles originales del Teatro Nacional no echen
alas ni patitas…
Don José Figueres preguntó una vez:- “ ¿Para qué
tractores sin violines?” Hoy cabe preguntar: ¿Para
qué violines sin educación y ministerios sin
mística?
*Escultor
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Gallo pinto y
pensamiento...
Domingo Ramos A.
Dicen que las personas y los pueblos piensan de
acuerdo a lo que comen…¿Qué hay entonces detrás de
un pueblo amante del gallo pinto: platillo compuesto
básicamente por arroz y frijoles? ¿Por qué los ticos
de antaño plantaron en su mesa un elemento que,
además de quitarles el hambre, aludía a un animalito
(de plumaje blanco y negro) todo hombría,
madrugador, enamorado, alegre y copulador, defensor
de su territorio y sus hembras, que cantaba sus
verdades sin tapujos?.
Tanto el exotérico platillo como el listo animalito
aludido, son fruto de dos opuestos: el negro y el
blanco, ausencia y presencia de la luz… (Yin - yan).
Pero además el platillo conjuga lo autóctono con lo
exótico; el frijol es una leguminosa americana
(aborigen) y el arroz es una gramínea asiática.
(colonizador) En todo caso, el gallo pinto reinó en
la mesa de aquellos costarricenses sencillos,
amables, honestos, leales, valientes, trabajadores,
amantes del campo y los hogares con familias
numerosas, que se reunían alrededor de un fogón y
hablaban de campo, pala, machete, vaquilla, bueyes,
caballo, guitarra, retahíla, poesía, cuento,
leyenda, prudencia, honestidad, respeto,
solidaridad, educación, libertad, paz, democracia,
derechos, principios, seguridad, patria y progreso…
Es admirable que el gallo pinto produjera un pueblo
paradigmático por sus logros sociales y políticos;
abolió el ejército, implementó las garantías
sociales, dignificó al ciudadano, priorizó
principios y valores e hizo del bienestar social
meta de los ideales humanos… Costa Rica fue
respetada y reconocida internacionalmente por su
nivel de vida, su educación, su amor a la
naturaleza, su red vial, su alto sentido de
libertad, independencia, democracia y soberanía… Los
gobernantes paseaban en las calles sin más
guardaespaldas que un respeto y un cariño bien
ganados.
Pero un día las cosas cambiaron radicalmente. El
gallito madrugador se dejó madrugar y perdió el
patio, el cafetal, el agua, las montañas, las
playas, la soberanía y la democracia… Muchos ticos
perdieron hasta el modo de caminar, la voluntad, la
solidaridad, los principios y los
valores…Complementaron el pinto con el chorizo de la
corrupción… Se dejaron intimidar. Renunciaron a sus
derechos, olvidaron la honestidad y el trabajo. De
autosuficientes se convirtieron en “limosneros
pedigüeños” y al aceptar regalías vendieron su
libertad. Descuidaron la educación, los derechos y
la seguridad social. Dejaron la huerta llenarse de
droga y la cocina de prostitución… Dejaron de ser
libres y soberanos permitiendo que dos truhanes
burlaran la Constitución... Mismos que imponen una
“defensora” del pueblo y quieren perpetuarse en el
poder mediante una “títere” que denominan “firme y
honesta”, ignorando la semántica de tan nobles
vocablos…
Pero entonces, ¿por qué se vino al suelo un pueblo
honesto, sensato y trabajador, que valientemente
defendía sus derechos, la patria, el futuro y la
soberanía, si continua comiendo el mismo gallo pinto
que forjó los próceres y héroes del pasado? Bueno,
es posible que el arroz y los frijoles, ahora
importados, no tengan las mismas virtudes del
producto criollo, o que el ambivalente negro del
frijol, se manifieste como ausencia de luz… Es
probable que el tico de hoy haya perdido el espíritu
y la gallardía del “listo gallito” que fue otrora, y
que acabó sobre algún desayuno con gallo pinto… Para
las próximas elecciones, (las más caras e insulsas
de la historia), Dios tenga piedad de este pueblo,
con tanto lobo suelto y tanto conformista y sumiso …
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¿P’ónde le doy?
Domingo Ramos A.
13 de enero 2010
Para quienes creemos que la humanidad debe
evolucionar sanamente y que los hombres y mujeres de
hoy somos la punta diamantada de dicho proceso: los
portadores de la antorcha de la sabiduría que hemos
de entregar a las futuras generaciones, que triste
nos resulta saber que seguimos en la época del circo
romano y el canibalismo.
La presente campaña política (¿cuál?), las más cara
de nuestra historia, a menos de un mes para ir a las
urnas electorales, es una cosa tan triste y
deprimente, que dan ganas de llorar… Un vacilón de
mal gusto, a la altura de chabacanerías como el
chinamo, o tomaduras de pelo a los incautos, como
los “Latin American Idol”. Que pena siento como
costarricense y campesino que soy, ver como una
caterva de oportunistas, sin ninguna vergüenza, se
abalanzan sobre los puestos de elección popular,
gritando ¿p’ónde le doy?, como si se tratara de una
mejenga de barrio… ¿Y el pueblo? Comiendo basura
como las cabras; mientras haya fútbol no hay
miseria. Dejándose ‘despellejar por un sueño” y
gozando con las corridas de “tontos a la tica” donde
todo es “puta, perdón, pura vida”: adrenalina,
¡mentalizados!; no importa arriesgar la vida con tal
de divertir al público conformista… ¡Por Dios! ¡Por
Dios pueblo mío, despierte, lávese la cara, abra los
ojos, levante esa dignidad y no acepte más
humillaciones; somos pacifistas pero no idiotas!
¿Por qué, compatriotas, siempre estamos un paso
atrás y esperamos que nos metan un gol para tratar
de reaccionar, como le pasa a nuestra “cele”-digo-
Sele? ¿Por qué siempre lloramos sobre la leche
derramada? ¿Por qué dejamos que las bestias se nos
metan al solar, para luego reparar la cerca? Hace
cuatro años pedí, junto a muchos otros
costarricenses, amarrarnos los pantalones y enaguas
y no permitir la reelección…Y no sólo la permitimos
sino que fuimos cómplices del mayor atropello a
nuestra -dizque amada- Constitución, llevando al
poder a un prepotente con más cara de gárgola
medieval que águila imperial… ¿Por qué dejamos que
nos impusieran el nefasto TLC, para luego soltarnos
en llanto? ¿Por qué permitimos que la vaca se coma
el repollal, para luego intentar sacar a la
defensora, descaradamente impuesta?
Ciudadanos y amigos, algunos me aconsejan dedicarme
a la escultura- profesión que orgullosamente
profeso- y que no me meta en el fango de nuestros
politiqueros… ¡Gracias de todo corazón? Pero ¿para
qué esculpir obras de arte, si no tengo dignidad ni
valentía para defender los principios y valores que
aprendí de niño?… ¿De qué vale que me llamen
“artista”, si carezco de agallas para defender mi
patria y el futuro de mis hijos? ¡Gracias; no puedo!
