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"Benavides representa
un entronque refinado de la supervivencia del
tallado popular. Su formación es totalmente
autodidacta.
Sin embargo, en la temática de su obra hay un
trasunto del escultor belga Meunier. En la ciudad de
Heredia desde el siglo 19 existe una tradición
escultórica que se complace en la exaltación de
tipos populares. Igualmente este sentimiento
tradicionalista se expresa literariamente en la obra
de muchos de sus más valiosos escritores: Luís
Dobles Segreda, y Carlos Luis Sáenz, con sus obras
Por el amor de Dios y Mulita Mayor son el ejemplo
más caracterizador de esa corriente.
Los escultores heredianos también han sido fieles
guardadores de tal tradicionalismo. De ellos
sobresalen figuras de tipos populares, talladas o
modeladas por Olger Villegas y Jorge Benavides.
La intención social de tales esculturas se evidencia
en la representación de obreros, albañiles,
panaderos, cogedores de café, limpiabotas, etc.
Jorge Benavides, en sus figuras populares, talla en
madera con fuertes texturas por lo general. Empero,
en algunas otras, se detiene con morosidad puliendo
superficies para destacar las cualidades de las
vetas de la madera preciosa que utiliza.
Igualmente, la visión artística de Jorge Benavides
también se concentra en el desnudo femenino que
talla en mármol. En ellas, su visión artística es
una retroalimentación del arte académico del siglo
19. Benavides talla mármoles con gran pericia. Crea
obras de un realismo que evoca estatuas de Francisco
Durini, destacando diversidad de texturas: para la
figura humana, una morbidez conseguida con el
pulimento. En cambio, para los fondos o detalles
complementarios, deja a veces la huella de las
herramientas. Naturalmente, su primera intención es
apelar al sentimiento y percepción del contemplador.
Estos desnudos femeninos están llenos de curvas
gentiles que aumentan el encanto de su pose,
agregándoles la sugestividad erótica."
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