¿Cómo voy a aceptar la imposición de una candidata
presidencial que ha declarado que seguirá la misma
línea torcida de sus patrones? ¿Cómo una persona que
se somete a la voluntad de otra, puede llamarse
firme y honesta? ¿Cómo dar crédito a una persona que
piensa en más cárceles y no en mejor educación?¿Cómo
voy a aceptar a otro bribón, que tampoco ha
presentado un programa de gobierno, e
irresponsablemente pide hacer un cambio ya? ¿Cómo
voy a dar crédito a su abogado promotor, si ese mimo
nos metió a un pésimo gobernante liberacionista, hoy
forajido? ¿Cómo apoyar a un grupo de personas que se
dicen patriotas, cuyo egoísmo y vanidad no les
permitió conformar una coalición sólida y unificada
para salvar al país?
Soy honesto, iré a votar con la frente en alto,
orgulloso de ser costarricense… Iré a votar por la
persona que considero más apta y con más
posibilidades, dada la coyuntura política actual, de
sacar a mi país de este atolladero, como se
desprende de su programa de gobierno: Don Ottón
Solís Fallas. |
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Tres hechos y una
realidad…
Domingo Ramos A.
14 de octubre 2009
Sin caer en el panegírico, Costa Rica es un Edén,
fruto del ensueño de Dios, para que los
costarricenses conocieran el amor, la paz y la
abundancia… Pero los gobiernos lo han arrastrado a
la miseria económica y espiritual… Pudiendo ser un
terruño unido y soberano, progresista, libre y
solidario, hoy luce enfermo: desmoronándose cual
leproso y dividido: los politiqueros corruptos en
plena apoteosis y el pueblo sacrificado, bombardeado
de droga, prostitución, inseguridad, desempleo,
pésima educación y abandono… Este Paraíso fue
vendido por avaricia, entre la desidia y la
inconciencia, la irracionalidad y lo absurdo… Más
allá de los barnices, tres hechos desnudan parte de
la triste realidad de esta nación:
1- Nuestra Señora La platina del Virilla: No es una
nueva santa, pero tuvo más protagonismo que la
Virgen de los Ángeles; (la más perjudicada por la
“influencia” de los cerdos) interrumpió el tránsito
y causó más pérdidas económicas y descontento que
huelga de sindicato, (por cierto desaparecidos
misteriosamente) poniendo al país en ridículo…
Muchos ticos se desahogaron “asoleándosela” a doña
Karla y al gobierno por ineptos, negligencias que
acabaron la paciencia del mismo Hitler, pues con las
platinas sucede lo que con las cucarachas, por cada
una que se ve, hay diez ocultas, que tampoco
funcionan; por ejemplo: la platina de la honestidad
sepultada por la corrupción, la platina de la moral
bajo el doble discurso gubernamental, la platina de
una democracia vilipendiada, la platina de una
educación sin ejes ni norte, la platina de la
seguridad nacional, en manos inexpertas, la platina
de la “justicia”, que condona a los politiqueros
mafiosos, la platina de una lealtad y solidaridad ya
moribundas, la platina de la ideología humanista
venida a menos, la platina de una dignidad que a
nadie desvela, la platina de la humildad en aras de
un protagonismo morboso y satánico: el gavilancito
que anhela ser águila imperial y hace el ridículo
para los “vivillos” que lo utilizan…
2.- El descarrilado: No es ningún film taquillero y
arrollador, (aunque cuenta con grandes actores y ha
arrollado a más de un carro), sino el intento de
revivir un sistema de transporte público sin
estudiar, invertir ni modernizar nada, cuando podría
pensarse en trenes y metros modernos, de alta
velocidad y seguridad y no en uno que, como la
mayoría de proyectos gubernamentales, termina
descarrilándose a cada paso. ¡Otro espaldarazo a la
negligencia y la ceguera!
3.- Y la SELE: (¡Cada día más cele!) Otra platina
sin remedio ni ingeniero, otro trencito al borde de
otro descarrilamiento, sumido en el sueño (desde
Italia 90) de una falsa superioridad tica en el área
de CONCACAF... Una “Federación” que apuesta al
“chiripazo”, cuyo fin importante pareciera ser el de
cada mes… Grandes despilfarros económicos en “vacas
sagradas” y “elefantes blancos” a quienes nadie pide
cuentas… Unos clubes más interesados en el
“campeonatico” local que en la representación
patria… Una afición sin agallas para exigir
resultados, que excusa, olvida y perdona… Y el
cáncer mayor: algunas “rémoras funestas” de la
prensa deportiva, que inflan y desinflan, que hoy
enaltecen a los que llaman: “legionarios” y la “era”
del entrenador de turno y mañana los usan para
barrer el caño; paseándose en la olla de leche, pues
son, como en los carteles de la mafia, quienes
quitan y ponen, según sus intereses…
Costarricenses, ¿de verdad desean seguir con más de
lo mismo? ¿Les parece justo seguir por los mismos
rieles, en manos de los mismos irresponsables?
¡Piénsenlo!
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Sindicatos y ropa
sucia.
Domingo Ramos A.
Escultor
14/oct/2009
Como el mayor proyecto de este gobierno fue vender
las instituciones costarricenses, no desea irse con
la frustración de no cumplir el último de sus
caprichos: privatizar JAPDEVA y dejar –dicen- al
grupo SAMA bien afianzado con el negocio de grúas y
contenedores portuarios, o sabrá Dios… Existen
presiones y amenazas gubernamentales pero JAPDEVA no
ha cedido, pues ven que en Caldera, lejos del
bienestar anunciado, prometido y pactado, (al igual
que el TLC) el “negocio” trajo desempleo y miseria
al pueblo. Además, los limonenses saben que cuando
los políticos llegan a Limón, o van por votos, o por
ver qué echan al saco…
Graciosamente el gobierno pide a los sindicatos del
país, dejar que JAPDEVA lave “su ropa sucia” en
casa… Entonces señor presidente de dos caras: rey
del doble discurso, ¿por qué no deja que el pueblo
hondureño lave la suya y se dedica, el poco tiempo
que le queda a su triste gobierno, a tratar de hacer
algo positivo por el país, aunque sea con el
carácter politiquero de siempre? ¿Por qué no le
presta atención a la inseguridad ciudadana donde a
diario mueren inocentes a manos de los malhechores
que disparan sin ton ni son y, como cae muerto un
pobre trabajador, podría caer algún elefante
blanco?… ¿Cómo el gobierno pretende “prohibir” a los
sindicatos del país, inmiscuirse en los asuntos de
JAPDEVA, si es una institución costarricense como
eran las que ya regaló? Es la lucha de un pueblo por
los derechos y garantías de los costarricenses y hay
que estar unidos y solidarios.
Los gobiernos temen la unión sindical desde sus
orígenes (Inglaterra, 1829), pues han combatido la
corrupción y la injusticia. Desde La Revolución
Industrial, en Francia, los sindicatos lucharon por
mejorar la calidad de vida de la clase obrera,
logrando el derecho a un trabajo digno y remunerado,
poniendo fin a la esclavitud. Ya la Segunda
Internacional (1889) estableció la jornada laboral
de ocho horas y declaró el 1 de mayo como el Día
Internacional de los Trabajadores. (por cinco
jóvenes manifestantes asesinados en Chicago, USA.)
Los sindicatos han sido la voz de la justicia social
y la piedra en el zapato de los tiranos.
Los sindicatos tienen que volver a creer, pero en
ellos… Porque antes solían luchar al menos por los
aumentos salariales y el alto costo de la vida. Hoy,
han desaparecido… Ni la crisis ni los problemas
parecen importarles. Los gobiernos los han
desmirriado y desprestigiado,(llamándolos
comunistas) y el Nóbel de la Paz dice que
constituyen un “referéndum del pueblo”; por lo que
no merecen atención… Las huelgas costarricenses
siempre se declaran “ilegales”, (aunque sean un
derecho fundamental del individuo desde 1864) Los
gobiernos siempre han amenazado a los manifestantes
con meterlos a la cárcel, rebajarles el salario,
despedirlos del trabajo y acusarlos de obstruir el
orden… Es la misma fórmula que repitió el memorandum
del miedo y practicó el Nóbel durante el referéndum
del TLC; perversa, pero nada original: torcer
brazos, comprar conciencias con promesas y
regalías,(bonos, becas, Mercedes, motos, empleos)
Afirman que lo mismo hizo Monge (1982-86) para
bailarse las huelgas bananeras: ofreció televisores
y motocicletas a los trabajadores mediante la
Escuela Social Juan XXIII y el también
liberacionista Figueres Olsen no se quedó corto; les
quitó los ferrocarriles beneficiando a unos
parientes camioneros.
Los sindicatos del país tienen todo el derecho y el
deber moral, de apoyarse mutuamente cuando los
intereses de los costarricenses estén en peligro. Si
hubiesen sido menos egoístas, más solidarios y
comprometidos con el país, no habrían permitido el
abuso perpetrado con las pensiones de los
educadores, la anticonstitucional reelección
presidencial, ni el TLC, ni concesiones descaradas
como la de los aeropuertos, Caldera, las autopistas,
la entrega de los recursos naturales, el desastre
homicida de Las Crucitas, las alzas en la gasolina y
la canasta básica… Si hubiesen actuado unidos como
un cardumen, otro gallo (no uno bicéfalo), le
cantaría a este país. No habría tanta corrupción ni
parcialidad de los altos poderes costarricenses.
Habría una mejor educación y no se permitiría que
ningún ministrete se robe el dinero destinado a la
vivienda de los pobres, ni que los inexpertos
atiendan la seguridad ciudadana…
Pero aún pueden rescatar la dignidad, sindicatos del
país, despierten, pellízquense y sean solidarios con
los intereses del pueblo. Apoyen a los compañeros de
Sintrajap que luchan solos contra esta hidra de mil
cabezas… No sean sumisos ni serviles, hagan valer
sus derechos y el de los ciudadanos. Vean lo que
hacen los indios en Perú o en Chiapas cuando
impugnan sus derechos…Y, si de verdad tienen interés
en defender al país, demuéstrenlo ahora o
desaparezcan para siempre, pero no le hagan el juego
a los gobiernos bajo la mesa.
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Niñez e
independencia
Domingo Ramos A.
Setiembre, 2009
Me tocó nacer en setiembre: el mes de la libertad y
de los niños. Nací en esas montañas donde las
soledades se derretían entre los chubascos, rotos a
veces por la mágica flauta de algún jilguero
enamorado... Crecí entre los potreros, donde corrían
los potrillos esquivando las piedras que parecían
rumiar pastos telúricos e inmemoriales. Me bañé en
las lagunas donde las ranas se apareaban dejando
aquel chan gelatinoso adherido a las escobillas.
Viví en los cafetales comiendo guabas, jocotes,
bananos, nísperos, caña y naranjas...Y me tocó ver
las cabezas de agua que se llevaban hacia el mar,
como los años, tantas cosas amadas... Me tocó mirar
el vuelo de los tucanes y el arco iris luminoso de
los quetzales que hoy cruzan por mis recuerdos como
las frases de esos amores que un día fueron.
Jugué a las escondidas en los charrales. Jugué al
buzo en las pozas de los ríos, donde nos
zambullíamos para tomar de su fondo, el premio de un
trozo de dulce de tapa...Jugué a los monos a ver
cual lograba llegar más lejos por los
árboles...Jugué a los trompos, a las bolinchas de
vidrio, al yoyo, a los carritos que hacíamos con
latas de sardina y halábamos con un hilo... Jugué
“chilate”: juego que se hacía con cinco granos de
maíz a los que se les pintaba el corazón con tizne y
se tiraba por turnos; si caían todos de color, eran
cinco y daba derecho a otro tiro, lo mismo que si
caían todos blancos, lo cual valía por diez... Cada
jugador empezaba con diez granos y el perdedor era
el que se quedaba con todo el maíz... (jugar naipe
era cosa de grandes porque, asociado al dinero,
solía traer desgracias) Jugué quedó, quemado y oba,
mirón mirón mirón, suiza, media luna y chilillo,
salve punto, o al palo untado, que consistía en
embarrar un palo de boñiga fresca y tratar de
“atollarle” las piernas al compañero que, para
librarse, lo tomaba de arriba y uno halaba dejándole
la mano llena de aquel pasto oloroso por haber
atravesado la vaca de hocico a rabo... Jugué al
indio lanzando flechas y lanzas, hachas y piedras...
Jugué al jinete en los briosos caballitos de güitite
con careta de hoja de piñuela y bozales de bejuco...
Jugué al picador de leña con una hacha, al chapeador
de potreros con un cuchillo, al palero, al
agricultor, al veterinario sacándole tórsalos a los
pichones de soterré en los paredones, camino de la
escuela, o extrayéndole espinas de puerco espín de
los hocicos a los perros que, de noche, rascaban la
puerta pidiendo auxilio... jugué a tantas
cosas:(menos de vivo) a rodar por las laderas del
potrero o resbalar en cartones por las pendientes.
Carreras de sacos y rayuela y gallina ciega... Al
tarzán que volaba colgado de un bejuco. Al botón
amarrado en el hilo que se tensaba y se hacía girar,
a la flecha de ligas o al don Juan Tenorio
enamorando chiquillas que jamás lo supieron...
Había nacido en el mes de la independencia...Y ya en
la escuela supe que alguna vez nuestro país estuvo
bajo el mando, (hará 188 años), de un país desalmado
que había osado turbar la paz del Nuevo Mundo,
truncando el más hermoso proceso evolutivo de las
culturas autóctonas más fascinantes, para arrasar
con los nativos a quienes robaron el oro, violaron y
enfermaron sus mujeres, exterminando sus raíces sin
misericordia... Impusieron un nuevo idioma y una
nueva religión basada en una paz que contrastaba con
la violencia con que implantaban el credo de aquel
hombre todo amor, que había dado la vida para
redimir al mundo...
Mis vivencias de niño se quedaron atrás, mordidas a
un tiempo sin regreso, en el baúl de los recuerdos,
como un tesoro irrecuperable de un mundo donde los
días tenían más horas que los de hoy y las noches
eran casi eternas... Desde aquellos setiembres se
celebraba el día del niño... ¡Y qué hermoso fue ser
niño! El 14 de setiembre se preparaban los faroles
alumbrados con una candela. Uno salía a los trillos,
(porque ni calles habían) y con aquellas luces
íbamos y veníamos por la noche, como almas en pena,
espantando los culleos que, según decían, perdían a
los niños...
Mis pies no vistieron zapatos hasta que fui al
colegio, se hundían en el barro como los del perro o
el ternero que, desde la troja, bramaba con tristeza
durante los fríos temporales... ¡Oh vida! Esos años
los llevo en el alma porque teniendo tan poco tuve
tanto y faltándome tantas cosas, me faltó poco...
Íbamos a la escuela con el cuadernito de vida
forrado con el papel del pan, por un rojizo camino
de tierra, atravesando potreros y quebradas, con una
chuspa de trapo y algún trozo de plástico para
repararse de las lluvias que azotaban las orejas
como si fueran frijoles...
Habían tantas enfermedades: dolores de muelas y de
oídos, lombrices, tos, yuyos, piojos, niguas y
totolates. Pegaba la viruela y el sarampión y
algunas veces las paperas y el molesto picotear de
las pulgas... Se hablaba de la lepra y la
tuberculosis y a los sesenta se era anciano. Se
dormía en un camón con estera de vena de plátano,
metidos en un “gangoche” y escuchando los zancudos
estremecer las sombras como cuadrillas de
bombarderos. Bajo la cama, piso de tierra, se metían
los sapos y tras ellos las culebras raneras... La
vida se vivía a como venía; no cabía preguntarse si
se era feliz o desdichado, después de todo, ¿qué
eran esas cosas? Atravesar aquellas noches azules
era gran cosa; el viento gemía y algún congo gritaba
en la espesura... Los tiempos han cambiado y ¡qué
bueno! Los niños modernos de hoy, en su mayoría,
porque en esta tierra, muchos aún viven en la
prehistoria, parecieran tenerlo todo y ser tan
ricos... Pero
paradójicamente, a estos niños los arruina la
abundancia... Nacen de pie y con los ojos abiertos.
Van al kinder en carro o microbús, bien vestidos,
llevan cuadernos con la mujer maravilla, el hombre
araña o Harry Potter... Llevan zapatos de marca,
mochilas de bellos colores, impermeables y con
ruedas... Poco saben de caballos, de lagunas o
trompos... Van del apartamento a la escuela,
embebecidos con costosos celulares de tecnología de
punta, con mil juegos rudos, memorias insospechadas
y cámaras fotográficas para captar algún desliz...
Nunca han trabajado. Nacieron en cuatro por cuatro;
el orgullo de papá... Tienen juguetes caros,
computadoras y pantallas de plasma... No conocen los
“gangoches” y han visto el mundo desde alguna
ventana... Pero desde niños sus padres castran su
libertad vistiéndolos con las camisetas de los
equipos de fútbol, o del partido político del que
chupan, sometiéndolos a las modas globalizantes que
anulan toda identidad e independencia... A las niñas
recién nacidas se les perforan las orejitas para
ponerle aretes, se las confunde con ser “misses” y
se las induce a explotar sus encantos todavía
celes... Ya no juegan a los “Jackses” ni a las
muñecas, sino a las señoritas que descubren (y se
descubren) rápidamente el sexo y, a los quince años,
piden como regalo dos siliconas, pues sin ellas no
hay paraíso...
Bueno, ¿y la independencia? ¡Ah, sí!; cada setiembre
se escuchan los tambores en las escuelas anunciando
el día de la independencia... Y yo me digo, ¿cuándo
vendrá? Los catorces se sacan mil faroles a las
calles y un grupo de selectos estudiantes, tienen el
honor de ir y recibir la antorcha de la libertad...
Los politiqueros se jactan de la democracia del
pueblo, ante el aplauso de los incautos y
serviles... ¿Independencia, día del niño y
libertad?... ¡Qué grandes y hermosas palabras! Pero
¿por qué carecen de sustancia y parecen tan frías y
huecas?
Sin duda tuve la suerte de nacer cuando todavía la
libertad y la independencia eran valoradas y
defendidas con la misma vida. Cuando abuelos y
padres enseñaban la honradez con el ejemplo. Cuando
uno caminaba por los trillos y nada le pasaba.
Cuando a los niños se les inculcaban principios y
valores. Cuando uno se moqueteaba a la salida de la
escuela, para defenderse de algún “mamulón” que nos
quería agarrar de “cajeta” y no pasaba a más, porque
nunca se portaron armas a clases, sino instrumentos
para el saber... Cuando los niños desconocían las
drogas y la pornografía que hoy les llueve por
doquier y de un modo tan normal como la
corrupción...
Me tocó cabalgar de un siglo a otro y apreciar
muchas cosas que hoy carecen de vigencia. Me tocó
llevar un farolito de periódico, pero de aquellos
periódicos que formaban y merecían respeto... Me
tocó estudiar con canfinera y encender una vela de
cebo para el farol, pero guardé la flama del
patriotismo en el corazón... ¿De qué vale hoy
desfilar con tambores y provocativas bastoneras, si
ya no hay verdadero patriotismo? Si llevamos lujosos
faroles en los desfiles, pero tenemos apagado el del
alma... Si hemos dejado apagarse la antorcha de la
verdadera libertad, y permitimos que, nuestros
propios gobiernos, nos mancillen y nos vendan la
Patria a las transnacionales que saquean nuestras
riquezas, como aquella España lo hizo con nuestros
pueblos indígenas. ¿Para qué gritar que somos
libres, si dejamos que nos roben la soberanía? ¿Para
qué tanto billete y tanto lujo para el hijo, si
castramos su libertad queriendo hacer de ellos, lo
que nunca pudimos ser? ¿Para qué tanto aparato
tecnológico si cada día nos aislamos y somos menos
solidarios, si el dolor ajeno ya no conmueve a
nadie, ni la honestidad y la dignidad se sabe con
qué se comen...
¡Qué dicha que nací libre y nací niño y viví una
niñez gloriosa, porque para quien nace con poco,
hasta lo poco le parece mucho. ¡Y Dios me ha dado
tanto! No tuve tanta tecnología ni plata, pero tuve
espacio para que galopara mi potrillo interior y un
cielo abierto para las alas de la imaginación y los
sueños... Pero sobre todo, que lindo conservar ese
niño que aún se asombra, ríe y llora, que valora la
amistad, la paz, los padres, la Patria y esa hermosa
palabra que, no sólo en setiembre, se llama
LIBERTAD! ¡Muchas gracias! |
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Noviazgo
presidencial
Domingo Ramos A.
May 2009
Ya iniciaron los gorjeos del nuevo celo presidencial
y los violines de los zancudos sangrones coquetean
con los tímpanos del pueblo. Los enamorados esgrimen
sus armas: la espada de la palabra y la miel de las
promesas. Pero terminado el noviazgo presidencial el
olvido acaba la magia, pues como dice Kristeva- nada
anula tanto el amor como el matrimonio. Quienes de
novios presidenciales prometen ser la salvación del
pueblo, de casados se conforman con ser solamente la
“sal”... Y es que- según la sabiduría popular- una
vez comida la torta se acaba el hambre y, después de
las nupcias vienen las náuseas...
En el bando verde y blanco de los “ex”, hay tres
contendores: La ex-Vicepresidenta Laura Chinchilla;
cifra esperanzas en sus dos muletas: la de ser mujer
y el espaldarazo recibido de su bicéfalo gobierno,
al que critica después de haber lucrado en él,
aduciendo que existen injusticias sociales y brechas
que “hay que saltar”. (como si la brecha social,
cada día más ancha y profunda, no se hubiera saltado
siempre). Le sale al paso en el escenario Fernando
Berrocal, ex-Ministro de Seguridad, derrocado por su
propio partido, por amenazar con la bomba de los
vínculos entre las FARC y los políticos
costarricenses, que resultó sin mecha ni municiones
ni fundamento, cosa que dejó al pobre “angelote” mal
parado... Mejor acorazado aparece el “vaquero”
Johnny Araya, ex- Alcalde josefino y capataz de
ordeño en la hacienda estatal por varios períodos,
cuya leche agudizó su ingenio para aportar la
“brillante idea” de sobornar a los alcaldes si no
votaban sí en el referendo que entregó la patria a
las transnacionales.
Y aullando cual lobo estepario mientras es juzgado-
como para darse ánimos o influir sobre un posible
fallo judicial- Calderón: ángel caído de la Unidad
Social Cristiana (q.d.D.g.) pretende volver a la
presidencia para recuperar sus alas rotas...
Mientras, los escuálidos Libertarios: serviles
rémoras del escualo gobernante, reaparecen en el
fango de sus propias negligencias, con el mismo
fantoche hedonista de siempre... Y en la tienda
rojiamarilla hay cuatro sacrificados más: Epsy
Campbell, quien mordió el anzuelo de la codicia
asesorando al desgobierno de los Arias y espera que
el Color de Obama sea su as vencedor... El artista
Manuel Sánchez desenfunda sus pinceles y promete un
gobierno multicolor... Macaya propone enderezar la
nave patria que la ola neoliberal del TLC, casi
sumerge como al Titanic... Y nuevamente el enamorado
presidencial Ottón Solís: capitán del regimiento
PAC, quien inexplicable y misteriosamente, se limitó
a mirar, desde la colina de las águilas, la cruenta
batalla que los caracolitos libraban contra la
agenda complementaria del funesto TLC.
La señora Presidencia está a punto de concluir uno
de sus partos más dolorosos y tristes. La barca de
la Patria, o lo que queda de ella, después de cuatro
años a la deriva en la incertidumbre, a merced de
los piratas y filibusteros, que la han saqueado sin
misericordia, necesita el capitán que no tuvo...
Pero ¿ cómo dar con la oveja entre tanto lobo
disfrazado?... Costarricenses, hoy más que nunca, la
Patria demanda solidaridad y sabiduría; sólo unidos
vencerán a la hidra funesta que les ahoga, la cual,
de volver al poder, acabaría toda esperanza... Más
que en un partido, piensen en la Patria... |
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A Golpe de Cincel
Reflexión Semana Santa
Domingo Ramos A.
Abr. 2009
En la vida hay dos puntas ineludibles: el nacer y el
morir. Ambas producen emociones encontradas; nacer
es vida, euforia y alegría; morir es tristeza e
impotencia... Nadie puede evadir esos extremos y,
según el Mito Judeo Cristiano, de andar ese camino
no se salvó ni el mismo hijo de Dios: Jesucristo. Su
nacimiento es celebrado en Navidad, su muerte,
recordada en tiempos de Pascua… Cristo, vino al
mundo para liberar al ser humano del pecado y
devolverle la gracia perdida con sus actos amorales.
Pero el ser humano lo crucificó un viernes, pocos
días después de haberlo recibido con palmas, cantos
y flores.
Con la venida de Cristo se cumplió la profecía del
redentor. Con su muerte se materializó la promesa
salvadora de la humanidad. Por ello, el mundo
cristiano creyente, siempre celebró esas fechas con
amor, devoción y profundo respeto. Y así lo vivimos
las generaciones pasadas, para quienes la Pascua era
un tiempo de reflexión donde los adultos, mujeres,
jóvenes y niños, observaban una conducta correcta,
de recato, respeto y hasta temor hacia Dios. Esa
semana rompía la cotidianidad, para ofrendarla al
Salvador.
Era una festividad esperada, los días precedentes
los campesinos picaban leña y la entrojaban, porque
era irreverente hacerlo en esos días. Los
carpinteros se abstenían de pegar un clavo porque
era como clavárselo al Señor. Mucho menos se
accionaba una arma de fuego, porque matar era
pecado, incluso a una pulga. No se podía cortar nada
con cuchillos; pues cada cuchillada se daba al mismo
Cristo crucificado por nosotros. No se hacían
negocios; vender y recibir dineros acarreaban más
desventura que bienestar, como a Judas. Las mujeres
preparaban las viandas para toda la semana; tamal
“mudo”, para no tener que moler tortillas pues
triturar el maíz con las máquinas, era recordar los
tormentos a que fue sometido el Redentor. Preparaban
guisos, quesos, tamalitos de frijol, natilla,
sardinas, bacalao, bizcocho, tamal asado, súrtubas,
palmitos, pacayas, arroz con leche, miel de chiverre
y de ayote, cajetas, tortas de arroz... ¡Mmm,
después de todo, era un banquete!
No se podía lavar ropa, encender el fuego, ordeñar
vacas o enyugar bueyes. Nadie debía bañarse en los
ríos o el mar pues dicha osadía podría pagarse
convirtiéndose en sirena o pez. La gente estaba en
su casa, rezaba rosarios y leía buenos libros.
Escuchaba la Pasión de Cristo si tenía radios de
transistores; no había televisión. No comía carne
para esos días y el Jueves y Viernes Santos, se
ayunaba: se tomaba un desayuno frugal a las siete de
la mañana y no se probaba bocado hasta las cinco de
la tarde. Era mal visto montar a caballo y mucho
menos manejar algún automotor. Atreverse a viajar un
Viernes Santo en avión era como volar al mismo
infierno. La gente caminaba a pie e iba a las
procesiones con verdadero respeto y fe. Muchos
enemigos deponían sus odios y olvidaban sus
rencillas con un perdón y un apretón de manos. Era
prohibido tomar licor y ni qué hablar de sexo; los
mismos esposos se abstenían de tener relaciones...
¡Ah, pero desdichado quien dejaba pasar la Pascua
sin vaciar el saco de pecados y comulgar!...
Pero poco a poco las cosas cambiaron... Se fueron
perdiendo la fe y el respeto. Se olvidó la
espiritualidad y esa importante fecha se trocó, como
la navidad y el día de la madre, en oportunismo
comercial y vacilón. Los mismos Padres de la Patria,
(que siempre han sido la pura madre) preocupados,
“como siempre”, por el bienestar del pueblo,
decidieron que trabajar media semana era una
injusticia y, acto seguido, aprobaron asueto durante
toda la semana, para que el sufrido pueblo se fuera,
detrás de ellos, a vacacionar... Desde entonces, la
Semana Santa se convirtió en diversión y bacanal.
Adiós respeto, devoción y mesura. El miedo al
infierno no importó más y el diablo perdió vigencia
pues, para maldades, con los políticos basta.
Nada es lo mismo. Las procesiones son frías y
reiterativas obras de mal teatro. El Domingo de
Ramos que es el preludio de la pasión del Redentor,
se convirtió en estampida hacia las playas: motos,
buses llenos de gente y todo un ejército de carros
último modelo, forman largas caravanas, repletos de
maletas, hieleras hasta el copete de cervezas,
licores, atunes, sardinas, radios, hilos dentales,
bronceadores, parrillas, tiendas de campaña,
condones de todo sabor y color, anteojos para sol,
botes y televisores, tiendas de campaña y cuanto uno
pueda imaginarse...
Como siempre, el comercio hace su agosto; los
negocios ofrecen combos y promociones, las agencias
turísticas llevan y traen, pero sobre todo “se las
traen” con tal de pescar clientes; duplican sus
transportes, ofrecen hoteles con descuento hoy y
pague después... Los supermercados realizan
maratónicas de precios bajos y “paquetes” que a más
de uno “paquetean”... Los bancos ofrecen préstamos
para compra de carro nuevo de modo que celebre la
Semana Santa sobre ruedas y su camino no sea un
calvario como el de Cristo. Las tiendas promueven
los últimos hilos dentales para que no les cubran ni
el tatuaje. Las ópticas anuncian los anteojos
ideales para ver mejor la pasión. Los moteles
anuncian que estarán abiertos como siempre y
recuerdan no olvidar ni su viagra ni sus “hot toys”...
Las armerías ofrecen todo tipo de armas para
amedrentar al mismo judas... Seguridad sacrifica a
varios miles de policías para que pongan orden en
las carreteras cuidándose de chorizos y mordeduras.
Los licores se ponen a tres por dos. Se juegan
partidos de fútbol para homenajear al “Dios Balón”
donde abundan las patadas y llueven los madrazos.
Algunos altos funcionarios públicos anuncian que
pasarán los días “Santos” con sus más recientes
concubinas… ¡ Cosas veredes Sancho- diría el
Quijote.
¡Eso es vida! – piensa hoy mucha gente- Al diablo
con los ayunos, los principios y las reflexiones en
familia. ¿Cuál familia, si cada quien va por su
lado? ¿Caridad? ¿Con qué se come eso, si se brincan
los indigentes en las aceras y se les cierra el
vidrio a los pedigüeños? ¿Honestidad? ¿Para qué?.
Construyamos el agregado sin permiso ni impuestos
municipales. Cortemos la madera sin permiso,
vendamos droga y fomentemos la prostitución y
robémosle al vecino que dejó la casa sola..… En fin,
el muerto al hoyo y el vivo al vacilón… ¡Vaya
tiempos y en lo que ha parado la Semana Santa con
tanta deshumanización! ... Pero bueno, ¿y la
iglesia? Sí, claro, a Dios rogando y para el saco
echando... Pero sea cual sea nuestro credo, tratemos
de vivir siempre en paz y armonía, no sigamos
crucificando a Dios todos los días, por el desapego
a los valores, la solidaridad y la vida ¡Muchas
gracias!. |
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Historias del mundo (I parte)
Domingo Ramos A.
Ha pasado mucho tiempo desde que nuestros primeros
padres Adán y Eva (nada y ave) comieron el fruto
prohibido que los sacó de la burbuja de una
eternidad sin esperanza, donde estaban condenados a
la perfección artificiosa de un mundo celestial,
pero inhumano. Arrojados desnudos del Paraíso (como
se viene al mundo) y custodiados por un ángel de
llameante espada, aquellos seres sin ombligo, pues
fueron “modelados” por las manos de Dios, se
encontraron con sus pies descalzos sobre el fango de
un mundo desolado, adormecido y humeante como un pan
recién salido del horno, sobre cuya superficie
deberían aliñar la nueva existencia.
Igual que en Macondo, en aquel mundo las cosas eran
tan recientes y nuevas que carecían de nombre y
había que señalarlas con el dedo -como dice García
Márquez. No existían los puntos cardinales como el
Norte ni el Sur, ni el Este ni el Oeste. No habían
senderos, porque ningún animal había pisado antes
aquel mundo recién abierto (no se sabe si como
destierro) para Adán y Eva, cuyo primeros pasos
marcaban un nueva Era en el tiempo. “Caminante no
hay camino, se hace el camino al andar”- diría más
tarde Machado. Descendieron de la luz a la sombra,
tropezando unas veces, resbalando otras y sus
suspiros y lamentos empezaron a llenar el vacío. Su
agitada respiración creaba corrientes de aire y de
las lagrimas de Eva y el sudor de ambos, se fueron
creando los arroyos que a largo andar, formarían los
mares. Atrás, sobre lo alto de un luminoso monte,
como la antorcha siempre encendida por los caídos,
centelleaba la espada del ángel guardián,
despidiendo rayos que perforaban las tinieblas y
alumbraban los senderos aún no transitados.
Allá se había quedado, sin saber qué era, ese
paraíso perdido que el ser humano busca y añora
instintivamente como la entraña materna. La soledad
les murmuraba a sus oídos, el cansancio les rendía,
el hambre les devoraba las entrañas, el dolor les
gruñía de cerca, pero no daban marcha atrás… ¡Para
qué llorar sobre la leche derramada!- pensaba Adán,
mientras el vientre de Eva se estremecía y llenaba
de burbujas jamás experimentadas… Y florecieron los
opuestos: con el cansancio llegó el reposo, con el
dolor la alegría, con la sombra la luz, con la
soledad el amor, con el hambre la esperanza, con el
rayo el trueno que engendra la paz.
Pero a través de aquella herida recién abierta en la
Eternidad, ahora custodiada por el ángel de fuego,
como todo buen padre, el Padre Eterno miraba
descender sus máximas creaciones, que no nacieron de
la palabra, ni de mujer alguna. Eran frágiles
figuras de barro crudo en un mundo árido y frío y
ante cada caída, los ojos de Dios se llenaban de ese
brillito nostálgico que precede al llanto. Poco
tiempo había pasado desde que, muy a su pesar,
habítalos expulsado de su casa y en su corazón
empezaba a experimentar el síndrome del “nido
vacío”… A fin de cuentas, ¿cuál padre por más divino
que sea, no tiene algo de humano? ¿Cuál padre no se
come las uñas y, tras reflexionar, no acaba
perdonando a sus hijos pródigos?
Después de todo- reflexionaba Dios con su ceño
surcado de senderos nuevos- ¿qué tan malos habían
sido realmente? ¿No era hermoso que sus hijos
pensaran por si solos, caminaran y se arriesgaran a
crear un nuevo mundo, de igual forma que Él había
tenido su fantasía paradisíaca?
El Ángel del Fuego miraba a los humanos y reprimía
el deseo de acompañarlos para protegerlos de los
nuevos peligros que se cernían sobre ellos, como la
avaricia sobre los nuevos pueblos… Y sin saber por
qué, sacudía su espada para que su fuego iluminara
los nuevos senderos de aquellos seres mutantes, que,
con sólo treinta cromosomas más que una lombriz
intestinal y poquísimos más que un chimpancé, ahora
caminaban hacia su propio destierro, pero libres al
fin…
Caía otra noche en aquellos abismos cósmicos y, por
el reflejo de su armadura, el ángel del fuego miraba
al Padre Eterno reclinado en su trono. Sus pupilas
se anclaban en los insondables recovecos del mundo
recién abierto y tenían un velo acuoso parecido al
llanto… El ángel habría querido interceder por
aquellos seres humanos sin madre, pero los nuevos
destinos eran cosas de Dios y decisión de los que se
atreven a decir NO.
Nueve meses pasaron desde entonces y el vientre de
Eva había madurado con un fruto nuevo, que no
existía en el paraíso… Dios lo miraba todo con
aparente serenidad hasta que un día sin fecha
precisa, se asomó decidido por la abertura del manto
celeste y le sonrió al nuevo mundo por vez primera.
Ordenó al Ángel del Fuego Eterno seguir y custodiar
al hombre y a la mujer. El ángel, que no soñaba otra
cosa, emprendió su vuelo tras aquellos mortales…
Sonrió Dios de nuevo y con su mano derecha recogió
el sudor que perlaba su frente y lo lanzó al
infinito como efluvio de nueva vida. Muchas gotas se
hicieron lluvia y maná; muchas otras se
pulverizaron, creando esos astros que - como apuntó
Neruda- tiritan azules a lo lejos… Muchas semillas
del paraíso fueron arrastradas al nuevo mundo por el
vuelo frenético del ángel… Todo parecía perfecto
porque -como dice don Quijote en su discurso de la
Edad del Oro – no existían esas dos palabras de
“tuyo y mío”. El ser humano había logrado la
“otredad” – a la que se refiere en su obra, Octavio
Paz.
Dios se sentía tan dichoso y liberado por su perdón
de rey, que agitaba sus brazos para despedir a los
que partían… Pero la turba de animales que estaban
detrás de Él, mirando con curiosidad, interpretaron
sus gestos como una señal para abandonar el paraíso
y salieron en estampida… Dios sonrió; que se fueran,
de todos modos tenían derecho a su propia evolución…
Pero de pronto, como si recordara algo, volvió la
mirada hacia el árbol del Bien y del Mal, esperando
ver, arrollado en su tallo, al reptil infame que con
mentiras y engaños, había causado todo aquel
descalabro… Pero no estaba, había escapado dejando
su piel recién mudada… Preocupado miró la estampida
y entre las muchas bestias, divisó al nuevo
espécimen-... ¡Ah!- murmuró - si el Paraíso tenía su
serpiente, porque el mundo no puede tener sus
políticos? |
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LIMOSNEROS
Domingo Ramos A.
Hacer del pueblo a un limosnero y tenerlo como
esclavo- pareciera ser la consigna de los últimos
gobiernos. Quieren convertir al costarricense en un
minusválido, para doblegarlo por necesidad o
avaricia. Por ello la corrupción política y los
“limosneros” han proliferado paralelamente, siendo
los “pobres adinerados” (el otro extremo) los más
nocivos, pues por ambición o vanidad, venden sus
mezquinas conciencias ( elecciones 2006, referéndum
2007).
Sí, los zánganos sociales son creaciones de los
sistemas políticos. Al campesino costarricense se le
indujo a dejar la “tosca herramienta” y tender la
mano para vivir de a regalado y sin dignidad, como
los gobiernos que juegan a los pordioseros, pidiendo
“regalías” extranjeras, que salen caras para la
soberanía… Al campesino se le obligó a dejar la
agricultura que producía bienestar y sustento a sus
familias, para sembrar flores y piñas… Así, la
miopía gubernamental bipartidista y neoliberal,
transformó una sociedad “autosuficiente”, en una
“dependiente”, indefensa ante situaciones como la
que amenaza con la hambruna y la pérdida de la paz
social… Muchos ticos, (adinerados y pobres) fueron
“drogados” con las mieles de un status superior que
no siempre pueden mantener honestamente. Se les hizo
creer que son una raza superior, destinada a las
oficinas y la vida onerosa, llena de lujos, dedicada
al derroche y el consumismo. Por ello hay que
importar mano de obra para la construcción, la
colecta del café, la zafra, conductores de autobuses
públicos… Paradójicamente, al niño se le prohíbe
aprender oficios y trabajar, pero se le permite
mendigar en las calles hasta altas horas de la
noche…
El político convirtió a mucho costarricense, adrede,
en limosnero, vago, despreocupado y sinvergüenza: un
ser fácil de comprar con un bono o un puesto
político, un tonto útil en los procesos electorales.
A mucho rico se le domesticó con puestos políticos,
o “asesorías” multimillonarias, mientras el
campesino fue constreñido a vender sus tierras al
filibustero que trae dólares y, lo mismo compra
trozos de patria que favores sexuales. Todos los
“des-gobiernos”, alternativamente, han saqueado al
país, afanándose por vender Tiquicia: máximo sueño
del actual gobierno, legitimado con un referéndum
fraudulento.
Para mayores tristezas, lo mismo están haciendo con
las comunidades indígenas del país, a quienes se les
ofrece el pescado en vez de darles oportunidad de
pescar. Se les construyen casas y llevan “diarios”,
lo cual es un crimen, pues hacerles perder su
identidad es anularlos, condenarlos a la esclavitud
que produce el hambre, cuando lo que necesitan son
tierras, herramientas, atención médica, granos para
cultivar y respeto para que libremente puedan seguir
manteniendo vivo el espíritu de sus nobles y
valientes culturas… Pero ya se están cedulando, sus
votos cuentan…
Sobre la ignorancia de los pueblos van al trono los
tiranos; un pueblo que recoge migajas garantiza
postrados… ¿Para qué mejorar la educación, si el
hambre (física y de poder) y la miseria (física y
mental) son sus aliados? La mentira, el terror, la
represión y el engaño, son armas que el pueblo sufre
a diario… En Costa Rica, dichosamente, quedan seres
honrados y solidarios que pueden revertir la
historia… ¡Pero debe ser hoy; mañana es tarde! |
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Prisioneros
Domingo Ramos A.
Durante mis peregrinajes por Europa como estudiante
mochilero, yo pensaba que iba por mirar los museos y
conocer otras culturas…Llevaba en mi corazón
resabios de dolores existenciales y perdones no
perdonados. Llevaba en el alma un cargamento de
basura ingrata: resentimientos, amarguras, ataduras
profundas que, como una telaraña mortal, me iban
inmovilizando y privando de ese don divino de la
libertad… Miedos, muchos miedos me invadían antes de
irme con aquella beca, que me ofreció el Ministerio
de Relaciones Exteriores de Italia, donde aprendí a
mirar la vida con nuevos ojos.
En Europa encontré gentes que jamás había visto y
que no volví a mirar, porque los ángeles se
presentan de mil maneras y como las estrellas
fugaces, del mismo modo que aparecen suelen irse. Lo
importante es siempre ese destello que por unos
instantes nos ilumina el corazón y el alma y nos
motiva hacia un cambio espiritual regido por la
esperanza y la fe. Fe en nosotros mismos. Fe en
Dios. Esos desconocidos me abrieron puertas, me
acogieron sin pedirme nada a cambio, sin exigirme un
documento para ver quien era. Y mi visión fue
cambiando; no todos los hombres eran traidores ni
todas las mujeres falsas. Aprendí a creer en los
seres humanos, valoré el perdón y vacié lentamente
aquel saco hiriente que me iba lacerando por dentro.
No fue fácil perdonar ni erradicar los odios, pero
limpié el terreno para que los sentimientos nobles
empezaran a ver el sol. Y a florecer.
Lo más hermoso de esos viajes fue encontrarme a mi
mismo, aprender a creer en mí, pero sobre todo, a
perdonarme. Esa beca a Italia me abrió una puerta
hacia la vida, en momentos en los que merodeaba por
mi mente, la loca idea de cerrar la pulpería, de
marcharme sin decir adiós ni hasta luego… Supe
entonces que aquellos viajes de estudiante pobre,
buscaban algo: a Dios. Y lo fui encontrando en las
piedras que fui esculpiendo. Lo hallé en las gentes
que me daban las llaves de su casa para irse al
trabajo. Lo fui descubriendo en la luz serena de las
pupilas de aquellas gentes que me tendían la mano.
Aprendí a mirarlo en mi, mientras dormía en alguna
estación de trenes o bajo un puente, en el alero de
alguna catedral o en la banca de piedra de algún
parque donde dormí como si estuviera en el mejor
hotel.
Allá por el 78 llegué a Checoeslovaquia, la
República Checa. Y en contraste con otros países, me
entristeció mirar aquellos alambres electrificados
en los puestos de control policial. Hasta entonces
cruzar una frontera había sido cosa de mostrar un
pasaporte y rogar, a veces, que pusieran un sello de
recuerdo. Pero estaba entrando en la cortina de los
países comunistas… Allí los militares entraban al
tren, metralla en mano y par de perros, y lo sacaban
a uno al pasillo mientras revisaban sus
pertenencias… Dentro ya, la ciudad era maravillosa.
Entre mis apuntes diarios, escribía aquel dolor de
esas alambradas que no había visto en otros países,
mientras recordaba mi pequeña patria y devoraba
alguna zanahoria cruda. Aquella patria donde las
casas campesinas dormían con las puertas entornadas
y las ventanas de madera atrancadas con un palo…
Afuera un jardín, una mata de chayote o tacaco, unas
matas de guineo negro, algún cafetal y, bajo la
banca del corredor, una pareja de perros flacos
resguardando el sueño de los moradores de aquella
humilde vivienda, donde faltando tanto, no faltaba
nada; tenían amor…
Pensaba entonces que entre los muchos regalos-
porque Dios no sabe cobrar- está la libertad. Ese
poder de discernir entre el bien y el mal, más allá
de los dogmas religiosos, más allá de las
conveniencias personales o partidarias. Libertad
para decidir el sendero que deseamos, de volar
libres por el mundo como las estrellas en el
firmamento. Y mientras esperaba un “aventón” en las
calles, recordaba Costa Rica y abría aquel cofrecito
de la infancia. La milpa, el frijolar que
sembrábamos, los ríos, las pozas, los potreros donde
resbalábamos en un cartón o rodábamos metidos en un
saco de gangoche: el mismo que usábamos para dormir.
El viento silbaba entre las rendijas de la casa y
las luciérnagas, como almas en pena, entraban en
busca de algún cuerpo sin vida… Hasta que los
pajarillos cantaban, los terneros berreaban, el
gallo daba sus do de pecho en el travesaño de la
tranquera, antes de caer sobre alguna gallina como
el sol sobre los montes.
Lejos, muy lejos, estaba entonces de pensar que
aquella patria de ensueño, iba a tomar el rumbo que
está tomando. Lejos estaba de imaginar las casas
llenas de barrotes de acero y alambre navaja, de
candados y cerrojos que, lejos de vedar el paso al
ladrón, suelen impedir que se pueda escapar de un
incendio o de un temblor…Hemos perdido la libertad,
como los pajarillos, pobres agüíos, que de niño robé
de sus nidos para venderlos en el mercado y comprar
pan o cambiarlos por una camisita a cuadros para la
misa del domingo… Hemos perdido aquella patria
edénica que hoy está tan convulsa y amargada como
tuve un día mi alma… Muchos pillos de cuello blanco
le saquean sus entrañas como ratas hambrientas.
Muchas ambiciones desatadas son cánceres que están
devorando la fe del pueblo, su paz, sus esperanzas.
Reina la prostitución y la corrupción en todos los
estratos sociales y la miseria jinetea a los
encargados de guiar los destinos de nuestra nación.
Estamos prisioneros de nuestros propios gobiernos
que hoy nos saquean, mañana nos dejan sin pan y a
diario nos venden al mejor postor… Debemos retomar
la fe en nosotros y en Dios y sacudirnos esa basura
ingrata que, como telaraña, nos impide crecer libres
y nos roba la esperanza. Hay que enfrentar los
miedos y luchar, quebrar este yugo lacerante; el
desánimo y la resignación sólo llevan a la
esclavitud. Demasiadas luciérnagas vuelan sobre el
futuro de la patria, no permitamos que nuestros
hijos sean siempre prisioneros. Si amamos la
libertad, ¡luchemos por ella! Muchas gracias! |
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Copyright © 2003 RCB. Reservados
todos los derechos.
Revisado el:
02 de January de 2012 01:36:33 -0600. |
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